Seiken Gakuin No Maken Tsukai (NL)

Volumen 1

Capitulo 3: El Séptimo Assault Garden.

 

 

El vehículo pasó sobre un enorme puente que cruzaba el mar. El viento rico con el aroma de la sal revoloteaba entre los mechones de cabello plateado de Lyseria.

(… La tierra de la oscuridad, ¿huh?)

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Este lugar fue una vez una parte de las llanuras. Había sido el escenario de la batalla final de los Ejércitos de los Reyes Demonio. Hace mil años, el Archi-Sabio Arakael de los Seis Héroes se fusionó con el Árbol Sagrado y consumió las fuerzas de los Reyes Demonio en un mar de árboles…

Árboles que ahora duermen en el fondo de este océano.

Sea lo que sea que haya sucedido en los últimos mil años, había cambiado enormemente el terreno.

(… La zona entera parece haberse transformado en un golfo. Supongo que se conectó con un océano en algún momento).

Todavía aferrado al cuerpo de Lyseria, Leonis dirigió su mirada a la isla que se alzaba por delante.

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Sí, era una isla.

Una isla extraordinariamente grande, rodeada por murallas. Las paredes estaban equipadas con innumerables puertos de armas que miraban hacia ellos.

(Es incluso más grande que la Fortaleza Marítima de Rivaiz…) Pensó Leonis.

Rivaiz, el Rey Demonio de los Mares, reinó una vez sobre los siete océanos demoníacos. Encontró su muerte en una derrota mutua contra el mago Diruda, otro de los Seis Héroes. Ambos habían sido enviados a algún lugar más allá de esta dimensión.

“¿Es esta tu primera vez viendo un Assault Garden, Leo-kun?”

“Ah, sí… Es increíble. Es difícil creer que hayan podido construir semejante isla artificial”.

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“¿Verdad…? Sin embargo, ¿cómo puedes saber que es artificial?” “Ah, bueno…”

Eso era porque no había ninguna isla aquí hace mil años, por lo que naturalmente concluyó que debía ser artificial.

“Está rodeada por los muros del castillo, y no hay ninguna roca natural surgiendo del agua”.

“El Assault Garden es un mega-flotador hecho por el hombre. Toda la electricidad y la comida es producida internamente”. Explicó Regina. “La ciudad se mantiene aquí en este momento, pero puede desplazarse por el mar. Los Assault Gardens existen para destruir las Colmenas del Vacío, después de todo”.

“¿Esta isla puede moverse…?” Leonis tragó, con fuerza.

Los Ejércitos de los Reyes Demonio tenían una fortaleza móvil llamada [Ciudadela del Cielo Azul], pero no era nada parecido a este lugar en términos de escala. Si lo que Regina decía era cierto, entonces la humanidad había alcanzado un nivel sin precedentes de avance tecnológico.

(… ¿Y hay siete ciudades de este tamaño?)

Humanos.

No estaban al nivel de las razas semi-humanas en términos de fuerza y no eran tan civilizados como los elfos. Pero ahora habían alcanzado un grado de civilización tan impresionante…

(… Sería prudente analizar la fuerza actual de la humanidad en nombre del resurgimiento de los Ejércitos de los Reyes Demonio).

Su vehículo no tardó en ser autorizado para atravesar la puerta principal del Assault Garden.

“A algunos humanos se les otorgó el poder de las Espadas Sagradas. Aquellos que lo poseen son admitidos en la Academia Excalibur. Luchar contra los Void no es obligatorio, pero aun así se requiere que uno ayude de alguna manera”. Explicó Lyseria mientras bajaba del vehículo.

“… Ya veo”.

La admisión en esta academia sería realmente beneficiosa. Racionalmente hablando, le permitiría aprender más sobre las Espadas Sagradas.

“Muy bien, nos encontraremos más tarde. Si te pierdes…” Lyseria dijo con preocupación en su voz.

“Seria ojou-sama, es un camino recto hacia adelante. Estará bien”. Regina le interrumpió con un toque de exasperación.

