Nejimaki Seirei Senki (NL)

Volumen 1

Capitulo 3: Los Perros Guardianes De KATJVANMANINIK

Parte 2

 

 

Adicionalmente, hay otra de esas historias, aparte de la anterior. La historia de lo que sucedió durante la práctica de tiro con ballesta. Ya que nadie además de los portadores de espíritus de viento podían usar los rifles de aire, esta arma, la cual todos podían usar, era el armamento de largo alcance común para todos los soldados, pero…

―Suboficial Ikta, ¿de verdad puede ver el blanco?‖

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―Claro que puedo verlo; al menos mis ojos están bien.‖

―Es como si lanzara una moneda al aire diez veces y fallara en todos los intentos. Bueno supongo que también es cuestión de suerte.‖

―Cualquiera que sea el caso, debería atinar a 2 de cada cinco disparos. He disparado 10 veces hasta ahora y en todas fallé, así que ahora, para compensar, debería haber una ‗ráfaga‘ que restablezca el balance estadístico. Por favor, véalo usted mismo, ya que según mis cálculos, ahora debo acertar 5 o 6 veces consecutivas.‖

Mientras hacía tal declaración, Ikta giró la polea, armó la ballesta y colocó una nueva flecha… pero esta vez, la flecha que había apuntado y disparado hacia el blanco voló en un curso completamente distinto, hasta quedar clavada en el suelo.

―Volvió a fallar.‖

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―Eeeh, qué mal.‖

―¿Qué pasó con sus cálculos de hace un momento?‖

―Ya que fallé 11 tiros consecutivos, ahora debería atinarle a 7 u 8 seguidos.‖

Sin dejarlo terminar la frase, el puño del instructor golpeó la parte trasera de la cabeza de Ikta.

―¡Esto no es un juego de azar! ¿Por qué no corrige esa probabilidad de 2 de cada 5 disparos que tiene?‖

Este es un buen ejemplo de cómo hacía enfurecer a sus superiores enredándose en discusiones innecesarias. No se necesita decir que Ikta fue forzado a tomar un entrenamiento riguroso personalizado, hasta que de alguna forma obtuvo una puntería promedio.

Mientras Ikta imponía su presencia a su alrededor (para bien o para mal), el resto de la ‗Orden de Caballeros‘ también recibían su entrenamiento personal propio. Yatori aún consideraba a Torway como un rival, como era de esperar, pero debido a la diferencia entre las divisiones a las que ambos aspiraban, aún no había surgido la oportunidad de comparar sus habilidades. En lugar de ello, y ya que ambos eran Soldados de Rifles de Aire, la relación entre Torway y Matthew se fortaleció.

El sonido del aire comprimido al liberarse se traslapaba incontables ocasiones y resonaba al exterior del campo de tiro. Un rifle de aire, diseñado para acoplarse al cuerpo de un espíritu de viento, apuntaba hacia un blanco lejano y disparaba. Este era el campo de tiro que reunía a los estudiantes que portaban un espíritu de viento.

―Woosh… woosh… Thud!‖

Una bala, apuntada y disparada casualmente, penetró la parte central de un blanco humanoide a 40 metros de distancia. Incluso entre los estudiantes que gustaban de alardear de su habilidad al disparar, la técnica de Torway Remon era la mejor, y por mucho. Además, su profundo conocimiento al disparar era completamente distinto al de los demás estudiantes.

―Le pegaste otra vez, huh… Es frustrante, pero con tu habilidad, parece que pudieras derribar al comandante enemigo.‖

Mientras reprimía un suspiro, Matthew colocó una bala en su propio rifle de aire. Por mucho que él, que no le gustaba perder, odiara admitirlo, había una gran diferencia en sus porcentajes de aciertos. La diferencia no era tan notoria en blancos a 10 o 20 metros, pero cuando la distancia se incrementaba, las balas de Matthew poco a poco dejaban de alcanzar los blancos.

