Saihate No Paladin (NL)

Volumen 1: El Joven en la Ciudad de los Muertos

Capitulo 4: Gigantesca Esfera

Parte 2

 

 

La situación no pintaba nada bien. Me acerqué a uno de los no-muertos y golpeé el borde de mi escudo contra él, rompiendo sus frágiles costillas y su espina dorsal en pedazos.

Apoyado contra una gran lápida, grité Palabras, desplegando grasa y telarañas para detener a otro grupo que se acercaba.

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Mientras tanto, blandí mi lanza hacia abajo y la barrí a los lados como si fuera un báculo, golpeando con ella a varios que se habían acercado demasiado y destrozando sus huesos.

Un no-muerto que parecía un ágil luchador se acercó saltando sobre la lápida. La cota de malla que él llevaba era de un hermoso color plateado. Sentí inmediatamente que era de mithril o algo así. Probablemente no sería capaz de cortar a través de ella.

Mientras estaba en el aire, clavé la hoja de la lanza en el hueco entre su peroné y su tibia, los dos huesos principales de la pierna y alteré su postura. Él cayó al suelo. Mis movimientos fluyeron hacia adelante en una patada de talón, aplastando su cráneo en fragmentos debajo de mi pie. En ese momento, ya había empujado el mango de mi lanza detrás de mí, manteniendo a raya a más enemigos con su pesada contera metálica.

Alguien me disparó una bala mágica desde un lado. “¡Acceleratio!”

Salté para apartarme de su trayectoria mientras aplicaba magia para acelerar.

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Mi salto me llevó por encima la gran lápida. Giré mi cuerpo en el aire como un pertiguista, buscando a los que me perseguían. “¡Cadere Araneum!” Los enredé en una telaraña y me moví de posición para que no me acorralaran.

“¿Oh…? Está lejos de ser bonito, pero… esto contra cien héroes… “

El dios de la no-muerte murmuró, como si estuviera impresionado. Pero yo solo estaba luchando como había aprendido a luchar.

Si los cien no-muertos que habían aparecido hubiesen sido no-muertos de alto nivel con inteligencia como los tres con los que estaba tan familiarizado, ya estaría muerto.

Pero afortunadamente, a pesar de ser un dios, no parecía como si fuera capaz de producir instantáneamente no-muertos tan avanzados en masa.

Los guerreros no-muertos eran definitivamente espadachines espantosamente hábiles y no era difícil creer que fueran antiguos grandes. Pero a muchos les faltaban partes del cuerpo o la armadura y eran al menos un par de escalones más lentos que Blood.

Si mantenía el control de la situación y los enfrentaba a todos individualmente, por mucho que fuera una molestia, podría destruir a cualquiera de ellos con no más de tres movimientos.

En cuanto a los hechiceros no-muertos, eran casi demasiado débiles para tomarlos en serio. La inteligencia que habitaba en su interior era demasiado ordinaria.

Su puntería no era muy precisa y yo estaba moviéndome a gran velocidad con mi cuerpo potenciado al máximo.

Lo único que me preocupaba era un disparo de suerte. Si mantenía mi uso de la magia de forma metódica y me centraba en la magia de inmovilización y obstrucción como Gus siempre me había enseñado, utilizándola para controlar multitudes y los atraía a combates uno a uno, podría aplastarlos fácilmente con las habilidades de lucha que había aprendido de Blood.

Pero aún así, la situación era muy mala. La cuestión no era si podía derrotar a cien o no. Era si podía luchar contra el dios de la no-muerte después de haberlo hecho. No había forma que mi resistencia aguantara si seguía participando en esta mala imitación de un combate de 100 hombres.

Si me quedaba sin aliento, la tasa de fracaso de mis conjuros mágicos hablados aumentaría. Mis movimientos también se harían menos efectivos a medida que me cansara.

Si hubiera podido absorber la fuerza vital de ellos con Overeater, podría haber sido capaz de seguir luchando sin cansarme, pero desafortunadamente, todos mis oponentes eran no-muertos y no tenían fuerza vital para absorber.