Por lo visto, las personas traídas del exterior tenían que pasar por algún tipo de inspección especial. Leonis se encontraba al principio de un corredor iluminado por una antorcha de mana. Una mampara metálica se cerró tras él cuando se separó de las dos chicas. En cuanto se quedó solo, Leonis soltó un largo suspiro y gritó:

“¡¿Cómo demonios se ha llegado a esto?!”

De acuerdo a su impecable e infalible plan, se suponía que debía despertar de su sueño milenario entre los vítores de sus fieles devotos y reconstruir los Ejércitos de los Reyes Demonio para atacar a las fuerzas debilitadas de la humanidad.

En cambio, la humanidad estaba abrumadoramente avanzada, y la hechicería antigua había decaído. Además, no se trataba de las razas mágicas de antaño, sino de unos espectros no identificados llamados Void que recorrían el mundo sin control.

(… Y encima de todo, me veo de esta manera).

¿Por qué había fallado su hechizo de reencarnación…?

Leonis tenía una teoría. Hace mil años, Leonis había tejido el hechizo a fin de revivir en su cuerpo de Rey No Muerto. Sin embargo, antes de convertirse en el Rey No Muerto, había sido un héroe humano. Fue traicionado por la humanidad y estuvo al borde de la muerte cuando la Diosa de la Rebelión lo salvó.

En otras palabras, tenía dos vidas pasadas. Una como héroe y otra como el Rey No Muerto.

Por lo tanto, su plan era reencarnarse en dos fases. Primero, renacería en su cuerpo original, el de héroe. Después, reconstruiría el cuerpo de Rey No Muerto que le había sido otorgado por la diosa. Pero, por alguna razón, ese intento había fallado. Había despertado antes de que su cuerpo de Rey No Muerto se reconstruyera.

Pero cualquiera que sea el caso…

(… Me llevará tiempo acostumbrarme a este cuerpo). Se quejó amargamente mientras levantaba los dobladillos vacíos de su manto.

(Aun así, no hay necesidad de ser pesimista).

Conocer a Lyseria Christaria y venir aquí fue un golpe de suerte, y estar en esta ciudad le proporcionó un medio eficaz para reunir información.

Leonis miró hacia su sombra.

“… Blackas, Shirley”. Llamó.

*Sss. Sssss. Ssssssssss*

Su sombra comenzó a retorcerse mientras algo oscuro como la obsidiana salía de ella. El primero en emerger fue un lobo negro con ojos dorados. Su cuerpo era el doble que el de un lobo normal y su pelaje era más negro que la noche más oscura.

La segunda sombra adoptó una forma humanoide: una chica de ojos dignos y poco iluminados, vestida con un elegante y correcto uniforme de sirvienta. Aparentaba tener unos doce o trece años. Su cabello negro, cortado de manera uniforme alrededor de sus hombros, tenía un elegante brillo.

“… ¿Me has llamado, amigo mío?”

“¿Me ha llamado, Lonis-sama?”

El lobo negro se dirigió a Leonis como lo haría con un compañero, mientras la chica se arrodillaba respetuosamente ante él.

 

“Ha pasado un largo tiempo, ustedes dos”. Respondió Leonis, saludando con un gesto de mano bien practicado.

El lobo negro era un hermano de armas, que una vez había recorrido los campos de batalla a su lado, y era el Príncipe del Reino de las Sombras.


La chica fue una vez una asesina del Reino de las Sombras que había tratado de reclamar la vida de Leonis. Después de una serie de eventos, se convirtió en una sirvienta al servicio del Rey No Muerto.

Cuando los Seis Héroes arrasaron con el Reino de las Sombras, Leonis había permitido que una porción de ellos se refugiara en su sombra. Estos dos eran sus supervivientes.

… En realidad, había uno más que se mantenía en su sombra, pero si viera a Leonis tal y como estaba ahora, trataría alegremente de matarlo mientras dormía.

“En efecto. Ese milenio de letargo se sintió bastante largo”. Respondió el lobo negro, Blackas, el Príncipe de las Sombras.

Nadie entre los seguidores del Rey No Muerto le hablaría de manera tan insolente y casual. Sin embargo, Blackas no era un seguidor sino más bien un amigo e igual de Leonis.

