Slayers (NL)

Volumen 11

Capítulo 1: ¡¿Una rebelión?! Una sociedad peligrosa…

Parte 2

 

 

-Bueno, cuéntanos, ¿cuál es tu problema, Aria?

-Esto… es genial que por fin hablemos de mi problema, pero… ¿por qué tenemos que hablar en un lugar como este? – Siguiendo mi ejemplo, Aria hablaba en voz baja.


Hacía poco tiempo que habíamos salido de Telmode. Salimos del camino y entramos en un pequeño bosque cerca de la ciudad. Para cuando nos detuvimos y preguntamos a Aria, ya estábamos en una zona muy profunda.

-¿No es obvio? – Respondí -. Podemos suponer lo que hará el viejo Zonagain, una vez que haya bajado del tejado probablemente se pondrá a seguirnos. Si lo hace seguramente seguirá el camino hacia Crimson. Si nosotros vamos por ahí será cuestión de tiempo que nos encuentre. Pero aún así queremos ir a Crimson, ¿verdad? Así que mi plan es escondernos aquí mientras el viejo sigue adelante y pasa de largo. Después de escuchar tu historia, seguiremos nuestro camino tranquilamente.

Después de decir eso me senté en la hierba usando mi capa como alfombra.

Slayers Volumen 11 Capítulo 1 Parte 2 Novela Ligera

 

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-Ah… ya veo. – Dijo, asintiendo.

-Pero, Lina… ¿qué pasa si el viejo no nos persigue? ¿No estaríamos perdiendo el tiempo entonces? – Sugirió Gourry haciéndome la contra.

-Déjame preguntarte algo, Gourry. Aunque estuviésemos perdiendo el tiempo,

¿No es mejor que la posibilidad de ser atacados constantemente por incontables lesser demons invocados por ese viejo de aquí a Crimson?

-Bueno… pues…

-Suena fatal, ¿verdad? – Dije firmemente -. Bien. Entonces, Aria, ¿por qué quieres ir a Crimson? ¿Y por qué te persigue Zonagain?

Igual que yo, Aria se sentó usando su capa como alfombra. Miró hacia el suelo durante un rato, como reflexionando sobre un asunto serio, pero, después levantó la cara y dijo firmemente…

-Tengo que ayudar a mi hermana.

***

 

Aria dijo que su hermana se llamaba Bell, una amable y hermosa mujer de la que estaba muy orgullosa.

Bell había encontrado un prometido e iban a casarse felizmente. Si fuera un cuento de hadas, ahora sería el momento de decir “y vivieron juntos y felices para siempre”, pero la realidad parecía más complicada que eso.

Cairus, que era el director de la Asociación de Hechiceros y vivía solo, se enamoró de Bell a primera vista y trató de seducirla.

Aunque Cairus era bueno con la política y era respetado tanto por forma de gestionar la asociación como por sus dotes como hechicero, como ser humano era menos espectacular. Ya se había casado una vez, pero su esposa huyó. Si bien otros hechiceros lo valoraban, su reputación no era gran cosa. Encima, Bell sólo tenía 19 años, mientras que Cairus tenía más de 40. Teniendo todo en cuenta, era imposible que Bell se sintiese atraída por él.

Pero Cairus no se rindió y siguió intentándolo. Bell lo rechazó, afirmando que ya tenía un novio, pero… no mucho después, su prometido murió en un sospechoso accidente. La gente del lugar susurraba y chismorreaba sobre el asunto, diciendo que Cairus lo había matado y disfrazado su muerte como un accidente para ganar la mano de Bell. Por supuesto nadie puedo encontrar pruebas de que el rumor fuera cierto pero, conforme todo ocurría, Bell se volvía más y más triste.

Al menos, eso es lo que todos pensaban, pero…

-Algunos días después, mi hermana se casó con Cairus… – Dijo Aria, bajando su cabeza, incómoda de tener que hablar sobre esa parte de su historia, por lo que continuó su relato con pausas en las que se quedaba callada -. Le pregunté por qué, pero no me dio ninguna respuesta… parecía avergonzada… Después de eso no pude ver mucho a mi hermana pero… por los rumores que he oído, nunca parecía ser feliz…

-…Parecía ser… – Murmuré, escuchando la historia en silencio.

