Nejimaki Seirei Senki (NL)

Volumen 1

Capitulo 2: Sin Novedad En El Frente Oriental

Parte 1

 

 

Sentía como si se la tragara una oscuridad negra, fría y sin fondo.

No había forma de resistirse. Al ser arrastrada por la intensa corriente, sin sentido del arriba o el abajo; sus tímpanos rechinaban y se quejaban por la presión del agua. Pero más que eso, la presión de la desesperación oprimía su corazón. Mirar el horror de la muerte frente a ella por primera vez desde que nació, no es algo que se pueda enfrentar con el poder de la razón.

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La fuerza de sus agotados brazos y piernas pronto se desvaneció. Mientras eso ocurría, una luz brilló.

Ella pudo ver de forma vaga que algo se aproximaba, viajando en una línea recta15 que atravesaba la oscuridad. Primero, alguien aferró su brazo, y luego, abrazaron su cuerpo. Ella pudo oír el sonido de un corazón extremadamente cercano. Sólo pudo pensar que el sonido del pulso de ambos, pasando por el contacto de su piel, se sincronizaba.

Mientras su conciencia se desvanecía, pudo oír a la muerte rechinando los dientes y alejándose de ella, mientras la envolvía la luz y el calor.

―…Nnn…‖

Crackle, crackle—Con el sonido de un chisporroteo, la jovencita abrió los ojos.

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Estaba oscuro. Con un pequeño fuego como única fuente de luz, en el centro de esa luz naranja surgieron algunas figuras humanas. Un atractivo joven mirando ansioso al fuego, junto con un rollizo joven cuyos dientes estaban castañeando. Al seguir explorando con la mirada, vio a una joven imponente, con el cabello de un color idéntico al de las llamas, sentada al extremo izquierdo. Ella abrazaba fuertemente a su compañero, un espíritu, al cual todos compartían para calentarse un poco.

―¡Ah!, ¿ya ha despertado?‖

Dijo una voz gentil cerca de su oído, y gradualmente se percató de que la sostenían sentada. Sintió unos pechos suaves en su espalda, y la calidez se distribuía por el contacto de su piel con la de la chica, que atravesaba la delgada tela de su ropa interior.

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―¿Quién… eres?‖

Al oír su voz, antes que nada la muchacha de pelo rojo (Yatori) se levantó y de inmediato se arrodilló con reverencia.

Nejimaki Seirei Volumen 1 Capitulo 2 Parte 1 Novela Ligera

 

―Al fin pudo despertar, Su Alteza, la Princesa… Por favor, permítame el privilegio de mostrarle mi adoración de esta forma.‖

Excepto Haro, que estaba abrazando a la jovencita, los otros siguieron el ejemplo de Yatori e inclinaron sus cabezas. Ante esta muestra de respeto, la jovencita también recordó, una vez más, su posición por derecho.

―Ustedes, levanten las cabezas. Pueden prescindir de la etiqueta. Bajo estas circunstancias…‖

―Ah, como desee… Resumiendo una explicación, durante el viaje en bote que se dirigía hacia el Examen de Oficiales Militares de Alto Rango en el archipiélago Hirgano, la nave en la que viajábamos juntos encontró una tormenta y se hundió. Los únicos que apenas escapamos con vida fuimos nosotros seis, incluyendo a Su Alteza. Más importante aún, después de aproximadamente dos días de ir a la deriva, llegamos a la costa en una playa en algún sitio… así que ahora estamos viviendo en el interior de una cueva.‖

Después del reporte de Yatori, la jovencita abrió sus grandes ojos y guardó silencio… después de eso, se tomó varios minutos mientras organizaba sus recuerdos, llenando los huecos con la información que acababa de escuchar.

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―Ya veo… la nave… ¿Entonces no fue un sueño?‖

El recuerdo desagradable de ser tragada por la oscuridad de la superficie del negro océano regresó a ella, y sus hombros temblaron de repente. Dentro de las capas de ropa externa que llevaban, Haro, abrazando su pequeño cuerpo, miró ansiosamente su rostro desde un costado.

―Durante la deriva de dos días, ya que el cuerpo de Su Alteza estaba completamente frío, debido a la constante lluvia, esta persona, Haroma Bekkel y yo, Yatorishino Igsem, tuvimos el honor de calentar su cuerpo por turnos con nuestro calor corporal. Estábamos conscientes de nuestra falta de respeto, pero debido a la falta de recursos, por favor, perdone nuestro atrevimiento.‖

―¡¿Perdonar…?!‖

Cuando Haro inclinó su cabeza avergonzada, la chica esbozó una sonrisa amarga, y sacudió su cabeza.

