Tensei Shitara Slime Datta Ken (NL)

Volumen 2

Capitulo 2: Evoluciones y Enfrentamientos

Parte 3

 

 

Souei tenía aproximadamente la misma edad que Benimaru, con una tez más oscura y labios de un tono ligeramente azulado y sombreados de negro. El único cuerno blanco en su frente contrastaba bien con su apariencia, y sus ojos azul marino exudaban una increíble fuerza de voluntad. Tenía una gran belleza para él, algo que Benimaru ciertamente no tenía, y tenía casi la misma altura, para empezar.

¿Cómo es que se estaban volviendo tan atractivas estas personas de repente? Y no solo atractivos, sino, tan completamente opuestos a lo que eran antes. Un giro de 180 grados. Tal perfección me molestaba un poco, supongo que es un remanente de mi humanidad.

Kurobe estaba en el apogeo de su vida. Para decirlo bien, él era robusto; de una manera no tan agradable, era peludo. Lo hacía sobresalir un poco entre los galanes y modelos que lo rodeaban.

Su cabello y sus ojos eran negros, su piel era de un tono marrón oscuro. Tenía dos cuernos blancos, notables sin ser demasiado grandes en su frente, y en cierto modo, su apariencia promedio me hizo sentir una especie de parentesco con él. Su presencia era un alivio, en cierto modo. Entre eso y su aparente edad, tuve la sensación de que nos llevaríamos bastante bien.

Así que esos eran los seis, y no fue solo su aspecto lo que cambió.

Benimaru y sus amigos habían evolucionado de ogros a Kijin, una progresión natural como la de los goblins a los hobgoblins. Los convertía en criaturas de aspecto más vistoso, pero en todo caso, su fuerza era lo que recibía la mayor mejora. Yo diría que todos habían sobrepasado el rango A ahora. Al principio pensé que podría ser un error, pero no. Todos ellos. No es de extrañar que me robarán toda mi magia.

Estaba empezando a parecer que cuanto más fuerte era el monstruo al que le daba un nombre, más magia requería para la mejora. Las evoluciones de los monstruos más fuertes requerían una cantidad acorde de magículas, una valiosa lección que tuve que aprender de la manera más difícil. Si hubiera arruinado esto, podría haber agotado mi magia completamente, lo que hubiera sido más que simplemente malo. La había agotado hasta el punto en que había entrado en modo de suspensión después de todo. Será mejor que trate de tomarlo con calma con este tipo de cosas de ahora en adelante.

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Había hecho un buen trabajo evolucionando seis de estos chicos. Estaba orgulloso de eso. Pero me arrepentí.

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Es mejor que no se conviertan en traidores, por ejemplo…

Y hablando del diablo, Benimaru dijo: “¡Rimuru-sama, tenemos una solicitud! ¡Por favor, le rogamos que acepte nuestro solemne juramento de fidelidad!”

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Genial. Ahora me sentía tonto por siquiera pensar en una traición.

“¿Hmm? Cielos, no tienes que ser tan formal al respecto. Solo porque son mis mercenarios no quiere decir que quiero que se arrastren sobre mis pies”.

“No es eso, Rimuru-sama. ¡Deseamos servirle como sus leales confidentes!”

¿Qué?

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Les dije que eran libres de irse una vez que terminara el problema con los orcos, pero creo que Benimaru y su gente tenían otros planes. Deben haber hablado de esto entre ellos por adelantado.

“““¡¡Por favor, concédanos su benevolente apoyo!!””” entonaron al unísono.

No tenía ninguna razón para decir que no. Pero, ¿estaban realmente de acuerdo con nada más que algunas comidas y un lugar para dormir? Eso me molestaba, pero si eso era lo que ellos querían, podría creer en ellos.

Así, la población de la aldea aumento en seis habitantes en un solo día. Decidí tener en cuenta que, sinceramente, temía su aumento de fuerza.