No sabía qué pensaba Bell al casarse con Cairus, y no puedo descartar la posibilidad de que le encontrase atractivo e tomase una decisión precipitada… pero por lo que saqué en claro de la historia, Cairus parecía un hombre que sólo quería conquistar, y que perdía el interés rápidamente tras conseguir lo que quería. Al margen del motivo que tuviese para casarse con él, era imposible que ella viviese una vida feliz con alguien así.

-Estuve investigando algunas cosas en la asociación de Crimson… – continuó Aria -. Un día, cuando me dirigía hacia allí, un mensajero me dijo que mi hermana quería verme. Y cuando fui a verle…

-¿Te dijo que Cairus estaba a punto de provocar una rebelión?

Aria asintió a mi pregunta. – Dijo que Cairus arrastraría pronto a todos los de la asociación en su rebelión. Me dijo que huyera y que se lo contase a las asociaciones de otras ciudades… Sairaag era la más cercana a Crimson pero… esa ciudad había sido destruida por una fuerza desconocida dos años atrás…

-¡Uh…! – Tanto Gourry como yo dejamos salir un gruñido involuntario.

-¿Qué pasa? – Preguntó ella.

-N… no, no, nada.

La verdad era que tanto Gourry como yo estábamos bastante involucrados en la destrucción de Sairaag…

“Mmm… Ahora que lo pienso, nunca le conté a la Asociación de Hechiceros lo que ocurrió allí. Ya lo haremos luego.”

-Y la siguiente ciudad más cercana era Telmode? – Dije animándola a continuar y dejando el asunto de Sairaag a un lado.

-Sí… quizás había otra ciudad con una asociación más cerca… pero esta era la única que sabía con seguridad que tenía una, y hacia la que sabía el camino.

-Ya veo…

Claro, si se perdía de camino a una ciudad en la que nunca había estado, o no había ninguna asociación de hechiceros en esa ciudad cuando llegase, habría perdido el tiempo y fallado estrepitosamente.

-Pero… resultó que, para cuando llegué a la ciudad y les di mi información… Cairus ya había empezado a moverse. El día después al que llegué… descubrí que Cairus había comenzado su revuelta matando al lord, y que la armada del rey estaba de camino… – Dijo con un leve suspiro -. Dicen que la ciudad está completamente bajo el control de Cairus. No sé cuánto poder tendrá… pero si la armada del rey acaba involucrándose, Crimson será capturada antes o después. Pero si eso ocurre mi hermana podría acabar en medio de todo el asunto.

-Cierto… ¿Así que quieres que salvemos a tu hermana antes de que llegue el ejército? – Pregunté.

-Sí, lo haré yo misma si puedo, claro… Sé como usar algunos hechizos de ataque… pero no muy bien. Tampoco he tenido ninguna experiencia luchando…

La verdad es que, cuando estábamos peleando con aquellos lesser demons, simplemente se quedó parada y temblando, sin saber qué hacer. Para luchar bien necesitas alguna experiencia, valentía y determinación, pero parecía que Aria carecía de ellas.

-Entonces esperaste allí hasta que alguien quisiera escoltarte hasta Crimson… ¿hasta que aparecimos nosotros?

-Sé que es pedir mucho. También sé que probablemente acabe siendo una molestia, y tanto si voy como si no, no habrá mucha diferencia, pero… – Dijo con tono apagado.

-Pero aún así quieres ayudar a tu hermana, ¿verdad? – Dije, y Aria asintió en silencio.

Umm… Bueno…

Yo también tengo una hermana en mi ciudad natal, pero estoy segura de que ella es mucho, mucho más fuerte que yo. Es el tipo de persona que puede con todo, no importa lo gordo que sea el problema.

Así que, para ser honesta, nunca he entendido eso de “el corazón de una hermana preocupada”, pero…

-Bueno… en realidad… – Dije mientras me arrascaba la parte de atrás de la cabeza -. Tras oír todo lo que has dicho, quiero derrotar a ese Cairus con mis propias manos, pero…

-¿Pero? – Preguntó Aria, incómoda.

Le lancé un guió. – La verdad es que no sé qué pinta tiene, así que alguien tiene que decirme quién es.

-¿Entonces…?

-¡Vamos allá, a Crimson!

-¡Gracias, señorita Lina! – Exclamó.

-Llámame simplemente Lina. Esperaremos un poco más, y seguiremos adelante.

-¡Vale! – Dijo Aria con una gran sonrisa.

“Pero… ¿lo sabe? ¿Sabe por qué Zonagain no dijo la verdadera razón por la que iba tras ella?”

