Saihate No Paladin (NL)

Volumen 2: El Arquero de Beast Woods

Capitulo 1: Bajo Ataque

Parte 1

 

 

una decoración única en sus manos. Una flecha ya había sido colocada en la cuerda. Tenía plumas blancas. Todavía no había retirado la cuerda del arco, pero parecía tener un estado de alerta que me decía que podía hacer eso en un instante si así lo deseaba. Su manto y ropa exterior tenían un esquema de colores de tierra-e-hierba, y llevaba botas altas de cuero y guantes de cuero. Un machete corto colgaba de su cintura, y tenía otra variedad cuchillos también. Esta persona era probablemente un cazador.

Silencio absoluto.

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Yo contra un presunto cazador. Ninguno de nosotros habló ni se movió.

La tensión se espesaba con cada momento que pasaba.

No es bueno, pensé. Debería haber apreciado la emoción de mi primera reunión con otra persona viva en este momento, pero ni siquiera podía permitirme hacerlo. Esto no era muy bueno.

El primer contacto se había establecido accidentalmente entre dos totales y completos extraños en el medio del bosque.

El conocimiento de mi vida anterior solo podría haberme dicho que esta era una situación extremadamente peligrosa.

Después de todo, esto era un bosque lejos de la civilización. Aquí no había ningún sistema judicial ni aplicación de la ley.

En otras palabras, si la violencia repentinamente estallaba, no podía esperar recibir la más mínima ayuda. Era un lugar así donde nos habíamos encontrado el uno con el otro, ambos extraños, y los dos armados.

Ahora… ¿Cuál sería el curso correcto de acción aquí?

¿Debo sonreír y pedir un apretón de manos o algo así? Me puse en sus zapatos: Si un hombre armado con el cual me había topado de repente me sonriera abiertamente y me tendiera la mano… ¿podría tomar esa mano?

¿Tal vez se supone que debo soltar mi arma para demostrar que soy inofensivo? ¿Y si ya tenía intención de luchar? ¿Y si sospechaba de una trampa? ¿Qué pasa con la posibilidad de que cuando suelte mi arma, ese movimiento podría ser malinterpretado como el primer signo de un ataque?

¿Utilizar la bendición para mostrar que soy un devoto seguidor de un dios? No, eso todavía dejaría la posibilidad de que yo fuera el sacerdote de un dios malvado, tratando de ocultar mi verdadera naturaleza. Es más, tuve que poner en duda si realmente se quedaría de pie y solo miraría mientras yo comenzaba a utilizar una habilidad justo delante de él.

Sí—No tenía forma de demostrar que no era una amenaza. Y peor aún, yo no pertenecía a una comunidad. Por lo tanto, ni siquiera podía proporcionar el nombre de alguien que podría responder por mí. Eso significaba que no tenía forma de probar mi identidad.

En mi mundo anterior, los antropólogos culturales habían advertido de los peligros del primer contacto accidental con personas desconocidas. La tensión y la cautela alcanzaban un alto nivel en este tipo de situación, y era posible que se desarrollara directamente en una lucha letal.

Mi ritmo cardíaco estaba aumentando. El cazador todavía estaba decidiendo cómo manejar esta situación, pero podía decir que estaba tan tenso y en guardia como yo; la aguda mirada que se proyecta sobre mi equipo desde las profundidades de su capucha era la prueba. Estaba siendo presionado para tomar una decisión entre luchar o huir.

El cazador dejó caer sus caderas un poco. La sensación de hormigueo en mi piel se hizo más fuerte.

Esto era malo. Muy malo. A este ritmo, íbamos a terminar luchando para matarnos el uno al otro.

Mientras buscaba desesperadamente las palabras correctas y volvía mis ojos a lo que esa persona llevaba, de repente me di cuenta: el arco que el supuesto cazador llevaba—yo había visto ese estilo de arco antes, en las lecciones de historia natural de Gus. Sí, eso era—Así que debería—

Internamente en pánico y moviéndome muy lentamente para no desencadenar un ataque de mi oponente, puse mi palma derecha en el lado izquierdo de mi pecho y pronuncié cada palabra con la mayor claridad y cuidado posible—

Las estrellas brillan en la hora de nuestro encuentro.