***

 

Tomando otra buena mirada, me di cuenta exactamente de cuánto habían cambiado todos. Se habían encogido bastante, lo que hacía que su ropa se agitara libremente, pero aún mantenían la dignidad al usarla. La belleza es una cosa malditamente útil en momentos como estos. No pensé que Kurobe pudiera lograrlo, pero creo que tomó prestado un atuendo de Kaijin, y funcionó en él. Si no fuera por los cuernos, casi lo confundiría con un enano.

Hakurou era el único que físicamente no había cambiado tanto. Su atuendo todavía le queda como al principio.

Con Shion, por otro lado, era un poco distinto, ahora su mucho más amplio pecho amenazaba con desbordarse. Ehm. Era mejor hacer algo acerca de ello. Garm debería ser informado de esto de inmediato, pensé mientras seguía mirando su pecho en secreto.

La placa del pecho de Souei todavía estaba hecha pedazos. Me había olvidado de haberla destrozado, pero hey, hay una forma sencilla de compensarlo. Era hora de que todos los Kijin obtuvieran nueva ropa y equipamiento. Les había prometido encargarme de lo básico, y no quería que tuvieran problemas con sus antiguas porquerías.

Así que los llevé a todos a la caseta de Garm.

“¡Hey, jefe!” me saludó, sonriendo mientras dejaba de trabajar.

“¿Esos son los nuevos amigos ogros que tenemos? ¿Estás seguro de eso? Porque realmente que no me parecen ogros, pero…”

Parecía bastante sorprendido, ya que sus ojos miraban directamente el pecho de Shion.

“Sí, bueno, les di nombre a todos, así que ya no son exactamente ogros. Kijin, es el término para ellos ahora, creo”.

“¡¿Kijin?! Son una raza de alto nivel, ¿no? Nacidos solo en ocasiones extremadamente raras entre los ogros…”

“¿Lo son? Bueno, ahí lo tienes, supongo. ¿Crees que podrías hacer algo de ropa y armadura para ellos?”

“Oh. Sí, seguro”.

Garm todavía parecía dudoso, pero se abstuvo de hacer más comentarios de más. Estaba seguro de que los mediría a todos en breve. Hakurou estaba bien así, y Kurobe aparentemente tomó prestados hace unos días trajes de Kaijin. Ropa de trabajo simple, en serio, pero Kurobe parecía bastante feliz con ellos.

Y eso me recordó: ¿Por qué su vestimenta se veía tan japonesa?

“Hey”, le pregunté a Hakurou,

“sus armas son bastante inusuales, ¿no?”

Como él dijo, hace unos cuatrocientos años, un grupo de guerreros blindados llegó a la tierra natal de los ogros, gravemente heridos y aparentemente perdidos en el bosque. Los ogros eran un grupo de guerreros en ese momento, más parecidos a los monstruos de lo que son ahora, pero incluso entonces, no era su costumbre atacar a los indefensos. Eran una raza de alto nivel, no muy preocupados por la comida, así que se ocuparon de ellos.

Los guerreros, agradecidos por esto, instruyeron a los ogros en técnicas de batalla y les regalaron sus armaduras. Uno de ellos sabía cómo forjar estas armas de estilo katana, y después de un largo proceso de prueba y error, lograron producirlas en masa.

“Uno de los guerreros que entrenaron fue mi propio abuelo”, dijo Hakurou orgullosamente, “y él se aseguró de enseñarme todas las habilidades que tenía”.

“Sí”, agregó Kurobe, “¡y mi familia está entre los herreros que suministran el armamento!”

“¿Así que pueden hacer esas espadas ustedes mismos?”

“Estoy más versado en una espada recta”, dijo Hakurou,

“pero al menos he aprendido cómo apañármelas con ellas bastante bien. Kurobe, sin embargo, es una especie de maestro de armas para nosotros”.

“¡Síp! Hice todas estas espadas. No soy muy bueno peleando, ¡pero si quieres que golpee un poco de metal junto, soy el ogro que buscas!”