―Gracias, Maa-kun… aunque a pesar de que no llegue a tanto como a apuntar al comandante, ser capaz de acertar a un blanco lejano es en sí una gran ventaja. Primero, creo que voy a tratar de especializarme en ello.‖

Diciendo eso, Torway disparó otra bala. El número de agujeros en el blanco no se incrementó; pero no fue porque hubiera fallado, fue porque había atravesado uno de los agujeros previos.

―No han pasado ni 100 años desde que el rifle de aire llegó a los campos de batalla, y su existencia en la actualidad ha desplazado a la División de Lanceros como la división de mayor fuerza ofensiva en el ejército. Creo que su dominancia aún seguirá por un tiempo. La familia Remeon inventó la Táctica de Combate de Línea de Batalla de Armas de Fuego, pero aparte de eso, yo también quiero añadir una nueva página a la ‗historia de las armas en el campo de batalla‘.‖

―Eso es hablar en grande, ¿no crees? Pero ¿cuál sería exactamente esa página?

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¿Otra estrategia para quienes usan estas armas?‖

―Es sólo una idea vaga, así que creo que la mantendré confidencial por ahora. Pregúntame otra vez más tarde, ¿está bien, Maa-kun?‖

Cuando gastaron por completo las balas que les habían dado, el instructor dio la orden de  ‗¡Cese  al  fuego!‘.  Tomando  eso  como  una  señal,  Torway  y  Matthew  retiraron  los cañones de sus espíritus de viento, guardaron a Safi y Suu en sus respectivos bolsos, y formaron una línea junto con el resto de los estudiantes.

―Con esto, el entrenamiento matutino ha terminado. Vayan a tomar su almuerzo.

¡Retírense!‖

Los estudiantes suspiraron con alivio. Después de comer, y hasta el inicio de las clases de la tarde, tenían un precioso tiempo libre.

―Por fin terminó. Por ahora, vamos a reunirnos con Ik-kun y los demás en la cafetería, ¿sí?‖

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―De  alguna  forma,  es  como  si  la  ‗Orden  de  Caballeros‘  siempre  terminara  reunida, ¿no? Bueno, por hoy sólo vamos a pasar el rato.‖

Los dos comenzaron a caminar al unísono, pero cuando entraron a la sombra del almacén mientras tomaban un atajo a la cafetería, terminaron topándose con un grupo de personas que se habían reunido ahí previamente. Eran unos cinco oficiales de grados superiores, que con voces ásperas fumaban tabaco.

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―Aah, ¿para qué rayos vinieron aquí. Este es un callejón sin salida.‖

―Una insignia con rango de Suboficial… lo que significa que son recién llegados al Curso de Oficiales de Militares de Alto Rango, ¿o no es así?‖

―¿Son ustedes de los recién destetados? Oi, si van a la cafetería, no sean flojos y tomen el camino largo.‖

Rompieron a reír con una risa malévola. No debería estar permitido fumar tabaco por aquí, pero la naturaleza de la relación entre superior y subordinado dentro del ejército era muy poderosa hasta límites irrazonables. En casos como este, no quedaba más que rendirse ante los de grado superior.

―¡P-Por favor, discúlpennos! Oye, vamos por el otro lado, Torway.‖

Comprendiendo rápido, Matthew se movió dando la vuelta, pero Torway no se movió de su posición.

―¿Torway? Vamos, tenemos que irnos.‖

―S-Sí…‖

Torway por fin había vuelto a sus sentidos, pero su mirada aún volteaba hacia el centro, pasando entre los dos oficiales de más alto rango. Quizás se dieron cuenta, pero… por fin voltearon a verlo con sospecha, y se percataron de la situación.

―¿Huh? ¿Qué es esto? ¡Pero si es Toruru!‖

Dijo una voz extrañamente amistosa, mientras que uno de los oficiales de grados superiores se levantaba. Era un atractivo joven de ojos azules. Además de sus ojos, su largo cabello era del mismo tono verdoso que el de Torway. Un espíritu de viento estaba guardado en un bolso en su cadera, pero además de eso, llevaba un rifle de aire de un calibre espantosamente grande en su hombro. Su rango era el de Primer Teniente.