Cairus ya sabía que Aria había dejado Crimson. Quizás no sabía que estaba en Telmode… aunque Zonagain apareció allí. Por supuesto, existe la posibilidad de que Cairus mandase a sus hombres a todas partes a buscarla… pero lo raro es que las órdenes de Zonagain no fuesen capturar o matar a la chica, sino investigar la fuerza de los guerreros que ella escogiese… en otras palabras, nosotros.

De hecho, cuando luchamos con los lesser demons en la ciudad, ni siquiera repararon en Aria ni por un momento.

Parece que hay más en esta historia de lo que parece.

***

 

Al principio nuestro viaje fue mejor de lo que esperaba.

Después de preguntar en varios sitios, descubrimos que Zonagain estaba efectivamente más adelante en el camino. Todo el asunto me daba ganas de reír, pero la verdad es que no podíamos posponer nuestra lucha con él si queríamos terminar el asunto. También contábamos con enfrentarnos a muchos más enemigos en Crimson, probablemente mucho más fuertes.

También había otros factores menores a tener en cuenta. Tras dejar Telmode, y gracias a algo de mi dinero, descubrí que la vanguardia de la armada del rey, unos 200 hombres, estaban por delante de nosotros también. No pensaba que atacarían Crimson sólo con esos hombres, pero ya no había tiempo para relajarse.

Y también…

-Suponía que no íbamos a poder viajar así mucho tiempo. – Dijo Gourry deteniéndose en el bosque. Ya llevábamos cuatro días de camino.

-¿Y eso? – Dijo Aria deteniéndose también, mirando confundida a Gourry.

-En otras palabras, tenemos invitados. – Dijo él -. Parece que eres muy malo ocultando tu presencia.

-Eso es porque no estoy habituado a trabajar así. – La voz que venía del bosque pertenecía a la persona que esperaba encontrarme. Sin tocar los crecidos arbustos, la forma de un hombre se elevó entre las sombras de los árboles, con la misma ropa que llevaba cuando nos encontramos con él en Telmode.

-¡Hola! Parece que te la hemos jugado, señor Zonagain. – Dije, saludándole -. Estuvimos descansando en el bosque después de salir de Telmode, pero parece que pasaste de largo sin darte cuenta.

-Bueno, encontrarnos aquí es suficiente para mí. – Dijo esquivando mi intento de hacerle perder los nervios.

“Vaya, este tío no es ningún idiota.”

Ese lugar era perfecto para una emboscada. En el bosque había muchos lugares para esconderse, o para golpear por sorpresa, pero por encima de todo, era un escenario en el que Zonagain tendría ventaja. Un bosque tan poblado era el corazón de la madre naturaleza, así que estaría lleno de pequeños animales que poder usar como material para crear lesser demons.

Pero tampoco era un lugar que supusiera una desventaja para mí.

-Y bien, ¿vas a invocar lesser demons otra vez porque no tienes confianza en tu propio poder? – Dije, tratando de provocarle otra vez.

Suponía que Zonagain me ignoraría una vez más y trataría de invocar a los mazoku de todos modos. ¡Entonces yo utilizaría el tiempo que le llevaría hacerlo en golpearle con algo gordo!

Pero sus palabras arruinaron mi plan completamente. – No, no. Siento no poder seguirte el juego, pero esta vez no. En nuestra batalla en la ciudad descubrí que lesser demons como esos no son más que una molestia para vosotros. No es que me importe, pero mi compañero me aconsejó que no complicase la batalla dejando a esos demonios sueltos.

-¿Compañero? – Pregunté entrecerrando los ojos.

-Sí, dejad que os lo presente. – Respondió Zonagain -. Oye, deja de esconderte y sal que te vean, Graimore.

Un escalofrío recorrió mi columna.

“¿Qué?”

Rápidamente miramos hacia atrás, pero no había nada ahí, excepto árboles llenos de hojas… No… en la sombra de las hojas… podía ver a algo moviéndose.

Con paso silencioso, nuestro segundo oponente dejó las sombras de los árboles para dejar que lo viésemos a la luz del sol.

-¿Un hombre lagarto? – Preguntó Aria inconscientemente.

Y no era broma, el tipo tenía escamas de color verde hoja cubriéndole todo su cuerpo, también tenía una larga cola, y parecía completamente un lagarto. Aún así, aunque Graimore pareciese sólo un hombre lagarto, tenía que ser algo más que un reptil común si Zonagain pensaba que era mejor que los lesser demons que él podía invocar.