La persona encapuchada que estaba delante de mí estaba con los ojos bien abiertos.

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“¿Élfico antiguo…?” dijo con un temblor de conmoción en su voz. Era una hermosa voz tan clara como una campana. “¿Tienes una conexión con los elfos?”

“No, pero pensé que tú sí.”

Tenía un recuerdo de ese tipo de arco. De acuerdo con las lecciones de Gus sobre historia natural, Rhea Silvia, la diosa de espíritu libre del agua y la vegetación, tenía como sus súbditos una raza de personas hermosas y de larga vida descendientes de la gran fae que fue creada hace mucho tiempo por el Progenitor. Eran una raza llamada los elfos, y fue a ellos a quienes perteneció este arco. Así que pensé que usar un saludo élfico podría ayudar a aflojar un poco la tensión.

“¡Keh!” El cazador escupió con desdén. “Bueno, no estás equivocado.”

Lo había adivinado. La voz del cazador se había ablandado un poco, pero esta vez fue mi turno de estar sorprendido: a pesar de tener una voz bastante musical, su tono sonaba bastante áspero. Había oído que las largas vidas de los elfos los hicieron una raza paciente y muy elegante…

“Eh, lo que sea.” El cazador relajó su postura y se quitó la capucha.

Lo primero que me llamó la atención fue su cabello plateado. Cejas fruncidas, ojos agudos de jade, una nariz delgada, un elegante mentón y labios apretados y delgados. De debajo de la capucha, se reveló la cara de un joven con una belleza algo femenina.

Sus orejas no eran las orejas largas y puntiagudas que yo esperaba, eran cortas, del mismo tamaño que las de un ser humano y solo un poco más puntiagudas. Si recordaba mis lecciones correctamente, eso era característico de un semielfo, un niño de raza mixta nacido entre elfos y humanos—

“Mejor preguntar”, dijo él, cortando mis pensamientos. “¿Hiciste eso?” Señaló al jabalí tirado en el suelo y luego a la hoja de mi lanza, mojada con sangre.

“Sí, ese fui yo.”

Él frunció el ceño. “Esa es una vieja manera de hablar…”

Estaba confundido por un momento, pero después de pensar en ello, me di cuenta de que habían pasado unos doscientos años desde la época de Blood y Mary. Eso fue más que suficiente tiempo para que un idioma cambiara, incluso si este mundo tuviera razas como los elfos que vivían vidas mucho más largas que los humanos. Debo haber sonado anticuado.

Tal vez incluso arcaico.

En términos de español de mi mundo anterior, podría haber sonado como si estuviera hablando usando palabras como “voacé” en lugar de “usted”. Tendría que escuchar cómo habla la gente corriente y arreglar mi habla para hacer juego de forma que la gente no desconfíe de mí.

“Lo siento, es una especie de hábito.”

“Es extraño, pero lo que sea. Así que esto”, dijo el semielfo de cabello plateado, volviendo al tema del jabalí, “Esto era mío.” Señaló la flecha que salía del jabalí.

Saihate No Paladin Volumen 2 Capitulo 1 Parte 1 Novela Ligera

 

Las plumas de la flecha eran blancas, igual que las otras flechas en su aljaba. El hecho de que no hubiera pasado mucho tiempo entre yo matando al jabalí y que él apareciera también indicaba que probablemente no estaba mintiendo.

“Te entrometiste y lo mataste”, dijo sin rodeos.

La razón por la que me acusaba prácticamente de robarle su presa era probablemente porque estaba preocupado de que lo mismo le sucediera a él. Quería detenerme antes de que tuviera la oportunidad.

