Nejimaki Seirei Senki (NL)

Volumen 1

Capitulo 2: Sin Novedad En El Frente Oriental

Parte 7

 

 

Mientras seguía golpeando la puerta sin importarle no recibir respuesta, de pronto el inconfundible sonido de una palma estrellándose sobre una mejilla con toda su fuerza hizo ecos hasta sus oídos. Frente a los extrañados ojos de Yatori, por fin se abrió la puerta, pero la que estaba ahí no era un joven de ojos adormilados, sino una mujer exquisita con su ropa completamente desarreglada.

―B-Buen día, jovencita… Este… Umm… Eso fue grosero de mi parte, ¿no cree?‖

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Mientras se arreglaba las abiertas solapas con ambas manos, la mujer se deslizó junto a la chica y se retiró rumbo al recibidor. Yatori, viendo la figura que se alejaba con una mirada escrutadora, entró por fin al cuarto, lanzando un gran suspiro.

―¿Cuántas son con ella hasta ahora? No ha pasado ni un mes desde que llegamos aquí… Hay un límite para tu entusiasmo, ¿no?‖

Mientras Yatori hacía esos comentarios sarcásticos, llegó finalmente hasta la cama y abrió las cortinas. Ikta reposaba medio desnudo en la cama, con las sábanas arrugadas. Juzgando sólo por ello, se podría decir que lo habían pescado ‗después del acto‘; pero había una marca del bofetón en su mejilla izquierda, así que era difícil estar segura.

Las cejas del joven se juntaron en su frente, frente al implacable flujo de luz solar desde la ventana.

Nejimaki Seirei Volumen 1 Capitulo 2 Parte 7 Novela Ligera

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―¿Que cuantas han sido, dices? ¿Acaso no es algo bueno?… Ya es de mañana, ¿qué hora es?‖

―Ya casi es mediodía. Definitivamente tú estuviste bebiendo ayer en la noche, ¿no es así? ¿Saliste toda la noche con mujeres?‖

―Estuvimos bebiendo hasta tarde, luego la invité a mi cuarto y seguimos bebiendo aquí, y luego nos dormimos juntos hasta hace un momento… Cuando abrimos los ojos ante tu llamada, por alguna razón me dio una bofetada con toda su fuerza y luego se fue. Aunque eso fue completamente irrazonable, ya que no habíamos hecho nada aún…‖

Se quejaba Ikta desde la cama. Entonces, el veredicto correcto era ‗antes‘. Yatori se encogió de hombros y examinó el cuarto, que apestaba a alcohol.

―¿Dónde está Kusu? Si él pudiera aplicar un haz de luz fuerte a tus ojos o algo así…‖

Oyendo la voz de Yatori, Kusu apareció, saliendo de su canasto (preparado por el hotel para que durmiera un espíritu) junto a la cama. Como si fuera inmune a los problemas que implicaban el despertarse, rápidamente salió del canasto y habló.

―Buen día, Yatori y Shia. Creo que Ikta sigue medio dormido, ya que parece que consiguió la compañía de algunas mujeres durante la noche pasada.‖

―Está bien, Kusu, eso no es excusa suficiente. Aguántate y ya despierta, macho obsesionado con el sexo… La señora de antes parecía estar casada; no te atreverías a ponerle la mano encima a una mujer así, ¿verdad?‖

―Fataah es viuda, ¿sabes?… también está separada de sus dos hijos, así que es una temporada muy solitaria para ella.

―El arte de perseguir mujeres mayores tiene sus trucos, ¿no es así? Si no tienes cuidado, sus hijos resultarán mayores que tú. Quiero decir, ¿siempre crees sin reservas lo que te dicen esas señoras? ¿No pudiste ver el dolor en sus ojos antes?

Sin responder, Ikta salió lentamente de la cama mientras se ponía una camisa que estaba doblada bajo su almohada.

―Hoy también hace calor… Y de verdad quería quedarme en cama hasta que anocheciera… Haaah.‖

―Si sigues medio dormido, entonces lee esto. Te despertará mejor que si mojaras tu cara con agua helada.‖

Yatori sostuvo una edición extra de un periódico que se vendía afuera frente a los ojos de Ikta, que lanzaba un gran bostezo.

―El Comandante Hazaaf Rikan está muerto… Con esto, la Provincia Oriental ha caído por completo en manos de la República de Kioka.‖

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Aún el joven se quedó sin nada ligero que decir, mientras miraba intensamente el periódico en sus manos.