Sin mencionar que el tío lagarto podía esconderse tras nosotros sin exponer su presencia.

-Bueno… Graimore… ¿Con cuál quieres luchar?

-El espadachín. – Dijo respondiendo a la pregunta de Zonagain con un tono sereno.

En cuanto dijo eso, las uñas de Graimore crecieron. Había diez en total, con distintas longitudes: la más larga tenía el tamaño de una espada larga, y la más corta era similar a una daga.

“¿Esa es el arma de este tipo?”

Me giré lentamente hacia Zonagain.

-Muy bien, entonces tú serás mi oponente. – Dijo.

-Eso parece. – Respondí -. Por cierto, ¿no es de mala educación esconder tu cara mientras hablas con alguien?

-Ah, entonces te la mostraré. – Tras decir eso, Zonagain se quitó con calma la capucha.

-¿Eh? – Un susurro escapó de mis labios al verle -. Tienes… una cara muy normal.

-¿Creías que no tendría un rostro humano? – Dijo el anciano con una retorcida sonrisa, y con una barba gris que podía verse ahora que no llevaba capucha.

“El abuelete debía ser bastante atractivo cuando era joven, ¿eh?”

-Bueno, la verdad es que esperaba algo así, sí… – Admití.

-Entonces siento no ser lo que esperabas, – dijo -. Aunque la verdad es que no es algo que me preocupe.

-Supongo que no.

-Bueno, parece que ya hemos terminado con la conversación. ¿Empezamos?

-De acuerdo. – Dije, sacando mi espada corta y cargando contra Zonagain mientras recitaba un hechizo. Al mismo tiempo Zonagain se echaba hacia atrás para mantener la distancia entre nosotros, ¡pero yo no tenía intención de jugar al gato y al ratón!

-¡Freeze Arrow!

Lancé el hechizo que había preparado. Podía crear una docena de flechas de hielo que no eran precisamente letales si alcanzaban a su objetivo pero, con algo de suerte podían dificultad los movimientos del contrincante y ralentizarle.

Zonagain esquivó sin esfuerzo la lluvia de flechas usando un árbol como escudo.

“Hmm… está actuando como supuse que haría.”

Ya sabía que era difícil alcanzar al objetivo en un bosque con tantos obstáculos, pero se lo lancé esperando un golpe de suerte.

Mi verdadero plan era repetir ese simple ataque con el Freeze Arrow hasta que él acabase pensando que yo era el tipo de hechicera que se lanza sin pensar, obligándole a atacarme para terminar el asunto él mismo.

Entonces usaría el Van Rail, un hechizo que crea muchos filamentos de hielo que avanzan por el suelo y puede inmovilizar al oponente. Una vez paralizado le atacaría con algo gordo.

Entonces, siguiendo mi plan, recité de nuevo el Freeze Arrow…

-Van Rail. – La voz que vino desde los árboles era la de Zonagain.

“¡¿Qué?!”

Con el sonido del hielo al moverse, varios filamentos de frío congelante salieron en todas direcciones desde donde él estaba, ¡incluyendo, por supuesto, la dirección en la que yo me encontraba!

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“¡Mierda! ¡Un ataque preventivo!”

Salté rápidamente hacia atrás, pero los filamentos de hielo seguían extendiéndose hacia mí.

“¡Entonces, toma esto!”

Dejé caer mi espada al suelo. Los filamentos envolvieron la espada… usándola como una distracción momentaria, giré y me alejé de allí lo más rápidamente posible.

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Volví sobre mis pasos y encontré a Gourry y Graimore enfrascados en su batalla. El típico ruido de metal chocando contra metal resonaba por todo el lugar… y era Gourry el que estaba demasiado ocupado para hacer otra cosa que defenderse. A mí me parecía que él tenía la ventaja de la habilidad, pero las diez uñas de Graimore, de distintas longitudes suponían ataques impredecibles, así que mantenía a Gourry a la defensiva. Cuando Gourry intentaba ganar algo de distancia, Graimore se lanzaba a por él inmediatamente.

El arma de Gourry era una espada mágica de bastante poder, aunque yo no tenía ni idea de sus características. Pensaba que alguien con su habilidad podría cortar fácilmente las uñas, pero…

Graimore dio un paso adelante, y algo cortó el aire con un silbido.

“¡La cola!”

¡La larga cola del hombre lagarto se lanzó hacia delante, apuntando a las piernas de Gourry!