“Mejor dicho, ¿cómo terminaste en esa forma?”

“Un pequeño error de cálculo. Me he reencarnado en el cuerpo que una vez tuve como humano”. Dijo Leonis con incómoda vaguedad.

“¿El Héroe de la Espada Sagrada, hmm? Creo que es la primera vez que te veo así”.

“Por la época en que nos conocimos, ya era el Rey No Muerto”.

“Leonis-sama”.

“¿Qué pasa, Shirley?” Leonis volvió a mirar a la chica, quien le miraba tímidamente.

“Encuentro su aspecto actual excepcionalmente lindo, Leonis-sama”. “¿Te estás burlando de mí, Shirley?”

“… Por supuesto que no, Leonis-sama”. Shirley se disculpó con nerviosismo.

Hacia su señor, con los ojos entrecerrados, negó con su cabeza.

“… No importa. Los he convocado a ambos porque debo pedirles algo en particular”.

“Ordéneme lo que desee, Leonis-sama”. La chica inclinó su cabeza.

“Te prestaré con gusto mi fuerza, amigo mío”. El lobo negro asintió.

“Quiero que investiguen esta ciudad. Este mundo es demasiado diferente de lo que imaginaba antes de mi regreso”.

Blackas dio un gruñido de consentimiento, mirando a su alrededor con curiosidad.

“Las cosas en verdad han cambiado más allá de todo reconocimiento mientras dormíamos”. Coincidió.

“Lo han hecho. La hechicería ha disminuido con los años, por lo que usarla atraería atención no deseada”.

Para compensar la pérdida de la hechicería, la humanidad había creado una civilización en torno a artefactos que podían activar la magia. La luz que iluminaba el corredor habría sido considerada una valiosa herramienta mágica hace mil años.

“Pero si la hechicería ha decaído, ¿cómo pudieron crear cosas como éstas sin tener conocimiento de ella?”

“Eso es algo más que necesitamos investigar. En cualquier caso, no puedo usar mi magia públicamente, por lo que tendré que confiar en ustedes dos”.

“Entendido”.

“Será de acuerdo a su voluntad, Leonis-sama”.

Ambos desaparecieron de nuevo en su sombra. Al dejarles la investigación de la ciudad, Leonis pudo centrar su atención en la Academia Excalibur.

El chico se adentró en el corredor. De repente, una alarma estridente comenzó a sonar. Un detector de mana se había activado.

“¡¿Qué?!” Leonis cantó rápidamente un hechizo de ocultación mágica. El hechizo hizo efecto y la alarma se detuvo.

(… Necesitaré ser cauteloso).

La examinación tomó unos quince minutos más o menos y fue completamente sin personal. Al finalizar, Leonis subió a un ascensor. Cuando la puerta se abrió, salió al exterior bajo la cegadora luz del sol y encontró a Lyseria esperándole.

“Buen trabajo, Leo-kun”. Le dijo, entregándole una tarjeta. “Esta es tu tarjeta de identificación. Bueno, una temporal, al menos”.

“¿Tarjeta?” Leonis miró la placa azul con curiosidad.

En su centro había un icono con el sencillo diseño de una espada blanca. No necesitó usar un hechizo de detección de mana para saber que tenía algún tipo de magia incorporada.

“Esta es la prueba de tu identidad en el Assault Garden. Asegúrate de no perderla, ¿de acuerdo?”

“De acuerdo”.

“Entonces dirijámonos a la academia”. Dijo Lyseria, dando unos golpecitos en el asiento del vehículo, que aún estaba sucio por la arena.

Leonis miró el transporte con confusión, notando que el sidecar no estaba. “¿Dónde está Regina?”

“Dijo que necesitaba hacer algunas compras, así que se fue al Distrito Comercial”.

“Ya veo”.

Al parecer, el sidecar podía convertirse en un vehículo de transporte independiente. Leonis se sentó en el asiento como antes y rodeó con sus brazos la cintura de Lyseria. El motor retumbó cuando ella pisó el pedal, y el vehículo bajó a toda velocidad por el túnel.