Volvamos poco menos de un mes en el tiempo. Ikta y los otros, los seis juntos, habiendo logrado regresar al Imperio desde territorio de Kioka, donde habían llegado en su bote; luego de permanecer bajo los cuidados de los soldados de la frontera, fueron llevados a la base militar en la retaguardia. Ahí, fueron recibidos por el Comandante en Jefe de la Fortaleza Oriental, Hazaaf Rikan en persona.

―¡Su Alteza, Princesa Chamille! ¡Gracias a Dios que está de vuelta y a salvo!‖

La Princesa hizo su aparición en el edificio de los cuarteles imperiales; y junto a los soldados que no estaban en comisión, el Teniente General Rikan se hincó celebrando el regreso a salvo de la aristócrata. Rikan era un soldado de alta estatura y amplios hombros, con una barba y bigote perfectamente arreglado a la moda, como todo un caballero. Incluso mientras permanecía postrado, su cabeza estaba al mismo nivel que el de Su Pequeña Alteza, la Princesa.

―Levante la cabeza. Seguro tiene otras cosas de qué ocuparse, Comandante en Jefe; así que es un honor que me dé la bienvenida en persona.‖

Su Alteza, la Princesa, habiéndose cambiado a una blusa y una falda limpias, respondió a las reverencias de sus súbditos en un tono formal, poco apropiado para su edad. Incluso siendo el Comandante al mando de 10,000 hombres, él no era más que un súbdito más frente a esta jovencita. ¿A quién diablos había traído con ella? Él dio un buen vistazo a las cinco personas tras ella.

―Un barco que se dirigía al Examen de Oficiales Militares de Alto Rango se hundió, y Su Alteza, que estaba a bordo, se creía perdida. Nos contactaron hace días para informarnos de todo eso; ¡pero pensar que la deriva la llevaría hasta territorio de Kioka! Cuando recibí el mensaje desde la frontera, no creí que fuera posible.‖

―Así es, considero un poco menos que un milagro que haya podido volver de una pieza, como puede ver. Y eso se logró completamente gracias a la ayuda de las cinco personas detrás de mí. Debo mencionarle el nombre de mis héroes a usted, Teniente General, de mis propios labios.‖

Mientras Su Alteza anunciaba sus nombres de uno en uno, el Teniente General Rikan perdió la compostura del rostro.

―Así que eso fue lo que pasó… Oh, jóvenes valerosos, hicieron bien en escoltar a Su Alteza hasta este punto. Si ustedes fueran mis subordinados, les daría una promoción a cada uno. Sin duda alguna este es un servicio del más alto mérito.‖

Eran palabras de alabanza sin restricciones, pero la expresión de Su Alteza de pronto mostró cierta angustia.

―Sería muy bueno si pudiera hacer eso, pero… debido a que se vieron envueltos en mi mala fortuna, su Examen para Oficial de Alto Grado fue interrumpido. Me encantaría si usted pudiera hacer algo al respecto…‖

―Hmm… Es cierto que el segundo Examen de Continuación Secundario ya se llevó a cabo… Y dado que no hay precedentes, es difícil hacer una promesa en firme. Pero comentaré las circunstancias al cuartel administrativo; ellos podrían hacer algunos arreglos especiales. Si es algo que Su Alteza desea, podría hacer que los enviaran allá desde esta línea de frente, con un simple trazo de mi pluma.‖

―Eso sería grandioso. Lamento aumentar su trabajo, Teniente General, pero…‖

―Se hará cuanto desee, ya que desaprovechar a estos jóvenes talentosos sería la peor pérdida en 100 años para nuestro país, ¿verdad?‖

Yatori y Torway detuvieron en silencio el brillo en los rostros de Matthew y Haro, respecto a sus esperanzas de poder realizar el Examen de Oficiales Militares de Alto Rango. La persona restante debía ser cuidadosa de no mostrar su indiferencia, pero…

―Muy bien, Su Alteza. Con esto, creo que lo mejor es que regrese cuanto antes a la capital, y así tranquilizar a Su Majestad, el Emperador. Ya que estamos cerca de la línea de frente, dudo que sea muy seguro… Estoy consciente de que está exhausta, pero si enviamos algunos jinetes en la noche, usted podría cabalgar junto a sus héroes, y volver a salvo.‖

El Teniente General Rikan habló cortésmente, aunque en un tono que no daba pie para negarse. Por supuesto, Su Alteza, la Princesa, no puso ninguna objeción.