Apenas un instante después, Gourry dio un paso atrás… Graimore estaba en una posición inestable debido a su ataque, y esta vez no pudo seguir a Gourry.

La espada de Gourry brilló mientras cortaba el aire… y las uñas de Graimore salieron volando por el aire, separadas de su mano.

“¡Ahora es su oportunidad!”

Pero en cuanto lo pensé, Gourry dio un gran paso atrás para evitar un posible ataque. Y entonces…

Rápidamente, y con un cortante sonido, las uñas volvieron a crecer hasta su longitud original.

“Ya veo… es un oponente de los que dan problemas…”

Yo quería ayudar a Gourry con un hechizo, pero era demasiado arriesgado pues podría herir a Gourry si se ponía en medio. Además… no creo que Zonagain me hubiese dejado.

Y hablando de él, en ese mismo momento sentí su presencia a mi espalda.

“¡Bien!”

-¡Van Rail! – Sin fijarme en dónde estaba, tan pronto como me di la vuelta toqué la rama de un árbol cercano y liberé el hechizo que había estado recitando mientras me retiraba. Los filamentos de hielo se esparcieron, congelando la rama, la hierba e incluso el suelo.

Pero, cuando miré hacia arriba, no podía ver a Zonagain por ningún sitio… aunque estaba segura de haber percibido su presencia.

“¿Dónde se ha metido?”

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En seguida me puse a buscarle.

-¿Encima? – Dije mirando hacia las copias de los árboles, ¡había una sombra flotando en el aire!

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-¡Freeze Arrow! – ¡Esta vez era Zonagain el que lanzaba ese ataque contra mí!

-¡Fireball!

¡BOOOM!

¡Con una ruidosa explosión, una esfera de fuego se estrelló contra las flechas en el aire, con sus llamas escarlatas esparcidas por el viento!

¿Había sido Aria la que había lanzado ese hechizo?

La fuerza del fuego empezó a llegar hasta Zonagain, que estaba atrapado allí arriba, rodeado de hojas ardiendo.

-¡Argh! – Un grito se escuchó desde más allá de las llamas.

“¡Genial! ¡Ahora es mi oportunidad!”

Recité mi hechizo rápidamente. – ¡Bram Blazer!

Liberé el hechizo contra el fuego. Aunque no podía ver a Zonagain a causa de las llamas, no había forma de que pudiera esquivarlo. La luz azul penetró en las llamas anaranjadas… pero no hubo impacto.

“¿He fallado?”

-¡Freeze Arrow! – ¡La voz de Zonagain vino desde otra dirección!

“¿Cómo ha podido…?” Pensé mientras me encogía detrás de un árbol. Entonces oí a Aria gritar.

-¡Kyaaaaa!

“¡Maldita sea!”

Cuando levanté la cabeza vi a Aria arrodillada cerca de mí. Parecía que el Freeze Arrow había conseguido darle de lleno. Desde su espinilla izquierda, su cuerpo estaba totalmente cubierto en un reflectante hielo.

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Y entonces Zonagain salió de entre los árboles, cerca de ella.

“No… ¿cómo puede moverse tan rápido?”

Si usase el Levitation hubiera necesitado mucho tiempo para llegar hasta allí…

-¿No fue demasiado violento usar un Fireball en un bosque? – Dijo mientras se acercaba lentamente a Aria. El viento me hacía llegar el sonido de su voz recitando un hechizo.

“¡Esto va mal! ¡Quiere acabar con Aria primero!”

No podía abandonarla en una situación así, pero no tenía tiempo de recitar un hechizo. Hubiera intentado cargar contra él… pero mi espada seguía congelada dentro del bosque.

Pero, entonces…

-¡Bram Blazer!

De repente, una onda de luz de brillante color azul cruzó el aire y penetró en el cuerpo de Zonagain. Éste cayó al suelo y rodó varias veces, pero entonces se puso de pie como si no le hubiese pasado nada. Aún así, lanzó una mirada llena de odio hacia cierta dirección…

-No hagas eso, abuelete. El deber de todo hombre es el de ser amable con las criaturas hermosas.

Era la primera vez que yo veía a ese hombre, que contemplaba a Zonagain mientras asumía una pose coloquial.

-¡Tsk! – Zonagain nos miraba a ese hombre y a mi por turnos. Probablemente se había dado cuenta de que estaba en desventaja. Entonces se giró hacia el hombre lagarto y gritó –. ¡Graimore! ¡Retirada!

