86 [Eighty Six]

Volumen 7: Niebla

Capítulo Especial: [Escuchado de: El Líder de Escuadrón “Spearhead”, Frente Oriental, Undertaker.]

Parte 7

 

 

[Objetivo de la Entrevista, Primer Escuadrón de la Zona de Batalla del Frente Oriental. “Spearhead”, 6to Pelotón]

 

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Jefe de pelotón: Kurena Kukumila (nombre personal: Gunslinger) Miembro del pelotón: Lecca Lin (nombre personal: Burnt Tayl) Miembro del pelotón: Ochi Anton (nombre personal: Gladiator) Miembro del pelotón: Io Dodanthe (nombre personal: Argos)

  

—Hay que alargar el cañón, aumentar la precisión y la velocidad inicial. Y hacer algo con el sistema de control de fuego automático. También instalar un radar que pueda ver de lejos. Eso es todo. Ah, y lárgate de aquí.

Con el tono de voz que Seneville había imaginado recibir antes de llegar a la base, Kurena lo despide con hostilidad y amargura.

Esto se debe a que fue ella la que se volcó en el disparo de prueba del prototipo de artillería de largo alcance —además de que, dependiendo de la dirección del vuelo del proyectil, podría haber causado daños a sus compañeros cercanos o a la base que estaba detrás de ella—, y Kurena siente una particular aversión por los ciudadanos de la República.

Los ojos de Seneville están abiertos como platos cuando la chica de cabello corto y castaño y grandes ojos dorados se aleja de él con hostilidad.

Mirando a tal oficial republicano con una sonrisa, Lecca se le acerca. Lleva su cabello color óxido recogido en un moño, y sus ojos azul pálido se estrechan para reforzar una sonrisa que no es de amabilidad, sino de frialdad y burla.

—Somos francotiradores y queremos poder escondernos fácilmente, ¿no? Nos gustaría que el Juggernaut fuese anfibio, para poder ir bajo el agua. Incluso cuando la cabina está bien cerrada hay huecos, así que hay que arreglar eso.

En cualquier caso, desde su concepción el Juggernaut ha estado plagado de esa clase de fallas.

—¿O que sea capaz de desaparecer? Aunque supongo que es pedir mucho…, pero podría cambiar de color como un camaleón, o si eso tampoco se puede pintarlo con un color protector.

—¿Color protector…? Ah, te refieres a camuflaje. ¿Como el camuflaje urbano o el camuflaje forestal?

Seneville dijo algo innecesario, por lo que Lecca le miró con toda su fuerza.

—Entonces dame pintura para eso.

—Hii.

Io se sube las gafas y dispone a intervenir, sin preocuparse mucho por el adulto intimidado. Es un chico de aspecto inteligente con el cabello de color carbón.

—Además de esconderse, creo que nuestro pelotón de francotiradores necesita reforzar su radar. Sería una buena idea tener una unidad voladora, como un avión, dedicado a la detección.

—¿Y cómo lucharía? —pregunta Lecca.

—Tienes un buen punto.

Io asiente obedientemente y Lecca, que está entusiasmada con la idea, alza sus hombros.

Por otro lado, Ochi, que tiene la complexión de un armario, el cabello rubio recogido y ojos de un color púrpura rojizo, chasquea los dedos con una mirada que dice que se le ha ocurrido una buena idea.

—¡¿Por qué no combinamos las dos cosas?! —dice alzando su poderoso puño.

Kurena lo mira en silencio con clara duda, mientras tanto los ojos de Io parecen brillar detrás de sus gafas.

—¡Las especificaciones de un avión dedicado al radar y de un equipo de artillería de largo alcance combinadas! ¡Significaría el nacimiento del Súper Juggernaut! Y entonces…

—Luego otro se une, uno capaz de volverse invisible desplegando camuflaje óptico, ¿verdad? —continua Io.

—Sí. Pero hace falta un tercero, con potencia de fuego a corto alcance. ¡Así se tendría un equipo de Súper Juggernauts! ¡Y que se escuche una especie de fanfarria cuando se desplieguen!