―Sariha nii-sama… Sushura nii-san…‖ 

Torway mencionó los nombres de sus acompañantes con voz temblorosa. El joven llamado Sariha caminó hasta estar a medio camino.

―Ha pasado tiempo, Toruru; ¿te está yendo bien? ¿Hmm? No, yo apenas llegué hoy aquí desde la fortaleza del norte, como ves. Estaba pensando que iría a saludarte en algún momento, pero no he tenido tiempo.‖

Mientras hablaba con fluidez, el Capitán Sariha palmeó los hombros de su hermano menor con su mano derecha. Sus fisonomías eran muy semejantes, pero Torway parecía encogerse en sí mismo, como un gato prestado.32

―Nii-sama, que pudieras regresar a la capital es lo más importante, sobre todas las cosas.‖

―No, la verdad es que fue absolutamente aburrido por allá, ¿sabes? Tengo celos de esos tipos en la fortaleza oriental, que tienen que enfrentar al ejército de Kioka… ¿Tú eres un amigo de Toruru?‖

Al ver que la conversación se dirigía a él, Matthew asintió cuidadosamente.

―Ya veo, ya veo. ¡Ah!, mi nombre es Sarihasrag Remeon, soy el hermano mayor de este chico, así como ves. Ese cabezota con el pelo corto es Sushuraf Remeon.

¿Podrías decirnos tu nombre, si no es problema?‖

―Suboficial Matthew Tetdrich. Es un honor conocerlo, Capitán Sarihasrag Remeon- dono.‖

―¡Aah… basta, basta! No necesitas ni el  ‗Capitán‘ ni el ‗-dono‘, o decir mi nombre completo, Sariha está bien.‖

Huh… Matthew inclinó la cabeza. Un superior demasiado amistoso era difícil de manejar.

―Pero veamos… Creo que yo también recuerdo tu nombre, ¿sabes? Eres uno de los cinco tipos que salvaron a la Princesa y recibieron el título de ‗Caballero Imperial‘, ¿no es así? Puedo reconocer a Torway y a la hija mayor de Igsem sin problema, pero no podía recordar los nombres de los demás así nada más, ¿ves? Huh… así que tú eres Matthew-kun…‖

Después de inspeccionar a Matthew con una mirada descarada, Sariha de pronto levantó la cabeza.

―Bueno, te agradezco, amigo. Muchas gracias. Déjame agradecerte como su hermano mayor.‖

―…¿Huh? Este, no… ¿Por qué?‖

―Por esto y lo otro. Él los ha estado frenando, ¿no es así?, nuestro hermano menor.‖

Los hombros de Torway temblaron ligeramente. Mientras Matthew permanecía embobado, sin comprender lo que le decían, Sariha continuó sin parar su conversación unilateral.

―Siempre ha sido así, ¿sabes? Este tipo, como sabrás, es un debilucho cuando se trata de derramar sangre o de estar en situaciones inesperadas. No sé si se derrumba bajo presión o qué, pero se vuelve completamente inútil. Para ustedes, chicos, que ya tenían mucho con estar protegiendo a la Princesa, ha de haber sido estresante también cuidar que este niño volviera a salvo, ¿no es así? Pienso que habría sido mejor que se deshicieran de él antes de volver.‖

Esta vez, Matthew se quedó sin palabras. Era demasiado terrible para ser una broma, pero aunque eso lo hubiera dicho con total seriedad, no podía creer que un hermano mayor pudiera expresar esas palabras frente a su hermano menor.

―N-No, Torway se portó bien, ¿sabe? Él actuó con calma durante el naufragio del barco, y luego en esa ocasión en que tuvo que dispararle al soldado de Kioka…‖

Por el contrario, recordó cómo él mismo no había podido moverse, y despertó en su interior un complejo de inferioridad profundamente arraigado. Matthew se quedó callado.

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Sariha interpretó su silencio de forma completamente distinta.

―De verdad, no necesitas llegar tan lejos como para cubrirlo. Comprendo completamente que esta cosa sea completamente inútil. ¿Sabes?, mi hermanito no es capaz de apuntar con una bala mientras el blanco esté cerca.

