Kage no Jitsuryokusha

Volumen 3

Epilogo: Los billetes falsos destruirán todo y luego lo volverán a levantar

Parte 3

 

 

Luego de cerrar minuciosamente la ruta de la ciudad sin ley al subterráneo, regresé a la instalación.

Yukime ya debería estar de regreso con las monedas de oro en un carruaje.

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Solo quedaba esperar eso, recoger mi dinero de la bóveda y luego mirar desde las alturas cómo sucedía el colapso.

Ya lo tengo planeado. En ese momento, John Smith estará sentado en una silla en un hotel súper caro de la capital y murmurará; “Tal y como lo planee, el colapso ya ha comenzado…” Luego tomará una copa de vino fino y mirará sonriente a las monedas de oro en su mesa.

Qué genial.

Seguí caminando por las instalaciones subterráneas mientras imaginaba esa escena. Aunque, estaba demasiado silenciosa.

Los trabajadores ya deberían irse, pero se supone que todavía debían quedar los guardias.

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¿Tal vez se aburrieron tanto que se quedaron dormidos? Bueno tendría sentido. Trabajé tan duro que nadie podría acercarse a este lugar.

“Jejeje…”

Seguí caminando riendo de oreja a oreja y luego me detuve frente a la bóveda.

“¿Umm…?”

¿Qué hace la bóveda abierta…?

Además, no parece que se abriera con la llave, sino a la fuerza…

“N-No, no creo que sea eso…”

Mi seguridad era perfecta, dudo que siquiera un ratón hubiera venido desde la ciudad sin ley. Mis piernas temblaban.

Mis manos temblaban.

El sudor frío no dejaba de recorrer mi cuerpo.

“E-Es-Esta bien, de seguro no pasó n-nada…”

Luego, abrí por completo la puerta medio abierta. Adentro… no había nada.

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La gran montaña de monedas de oro había desaparecido sin dejar rastro.

“N-No puede ser…”

Dejé de sentir mis piernas y me caí en ese mismo lugar.

“¿Por qué? ¿Cómo…?”

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Mi dinero…

“Ja, jajaja, de seguro estoy soñando…”

Puse mi mano sobre mi cabello peinado hacia un lado, tratando de ponerme de pie mientras temblaba.

Está bien, de seguro todo está bien.

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Puede que haya sido Yukime y se haya llevado el dinero por alguna razón.

E incluso si fue alguien más, le habrá tomado tiempo llevarse todo ese dinero, por lo que, si no estaba bien preparado, no pudo ir muy lejos.

Con mis rodillas aun temblorosas, salí de la bóveda.

Luego fingí estar tranquilo al sentir dos presencias acercándose.

“— ¡¡John-sama!!”

Dos hermosas y candentes chicas me llamaron. Eran las ayudantes de Yukime, Natsu y Kana.

Sí, lo sé lo entiendo muy bien. Algo sucedió, ¿no? Si no sería raro que la bóveda esté completamente vacía.

“¡Yukime-sama…Yukime-sama desapareció! ¡¡De seguro fue obra de Gettan!!”

“¿Qué…?”

Yukime… ¿Gettan? ¡Ahh, ya entiendo!

Reí al finalmente entender qué estaba pasando.

“¿John-sama…?”

“Ya veo, así que de eso se trata…”

Natsu y Kana estaban confundidas, así que abrí la puerta de la bóveda y se las enseñé.

“¡¿Q-Qué…?!”

“¡¿A-Acaso fue ese maldito?! Pero aun así sería demasiado rápido…” Las dos se sorprendieron aún más.

“¿Saben en dónde está?”

“¡S-Sí…!”

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“En ese caso no hay problema, iré a recuperarlo”.

Pasé al lado de ambas y luego hice que mi poder mágico hiciera temblar la atmósfera del lugar.

“P-Pero ¡qué tremendo poder mágico!”

“¡¿E-Este es el verdadero poder de John Smith?!”

De paso, también moví los hilos para que cortaran el aire y mostraran unos pequeños resplandores de luz.

“¡Gettan… pagarás caro haberme hecho enojar…!” Es hora de la venganza—

***

 

 

Un poco antes de la escena anterior—

Cuando el sol comenzó a ponerse, empezó a caer nieve. Mientras la ciudad estaba tiñéndose de un color rojo y a las sombras comenzaban a aparecer, la nieve cayó con más fuerza.

Una mujer de la raza de los zorros, con cabello plateado estaba viendo aquel paisaje de la ciudad desde una llanura.

Ella suspiró, liberando un aire blanco y frío mientras esperaba algo con una mirada triste. Cuando el sol se ocultó por completo, alguien apareció detrás de ella.

“¡No pensé que tú estuvieras involucrada en esto… Yukime…!”

En esta noche, llena de nieve y dominada por el silencio, se escuchó una voz más parecida a un aullido.