¿Qué iba a hacer? Hice pedazos a otro más con mi lanza y traté de pensar en una solución, pero fui interrumpido.

“Alto.”

Los no-muertos dejaron de moverse. El dios de la no-muerte colocó una mano contra su barbilla y murmuró pensativo.

“Pensaba en ti como nada más que un complemento a los tres héroes, pero esto es… más grande de lo esperado. ¿Cuál es tu nombre?”

Él tenía una sonrisa en su rostro.

“Will…” contesté con cautela. Habría preferido que me tomara a la ligera, pero parecía que su estimación de mí había aumentado. Cuando estaba empezando a considerar la posibilidad de que él estuviera a punto de aplastarme más despiadadamente que antes, volvió a hablar.

“Ya veo. Will… Quiero pedirte otra vez que te unas a mí.” Esas palabras resonaron fuertemente en mis oídos.

“Me agradas. Tus excelentes habilidades en combate, tu fortaleza espiritual al desafiarme tú solo, todo esto es deseable. Con mucho gusto te aceptaría como uno de los muchos líderes de mis legiones inmortales.”

“¿Qué quieres de—?”

“Ahh… Espera. Lo más probable es que estés malentendiendo algo. Cualquier persona que se ofrece a mí enteramente es alguien con valor y no tengo la intención de tratarlos de otra manera. Eso va para ellos y para ti.”

Tuve que admitir que me sorprendieron un poco esas palabras. La imagen que tenía del dios de la no-muerte era espantosa, tanto por el nivel de resignación de Blood y Mary como por las simples palabras “almas prisioneras del malvado dios de la nomuerte”.

“Si decides venir conmigo, te liberaré de esa repugnante cosa llamada muerte. Viajarás en el barco de los fantasmas hasta el final del mar y llegarás a mi tierra, donde encontrarás un paraíso sin edad ni enfermedad.”

Todavía estaba tratando de superar mi sorpresa ante este inesperado desarrollo, pero él siguió hablando durante largo rato, sin inmutarse.

“Bajo mi mando, es posible que haya momentos en los que cruces espadas con las fuerzas de los dioses virtuosos. Lucharás contra enemigos formidables y cargarás a través del campo de batalla hombro a hombro con los héroes, santos y sabios de la antigüedad.”

No vaciló ni una sola vez al hablar de su ideal. Era un discurso poderoso y convincente, del cual una persona podría creer que las cosas eran realmente como él decía.

“Cuando termine la batalla, celebraré una fiesta. Será un evento de gran alegría y regocijo y una oportunidad para que deleites a los demás con cuentos de tus logros en el campo de batalla. Y entonces, comenzarán los preparativos para la siguiente. Debes ser consciente de que los no-muertos de alto nivel poseen almas fuertes y las emociones de alegría y felicidad, ¿verdad?”

Lo era. Lo sabía por haber convivido con ellos.

“Will, puedes pasar una época en armonía con los padres que te criaron. No habrá necesidad de despedidas o tristeza. Y una vez que alcancemos la supremacía sobre esta dimensión, eso será eterno…”

Hizo una pausa, como para permitirme tiempo para reflexionar sobre el significado de esto.

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“Ese es mi propósito. Hay demasiada tragedia en este mundo. La muerte no es hermosa; está generalmente acompañada de dolor y miedo que desafían la imaginación. El amor no es recompensado, más bien castigado, por el sufrimiento del ser amado y la despedida por la muerte. Héroes poderosos y santos nobles son rechazados y asesinados, precisamente por su poder, precisamente por su nobleza.”

El dios de la no-muerte, Stagnate, estuvo una vez aliado con las fuerzas del bien. Se desvió de ese camino cuando ya no pudo soportar ver las tragedias de la vida y la muerte. Su deseo es crear un mundo eternamente estancado y sin tragedias, convirtiendo almas talentosas de todo tipo en inmortales. 

Recordé las palabras de Mary. Ella ciertamente me lo había dicho.