***

 

Las uñas y la espada se cruzaron con un ruido seco y afilado.

-¡Uh! – Quizás fue empujado por el golpe de su oponente, o simplemente perdió el equilibro, pero Gourry cayó, dando la espalda a su enemigo.

El hombre lagarto preparó sus uñas para golpear…

-¡Graimore! ¡Retirada! – Ese fue el momento en el que Zonagain le llamó.

Graimore se detuvo por un momento con su ataque preparado.

En ese mismo instante, Gourry se giró y se lanzó hacia él con su espada.

Otro sonido afilado cortó el aire… pero el enemigo era formidable. Incluso con su pose poco estable Graimore detuvo el golpe con facilidad con su brazo derecho. Pero…

¡Usando la misma inercia con la que había blandido su espada, Gourry giró en el aire y golpeó rápidamente con su brazo izquierdo!

-¡Kyak! – Con un corto grito, Graimore cayó al suelo sobre su espalda, inmóvil.

-Algo delgado estaba clavado en el centro de su frente… No era otra cosa que una de sus propias uñas, de las que Gourry había cortado poco antes.

Cuando Gourry cayó recogió la uña del suelo y, tras crear una distracción con la espada, lanzó la uña a su oponente.

Aunque no sé si tiene tan buena puntería o simplemente fue suerte…

Al darse cuenta de que Graimore estaba muerto, Graimore corrió hacia el bosque sin decir nada más, ocultando su presencia.

Yo quería utilizar esta oportunidad para acabar con él de una vez por todas, pero perseguirle a ciegas habría sido demasiado peligroso. Además, estaba preocupada por Aria.

Por suerte, sus botas y sus pantalones la habían protegido de recibir graves daños, pero aún así no estaba bien dejarla así.

-Tienes que empezar calentando tu pierna. – Le dije.

-Oye, ¿estáis bien? – Dijo el recién llegado, con voz preocupada.

Me giré hacia él. – Primero debemos tratar sus heridas, ya habrá tiempo luego para presentaciones.

***

 

-Mi nombre es Dilarl. – Dijo el hombre tras echar un trozo de leña al fuego.

Habíamos reunido algo de leña, hecho un fuego de campamento y calentado la pierna de Aria, así que ya podíamos tomar un respiro de tanta excitación.

El hombre parecía tener poco más de veinte años, su pelo era negro y parecía un poco delgado. Con buenas ropas podría parecer más atractivo pero, tal y como iba, ni su barba, que había dejado crecer sin cuidarla, ni sus ropas arrugadas le hacían ningún favor.

-Eh… gracias por lo de antes. – Mientras Aria calentaba su pierna en el fuego, inclinó su cabeza hacia Dilarl como un gesto de gratitud.

El chico agitó su mano delante de su pecho. – Oh, no ha sido nada, en serio. Es el deber de todo hombre salvar a las chicas hermosas cuando se encuentran en una situación así. – Respondió con tono coloquial -. Por cierto, ¿cuál es tu nombre?

-Me llamo Aria.

-¿Y esos dos son tus esclavos?

-¡Oye…! – Salté ante su comentario, mirándole de forma poco amable.


-Sí, lo son.

– ¡¿Qué?!

-Sólo… sólo era un chiste… – Dijo Aria rápidamente mientras negaba con su cabeza tras ver mi cara enfadada -. Me están ayudando a llegar a Crimson.

-¡¿Crimson?! – Al oír sus palabras, los ojos de Dilarl se ensancharon -. ¿Entonces tú también vas a la ciudad a petición de la asociación?

-¿“También”? ¿Entonces tú…? – Interrumpí, pero él se me quedó mirando y…

-No interrumpas una conversación entre la bella y el apuesto. Así no debe comportarse alguien que no es ni lo uno ni lo otro.

-¡¿¡¿QUÉ HAS DICHOOOO?!?!

-¡Woah! ¡Lina! ¡Cálmate! – Gourry me cogió justo antes de que yo explotase con una rabia capaz de rasgar la tierra.

-Esto… deja que te los presente. Estos son la señorita Lina Inverse y el señor Gourry. – Dijo Aria con una sonrisa en la cara… Pero en cuanto dijo nuestros nombres, Dilarl se echó atrás varios pasos. Me miraba como si estuviera aterrado.

-L… Lina… Inverse… No, quiero decir, ¿la señorita Lina Inverse…? – Murmuró.

