Kage no Jitsuryokusha

Volumen 1

Epilogo: ¡La Eminencia en las Sombras que tanto anhelo!

Parte 1

 

 

Los ojos color miel de Rose estaban observando fijamente a los hombres vestidos de negro.

Ya había pasado bastante tiempo desde que ella y los demás fueron traídos al gran auditorio. Se podía notar porque las lámparas del auditorio se habían encendido para iluminar el espacio.


Rose había cortado las cuerdas que la tenían apresada con un pequeño cuchillo, luego, mientras fingía estar atada, le pasó ese cuchillo a la chica al lado, y esa luego se lo pasó a la siguiente y a la siguiente.

Ahora, podía moverse cuando quisiera, pero también sabía bien, que sería inútil hacerlo. No había muchos hombres de negro, pero todos ellos tenían una fuerza considerable.

Aparte de que tenían el control de la situación, los más poderosos eran el tal llamado Rex y el otro al cual llamaban el Caballero Delgado. Incluso los maestros no podrían hacer nada, solo quedarse en total silencio. No estaban seguros de poder ganar, incluso si tuvieran su poder mágico.

Por suerte, Rex no se había mostrado por un buen rato por aquí. Sería de gran ayuda que hubiese sido derrotado por los caballeros que estaban afuera, pero Rex era bastante habilidoso, así que hasta eso estaba en duda. Rose pensaba sinceramente que debía hacer algo antes de que Rex regresara.

El Caballero Delgado por lo general estaba encerrado en la habitación al fondo del gran auditorio, pero de vez en cuando, salía para ver si Rex había regresado, y luego se quejaba al ver que no volvía. Por su denso poder mágico y su postura, se podía ver que era una persona con gran experiencia, incluso más poderoso que la princesa Iris… Aunque sinceramente, ellos no querían pensar en eso. Pues, si ese fuera el caso, aunque Rose recuperara su poder mágico, no tendría oportunidad de ganarle.

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De cualquier forma, no podía moverse, pero también era cierto que se estaban quedando sin tiempo.

A  medida que pasaba el  tiempo,  Rose sentía como su poder mágico  era  drenado.

Posiblemente, estaba relacionado al por qué la energía mágica estaba siendo bloqueada.

De cualquier forma, aunque ella todavía estaba bien, los estudiantes con poco poder mágico comenzaban a enfermar.  En poco tiempo, muchos perderían la conciencia por deficiencia de poder mágico y el momento de contratacar jamás podría llegar.

Su corazón comenzó a ser dominado por la ansiedad y el miedo.

Pero para poder controlarlo, ella tenía clara la figura de cierto chico en su mente.

Cada vez que ella recordaba la valiente figura de Cid protegiéndola a costa de su vida, un calor crecía dentro de ella. Por eso, Rose esperó el momento, el momento por el que prometió que los sentimientos de aquel chico no serían en vano.

Y así, abruptamente, el momento se presentó.

De repente, el gran salón fue golpeado con un destello de luz.

No sabía qué era, pera antes de siquiera pensarlo, ella ya se estaba moviendo.

No le importaba lo que era esa luz, pues ella sentía que era el momento que tanto había esperado.

Mientras que la luz atrapaba las miradas de todas las personas, Rose entrecerró sus ojos y corrió hacia uno de los hombres de negro.

Y, en cuando puso sus manos alrededor de su cuello, ella se dio cuenta.

¡Puedo usar su poder mágico de nuevo! 

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Rose tomó su espada y le cortó el cuello al hombre en un abrir y cerrar de ojos.

Ella no sabía por qué o cómo había recuperado su poder mágico, pero a ella no le importaba en lo más mínimo. Rose tomó la cabeza que acababa de arrancar y la alzó en lo alto como una señal.

“¡Nuestro poder mágico ha regresado, es momento del contraataque!” El gran auditorio se llenó de gritos de valentía.

La chica del consejo estudiantil rompió sus cadenas, se movió, y junto con ella, todos los demás estudiantes. Su voluntad era una misma con las de todos, haciendo retumbar el aire alrededor.

Rose liberó su gran poder mágico, y con la onda expansiva, mandó a volar el cuerpo del hombre vestido de negro.

Todo, por la victoria.

Ahora, en este preciso momento, Rose se había dado cuenta que ella era el símbolo del contraataque.

Mientras ella siguiese peleando, todos la iban a seguir, ella debía seguir peleando y ganando.

Por eso, Rose empuñó su espada y peleó sin importarle cuánto poder mágico estuviese usando.

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“¡Sigan a la presidenta!”

“¡Tomen sus espadas!”

Mientras recibía la atención, admiración y hostilidad de muchas personas, ella y todos los estudiantes arremetieron contra los hombres.

Todos alabaron esa figura y todos la siguieron.

Pero, no controlar la distribución de su poder mágico había sido un error tonto. Aunque poseyera una gran cantidad de poder mágico, Rose ya estaba casi al límite.

Ella misma lo sabía, lo sabía y podía sentir como su límite se iba acercando. Su poder mágico se debilitaba, su espada era mucho más débil y su cuerpo más pesado.

Si antes había derrotado a uno de los enemigos de un golpe, ahora lo hacía de dos, luego de tres.

Un poco más, ella quería solo un poco más de tiempo, pero al contrario, los hombres la tenían rodeada.

Rose sabía bien que su límite llegaría con un solo ataque más.

Lo bueno era que los estudiantes seguían entusiasmados. Aunque ella cayera aquí y ahora, ellos no se detendrían.

El sentimiento de un solo chico pasó a Rose, y Rose se lo dio a todos los demás. Así, poco a poco, los mismos sentimientos fueron heredados de vida a vida.