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Se decidió que los seis, con permiso para pasar el tiempo como quisieran hasta su partida, gracias a los arreglos del Teniente General, serían guiados a un salón de recepciones improvisado… Sin embargo, mientras los otros comenzaban a dirigirse ahí, Ikta Solork no se movió.

―¿…? ¿Qué sucede, Solork-kun? ¿Acaso no te sientes bien?‖

El Teniente General se percató del hecho y se acercó. Ikta lo miró de forma extraña, con un rostro muy serio.

―Debería retirarse, Teniente General Hazaaf Rikan.‖

―¿Qué?‖

―Abandone la Provincia Oriental, y retire a las tropas restantes hasta el Fuerte. En este punto, no hay otra opción.‖

Sobra decir, que tanto el Teniente General como todos los oficiales presentes se indignaron ante la drástica propuesta del joven. Los cinco que se dirigían al salón de recepción también se sorprendieron y miraron a Ikta.

―No digas esas cosas tan raras. Hasta que rechacemos a los soldados de la República, hasta lograr nuestra misión como Guarnición Oriental…‖

―Los suministros que llegan desde la retaguardia ya no son suficientes, ¿verdad? La delgadez de sus mejillas no puede cubrirse con una barba, ¿sabe?‖

Ante ese comentario tan preciso, el Teniente General Rikan llevó una mano a su rostro y se quedó sin palabras. Ikta siguió hablando.

―Si los oficiales aquí ya muestran una palidez en sus caras, el cansancio de los soldados debe ser mucho peor, ¿no? Me atrevo a decir, ¿no se están yendo como refugiados uno tras otro?‖

―…‖

―No hay forma en que la tierra que ha sido arrasada por los soldados de la Unidad Aérea pueda soportar al mismo número de soldados como hasta ahora. Cuando se retrasa una derrota definitiva por tiempo indeterminado, sólo se están desperdiciando en vano las vidas de los hombres y de los soldados… Esta clase de batalla no tiene sentido; ¿no debería ser usted quien mejor comprendiera eso?‖

Ikta habló con voz cada vez más áspera, conminando una respuesta del Teniente General. Yatori, incapaz de permanecer en silencio, tomó a Ikta por el cuello y lo contuvo.

―¡Debes de saber tu lugar, Ikta! ¡Esto no es algo de lo que tú puedas opinar!‖

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―¿Mi lugar? Ahh, ese es exactamente el punto, ¿ves? El Teniente General-san no puede  moverse  porque  ‗conoce  muy  bien  su  lugar‘.  ¿Por  qué  la  Guarnición  Oriental sigue peleando como una simple guarnición? ¿Por qué nos empeñamos en una guerra defensiva  que  no  se  puede  ganar  sin  atacar?  Esto,  eso,  todo…  ‗Es  porque  son órdenes del Emperador‘, ¿no es así?‖

El joven gritaba. Claramente, lo que había dicho violaba un tabú. Yatori, sintiendo que podía llegar demasiado lejos, había inmovilizado su brazo con un doble candado y trataba de postrarlo en tierra; pero entonces, una voz inesperada dijo la última palabra.

―Yatori, no necesitas detenerlo. Yo lo permito; deja que diga lo que desee.‖

Con esas palabras de Su Alteza, la Princesa, fue la primera vez que Yatori dudó de lo que escuchaban sus propios oídos. La Tercera Princesa Imperial de Katjvarna, esto es, la propia hija del Emperador, debería ser la primera que condenara el grosero exabrupto de Ikta.

En el momento en que Yatori (tan sorprendida como estaba) soltó la mano de Ikta, él perdió toda la compostura al momento de expresarse.

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―Vamos a decirlo claramente: esta guerra está arreglada. Es el resultado de que el Imperio está tratando de deshacerse de la Provincia Oriental desde hace un buen tiempo, pero tratando de hacerlo de una forma en que las críticas de los ciudadanos no caigan sobre el Imperio.‖

Su Alteza, la Princesa, mordió su labio y bajó la cabeza como si estuviera derrotada. Ikta, en el estado en que estaba en ese momento, ni siquiera se percató de ello.