-Sí. – Contesté tajantemente.

-¿Tú eres ESA Lina Inverse?

-Tengo un mal presentimiento con eso de “ESA Lina Inverse”… pero sí, soy yo.

-¡Aaaaaah! – En cuanto terminé mi respuesta, Dilarl juntó sus manos y empezó a suplicar -. ¡Lo siento mucho! ¡Por favor, perdona mi comportamiento tan maleducado, no lo sabía! ¡Por favor, perdóname la única vida que tengo! ¡Te daré todo mi dinero!

-¡Oye! – Salté.

“¡¿Pero qué ha oído este tío sobre mí?!”

-Eh… señor Dilarl, no hay necesidad de temblar así. No es una persona tan terrible como dicen los rumores… – Dijo Aria con aspecto avergonzado.

Honestamente no me importaba lo que estuviera diciendo, porque sabía que antes o después iba a acabar lamentando oírlo.

Dilarl gateó sobre sus rodillas hasta Aria, le cogió por los hombros y le susurró con voz muy seria.

-No, Aria. Uno no se asocia con alguien que ni siquiera conoce, ¿qué harías si acabases infectada por la enfermedad de Lina Inverse?

-¡¿Has dicho enfermedaaaad?!

-¡Ostras! ¡Me has oído! – Al oír mi grito, Dilarl salió corriendo de nuevo.

“¡El muy cerdo!”

-No te preocupes tanto por eso. Mírame. He viajado con esta chica durante mucho tiempo… – Empezó a decir Gourry con un tono animado, pero de repente se arrepintió. Entonces empezó a arrascarse la cabeza y balbuceó -. No es nada… olvídalo.

-¡Oye, si sigues hablando con tanta tristeza en la voz, la gente creerá que tu viaje conmigo ha sido horrible! – Protesté.

-¿Y lo hemos pasado bien alguna vez desde que empecé a viajar contigo?

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“Ups… ahora que lo pienso… no… pero…”

-Bueno… de todos modos… – Miré hacia Aria -. Ella dijo que estaba en problemas, así que sí, si no te importa, nos dirigimos hacia Crimson.

-¿Tiene problemas? – Repitió Dilarl.

-Sí… – Y Aria comenzó a explicarle su situación.

-Hmmm… ya veo… – Después de que terminase de contárselo todo, Dilarl se acercó al fuego mientras se acariciaba su barbilla con el pulgar -. Pero, Aria, si de verdad quieres ir a Crimson, déjame darte algún consejo. Deja de usar este camino que va hacia allí directamente.

-¿Eh? ¿Por qué? – Preguntó, insegura.

-Como seguramente supones, yo también soy un hechicero. Como vosotros, a mí también me pidieron que fuera a Crimson. Aunque la paga es escasa, no me queda dinero, así que acepté de todas formas. Pero, a día y medio de camino desde aquí, los soldados del rey están siendo atacados por lesser y brass demons.

-¿Atacados por demonios? – Dije, entrecerrando los ojos.

Quería pensar que era cosa de Zonagain pero, si lo era, sus demonios nos habrían encontrado también a nosotros. Entonces había otro enemigo del lado de Cairus con la misma capacidad magia que el viejo, o incluso mayor.

La armada del rey no lo tendría tan fácil, después de todo.

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Mientras yo pensaba, Dilarl continuó con su historia. – Así que la armada está empezando a reclutar a la fuerza a todos los hechiceros que pasan, amenazándoles de que si no ayudan estarán desobedeciendo al rey. Ni siquiera les pagarán nada. Yo estuve a punto de ser reclutado, pero era horrible pensar que acabaría esclavizado por esos altos y poderosos soldados, así que me marché rápidamente. Después me encontré con vosotros. Así que si queréis llegar hasta Crimson antes que los soldados, debéis evitar encontraros con ellos, u os cazarán. Deberíais dejar el camino principal.

“Tiene sentido”

-Tienes razón, pero si paramos aquí y cogemos otra ruta, tendremos que tomar un desvío. Quién sabe cuánto tiempo nos llevará llegar a Crimson entonces. – Dije, cruzando los brazos -. Si vamos por el camino más largo para evitar que nos recluten, es posible que cuando lleguemos todo haya acabado. No conseguiríamos nada así.

-Si ese es el caso… – Ahora era Aria quien tomaba parte en la conversación -.

Conozco una manera de pasar.

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