“¿No crees que es injusto? Este mundo contiene demasiada tragedia. Me gustaría poner fin a eso. Quiero hacer un mundo que sea eternamente amable, donde la amenaza de la muerte ya no exista.”

Sus palabras tenían algo de ternura. Probablemente no estaba mintiendo. Si un mundo como ese pudiera realmente ser creado…

Si pudiera

“Vamos, Will. Haz un contrato conmigo, como ellos.”

Produjo un cáliz y una daga de algún lugar. El cáliz era de plata opaca y la daga era sencilla, pero una fuerte divinidad habitaba en ellos. Sosteniendo el cáliz en posición, el dios de la no-muerte hizo un corte superficial en su propia muñeca. Su sangre negra silenciosamente comenzó a llenar el cáliz.

“Bebe mi sangre. Hazlo y podrás separarte del camino de la muerte.” Me lo ofreció. Supuse que beber esa sangre era lo que te convertía en un no-muerto. Asentí. Coloqué mi lanza en el suelo y caminé hacia el cáliz como si estuviera en un trance hipnótico. Entonces, con un solo movimiento, saqué mi espada y le corté la muñeca.

Su cara se llenó de sorpresa y confusión. Algo como una espinosa vid carmesí salió de la hoja negra de Overeater y se enredó en la herida.

Sentí que la fuerza fluía hacia mí desde mi mano derecha, en la que sostenía la espada. El cansancio me abandonó, los pequeños cortes que me había hecho se curaron y la energía comenzó a fluir inmediatamente a través de mí.

Incluso antes de que mi cerebro tuviera tiempo de comprender que eso era lo que se sentía al restaurar la fuerza vital, mi cuerpo bien disciplinado estaba trayendo de vuelta la hoja.

Durante un momento de confusión, el ataque ideal no era el cuello, sino un golpe en línea recta sobre el blanco más grande—¡el torso!

El dios de la no-muerte gimió con aparente dolor. El golpe había aterrizado. Un golpe directo. Las espinas carmesíes se enredaron en su torso. ¡Estaba funcionando! Un último movimiento—desde la axila hasta el cuello—estaba seguro de que era todo lo que necesitaba.

Algo tiró de mi pierna de pivote con aterradora fuerza y caí. El suelo me golpeó con fuerza. Pude sentir cómo se alejaba. Miré mi pierna. Una serpiente ensangrentada estaba envuelta alrededor de ella. La serpiente estaba deslizándose fuera del cáliz que había caído al suelo junto con su muñeca.

Mierda. ¿Estaba ocultando un refuerzo en un lugar como ese?

“Ghh… Primero el Sabio, ahora tú… Ratas traicioneras…”

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Pude oír su voz. La serpiente estaba apretándome la pierna con una fuerza inimaginable de su delgado cuerpo. Me miró con sus pupilas sin emoción, verticalmente divididas, y de sus colmillos goteaba la sangre del dios de la no-muerte. La serpiente siseó. El dios de la no-muerte respondió mientras gemía de dolor.

“Puedes. ¡Ataca!”

Con esa sola palabra, la serpiente se lanzó hacia mi cuello. Levanté un brazo por reflejo. La serpiente se enroscó en él y sentí un dolor agudo por una brecha en mi armadura.

Traté de quitármela de encima, pero sus colmillos se hundieron firmemente en mi brazo. Había impulsado sus colmillos, teñidos con la sangre del dios que convertía a una persona en un no-muerto, en mi piel. Un escalofrío anormal se extendió de la herida a un ritmo aterrador y pronto lo sentí en cada parte de mi cuerpo.

Mi cuerpo empezó a endurecerse. Traté de luchar, pero mi cuerpo ya no me obedecía. Mi visión se volvió borrosa. Mi mente se nubló. Algo estaba mal con mi sentido del equilibrio—El suelo estaba tambaleándose, retorciéndose…

Chillé media vocal y me caí. Mi visión estaba nublada, pero en medio de la borrosidad pude ver a los no-muertos apuntando sus armas hacia mí. Rasqué débilmente al suelo y me retorcí imperceptiblemente.