―Originalmente, la Provincia Oriental era una tierra deshabitada, un territorio remoto de Kioka hasta hace unos 30 años, cuando se les arrebató en una guerra real. En ese tiempo, el Imperio simplemente sentía placer al incrementar su territorio; sin embargo, se volvió una carga muy pesada cuando llegó la hora de cultivar esas tierras que tanto trabajo había costado conquistar.‖

―La provincia Oriental resultó ser una tierra más dura para vivir en ella de lo que el Imperio había pensado. Incluso tomando en cuenta la necesidad de cortar la selva tropical, los daños por inundación eran demasiados en comparación a otras áreas. Cuando las lluvias se prolongaban, los ríos se desbordaban, y los caminos y cosechas que tanto trabajo habían costado, terminaban anegados. Luego de eso, las condiciones sanitarias empeoraban, y las enfermedades se volvían algo de todos los días. Mientras, las áreas fuera de la Provincia Oriental, como regiones que avanzaban a pesar de las inundaciones, se sumaron como factor que hizo necesario el cultivo de la Provincia Oriental. Eso no era suficiente para el Imperio.‖

―En comparación al gran capital invertido por el Imperio, los cultivos de la Provincia Oriental se retrasaban y no avanzaban. No sólo era que la siembra fuera una política nacional, sino que también era demasiado tarde para hacer volver a la gente que se había mudado a esa región. Para cuando se dieron cuenta, la Provincia Oriental, lejos de dejar alguna ganancia, se había convertido en una tierra que excedía con mucho sus estimaciones de pérdida de dinero.‖

―Por supuesto que el Emperador y su Gabinete lamentaron la situación. Si así iban a resultar las cosas, mejor no hubieran tomado esas tierras desde el principio… Así que alguien  entre ellos se  dio  cuenta de  algo:  ‗aún no  es demasiado tarde…  esta región tan problemática, ¿por qué no se la devolvemos a Kioka?‘‖

―Pero aun así, no había forma de que le entregaran el territorio a una nación enemiga incondicionalmente; no sólo los ciudadanos no lo aceptarían, sino que sería dolorosamente evidente de que lo que intentaban era pasarle la administración fallida de la región a otro país.‖

―Temiendo a la crítica de sus ciudadanos sobre la pérdida de la Provincia Oriental, la Familia Imperial, sin más ideas, trató de desviar lo peor del enojo del público de una forma u otra. El medio que hallaron para ese propósito fue, de todas las cosas, ‗perderla en batalla‘.‖

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―El escenario estaba puesto, ya que las tropas de Kioka, que venían de invasoras, recobrarían la Provincia Oriental una vez más. Si ese era el caso, la ira del público se dirigiría contra una nación enemiga y a la incompetencia del ejército, pero no dañaría mucho la dignidad de la Familia Imperial… Sin embargo, es un método retorcido que sólo se fija en las apariencias, y que en lo personal me disgusta mucho.‖

Escupiendo esas palabras, Ikta miró intensamente al veterano oficial militar frente a él.

―Este escenario necesita de un sacrificio, porque es necesario ‗probar que la Familia Imperial y el Gabinete se toman en serio la guerra con Kioka‘. Por tal motivo, la persona al mando de las líneas en el frente debe ser un General con una reputación bien conocida. Si dicho General famoso pelea a brazo partido hasta el amargo final, entonces los ciudadanos deben aceptar que la derrota era inevitable, ¿no cree?‖

―…‖

―No hay nadie mejor para ese desagradecido papel que usted, ¿no es así, Teniente General Hazaaf Rikan? En resumen, usted, quien recibió la orden implícita de ‗pelear y morir‘ del Emperador, es el sacrificio definitivo para tapar los errores de la administración interna.‖

―Aún después de recibir un trato tan indignante, ¿todavía pretende seguir portándose bien y cumplir con su papel?‖

La voz de Ikta se hizo más brusca, urgiendo por una respuesta, mientras el Teniente General Rikan mostraba una breve y débil sonrisa.

―Solork-kun, de verdad agradezco que no seas mi subordinado. Me sentiría culpable de interferir con las regulaciones militares para permitir que un joven que se preocupa tanto por mi bienestar no fuera castigado…‖

―…‖

―Por supuesto que comprendo lo que dices; sin embargo, para un soldado, las órdenes de sus superiores son absolutas. Su Majestad, el Emperador, es la graciosa autoridad suprema para todos los soldados dentro del Imperio, lo que significa que posee el poder absoluto. Debo obedecer sus órdenes. El obedecer las órdenes de sus oficiales superiores es un requerimiento para cualquier organización militar.‖

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―Y yo comprendo que usted, como oficial comisionado, no quiere crear el precedente de ignorar órdenes… Sin embargo, el Emperador comete un error. Los grandes generales no se dan de forma espontánea en las tierras del Imperio. Si va a dejar que muera como un chivo expiatorio, sin atesorar a alguien tan valioso como usted, ¿acaso piensa que un país así tiene algún futuro?‖

―No es el trabajo de un soldado hablar sobre el futuro, Solork-kun; ese es el papel de Su Majestad, el Emperador. Sus súbditos sólo deben saber cuál es su lugar, y dar lo mejor que puedan. Por ejemplo… bueno, en el peor de los escenarios, se podrían arreglar las cosas para que la mayor cantidad de soldados puedan regresar sin volverse prisioneros de guerra, cuando perdamos esta pelea.‖

Ikta chasqueó la lengua ante las palabras del Teniente General Rikan, ya que le hicieron sentir que guardaban un significado oculto, por lo que miró a su alrededor.