Yukime se giró, y ahí estaba un hombre bestia de pelaje negro azabache, con sus dos ojos heridos.

“Gettan… siempre esperé por este día”.

“¡Entonces ¿John Smith es tu cómplice?! ¡¿Esta es tu venganza?!”

A diferencia de la tranquila expresión de Yukime, el rostro de Gettan estaba distorsionado con enojo.

“Ya se acabó, mejor date por vencido…”

“No… aun no. Mientras pueda recuperar el dinero que robaron, todavía puedo volver a intentarlo”. Dijo Gettan sacando su espada. Era una espada tan larga como el cuerpo de una persona.

“Gettan…”

Yukime sacó sus abanicos de metal.

“Ya no soy la misma que conociste antes”.

La nieve blanca caía apilada del cielo, del cielo donde brillaban un sinnúmero de estrellas. En medio de esa noche donde el color blanco y negro se mezclaban, dos metales resonaron. La nieve blanca voló de la tierra al suelo y la sangre brotó.

El lienzo blanco en el suelo fue pintado de rojo por la sangre.

“I…Imposible…”

El primero en caer fue Gettan… él cayó en sus rodillas y miró a Yukime. La figura de Yukime había cambiado.

Sus nueve colas ahora eran mucho más gruesas y sus ojos azules ahora eran rojos como la sangre.

El poder mágico que la rodeaba podía ser notado incluso por Gettan que había perdido la vista.

“Esta es la verdadera forma de mi raza… ya no podrás vencerme”.

“¡¡El legendario poder de los zorros… si tan solo hubiera tenido ese poder, si yo tuviera ese poder nunca nos habrían arrebatado nada!!”

Yukime sonrió con tristeza al ver el rostro lleno de odio de Gettan.

“Gettan… cambiaste demasiado. Antes no eras así”.

“¡Cállate!”

“Ya se acabó”. Dijo Yukime, poniendo su abanico de metal contra el cuello de Gettan. Él se quedó quieto, sintiendo el frío del metal en su cuello.

“¡Yukime…!”

Yukime solo se lo quedó viendo en el suelo, con su abanico todavía contra su cuello. Era como si, estuviera recordando el pasado.

Solo por ese momento, ninguno de los dos se movió. Era como si el tiempo se hubiera detenido.

Solo la nieve seguía cayendo sobre ellos.

Luego, ella bajó su abanico. Sus ojos y colas también regresaron a la normalidad.

“¿Qué haces…?”

“Aquí termina mi venganza”.

“¿Terminar…?”

“No sé qué fue lo que te cambió, pero es cierto que fuiste tú quien salvó mi vida y la de todos en mi aldea en el pasado…. Claro que esas acciones no aligeran tus pecados para nada. Aun así, todavía quiero creer que, en algún lugar de tu interior, todavía está la persona que me salvó aquel día…”

Yukime se dio la vuelta y comenzó a caminar sobre la nieve.

“Hasta nunca, Gettan…”

Gettan miró con odio, aun con sus ojos destrozados, hacia la espalda de Yukime.

“No… no me jodas…”

Su rencor, sus quejas, ninguna de ellas llegó hacia Yukime quien no detuvo su paso. Sin embargo, él tomó una píldora roja, sus heridas sanaron en un instante y luego… “… Ah”.


De repente, la nieve volvió a mancharse de sangre.

“¡¿Hasta cuándo piensas burlarte de mí?!”

“Ge…ttan…”

Yukime cayó al suelo luego de ser apuñalada por su espalda.

Una pequeña lágrima rodó por la mejilla de Yukime en medio de una conciencia que iba haciéndose más y más lejana.

“John…han… perdóname…”

En ese momento, un gran viento sopló, la nieve fue dispersada en un instante y luego una sombra negra bajó del cielo.

“¡¿…?! ¡¿Quién está ahí?!”

De esa noche teñida de blanco apareció un hombre.

La nieve comenzó a hacerse polvo alrededor de él mientras que unos hilos metálicos cortaban el aire.

“… ¿Fuiste tú el que me robó la cosa más preciada que tengo?”

Era un hombre vestido con un traje negro y una máscara cubriendo su rostro… John Smith.

Kage no Jitsuryokusha Volumen 3 Epilogo Parte 3 Novela Ligera


 

“John-han…”

Yukime llamó su nombre con una voz dolorosa. Por alguna razón, ella sintió nostalgia al verlo llegar de esta forma.

“Así que tú eres John Smith. ¿Qué yo te robé, dices? ¡¡Fuiste tú el que me robó a mí!!” Dijo Gettan mirando a John Smith con sus ojos destrozados.

“Vine a recuperar lo que me robaste, solo eso y nada más”.

“¿Te refieres a ella? Ja, me pregunto si podrás recuperarla”.

“Lo haré”.

“Maldito renacuajo… pero lo mismo digo. ¡Yo también recuperaré lo que me robaste!” Dijo Gettan, tomando una postura con su espada.