―¿Qué? ¿Mientras el blanco esté cerca?‖

―Él está bien con los blancos usados como práctica, pero cuando el blanco es algo con vida, él se vuelve completamente un inútil, ¿ves? No puede dispararle a un conejo a cinco metros frente a él, ya que queda completamente aterrado. ¿No es así, torway?‖

Torway, con los ojos mirando hacia abajo, no contestó. Como estaban las cosas, no podía decir nada ante las palabras abusivas de Sariha.

―Este chico probablemente podrá dispararle a blancos lejanos durante las prácticas,¿ciert o? Pero verás, al final del día, es sólo su deseo de estar lo más lejos posible del enemigo… Es por eso que, Matthew-kun, voy a darte un consejo desde lo profundo de mi corazón. Nunca confíes en este tipo en un campo de batalla real. Si las cosas comienzan a ir un poco mal, no hay duda que él abandonará a sus aliados, sus subordinados y a quien sea, y tratará de salvarse…‖

―¡No voy a tratar de salvarme ni nada!‖

Una exclamación semejante a un grito brotó de la boca de Torway. Entonces, Sariha, interrumpido a mitad de su perorata, volvió la mirada hacia su hermano menor. Su usualmente amistosa sonrisa se volvió una mueca malvada.

―Hey, Toruru; justo ahora yo estaba hablando, ¿no es así?‖ 

Con sólo esa frase, los labios de Torway se cerraron una vez más. Era todo un espectáculo, que mostraba las relaciones de poder entre los hermanos.

―¿Por qué te entrometes a mitad de mi historia? ¿Quién te crees que eres? ¿Acaso eres alguien importante?‖

―Y-Yo… sólo…‖

―¿Tú…  qué? ¿Qué es lo que dijiste que eres? ¡Dilo con claridad!‖

La voz que lo confrontó era ligera, pero un fuerte temor asomó en el rostro de Torway, a pesar de su exabrupto de hace un momento. Se mostraba completamente dominado. Su existencia parecía la de un grabado, en el cual estaba firmemente embebido el terror hacia su hermano mayor; sin embargo…

―Oh, yo lo diré claramente para ti, Ikemen Sádico. Me siento mal tan sólo con ver la cara de Nii-sama. Me da dolor de cabeza por sólo escuchar tu voz. Comparado con Onii-sama, los cerdos del chiquero son mucho más limpios y encantadores. Si sólo Onii-sama no estuviera vivo, el mundo sería todo armonía. Aah, Onii-sama, de verdad, sería mejor si tu cara explotara debido a una enfermedad extraña de origen desconocido lo más pronto posible.‖

La atmósfera se enrareció. Por supuesto que la boca de Torway no se había movido; los insultos que llovían sin cesar llegaban desde encima de sus cabezas.

―De acuerdo a las Escrituras de Alderah, ¡los Ikemen de corazón negro no recibirán misericordia por circunstancias excepcionales!‖

Mientras inventaba el proverbio, el propietario de la voz saltó desde la rama de un árbol. Quien aterrizó justo al lado de los hermanos Remeon era un joven de ojos negros y con cabello negro en total desorden, enfundado en una camisa del ejército. Era Ikta Solork, sosteniendo a su compañero, el espíritu de luz Kusu, con ambos brazos.

―Este… ¿Ik-kun?‖

―Ya te dije que no me llames ‗Ik-kun‘.‖

Un golpe en la frente hizo que Torway se inclinara hacia atrás. Por otra parte, Sariha enfocó la mirada, como si de repente viera al intruso.

―Toruru, ¿él es amigo tuyo?‖

―Estás mal. Soy un ‗Caballero Imperial‘ que de casualidad pasaba por aquí. Mi misión es hacer que los Ikemen arrogantes del mundo muerdan el polvo.‖

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Ikta dijo estas palabras mientras se erguía orgulloso. De esos detalles, Sariha pudo adivinar la identidad del nuevo compañero de escena.