El suelo estaba pavimentado, por lo que era un viaje mucho más suave en comparación a cuando habían estado conduciendo por el desierto. El viento era agradable, y el cabello plateado de Lyiseria se deslizaba detrás de ella mientras avanzaban. Y cuando salieron del túnel…

“¡¿Qué…?!” Leonis abrió la boca por la sorpresa.

Ante los dos se alzaba una enorme estructura metálica.

“Este es el Distrito Comercial”. Explicó Lyseria. “Impresionante, ¿no es así?”.

“Eh, sí, supongo”. El chico respondió con falsa compostura.

“Todo el mundo se sorprende la primera vez que lo ve”. La chica de cabello plateado estaba aparentemente decepcionada por la respuesta de Leonis.

El edificio estaba provisto de innumerables ventanas. Leonis nunca había visto nada parecido. La tecnología necesaria para crear un edificio de varias plantas como éste nunca podría haber existido en su época de origen.

Muchos otros chicos y chicas transitaban por el lugar, todos vistiendo el mismo uniforme. Claramente, eran compañeros de Lyseria en la Academia Excalibur.

“Se siente sorprendentemente tranquilo aquí”.

“¿Puedes notarlo?”

“Es el tipo de ambiente que desprende este lugar…”

Estaba bien familiarizado con el aspecto de un país en tiempos de guerra y encontraba difícil de creer que este lugar estuviera en la primera línea de la batalla contra los Void.

“El Séptimo Assault Garden nunca ha permitido que un Void penetre en sus muros”. Explicó Lyseria. “Es la ciudad más nueva, si no contamos el Octavo Assault Garden. Ese todavía está en construcción. Los Espadachines Sagrados son enviados a luchar en el frente, pero la ciudad en sí es segura”,

“Ya veo”.

“El Garden está dividido en un Distrito Residencial y otro Comercial, y en el centro está la Oficina Administrativa, que unifica toda la ciudad. Y la parte que gestiona los asuntos militares…” La joven levantó un dedo, señalando hacia adelante.

“… Es la Academia Excalibur, el núcleo de la ciudad”.

“Antes de que te registremos en la academia, probablemente debas tomar un baño”.

Tras cruzar la puerta, Lyseria aparcó el vehículo en un estacionamiento libre dentro de los terrenos de la academia. Las instalaciones de la Academia Excalibur eran vastas y comprendían varios edificios combinados.

(… ¿Cómo es posible? Este lugar es mucho más grande incluso que el castillo de un Rey Demonio). Al descender, Leonis se sintió abrumado por la enorme escala de la academia.

“¿Todas estas son instalaciones de la academia?”





“Sí. En un principio todo es un tanto impresionante”. Lyseria asintió antes de explicar.

“Ese es el Gran Auditorio”. Comenzó. “Ese edificio de ahí es donde están las cafeterías. Hay restaurantes en el Distrito Comercial de la ciudad, pero las cafeterías son económicas, y sus comidas realmente son sabrosas”. El tour de Leonis continuó. “El área situada justo en el centro de la academia es el campo de entrenamiento al aire libre. Los estudiantes entrenan utilizando un régimen personalizado diseñado para adaptarse a las habilidades únicas de sus Espadas Sagradas. Finalmente, está la biblioteca, los laboratorios, un salón de baile, instalaciones recreativas y una sauna junto a los dormitorios”.

“Erm, entiendo para qué sirve el campo de entrenamiento, pero ¿para qué se necesita un salón de baile y una sauna?” Se preguntó Leonis en voz alta.

“Las Espadas Sagradas son armas que nacen del corazón. Descuidar las necesidades de tu corazón inhibe tu capacidad para ejercer ese poder. De hecho, el Assault Garden tenía unas instalaciones de entrenamiento más estándar, pero los resultados no fueron del todo satisfactorios”.

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“… Ya veo”.

Así que este lugar empleaba metodologías de entrenamiento menos ortodoxas.