—¡Nuestra pasión como Procesadores atravesara los cielos!

—¡Ooooooohhhhhhhhhh! —ensimismados en su entusiasmo Io y Ochi  gritan de la emoción.

—………

Lecca y Kurena son completamente ajenas a la emoción mostrada por los chicos, y por alguna razón, Seneville se inclinó hacia delante con un brillo en los ojos, mientras tanto Shin seguía pensando que la falta de luz afectaría al despliegue de cualquier camuflaje óptico.

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Al final, las dos chicas se vieron en la necesidad de opinar.

—Eso es absurdo.

—Una completa estupidez.

Io, Ochi e incluso Seneville se vieron sorprendidos por el implacable golpe.

Después de escuchar las opiniones de los 24 miembros de los seis pelotones, había pasado su buena cantidad de tiempo.

Era el comienzo de la primavera y los días no era muy largos. A la luz de la tarde, que empezaba a mostrar signos de crepúsculo, Seneville vuelve a mirar al jefe de escuadrón mientras sostiene su cuaderno de anotaciones cerrado.

—Siento la molestia de todo esto… Undertaker.

—No.

La respuesta fue, como era de esperar, negativa.

Cuando miró hacia atrás, sorprendido, vio que Undertaker no lo miraba a él, sino al cuartel. Miraba a los demás miembros de su unidad, dispersos a su alrededor.

—Acabamos de ser asignados a esta unidad. No nos conocemos muy bien.

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El Escuadrón Spearhead está formado por soldados con experiencia de todo el Frente Oriental. Debido a esto, muchos de ellos apenas y se conocen.

Naturalmente, todavía saben muy poco de los compañeros con los que lucharan codo a codo.

—Ya que esta conversación será una fuente de bromas para hoy y mañana. No es una molestia.

—…… Ya veo.

Y cuando continúo diciéndole «gracias», esta vez no supo que responderle a Undertaker.

Una voz intervino gritando «Eh» desde un lado, alejando la atmosfera incomoda. La dueña de la voz era Gunslinger, la jefa del 6to pelotón.

Mantenía una distancia en la que ambos estaban bastante lejos entre sí, pero lo suficiente cerca para escucharse al hablar en un tono de voz algo alto. Es la distancia a la que un gato callejero cauteloso mira a un ser humano de forma sospechosa, manteniéndose lo suficientemente lejos para escapar.

—Oye… sobre la pintura del Juggernaut de la que hablabas. ¿Puedo tener un poco? No para camuflaje, sino rojo, amarillo, azul, colores elegantes.

—Bueno… sí.

Por supuesto que no le importaba, pero ¿para usaría pintura que no era para camuflaje?

Gunslinger se quedó perpleja ante la expresión atónita de Seneville, pero ella le devolvió la mirada entrecerrando sus ojos con frustración.

—Deberías darme eso por haberte ayudado. Incluso los perros tienen una recompensa.

Antes de que pudiera responder, llegó otra voz. Vino de detrás de Gunslinger, en el hangar. Era el chico de cabello castaño dorado, el líder del tercer pelotón, Laughing Fox.

—¡Descuida, Kurena! Me conformaré con lo que he ido consiguiendo.

—Pero, Theo…

—¡No quieres nada que te pueda dar un cerdo blanco, y menos aún pintura para tu marca personal! ¡Shin, por eso no puedes destruir tu unidad! No queda mucho azul y blanco.

—Nunca pensé que me regañarían por estropear mi marca personal…

Undertaker se ríe. Era la primera vez que Seneville veía sonreír a este chico de corazón frío, quien en ningún momento lo había hecho mientras hablaba con él.

Pero lo había hecho con sus amigos, chicos de su edad.

En ese momento miro a su alrededor y se dio cuenta.

En el hangar hay veinticuatro Juggernauts. El cañón de 57mm de la parte trasera recuerda a un escorpión con la cola bajada, sus cuatro patas de aspecto insectoide le hacen parecer una araña errante, y la armadura blanca y marrón a los viejos huesos de un esqueleto sin cabeza que se arrastra buscándola. Maquinas producidas en masa. Cada una de las veinticuatro con una marca personal, todas únicas. Indicando así de que Procesador es cada unidad.