―Caballero Imperial… Si este chico de aquí es Matthew-kun, por lo que veo tú debes ser Ikta Solork-kun.‖

―Silencio, Ikemen Sádico. Estoy a punto de vomitar por tu actitud de ‗soy tu superior, pero aun así soy amigable, ¿no lo ves?‘‖

―A-ha-ha, eso es grosero de tu parte. Pero espera un minuto, Ikta-kun, yo quiero llevarme bien contigo. También estoy en deuda por tomarte la molestia de cuidar de mi hermano menor por mí, ¿cierto?‖

Mostrándose amigable, Sariha extendió su mano derecha. Entonces, y a pesar de todo, Ikta pareció dudar un tiempo considerable, y luego pretendió aceptar el apretón de manos, haciéndolo caer en su trampa. Había un ciempiés fresco en su mano cerrada.

―¡¿Gyaah?! ¡¿Qué…?!‖

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―Tranquilo, le quité la cabeza.‖

Ikta sacó el pecho como si hubiera sido el trabajo de un profesional. Mientras Sariha lanzaba lejos el ciempiés y furiosamente frotaba su mano para quitarse la sensación que le quedó en la palma, miró a Ikta con ojos cargados de hostilidad.

―Qué… tú… ¿estás tratando de buscar pelea conmigo?‖

―Para ser más precisos, yo le busco pelea a todos los Ikemen del mundo, desde el momento en que nací.‖

―¿Te burlas de mí? Si es una broma, me pondré de verdad furioso, ¿sabes?‖

Cuando la voz de Sariha tomó un tono amenazante, incluso Matthew, que sólo había sido un espectador hasta ahora, se puso en guardia. Los otros alumnos de grados superiores también entraron en el juego, y antes de que se diera cuenta, Ikta estaba rodeado por cinco tipos.

―Discúlpate. Incluso ahora, te perdonaré sólo con decir ‗lo siento, fue presuntuoso de mi parte‘.‖

―Hmph, entre los Ikemen, hay Ikemen a los que puedo perdonar, y aquellos a los que no. Nuestro Torway es de una forma u otra de los primeros, y tú eres exactamente de los otros. Se niega la apelación acerca del juicio por la ofensa primaria de tu rostro.

¡Que explote, como forma de ejecución!‖

Ni un segundo después de que Ikta dejara de hablar con voz aguda, el puño como roca de Sushuraf se hundió en su estómago. Él cayó sobre sus rodillas, sin tener tiempo siquiera de gritar; mientras, con una patada, Sariha buscaba dar el golpe final.

―Aún eres un don-nadie, mocoso. ¿Se te subió tanto a la cabeza el que te hayan dado una condecoración que tu cerebro se volvió loco, eh?‖

Una dura suela golpeó el pecho de Ikta, los otros oficiales sonreían y se acercaron a Matthew, que había tratado de intervenir.

―La amistad es linda, ¿no lo crees? Pero yo no diría nada ahora, sólo déjalo. Cuando esa persona33 se pone así, siempre es igual. Él golpeará a alguien hasta que la cabeza se le enfríe; así que sólo quédate aquí con nosotros, ¿sí?‖

―¡P-Por favor, háganse a un lado! ¡Ikta, ¿estás bien?!‖

Aun cuando Matthew gritó desde el otro lado de la barrera humana, el pie de Sariha no dejó de patear a Ikta. Sin embargo, por un momento su mirada se desvió hacia su hermano menor, que estaba parado sin moverse, con un rostro pálido como el de un fantasma.

―Mira eso, es justo como les dije; su amigo está siendo apaleado frente a sus ojos y ni siquiera tiene las agallas de mostrar su enojo. Tan sólo es un cobarde. Se los digo, él no conoce de amistad verdadera, ¿no crees, Ikta-kun?‖

―Ha-ha-ha…  parece que tienes  tres  inconvenientes  además del de  tu cara,  ¿verdad, Ikemen sádico? Tu sadismo, tu corazón negro y tu supina estupidez.‖

―¡¿Qué fue lo que dijiste?!‖

―Los Neanderthales golpean si sienten deseos de hacerlo; los soldados sólo atacan cuando creen que es necesario atacar. Torway conoce la diferencia entre ambas cosas muy bien. Igual yo, que me contengo cuanto es necesario esperando mi oportunidad, ¿ves?‖