Ambos continuaron caminando, dirigiéndose hacia una avenida rodeada de árboles de hoja ancha. Pasaron junto a un grupo de chicas con el mismo tipo de uniforme azul marino que llevaba Lyseria. Las chicas le dieron una mirada a Leonis y rápidamente le lanzaron todo tipo de comentarios inapropiados para el Rey No Muerto, como: “¡Míralo, es tan lindo!”

“¿Son más comunes las chicas en esta academia?”

“La proporción de géneros es más o menos 50-50 por ciento, pero en este sector están los dormitorios de las chicas…” Lyseria se detuvo.

“… ¿?”

Leonis miró a la chica de cabello plateado. Su expresión era tensa, sus labios se fruncieron. De pie, a unos pocos pasos, había un chico rubio con el uniforme de la academia.

“Bueno, pero si no es Lyseria-sama. Hola. ¿Qué te trae por aquí?” “Muselle Rhodes…” Lyseria retrocedió con cautela un paso. (… No parece que sea amigo suyo).

El joven llamado Muselle era seguido por un grupo de cuatro chicas de la academia, todas hermosas… Aunque, por supuesto, ninguna era rival para la belleza de la chica que estaba al lado de Leonis.


El propio Muselle tenía un rostro apuesto, aunque su expresión vulgar apenas encajaba con él. Emitía una especie de aire rudo mientras miraba a Lyseria de arriba abajo, evaluándola.

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… Había algo en él que resultaba desagradable.

“Vamos, Leo-kun”. Lyseria tiró del brazo del chico para alejarlo.

“¿Hmm? ¿Y a dónde irías?” Muselle y las chicas ya le esperaban bloqueándole el camino. Sus zapatos chirriaron ligeramente al moverse.

“… Por favor, háganse a un lado”. Pidió Lyseria.

“Vamos, no hace falta ser tan fría… Hmm, ¿quién es este chico?” El joven miró hacia abajo, obviamente notando a Leonis por primera vez.

“Puede que seas mi senpai, pero quien es él no tiene nada que ver contigo”.

Lyseria le miró fijamente, decidida. Su adversario reprimió una carcajada.

“¡Vaya! ¡¿No es esto fantástico?! ¡El escuadrón de desertores está incorporando a un niño ahora!”

“… Kh. Es un Espadachín Sagrado de pleno derecho”.

“¿Este chico? Ah, ha, ha, ¡ahórrate las bromas!” La voz de Muselle era descarada mientras miraba a Leonis con desprecio.

(… Santo cielo. La ignorancia es realmente una bendición, ¿no?) El Rey No Muerto se encogió de hombros mentalmente.

En cualquier otra situación, habría reducido a este chico a cenizas cien veces y lo habría reanimado como un guerrero esqueleto, el más bajo de los sirvientes no muertos. Si Shirley hubiera estado aquí, este mocoso sería ahora una mancha en el suelo.

(… Pero supongo que no puedo culpar a nadie por dudar de mis habilidades debido a mi aspecto actual. Dejaré pasar su actitud, aunque sea sólo para no llamar la atención).

Al ver que Leonis ni se inmutaba por su provocación, Muselle volvió a centrar su atención en Lyseria. “Deberías dejar de esforzarte tanto y unirte ya a mi pelotón, Lyseria Christaria. Si te unes al pelotón mejor clasificado, tal vez se te permita permanecer en la academia”. Los labios de Muselle se torcieron en una sonrisa, y habló como si quisiera asegurarse de que Leonis le escuchara. “Incluso si no puedes manifestar una Espada Sagrada a pesar de ser la hija de tan distinguidos Espadachines Sagrados”.

“… ¡!”

Lyseria miró hacia Muselle entrecerrando los ojos.

(¿No tiene una Espada Sagrada?) Pensó Leonis desconcertado. (Ahora que recuerdo, ella no usó una en la ruina).

No… No es que no la tuviera. No podía.

Por eso tuvo que saltar y usar su cuerpo para proteger a Leonis de las garras del Void. Pero si ese era el caso, ¿por qué estaba inscrita en una academia para la formación de Espadachines Sagrados…?