N-No puedo… dejar que…

Pero no pude moverme. Por más que intenté, no pude moverme.

Pero yo… tengo que… protegerlos…

Mi visión se fue haciendo cada vez más oscura y me desmayé.

***

 

 

Volví en mí bajo un cielo estrellado de fosforescencia danzante.

Eché un vistazo alrededor antes de darme cuenta. Mis manos se sentían… flotantes. Como el cuerpo espectral de Gus… un momento, no “como”. Eso era exactamente lo que esto era. ¿Supongo que morí, entonces? De una reacción adversa a su sangre o algo así.

Hmm.

Este lugar estaba empezando a sentirse algo familiar. Como si hubiera pasado por aquí antes. Mis ojos miraron hacia el suelo y me di cuenta. Lo que estaba debajo de mí era oscuro y reflejaba las estrellas, como un vasto plano de agua, y en su superficie estaba el gran reflejo distorsionado de una débil luz que venía de detrás de mí.

Me volví para ver una figura sosteniendo una linterna con un mango largo. La figura llevaba una túnica con capucha que cubría sus ojos, pero yo ya sabía quién era.

“Me alegro de volver a verte, dios de la llama.” Incliné la cabeza. Los recuerdos estaban empezando a regresar.

Ya había caminado antes bajo este cielo estrellado. Este “dios de la llama” me había mostrado el camino. “…”

No habla mucho. Si no recuerdo mal, tampoco me había dirigido ni una sola palabra antes. El dios de la llama simplemente me había guiado y nada más. Pero recordaba ese caminar, ese cuidadoso caminar, siempre asegurándose de que no me estuviera quedando atrás y lo lleno que estaba de cariño y afecto.

Pasó un tiempo en silencio y llegué a otra conclusión. No eran estrellas lo que flotaba en la oscuridad. Eran mundos. Mundos que contienen numerosos universos, innumerables estrellas e infinitos planetas, que se mueven lentamente como estrellas sobre una gigantesca esfera armilar.

Liberado de los grilletes de mi cuerpo físico, mis sentidos expandidos lo percibían todo. De vez en cuando, dos de los mundos se acercaban por casualidad y un ligero polvo de luces salía flotando de ellos y luego era absorbido por el otro. Aunque las luces eran muy débiles, no podía pensar en ellas como frágiles. De hecho, incluso sentía fuerza de ellas.

“¿Qué es eso…?”

“La circulación de las almas. Pasan a través de los mundos, para que el estancamiento no caiga sobre todas las cosas.”

Una respuesta llegó. Por alguna razón, no me pareció sorprendente. De alguna manera, había sentido que el dios de la llama me respondería ahora.

“Ah… Así debe ser cómo dejé mi mundo y llegué a este.”

Al levantar la vista hacia el cielo estrellado, una ráfaga de luces surgió de otro mundo. Sin peso, pero fuertes, centelleaban mientras se desplazaban a otro mundo. Innumerables mundos se movían como estrellas en el cielo nocturno y dentro de ellos, innumerables almas vivían, morían y cruzaban entre ellos. Parpadeando como latidos del corazón, circulando como la sangre. Va vida se hilaba como un hilo infinito. Era una vista profundamente solitaria y hermosa.

“¿Cómo he podido olvidarme de esta vista?”

Esta vez, el dios no respondió y ni siquiera hizo un intento de llevarme a algún sitio. La figura se quedó allí, inmóvil.

“Te pregunto.”

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“¿Sí?”

“¿Por qué rechazaste la invitación del dios de la no-muerte?”

La pregunta del dios fue sorprendentemente sensata. Esperaba que me preguntara algo más abstracto, más conceptual.

“Bueno, si tengo que decirlo… Hmm.”

Pensé un poco. ¿Estaría bien decirlo de esta manera? Tal vez sería mejor hacerlo sonar menos… No. Es lo que es.