El impulso de decir lo siento era casi instintivo, un hábito de mi vida pasada, pero lo evité. “Sí. Cargó hacia mí, así que me vi obligado a hacerlo para defenderme, pero—” Esto era, de hecho, un asunto de discusión. Era hora de las tácticas de negociación. “Lo acabé, así que supongo que tengo por lo menos el mismo derecho a él.”

Tenía la esperanza de que esto me llevara a encontrar un asentamiento—aunque si sería uno élfico o uno humano, no tenía ni idea.

***

 

 

Las negociaciones continuaron en profundidad durante un tiempo.

El semielfo de cabello plateado era un negociador muy hábil; yo, por otro lado, no tenía experiencia como negociante en el mundo real y estaba a su merced.

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Él parecía estar en el mismo grupo de edad que yo, pero se decía que los elfos, y de hecho, los semielfos que compartían parte de la sangre élfica vivían más tiempo, por lo que sabía que él podría haber sido considerablemente mayor que yo.

A pesar de esto, de alguna manera logré mantener mi terreno, y finalmente llegamos a un acuerdo donde yo obtendría el hombro del lado que apuñalé a cambio de ayudar a descuartizar el jabalí.

Descuartizar un jabalí salvaje requiere mucho trabajo.

Para empezar, tuvimos que llevarlo a un río, desangrarlo, y luego limpiarlo juntos. Su piel estaba cubierta de barro. Probablemente se había revolcado en él en alguna parte.

“Ahhh, esta maldita cosa está hecha pedazos”, dijo el semielfo de cabello plateado, mirando la punta de la flecha que había sacado del jabalí. Se había roto en pedazos. Debe haber golpeado un hueso.

Lo vi desmontar la punta de la flecha y cuidadosamente guardarla en su bolsillo. Parecía que los artículos de metal eran muy valiosos en esta área en este momento. “Tenemos que desenterrar los fragmentos”, dijo. “Si alguien muerde uno de estos después de que esta cosa se convierta en carne, van a tener un mal momento.”

Hicimos uso de una zona llana de roca junto al río para sacar con cuidado los fragmentos de la punta de la flecha, y luego empezamos a trabajar en la descuartización del jabalí. Había desarrollado cierto nivel de habilidad en esto gracias a Blood, pero el semielfo era aún más eficiente que yo.

La grasa subcutánea era deliciosa en los jabalís salvajes, por lo que la prueba de tus habilidades con el cuchillo en esta situación consistía en cómo de cerca de la piel podías cortar. Y él era aterradoramente preciso y rápido también.

“Ahora entonces.” Metió el cuchillo bajo la mandíbula del jabalí y le cortó todo el cuello. Él parecía haber alcanzado el hueso del cuello, así que tomé la cabeza y la giré para dislocarla.

“Heh. Sabes tus cosas.” Él me lanzó una sonrisa, así que le devolví la sonrisa, y luego, con unos pocos movimientos del cuchillo, cortó la carne y el tendón y separó la cabeza por completo.

Puse el cadáver del jabalí en su espalda y lo mantuve en posición, y él comenzó a cortar su vientre todo el camino desde su garganta hasta su parte trasera, teniendo cuidado de solo cortar la piel.

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Cortar profundamente podría causar daño a los órganos internos, lo que daría lugar a… um, cuál sería una buena manera de explicarlo… el contenido de sus intestinos, la vejiga y los órganos reproductivos se derramarían sobre todo y harían un gran lío. Con este método, no habría necesidad de preocuparse.

Cuando terminó con eso, hizo cortes en varios lugares con un hacha, y luego juntos separamos forzosamente las costillas. Cortamos alrededor del ano, abrimos la cavidad torácica, hacia abajo por el diafragma, pelamos la membrana hasta la columna vertebral…

“Salgan de ahí…” Agarró la tráquea y el esófago del jabalí y los empujó hacia la parte trasera. Todas sus entrañas salieron a la vez en una sola masa. Era eficiente en esto.