“No tienes que lanzarte a las peligrosas investigaciones del Vacío. Sólo tienes que unirte a mi colección de juguetes”.

La sonrisa de Muselle adquirió un brillo vulgar y pervertido cuando cogió a una de las chicas que estaban a su lado y empezó a acariciar sus pechos. La chica sólo se estremeció en una débil reacción, pero no mostró ninguna resistencia, al igual que una muñeca que carece de voluntad propia. Simplemente dejó que Muselle la manoseara a su antojo.

(¿Qué es eso? ¿Una especie de hechizo de esclavización o manipulación mental? No…)

La hechicería de hace un milenio se había perdido con el tiempo. En ese caso…

(Debe ser una Espada Sagrada…)

… Leonis comprendió. Las Espadas Sagradas podían ser más que el Tipo-Cañón que tenía Regina. El Rey No Muerto tendría que ajustar su percepción de lo que podría ser una Espada Sagrada.

“… Me niego”. Respondió Lyseria rotundamente.

Muselle chasqueó la lengua con molestia.

“¡¿Te  atreves   a   ignorar  la   buena  voluntad   que  te   muestro?!”    Gritó.

Claramente irritado, apartó a la chica que estaba acariciando.

(¿Llamas a esto buena voluntad…?) Leonis empezaba a cansarse.

Este joven parecía albergar algunos deseos distorsionados… una lujuria deformada por Lyseria.

(Ella es lo suficientemente justa como para hacer que el Rey No Muerto se detenga asombrado, después de todo).

“… Hazte a un lado”. De nuevo, Lyseria intentó ignorarlo y alejarse.

“… Tch. Espera. ¿Qué ocurre con esa actitud? ¡¿Te crees mejor que yo?!”

“… ¡Ow!” Un sonido de dolor salió de la boca de la chica mientras su expresión se endurecía.

Muselle la había sujetado de su cabello plateado.

… En ese momento, el aire a su alrededor se tornó frío y estático.

“¿Q-Qué…?” Muselle se congeló en su sitio. Parecía como si de repente hubiera sentido la presencia de la muerte sobre él. Como si una dura mano hubiera agarrado su corazón. Cada poro de su cuerpo estalló en un sudor frío.

“…”

Leonis golpeó el talón de Muselle con la punta de su zapato. Sólo eso fue suficiente para que el joven cayera de rodillas, como si sufriera de debilidad. A los ojos de Lyseria, parecía que se había desplomado de repente en el lugar sin ninguna razón.

“… ¡Ah, guh, aaah…!”

Muselle no tenía ni idea de lo que estaba pasando, pero sentía que la sensación de muerte se apoderaba de él, ahogando sus palabras.

“Uh, ¿Se encuentra bien, señor?” Preguntó Leonis con una ignorancia fingida. Se arrodilló y tomó el brazo de Muselle.

“¡Ahhh…!”

Un repentino torrente de terror instintivo hizo que Muselle se apartara, pero

Leonis no estaba dispuesto a dejarlo escapar. Acercó su rostro al oído de

Muselle y le susurró:

“Un bastardo como tú no tiene derecho a tocar su cabello. Esta mujer es mía”. Susurró cada palabra con claridad para asegurarse de que lo entendiera. “… ¡¿?!”

Leonis liberó su brazo.

“¿Q-Qué? ¿Qué demonios estás…? ¡M-Maldición!” Muselle se levantó a toda prisa. “¡Espada sagrada, Activate!” Gritó con una expresión intensa.

“¡Leo-kun…!” Lyseria dio un paso adelante por reflejo para cubrir al chico.

Pero en ese momento…

“Muselle Rhodes. El uso no autorizado de una Espada Sagrada está prohibido”. Una voz digna llegó a sus oídos desde algún lugar cercano.

Muselle chasqueó la lengua con molestia y bajó sus manos. Al darse la vuelta, vieron que la advertencia había venido de una chica con el uniforme de la academia que había estado siguiendo un orbe que levitaba. Su larga cabellera negra le llegaba hasta la cintura y se balanceaba con cada uno de sus pasos. Su expresión era intrépida.