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Por aquella frase en medio de la conversación, «¡por eso no puedes destruir tu unidad! No queda mucho azul y blanco», probablemente sea Laughing Fox quien las pinte.

Así que era de suponer que cada vez que ocurría algo era quien las repintaba.

El Juggernaut, una máquina frágil, pobre, casi inútil que se estropea con facilidad, pero cada vez que lo hace, la cuidan con aprecio, porque son sus máquinas.

Aunque todos ellos tenían mucho que decir al respecto. Sobre todo quejas y bastantes cosas que querían mejorar. Pero Seneville se dio cuenta de que para ellos el Juggernaut es un compañero que los acompañaría en la vida y la muerte.

—… Undertaker.

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Habiendo sido llamado, Undertaker le devolvió la mirada, el más mínimo atisbo de sonrisa se desvaneció de su rostro sereno, y lo miró de frente, impertérrito.

—Una cosa más… ¿Puedo pedirte algo?

***

 

 

Cuando Seneville llegó ese día a su despacho en el cuartel general de las Fuerzas Armadas en la capital de la República, inmediatamente fue abordado por su compañero.

—Florent Seneville… Buen trabajo. ¿Qué te parecieron los Ochenta y Seis?

—Bastante normales. Por cierto, el jefe del Escuadrón Spearhead ha estado enviando sus informes, ¿verdad? Simplemente querías una forma de burlarte de mí.

—Un poco, sí. Pero estoy seguro que tuviste una o dos experiencias interesantes. Su compañero se ríe, totalmente despreocupado.

Luego de una leve pausa siguieron charlando, y entre idas y venidas salieron a relucir las posibles mejoras propuestas al diseño del Juggernaut.

—Ya le he dado un vistazo a lo que enviaste, son ideas interesantes. Es un gran plan de mejora del armamento del Juggernaut: una mejor ametralladora, un lanzacohetes, eso entre otras cosas. ¿Se te ocurrió todo eso a ti solo?

—Tuve algo de tiempo en el trayecto de vuelta en el avión.

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Así fue como respondió Seneville. Lo que claramente era mentira, pero si dijera de forma honesta que fueron opiniones de los Ochenta y Seis, sin duda las tirarían a la papelera sin siquiera considerarlas.

Su colega se ríe.

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Una ligera sonrisa irónica aparece en el rostro de Seneville, la expresión de un hermano mayor que mira los garabatos de su hermano pequeño.

—A esos chicos, los Ochenta y Seis, también se les ocurrieron algunas cosas, pero no puedo plantearlas todas a mis superiores, porque algunas son extrañas: alas, láseres, y otras cosas extrañas. Y el hecho de que sean cosas tan extravagantes… me gusta, pero son un poco infantiles. Por ejemplo, Undertaker pidió una hoja de alta frecuencia con mejores especificaciones, Wehrwolf lo mismo pero con el cañón del Juggernaut, y Black Dog que se añadiera un obús.

—Cada idea es más genial que la anterior, ¿no? —le dice su compañero.

—Ya veo… así que no niegas que son idea infantiles.

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De hecho, era natural que fuesen propuestas infantiles, a fin de cuentas fueron niños soldados quienes las dieron.

Para la Republica esos niños soldados son igual de desechables que el Juggernaut, están para desaparecer en batalla.

Aun así, sería bonito conservar sus nombres y los pequeños sueños que tuvieron.

Así como todos esos sentimientos dirigidos hacia un compañero de guerra algo molesto, defectuoso, y su preciada pareja.

Seneville sostuvo firmemente el nuevo plan de armas del Juggernaut que escribió, y la nota que contenía todos y cada uno de los veinticuatro nombres personales juntos con sus propuestas e ideas.

-FIN DEL VOLUMEN 07-

 

86 Volumen 7 Capítulo Especial Parte 7 Novela Ligera

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