―Les agradezco de corazón su amabilidad. Con este cuerpo tan frágil, no dudo que hubiera muerto de frío antes de despertar… Por cierto, tú… Dijiste que te llamabas Yatorishino Igsem.‖

―Ah…‖

―Ha pasado mucho tiempo. Fui a tu casa en la ocasión de una Visita Imperial junto al Emperador reinante. ¿Ya pasaron ocho años desde entonces?‖

―¿Lo recuerda? En ese tiempo, Su Alteza debía tener apenas cuatro años…‖

―Según la cuenta tradicional, tú tenías 10 años. Notaste que me sentía irritada ya que mi mano no podía alcanzar un plato, y tú tomaste algunos dulces horneados de la mesa para mí. ¿Acaso reconociste mi apariencia de la misma forma?‖

A todas luces, la chica sabía que eso era algo muy improbable. Yatori sonrió de forma vaga y respondió.

―Comparada con ese tiempo, Su Alteza ha excedido mi imaginación y crecido espléndidamente, pero… Su cabello color de oro, y el anillo grabado de Katjvanmaninik17, si no fuera por la existencia de estos dos detalles, no habría podido estar segura.‖

Al oír eso, la jovencita sacó su mano a través de una apertura de las ropas que portaba junto con Haro. Lo que mostró fue un anillo grabado con el diseño del Árbol Espiritual Eterno, el cual servía como símbolo de Imperio de Katjvarna.

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―Así es. Ante ustedes está la Tercera Princesa Imperial del actual Imperio de Katjvarna: Chamille Kitra Katjvanmaninik.‖

Con excepción de Yatori, que ya estaba medio convencida, los demás por fin se dieron cuenta que la presencia frente a ellos era parte de la nobleza, con una presentación de boca de la persona misma. Después de un digno silencio, el primero en iniciar una conversación fue Torway.

―Yo soy Torway Remeon, es la primera vez que nos encontramos, Su Alteza, Princesa Chamille.‖

―Umm, tú eres el más joven de los Remeon. También he escuchado rumores sobre ti.‖

―Es un honor. Si no es inconveniente, ¿podría permitirme preguntarle algo?‖

Sin esperar el final de la petición de Torway, Su Alteza, la Princesa, comenzó a contestar en un tono firme.

―Si es la razón por la que abordé el mismo barco que ustedes, responderé sin necesidad de que pregunten. A raíz del empeoramiento del estado de la guerra con Kioka, y como miembro de la Familia Real, vine a conocer a las jóvenes personas que llevarán el futuro de esta nación. También para dar ánimos a los que toman el examen. No es nada más ni nada menos que eso.‖

―Pero… ¿y los oficiales militares que la acompañaban…?‖

―No termines la pregunta. Es obvio que se hundieron al fondo del océano junto con el barco.‖

De alguna forma, había un tono de obstinación en Su Alteza Chamille, quien se había anticipado y respondido la pregunta, que no daba pie a cualquier tipo de duda. Pero si en verdad tenía una escolta, era un problema el hecho de que ellos no habían visto a nadie cerca cuando se encontraron en el barco, o cuando ella salió a cubierta. Torway guardó esas dudas en su interior por el momento.

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―Y-Yo me llamo Matthew Tetdrich. Su Alteza, si me permite algunas palabras…‖

Aunque su cuerpo con carnes abundantes, aferrado fuertemente a una camisa mojada, estaba temblando, Matthew tímidamente intervino en la conversación. La mirada de Su Alteza la Princesa volteó hacia él.

―Tetdrich… Ese es un linaje al que se ha confiado la Unidad Estacionaria de la Isla de Ebdorch, en la región suroeste del Imperio. He aprendido bien tu nombre. Si hay algo que quieras pedir, hazlo en este momento, Matthew Tetdrich.‖

Yatori, que estaba a su lado, se admiró del resumen sobre la familia Tetdrich había expresado Su Alteza, la Princesa, como parte de su extenso conocimiento. Por otro lado, aproximándose a ambas, el mismo Matthew, al parecer sin tiempo para notar que al fin había conocido a alguien que sabía del nombre de su familia, suavemente expresó su petición desde sus descoloridos y amoratados labios.

―S-Si su cuerpo ya está lo s-suficientemente caliente, ¿podría prescindir de la capa más externa de las ropas que la cubren, mi saco…?‖

Al oír esto, Su Alteza, la Princesa, notó por primera vez que le habían cedido las prendas exteriores de todos los presentes con el propósito de calentarla. Como era de esperarse, Haro, pensando que era algo imperdonable, asustada detuvo a la jovencita que trataba de salir en ese instante de las capas de ropa que hacían de sábanas.

―¡Kyaa…no debe salir! ¡Tanto usted como yo sólo llevamos nuestra ropa interior, ¿ve?!