Wow. No tenía idea de que había un herrero entre ellos. Kurobe era notablemente más débil que los demás, así que supongo que la fuerza no era lo único para él. Ese grupo de hace cuatro siglos podrían haber sido de otro mundo como yo, pensé, no es que tuviera alguna forma de saberlo con seguridad. Lo importante era que los ogros eran lo suficientemente inteligentes como para mantener su tradición.

“Muy bien”, dije. “En ese caso, Kurobe, serás el herrero consagrado de nuestra aldea a partir de ahora”.

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“¡Acepto humildemente, Rimuru-sama! Haré lo mejor que pueda por usted”.

Le presenté a Kaijin de inmediato, y como ya se habían reunido ayer, nuestras discusiones fueron rápidas. Los dos se pusieron en marcha de inmediato, y cuando me fui, ya estaban hablando de nuevas armas que podían fabricar—eso, y algún tipo de “investigación” extraña que Kurobe quería abordar.

No sé si es por esto, pero parecía que Kurobe poseía una habilidad única conocida como Investigador. Sonaba un poco como mi propia habilidad Depredador, y estaba orientado a producir cosas, ofreciendo habilidades secundarias como Análisis Completo, Almacenamiento Espacial, y Transformación de Materiales. El Almacenamiento Espacial era básicamente como mi estómago, y la Transformación de Materiales le permitía jugar con las cosas que guardaba en el Almacenamiento Espacial. Por ejemplo, podría “almacenar” un gran montón de chatarra y transformarlo en lingotes sólidos para su posterior procesamiento. Más o menos como mis habilidades de Copia.

Era gracioso, ver cómo Investigador le daba a Kurobe el tipo de habilidades que él, y solo él, encontraría útiles. También había obtenido Controlar Flama y Resistencia a Cambios de Temperatura, y aunque yo lo consideraba rango B en batalla, esas habilidades lo convertirían en una lucha bastante difícil para la mayoría de las personas, ¿no es así? Aunque parecía que el hombre mismo quería dedicar su vida a forjar katanas.

Ahora, al menos, estaba bastante seguro de que los hobgoblins no tendrían que preocuparse por el origen de sus armas. Pero antes de que entraran en la producción en masa, realmente quería que ellos hicieran algunas espadas para mí y para los Kijin. Le di a Kurobe un suministro bastante masivo de Acero Mágico para el trabajo y lo puse a trabajar.

“¡Voy a hacer las mejores espadas que haya visto!” prometió él, golpeando un puño contra su pecho para enfatizar su punto. Lo esperaba con ansias.

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Tomadas sus medidas, Benimaru y Souei salieron, vestidos con atuendos de piel. Personas tan apuestas, se ven bien en cualquier cosa. Estoy tan celoso.

“¿Hmm? ¿Dónde están Shuna y Shion?”

“Ah. Sí. Sobre eso…”

Benimaru se mostró un poco reacio a explicar. Después de insistirle un poco, me di cuenta de que las dos estaban aparentemente insatisfechas con el uso de simples pieles. Teniendo en cuenta lo elegantes que eran las vestimentas reales de Shuna, supongo que no podría culparla. Ella dijo que solo arreglaría su propio atuendo, encontrando que el las pieles eran demasiado irritantes para su gusto.

“La princesa Shuna, verá”, dijo Souei, “está muy dotada en la costura y tal. Una de las mejores entre nosotros, de hecho”.

Podría creerlo. Ella y Shion se habían vestido con una tela que solo podía describir como seda, asumiendo que existiera en este mundo. Se fabricaba tejiendo hilos de capullos de criaturas cercanas conocidas como polillas infernales, y luego infundiendo el hilo con una gran cantidad de magia para obtener una protección adicional.

También llevaban ropa hecha de lo que parecía cáñamo trenzado—no muy alejada de los taparrabos que llevaban los goblins, aunque estaban mucho mejor cuidados. No estábamos hablando de las mismas plantas base, por supuesto, pero era básicamente idéntica. Los ogros cultivaban una gran cantidad de una planta similar al algodón, algo que supuse que Shuna podría procesar, y el tejido resultante era lo suficientemente resistente.