“Además, este sector pertenece al dormitorio de las chicas. Si no te marchas de una vez, tendré que denunciarte a la Oficina. ¿Está claro?”

“Guh… ¡R-Recordaré esto!”

Muselle miró primero a la chica de cabello negro y luego dirigió una mirada de odio a Leonis antes de marcharse con sus cuatro seguidoras detrás de él.

(… Eso fue un poco vergonzoso de mi parte… enfurecerme tanto por una mosca como él.)

Leonis era consciente de que no debía hacer nada para hacerse notar aquí en la Academia Excalibur. Eso podría obstaculizar sus futuros planes para esta ciudad. Pero en el momento en que ese miserable tocó su cabello… el aura de muerte que Leonis mantenía oculta comenzó a deslizarse, ligeramente.

(No es que lo lamente).

Leonis era el más tolerante e indulgente entre los Reyes Demonio, pero incluso eso tenía sus límites.

Después de todo, Lyseria Christaria ya era su sirviente.

“¡Fine-senpai!”

“Al parecer, Muselle Rhodes ha puesto sus ojos en ti. Mis condolencias”.

La chica se acercó a los dos. Era una joven hermosa, con un cabello negro y elegante que podría haber sido hilado de la propia oscuridad de la noche. Era un poco más alta que Lyseria y poseía un aire maduro a su alrededor.

Con un movimiento de su brazo, el orbe de luz que flotaba a su lado desapareció en el aire.

(¿Era ese orbe una Espada Sagrada, también…?)

“Gracias por tu ayuda, senpai”. Lyseria inclinó su cabeza en señal de gratitud.

La joven de cabello negro negó con la cabeza y después se puso en cuclillas para mirar a Leonis.

“Así que tú eres el chico que encontró en la ruina”.

“Sí”. Leonis asintió, sintiendo que su pulso se aceleraba.

… ¿Todas las chicas que conocía Lyseria tenían grandes pechos?

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“Soy Elfine Phillet. Me desempeño como operadora de pelotón”.

“… ¿Elfine-san?”

Leonis recordó el nombre. Era la persona con la que Lyseria se había comunicado antes. Su voz era tranquilizadora, como si de alguna manera lo envolviera con una manta.

“Soy Leonis Magnus. Lyseria-san me rescató en la ruina”.

“Heh, heh. Supongo que eso te convierte en el pequeño Leo-kun”. Dijo, palmeando suavemente su cabeza.

… Entre ella y Lyseria, ¿por qué todo el mundo se empeñaba en acortar el nombre del Rey No Muerto?

“Bienvenido a la Academia Excalibur. Te recibimos con los brazos abiertos. Precisamente acabo de recibir tu uniforme de la oficina. La talla debería ser la adecuada, creo…”

Extrajo de su bolsa un uniforme doblado y se lo entregó a Lyseria.

“Gracias, senpai”.

“¿Vas a hacer que registren su Espada Sagrada ahora?”

“Pensaba llevarlo al dormitorio primero. Para que se bañe y se cambie”.

“Oh, ya veo. Probablemente tú también deberías tomar un baño, Seria”.

“… ¡¿Huh?! ¿Huelo…?” Sorprendida, Lyseria olfateó su manga. “¡¿Huelo, Leo-kun?!”

“Bueno, no me importaba…”

“…” Los hombros de Lyseria cayeron.

“No te preocupes, no hueles”. Elfine la tranquilizó con una sonrisa irónica.

“Sólo estás llena de arena”.

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“Por cierto, ¿también vas a volver al dormitorio, senpai?” Preguntó Lyseria.

“Tengo algunos datos de la investigación del Vacío que necesito presentar a los Caballeros. Definitivamente hay algo debajo del mar en este sector”.

“¿Algo? ¿Como ruinas?”

“Es difícil de decir. Los Caballeros han enviado equipos de investigación de élite para comprobarlo, pero…”

(… ¿Bajo el mar, hmm?) La conversación captó el interés de Leonis. El lugar de la batalla final de los Ejércitos de los Reyes Demonio se encontraba aquí, bajo el océano. Justo bajo sus pies…

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