“No sé de qué hablas”.

“¿Ahora te haces el tonto? Escoria…” Gettan chasqueó su lengua.

“Qué ridículo”.

“Ni siquiera lo intentes”.

John Smith desplegó sus cadenas.

Y luego de que ambos se vieran el uno al otro por unos instantes… “Gettan…”

“¡¡John Smiiiiiiiiiiiith!!” Chocaron violentamente.

La espada de Gettan fue directo hacia John Smith, pero él ni siquiera trató de esquivarlo. Gettan apuntó hacia el cuello, pero de repente su espada se detuvo.

“¡¿…?! … ¡¿Qué?!”

Gettan se sorprendió al ver a su espada detenerse en medio del ataque, así que retrocedió. John Smith solo lo miró y luego murmuró.

“¿Acaso intentaste hacer algo…?”

Gettan chasqueó su lengua con insatisfacción.

“¿Maldito… detuviste mi espada usando tu poder mágico en esos hilos?”

“… Oh”.

“Hay cosas que solo puedes ver cuando pierdes la vista. Cuando dejé de ver, mi capacidad de detectar las cosas y los movimientos con mi poder mágico mejoraron”.

El poder mágico de Gettan recorría todo el lugar.

“¡Puedo verlo! ¡¡Puedo ver todos los movimientos de tus hilos!! Parece que puedes moverlos a voluntad, pero…” Dijo Gettan, mostrando una sonrisa distorsionada.

“¡¡Te equivocaste de contrincante, John Smith!!”

Gettan volvió a atacar a John Smith con su espada. John Smith tomó distancia de Gettan y su espada, pero sus hilos ni siquiera pudieron tocarlo.

“¡¡No lo harás!! ¡¡Te dije que puedo verlo!!”

John Smith retrocedió mientras que Gettan lo seguía persiguiendo.

Yukime simplemente observó la feroz batalla de ambos con lágrimas en sus ojos… en esa mirada, estaba reflejada la figura de John Smith tratando de resistir…

Desde que lo conoció, Yukime jamás había visto a John Smith tan enojado.

Ella no lo conocía de mucho, pero sabía perfectamente que no era el tipo de persona que mostrara sus emociones así de fácil.

Pero aun así, él estaba enojado.

El enojo brotaba de él desde el fondo de su corazón.

Él estaba sumamente enojado con Gettan por tratar de robarle a Yukime y luego herirla.*

“John-han…”

Aunque a simple vista, se veía que John Smith estaba en desventaja, Yukime sabía que esta no era su verdadera fuerza.

Y luego…

“¿Eso es todo…?” Dijo John Smith.

“¡Kuh…!”

Mientras tanto, Gettan poco a poco iba quedándose sin aliento con la mirada fija en John Smith.

Gettan seguía atacando y persiguiendo a John Smith sin parar, pero su espada no lo había tocado ni una sola vez.

Y no solo eso, sino que de repente varias pequeñas heridas aparecieron en el cuerpo de Gettan.

Él ciertamente podía ver los hilos. Pero por eso mismo, él pudo saltar directo hacia ellos.

Los hilos de John Smith estaban dispersados alrededor como si fueran los hilos de una gran araña. Una vez lo tocara, ya no podría escapar de ellos.

(Nota: Jajaja, claro.)

Gettan trató desesperadamente de leer los movimientos de su enemigo para sellarlos y atraparlo.

Pero en cuanto él trataba de acercarse demasiado, era herido.

Si no se acercaba lo suficiente, su espada no lo alcanzaría, pero si se acercaba lo suficiente… moriría al instante.

Al final, Gettan siguió blandiendo su espada sin que esta tocase a su objetivo.

John Smith en cambio, solo se acercó lentamente a Gettan, sus hilos bloqueaban todas sus rutas de escape.

“Dilo… todavía tienes algo que debes decir”. Dijo John Smith.

“¡…!”

Por un momento, Gettan miró a Yukime, pero sacudió su cabeza al instante.

“¡No tengo nada que decirte!”

“Ya veo—”

Luego de esas palabras, la sangre salió chispeando del pecho de Gettan. Los hilos que lo habían rodeado cortaron, y desgarraron su carne.

Sin embargo, aun soportando el dolor, Gettan siguió viendo con fiereza a John Smith.

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“¡Lo único que hice fue buscar poder! ¡¡Sacrifiqué muchas cosas para poder conseguir más fuerza!! ¡¡¿Por qué debería retractarme a estas alturas?!!”

Él sacó una gran cantidad de pastillas de su bolsillo y luego se las tomó al mismo tiempo. Aunque eso claramente, era más de lo que él podía soportar.

“Nunca más me volverán a robar nada…. ¡Nunca más…!”

Gettan nuevamente vio en dirección a Yukime, como si tratara de ver algo con aquellos ojos dañados.

Luego, poco a poco su cuerpo comenzó a teñirse de negro.

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