―Por cierto, Capitán Sarihasrag, permíteme preguntarte algo: ¿te enseñaron la definición de una ‘guerra de desgaste‘ en tus estudios de tácticas?‖

―…?‖

―Significa ‗evitar una batalla decisiva y ganar tiempo, pelear una batalla esperando que surja una oportunidad‘. Contenerte a ti mismo en momentos en que desearías cargar es un requisito que necesitan todos los grandes comandantes, como verás. Si gente con un temperamento explosivo como tú llegan al comando, serán vencidos por las provocaciones del enemigo, los rodearán por completo cuando traten de escapar, y será su final. Los idiotas que confunden la insensatez con el valor y luego se burlan de la cobardía de otros son ridículos.‖

Sariha se puso cada vez más frenético, y pateó a Ikta, quien no dejó de hablar ni siquiera con eso.

―¿Me estás dando lecciones mientras te arrastras por el piso y tragas tierra? ¿Cómo rayos explicas la situación actual con tu lógica? ¡Tú, Caballero Imperial que está siendo golpeado hasta molerte mientras tratas de dar un discurso en medio del enemigo, dándote tanta importancia!‖

―Ooh, gah… Y-Ya pensé en algo bueno; sólo lo diré una vez, así que escucha con atención.‖

―¡Maldición, ¿sigues murmurando?!‖

―AAh, el lenguaje… Los Neanderthales golpean si sienten deseos de hacerlo, los soldados atacan cuando necesitan atacar… Y no hablamos de si es un mono o un militar, Ikta Solork ‗está diciendo lo que necesita decir cuando necesita decirlo‘.‖

Cuando terminó de decir eso, Ikta volteó su cuerpo, que estaba boca-abajo, para que quedara sobre su costado; e hizo que Kusu, a quien había abrazado contra su pecho, disparara un haz potente de luz como contraataque. Además, al levantarse, lanzó la arena que había recogido en su mano empuñada contra los enceguecidos ojos de Sariha.

―Guaah… ¡Este cabrón…!‖

―Muy bien, el Ikemen está haciendo una cara invaluable. Veamos; quizás ya no me contenga para interferir.‖

Alardeó Ikta mientras sacudía el polvo de su ropa. Los otros cuatro junto a Sariha de inmediato se volvieron y avanzaron hacia él, pero el joven, sin asustarse o perder el control, puso una cara de circunstancia y comenzó a caminar.

―Y ‗toque‘, haga su mejor esfuerzo, Caballero Imperial-san.‖

―No sé lo que esté pasando, pero supongo que me haré cargo, Caballero Imperial-san.‖

Él palmeó su mano con su amiga de fiero cabello rojo, que había aparecido por ahí, y dejó lo que fuera a suceder completamente en sus manos.

―…?! … ¡¿Tú eres… Yatorishino Igsem?!‖

Sariha, habiendo limpiado la arena de su rostro, miró a la chica recientemente aparecida. Al escuchar el nombre que había pronunciado, Sushuraf y los demás mostraron un atisbo de nerviosismo. Matthew y Torway también lucían sorprendidos.

―Ikta, ¿quién es esta gente?‖

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―Los agradables hermanos de la Familia Remeon, y tres secuaces que los siguen.‖

―Aaah, el Capitán Sarihasrag Remeon y el Teniente Sushuraf Remeon… Me complace conocerlos a ambos. Mi nombre es Yatorishino Igsem, es un privilegio que ya me conozcan.‖

Ella los saludó con palabras nada sinceras. Yatori continuó antes de que Sariha pudiera decir algo.

―Por lo que puedo ver, parece que están usando a mi compañero de grado Ikta como su saco de boxeo. Tal y como están las cosas, creo que tienen demasiada ventaja al ser tantos contra uno, ¿correcto? Parece un entrenamiento muy difícil.‖

Sariha y los demás se quedaron sin palabras. Era de entender, ya que resultaba difícil decir algo que justificara el linchamiento que estaban llevando a cabos

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