¡Yatori-san, por favor, devuelve su saco a Matthew!‖

Asintiendo, Yatori retiró la capa más externa de ropa y se la regresó, bien seca, a su dueño. Aprovechándose de la situación, Matthew se arropó con esa tela más gruesa para concentrarse en sus esfuerzos de no perder más calor corporal, y no dijo nada desde entonces.

―Ah, la ropa de la Princesa ya también está seca… Entonces, aunque es un poco difícil de hacer, ¿Sería bueno que nos cambiáramos de ropa?

―Si ese es su deseo, no tengo inconveniente en despedir por un momento a los varones. Bueno, aunque la tormenta sigue allá afuera.‖

Ante la imagen de Yatori expresando esos crueles pensamientos con una sonrisa, el cuerpo de Matthew tembló violentamente por razones distintas al frío. Su Alteza, la Princesa, se rehusó a la proposición –que no era cosa de bromas- se separó del regazo de Haro, cubierta con demasiadas capas de ropa, con una dignidad inesperada, y se paró sobre el piso usando sus piernas por primera vez en dos días.

―Umm… no me siento enferma. Me pregunto si es porque me proporcionaron su calor.‖

―Eso está muy bien; pero por favor, por el momento permanezca cerca del fuego. Bajo estas condiciones, si Su alteza pescara un resfriado o algo así, no podríamos hacer nada, ni siquiera nosotros.‖

Su Alteza, la Princesa, aceptó la petición de Yatori, expresada gentilmente, pero en un tono firme. Ya que sentarse en el suelo implicaría que su parte inferior trasera se enfriara, al final se sentó nuevamente en el regazo de Haro.

Se quedaron en silencio rodeando el fuego por un rato, pero Su Alteza, la Princesa, de repente abrió los labios con una expresión como si de repente la hubiera alcanzado un rayo.

―…Es verdad. Me pregunto si, al momento que el barco se hundió, ¿la persona que me rescató cuando fui arrojada al océano, está con nosotros? No tengo duda que a todos ustedes les debo la vida, pero quiero expresar particularmente mi gratitud a esa persona. Por favor, preséntese.‖

―…Por favor, espere un momento.‖

Levantándose, Yatori se deslizó fuera del círculo alrededor del fuego y caminó hacia la oscuridad del fondo de la cueva. Cuando su figura desapareció, el seco y fuerte sonido de un objeto siendo pateado produjo ecos en la cueva, así como el grito que lo acompañó.

―Despierta, Ikta. Su Alteza, la Princesa, te está llamando.‖

―Apúntala en mi agenda. Hacer que conozca a alguien sin la debida cita… oof…‖

El mismo sonido y grito se repitió otras tres veces. Ya sea porque al fin se había dado por vencido, un joven con la mano sobando su cintura como un anciano preocupado por su dolor de espalda, desnudo de la cintura hacia arriba y llevando un espíritu de luz en su bolso, apareció frente a ellos.

―Yo soy Ikta Solork. Gracias, Su Alteza, la Princesa… ¿está de buen humor?‖

―Cómo… ¿Así que había alguien más? ¿Entonces, tú eres el que…?‖

―Bueno, fue al calor del momento, o debería decir, yo era la persona adecuada en el momento adecuado… ya que era el único portador de un espíritu de luz.‖

Vistiéndose más formalmente con una camisa que le pasó Haro, Ikta, en un gesto completamente inapropiado, le hizo una reverencia a Su Alteza Chamille; aunque en realidad, fue sólo su reacción a la patada que le propinó Yatori.

―Ya veo. En cualquier caso, te doy las gracias, Ikta Solork. Y también a tu compañero, el espíritu de luz-dono. Una vez que regresemos a salvo a la capital, haré arreglos para que sus valientes acciones sean recompensadas.‖

Kusu levantó la cabeza desde el bolso; sin embargo, Ikta se había sentado con las piernas cruzadas en ese momento.

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―Entonces, lo mejor es que usted pueda regresar a salvo, ¿no es así…? De alguna manera…‖

―Ikta, deja de hablar de una forma que pueda despertar preocupaciones sin sentido.‖

Yatori le advirtió en voz baja. Sin embargo, las preocupaciones de sus compañeros ya se habían despertado.

―¿Quieres decir que existe la posibilidad de que no podamos regresar?‖

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―Para nosotros, que no sabemos a ciencia cierta dónde está este lugar, sí que la hay. Tuvimos la fortuna de que la deriva nos trajera a la costa todavía vivos; pero aun así, fuimos arrastrados por dos días en medio de una tormenta… aunque durante el viaje, pude ver que el sol se elevaba en la parte frontal derecha del curso del bote; así que sé que fuimos arrastrados hacia el noreste.‖

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El tono de Ikta era despreocupado, pero nada de lo que decía era suavizado con algún tono de optimismo. Cuando Su Alteza, la Princesa, se quedó callada, Torway se levantó para cambiar la atmósfera, la cual se había vuelto extremadamente pesada.