Sería útil para la ropa de todos los días, pero—¡ooh, esa seda! Definitivamente necesitamos más equipo de batalla hecho de seda, con la defensa que ofrece. Sería perfecto para usarla como la cota de malla que Garm hizo para nosotros. Decidí mencionarlo una vez que lo vi observando a Benimaru.

“Ya veo”, dijo Garm.

“Ropa de tela trenzada…”

“Sí, me preguntaba si podríamos hacer algo con la seda, en realidad”.

“¡¿Seda?!”

Me sorprendió la sorpresa que esto le causó a Garm. Aunque tal vez yo no debería haberlo hecho, dado lo caro que se veía eso en el Reino Enano cuando estuve allí. El cáñamo y la ropa de algodón estaban por todas partes, pero la seda era una rareza. Ni siquiera sabían cómo hacerla, y los materiales principales eran más que preciosos.

“Tal vez podría ayudar con eso”, intervino Souei.

Las polillas infernales eran monstruos rango B, capaces de encantar a las personas con las esporas que liberaban de sus cuerpos, pero como larvas, eran indefensas. Simplemente buscaban capullos que contenían insectos jóvenes y los cosechaban.

Decidí dejar la cosecha a nuestra tropa de caballeros goblins, con Souei guiándolos a los lugares secretos que conocía para ese propósito. Tarde o temprano, me gustaría capturar algunas larvas e intentar criarlas en un edificio de la aldea. No es que supiera mucho sobre cómo funcionaba, pero si podían criar gusanos de seda en la Tierra, tenía que ser posible. Probablemente era posible con un poco de ensayo y error.

 

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Shuna y Shion pronto salieron, con sus ropas arregladas. Llamé a Garm y al de aspecto bastante aburrido Dord y les presenté formalmente a Shuna.

“¡Oh, cielos!” exclamó ella cuando le expliqué las cosas. “Sería capaz de ayudarlo, Rimuru-sama”.

Así que mientras hablamos, comencé a delegar deberes. Shuna produciría textiles y telas de alta calidad para uso de vestimenta. Garm fabricaría equipos de batalla artesanal hechos de seda. Dord teñiría el tejido resultante y la ropa. Con sus esfuerzos combinados, en poco tiempo tendríamos toda la ropa cómoda que necesitábamos.

Cuando repasamos esto, de repente me pregunté si podríamos usar mi Hilo de Acero Pegajoso para cualquiera de ellos. Dada mi capacidad de Cancelación de Temperatura, probablemente podría manejar la mayoría de los ataques por calor—o al menos hacer la ropa a prueba de fuego.

“¡Oh, gracias, Rimuru-sama!” sonrió Shuna.

“Estoy segura de que podré producir la mejor tela que haya para usted”.

“¡Espero que lo hagas!”

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“Solo déjemelo a mí, Rimuru-sama”, agregó, sonrojándose ligeramente. Qué linda. Ella debe haber amado ser apoyada en eso. Coser era su hobby, y usar eso en el curso de sus deberes de princesa parecía proporcionar mucha motivación.

Por lo que pude ver de los hermanos enanos, trabajar con una joven tan atractiva también era de su agrado.

Por favor, por favor, por favor, solo no intenten nada estúpido con ella…

Ella puede lucir linda, pero era letal. Si intentaban darle una palmada en el trasero o algo, dudaba mucho que estuvieran vivos al amanecer.

No me extrañaría viniendo de ellos. Ser liberado de deseos carnales como este me había convertido en un juez bastante frío respecto al carácter de otras personas. Si no fuera un slime, probablemente estaría más preocupado por mi propio cuello que por cualquier otra persona. Así de linda era ella. Una princesa demonio total. Arriesgarías tu vida tratando de invitarla a salir.

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