“Antes fui un encerrado, en mi vida anterior, como sabes. Probablemente tropecé en algo, o algo me arrebató el amor y la confianza y nunca volví a levantarme. Esa no era

manera de vivir, pero aprendí una pequeña cosa al pasar por eso.” Con el silencio, el dios me animó a continuar.

“Hay una gran diferencia entre vivir y estar vivo.”

Al menos mientras mi cuerpo había sido biológicamente activo, definitivamente había estado vivo. Pero si me preguntaban si había vivido… tendría que pensar seriamente en eso.

“En mi vida pasada, yo solo estaba vivo. No tuve el coraje de hacer algo y de hecho, la idea de que tenía que estar vivo durante varias décadas más me aplastaba.”

Todavía pensaba en eso como un propio tipo especial de infierno. El dolor físico, podías aguantarlo. ¿Quedar absolutamente atrapado en un callejón sin salida del que no podías escapar y tener que estar vivo allí por décadas? Eso lo sentías.

“Apenas podía recordarlo, pero ese pequeño recuerdo era suficiente. Por eso decidí que en este mundo iba a vivir.”

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Ese voto que había hecho en mis días de niñez… Incluso ahora era mi piedra angular, el ladrillo que definía lo que soy.

“En mi mundo anterior, no me importaba morir, así que nunca viví. Y nunca viví, así que no tuve miedo de morir.”

No quería dolor, así que nunca traté de suicidarme, pero si hubiera habido una forma de morir fácilmente sin dolor, parecida al sueño, podría haberla tomado con mucho gusto. La muerte significaba poco para mí. La vida también significaba poco para mí.

“Devalúa uno y el otro también es devaluado.”

Gus me lo había dicho cuando me enseñó por primera vez sobre la magia.

Crea la tierra y el cielo también será creado. Crea el bien y el mal también será creado. En ese caso, seguramente también era al revés.

No podría haber tierra sin cielo. No podría haber el bien sin el mal. Sin ninguno, todos serían nivelados a un llano plano de la nada. Así que…

“Creo que, si voy a vivir correctamente, también debería morir correctamente. No importa lo duro o doloroso que sea. De lo contrario, solo volveré a esa habitación.” Ese era, esencialmente, el lugar al que me invitaba ese dios de la no-muerte. Proponerme que estaba bien que negara la muerte y viviera para siempre era exactamente lo mismo que proponerme que estaba bien que me encerrara en esa habitación para siempre.

“No me importa qué tipo de incentivos adicionales ofrezca, la respuesta es gracias, pero no, gracias.” Me encogí de hombros y sonreí. “Quiero vivir y morir como parte de su familia.”

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El dios de la llama asintió en silencio. Aparentemente, había dado una respuesta satisfactoria.

“Entonces, um… ¿estoy muerto?”

“No lo estás.”

“¿Entonces estoy vivo?”

“Apenas.”

Así que las cosas parecían bastante malas. Probablemente estaba en un estado similar al de la muerte. Por eso había terminado vagando por este extraño lugar, con su esfera armilar multiversal de almas circulantes.

“Entonces… ¿Podría pedirte que me devolvieras allí, de alguna manera?”

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“¿De qué servirá regresar? Solo necesitas quedarte para morir como deseas.”

Entiendo el punto. Lo admito, probablemente no ganaría. No podía imaginar que pudiera hacer algo contra el dios de la no-muerte, no cuando la sangre del dios de la nomuerte ya fluía por todo mi cuerpo y ahora desconfiaba de mí y había empezado a observar cada movimiento que hacía.

Al final, yo era yo y nada más. Por mucho que lo intentara, no podía ser tan genial como uno de los héroes de las historias. Podía ver cómo iba a terminar y no iba a ser impresionante: con mi muerte mientras me revolcaba patéticamente en el suelo.

¿Cuánto iba a doler? ¿Cuánto iba a sufrir? Ni siquiera quería pensar en ello. El peor escenario probablemente sería convertirme en un no-muerto y ser arrojado a una prisión eterna donde yo no estaba ni muerto ni vivo.

Pero…

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