―Parece que el sonido de la lluvia se ha debilitado. Necesitamos confirmar la situación de nuestra ubicación actual, y si eso significa que debemos ir a explorar afuera, quizás deberíamos ir ahora mismo. Ik-kun; si gustas, ¿podemos ir juntos?‖

―Ese apodo… En verdad no aprendes.‖

Incluso mientras refunfuñaba, Ikta se levantó con sorprendente obediencia. Con sus respectivos espíritus guardados en sus bolsos, y después de que Torway tomó una bolsa adicional, los dos se dirigieron a la salida de la cueva.

Al parecer aún era temprano en la mañana, ya que el cielo ya estaba aclarando y la tormenta se había convertido en una leve llovizna. Haciendo a un lado muchas ramas, Ikta y Torway se abrieron paso por una región selvática sin senderos que se extendía a un lado de la playa. Mientras caminaban, sostuvieron una leve conversación.

―Gracias por venir conmigo. Para ser honesto, me preguntaba si Ik-kun consideraría que todo esto era demasiada molestia.‖

―Ya que Matthew estaba en ese estado de salud, y las chicas son necesarias para protección de la Princesa, la alineación estaba decidida por simple eliminación ¿cierto? Cuando puedo holgazanear, lo hago; pero si llega el momento que si holgazaneo me muero, entonces prefiero trabajar.‖

Era un argumento retorcido, pero a Torway no le desagradaba el carácter de Ikta.

―Entonces, sobre Su Alteza, la Princesa… Ik-kun, ¿qué piensas…?‖

―Incluso si hay puntos sospechosos, creo que es mejor no hacer ninguna investigación rara. En el mejor de los casos, te verás envuelto en una situación desagradable.‖

―Aw, justo al meollo del asunto. Cuando hablas conmigo, ¿no empleas el sentido del humor?‖

―Definitivamente que cambio mi switch. Incluso si yo soy el boke, Yatori18 no está aquí en este momento… Ah, encontré algo bueno.‖

Ikta, habiendo encontrado un objeto semejante a una fruta colgando de una enredadera, la arrancó y se la arrojó a Torway. Mientras mordía su ración, le explicó:

―Es la trampa de insectos de la planta-cántaro. Cuando madura y la utiliza para atrapar insectos, ya no sirve; pero antes de que la boca se abra, el líquido en su interior se puede usar para beber. Es sorprendentemente dulce, así que pruébalo.‖

―Ah, realmente lo es. Es ácido y delicioso.‖

―Pon algunas en tu saco. Nos servirá de algo mientras encontramos comida real.‖

Incapaces de llevarse algo a la boca además del agua que producía el espíritu de agua de Haro, todos en la cueva se sentían atormentados por el hambre. Torway alegremente bajó el saco que traía en la espalda, arrancó las trampas de insectos a su alcance, y comenzó a llenarlo.

―Pero Matthew y tú son personas que merecen mi admiración, ya que incluso cuando la nave se estaba hundiendo, cargaron con esas pesadas cosas con todo cuidado.‖

A lo que Ikta se refería era a un objeto como un arma, de acero, dentro del saco en que Torway prudentemente ocultaba su existencia. Disparar bolas de plomo por medio de la presión producida por la bomba dentro del ―túnel de viento‖ en el abdomen de su compañero, el espíritu de viento, era el arma principal de los soldados hoy en día. Por decirlo así, era un rifle operado por aire.

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―¡Ja-ja, yo lo considero poca cosa, pero supongo que pensé que la posibilidad de ser una carga y deshacerme de él podría esperar hasta que abordáramos el bote salvavidas. Ya que para mí, un aspirante a la División de Rifles de Aire, es lo más importante después de la vida de mis aliados y sus compañeros.‖

―Aunque sería bueno que no nos enfrentáramos a circunstancias donde tuviera que usarlo. De cualquier modo, estoy hambriento.‖

Arrojando las trampas de insectos cuyo contenido había sido consumido, Ikta y Torway apuraron la marcha escuchando un coro de insectos en su interior. Mientras consultaban una brújula, para moverse en línea recta y no perderse, salieron a una llanura de pastos que interrumpía la selva, después de unos 15 minutos.

―Estamos jodidos…‖

Mientras se aclaraba su campo de visión, Ikta inspeccionó la zona y luego emitió la primera queja que llegó a sus labios. Llegando poco después, Torway, observando el mismo panorama, se quedó sin palabras.

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