―Ahh, si usted es el Comandante en Jefe, supongo que podría hacer un movimiento de ese estilo. Ya que el personal que queda de los Cuarteles Imperiales es demasiado poco. En realidad… no sólo todos se visten como soldados, sino que les toca el papel más duro. ¿Está dejando que los jóvenes con futuro brillante puedan huir rápidamente a la retaguardia, mientras usted toma la línea de frente?‖

―El ejército de Kioka pronto lanzará un ataque. Si nos vemos superados por el enemigo y no podemos evitar el retroceder nuestro frente de guerra, entonces es cuando permitiremos una verdadera retirada. Detendremos el avance del enemigo en el Este, y entonces forzaremos que nuestras tropas que estén al Oeste se retiren… para lograr esa operación en dos etapas, de forma inevitable tendremos que hacer uso de nuestras cada vez más escasas fuerzas, y dividirlas aún más para hacer dos grupos. Si los soldados no son habilidosos, entonces no son los adecuados para el trabajo.‖

―¡Si eso es lo que va a pasar cuando el ataque comience, en tal caso lo mejor sería comenzar a mover las cosas desde ahora! ¡De esa forma, no habría necesidad de realizar esa maniobra de dos etapas tan peligrosa; los esfuerzos del grupo frontal para mantener ocupado al enemigo se reducirían considerablemente, y como un bono, el mismo Teniente General podría sobrevivir sin exponerse a lo más duro de la batalla!

¡¿No es eso mejor bajo todos los puntos de vista?!‖

―No puedo hacer eso. La protección de la frontera de la Guarnición Oriental fue una tarea asignada por Su Majestad, el Emperador. Si comenzáramos a retirarnos antes del ataque enemigo, entonces estaría renunciando yo en lo personal a esa tarea, como Comandante en Jefe.‖

―¡Pues soporte la culpa de renunciar al deber; porque de todos modos, la Provincia Oriental será recuperada por Kioka! ¡El resultado es el mismo!‖

―El proceso es diferente. Es obedecer las órdenes de Su Majestad mientras la recuperan, o escapar contra las órdenes de Su Majestad mientras las recuperan.‖

Rikan sacudió de un lado a otro su cabeza. Ikta por fin perdió la compostura ante la infinita lealtad del Gran General.

―¡Por eso es que digo…‗esa forma de pensar no es científica‘!‖

Tomando el uniforme del militar por las solapas con sus manos, Ikta sacudió el cuerpo del Teniente General, que era más alto que él por una cabeza. Ante el aire amenazador que uno no podría imaginar de su actitud normal, incluso las otras cinco personas, Su Alteza, la Princesa, y los demás, miraban cómo se daban las cosas con total asombro.

Cuando sus manos se dirigían sin pensarlo a sus bocas, el color de los rostros de los soldados cambió, como era de esperarse. Sin embargo, un instante antes de que los demás pudieran reaccionar, un rápido golpe fue propinado por Yatori en el costado de Ikta.

―…gah…‖

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Las rodillas de Ikta cedieron de repente después del golpe, el cual había sido menos suavizado que de costumbre. Sus debilitados dedos se separaron de las solapas, y Yatori aprovechó la oportunidad para cargar con él.

―Por favor, discúlpelo, Teniente General Rikan-dono… piense que todo lo que dijo fue sólo una broma y olvídelo, se lo suplico.‖

Yatori inclinó profundamente la cabeza, con todo su fiero cabello rojo. Como si hubiera olvidado arreglar su desordenada solapa, el Teniente General miró directamente a ambos jóvenes… por fin, volteó a ver a uno de sus subordinados.

―Bien, Oficial Ordoff; por favor, muéstreles el salón de recepciones, con toda amabilidad.‖

Siguiendo al oficial que había recibido la orden del Teniente General, los seis comenzaron a moverse y caminaron, con Yatori cargando en el hombro a Ikta al frente.

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