En este punto, se veía mucho más como “carne”, el tipo que había visto congelada y colgada en las películas y en la televisión en mi vida anterior. Encaré a la cabeza del jabalí que habíamos retirado y junté mis manos en oración.

Lo siento. Y gracias. No desperdiciaremos lo que hemos tomado.

“Eres un verdadero creyente, ¿verdad?” dijo alegremente, suavemente encogiéndose de hombros. “Está bien, según lo acordado, un hombro para ti.” Hábilmente insertó su machete en un conjunto de carne que una vez fue un jabalí y cortó solo su hombro delantero. “Y eso es todo por porción.”

“Síp.”

Con un hacha ensangrentada y un machete corto en nuestras manos, intercambiamos sonrisas en reconocimiento al trabajo duro de cada uno. “Supongo que será mejor que comamos el hígado, sin embargo. Se echa a perder muy rápido”, dijo.

“Ah, tengo una cacerola.”

El hígado fresco es delicioso.

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Habíamos estado trabajando en el frío e invernal río, así que mis manos ya estaban congeladas.

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Mientras el semielfo de cabello plateado estaba recogiendo leña, reuní unas ramitas secas y rápidamente les prendí fuego con un susurrante Flammo Ignis. Pensé que sería mejor mantener en secreto que podía usar magia por ahora. No era que pensara que no podía confiar en él… aunque eso era posible.

Simplemente no sabía lo suficiente sobre la sociedad moderna. La magia puede haber sido aceptada en el tiempo de Gus, pero yo no sabía cómo la sociedad lo consideraba hoy.

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“Brrr… Dioses, hace frío.” Me quité las botas y me calenté las manos y los pies junto al fuego.

Después de un rato, el semielfo regresó. “Qué frío”, dijo, arrojando algo de leña al fuego. Luego se sentó a mi lado. Nos sonreímos el uno al otro por alguna razón.

“Bueno, aquí está lo que hemos estado esperando”, dije.

“Ya.”

Sostuve la cacerola sobre la llama y puse algo de grasa de jabalí. Una vez que había recubierto ampliamente el fondo de la cacerola, puse las tiras de hígado que ya había cortado, luego raspé un poco la roca de sal y la espolvoreé sobre la carne. Chisporroteos acompañaban el magnífico olor de la carne cocinada.

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Cerré los ojos y junté mis manos. “Mater nuestra Madre Tierra, dioses de la buena virtud, bendigan este alimento, el cual por su misericordioso amor estamos a punto de recibir, y dejen que nos alimenten en cuerpo y mente.”

“Maldición, eres realmente un fanático religioso.” El semielfo de cabello plateado me miraba incrédulo. Parecía que no era el tipo de tener mucha creencia en estas cosas.

Pero pensando lógicamente, yo era el único que tenía recuerdos de una vida anterior. ¿No habría tenido más sentido para mí ser el que estaba impacientemente esperando para comer, y para él ser religioso? A pesar de estar en medio de la oración, me divertía lo inverso que se sentía.

“Por la gracia de los dioses, estamos verdaderamente agradecidos.”

“Impresionante. Ahora comamos.”

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Puede que se haya impacientado, pero al menos fue lo suficientemente educado para no ignorar mi oración y comenzar a comer antes que yo.

Después de que terminé de orar, cada uno de nosotros tomó un cuchillo que habíamos lavado y limpiado, lo clavamos en un pedazo de hígado cocido en la sartén, y lo levantamos. El vapor se elevaba de él. Lo metí en mi boca.

Estaba caliente. Y tan delicioso. El fuerte sabor del hígado con solo una pizca de sal añadida llenó mi boca. Dioses, estaba bueno. Me sorprendí deseando una cerveza fría.

Incluso las arrugas en la frente del semielfo de cabello plateado se habían aflojado ahora. Las comidas después de un trabajo duro eran realmente deliciosas.

Antes de darme cuenta, el sol casi se había puesto.

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