Nada fue en vano.

Ni la vida del chico, ni la suya propia.

Había una razón por la cual Rose, procedente de un país de arte y cultura, estaba obsesionada por la espada. Era un sueño, sí, el inocente sueño de una niña. Aun así, ella decidió perseguirlo hasta el final. ¿Habrá logrado acercarse a él, aunque fuera un poco? Mientras tenía eso en mente, Rose se preparó para su último ataque.

Ese último ataque ya casi no tenía poder mágico, no tenía fuerza, ni siquiera velocidad.

Pero fue un ataque que cortó el cuello de otro hombre de la forma más fuerte y bella que hubiera logrado en su vida.

Aquello fue la mejor respuesta que la vida de Rose pudo dar. En ese momento, ella sintió como si hubiera alcanzado algo importante.

Pero…

Ella no quería aceptar que ese fuera su final. Ella deseo poder vivir un día más, todo mientras veía la lluvia de espadas que se acercaban a ella.

Y luego…

Su deseo se cumplió.

Un torbellino negro azabache apareció en escena.

Junto con él, se formó otro remolino de sangre, destrozando a todos los enemigos a su alrededor.

Por unos segundos, reinó el silencio, como si el tiempo hubiera sido detenido.

Allí, en el centro de todo, apareció de pie un hombre vestido con una capa y capucha negra.

“Estuviste excelente, portadora de una hermosa espada…”

Su voz, parecida a una que ascendía desde las profundidades del abismo, se dirigió a Rose.

De seguro, eran palabras de elogio hacia su espada, pero el impacto en ella fue tanto que no pudo decir nada.

“Mi nombre es Shadow”.

La espada del hombre que se hacía llamar Shadow, era simplemente, de otro mundo.

“M-Mi nombre es Rose… Rose Oriana”.

Habiéndose recuperado de su sorpresa, aunque todavía temblando, ella respondió.

La espada de Shadow estaba a una altura diferente. Era una espada completa, perfeccionada a través del trabajo duro. Rose sintió en esa espada un tiempo incalculable, una espada que había sido trabajada por demasiado tiempo.

“Vengan a mí… leales subordinadas”. Dijo Shadow disparando un rayo de poder mágico violeta hacia el techo. En cuanto hizo eso, un grupo de personas de negro y enmascaradas aparecieron desde las ventanas, bañándose en esa luz violeta.

¿Acaso eran aliados…?

La gran angustia de Rose finalmente había terminado.

El grupo de personas enmascaradas, rápidamente comenzaron a pelear con los otros hombres de negro.

No parecía ser una disputa de compañeros… pero tampoco parecían ser personas de la orden de caballeros. Si observaban con más atención, se darían cuenta que todas eran mujeres. Pero…

“Increíble…”

Todas eran increíbles, todas eran demasiado fuertes.

Los hombres de negro eran derrotados sin parar, sin poder siquiera defenderse.

La técnica de espada de todas las mujeres, era igual a la de Shadow, igual a la de la persona que las había entrenado.

“Shadow-sama, me alegra que esté bien”.

“¿Nu?” Dijo Shadow hacia una de las mujeres, pero esta, a diferencia de las otras, estaba arrodillada en reverencia a su lado.

“El responsable provocó varios incendios en los edificios de la escuela y huyó”.

“Qué tonto… encárgate de este lugar”.

“A sus órdenes”.

“¿Realmente cree que puede escapar…?” Murmuró Shadow en voz baja. Luego, se dio la vuelta y con una sola espada, cortó la inmensa puerta del gran auditorio. Por supuesto, junto con los hombres que estaban custodiándola.





Se parecía un poco a la espada de Rose. El hombre apareció como si quisiera solo demostrar eso, y luego desapareció en medio de la oscuridad de la noche.

Todos, y cada uno de sus movimientos fueron perfectos a los ojos de Rose.

“¿Estás bien?” Dijo la chica llamada Nu a Rose.

“Sí…”

“Tu técnica fue esplendida”. Dijo ella y luego comenzó a pelear con los hombres de negro.

Pero como se lo esperaba, la espada de Nu tampoco era normal. Ella iba derrotando a cada hombre de un solo golpe.

El sentido común de Rose, no, el sentido común de un espadachín mágico se rompía al verlas. Las técnicas de las mujeres vestidas de negro, eran simplemente, de otro mundo.

Era como si fuera una escuela totalmente nueva.

¿De dónde apareció tal escuela, tal técnica, tal grupo? Era totalmente extrañó que nadie la hubiera visto antes.

“¡Fuego, todo se está prendiendo!”

Al escuchar esa voz, Rose volvió en sí. El fuego se estaba apoderando de todo el gran auditorio.

“¡Evacuen, todas las personas cerca de la entrada, evacuen!”

Rose gritó para tratar de guiar a los estudiantes. Gracias al grupo de chicas de negro, había muy pocas bajas y la batalla ya estaba por terminar.

Rose les prestó sus hombros a los heridos y comenzaron a evacuar.

“¡Los caballeros llegaron!”

Todos se aliviaron al escuchar eso, Rose incluso por poco y cae al suelo, pero volvió a sacar fuerzas de su interior.

Poco a poco, los estudiantes fueron rescatados del gran auditorio mientras el fuego crecía más y los hombres de negro eran completamente exterminados.

Pero, de un momento a otro el grupo de mujeres de negro ya se habían ido.

Ellas se habían marchado sin dejar una sola huella, o pista de su presencia, como si nunca hubiera estado.

Rose ayudó hasta al último de los estudiantes y luego se volteó a ver al gran auditorio.

“¿Quiénes son ellos…?”

El fuego se veía en plena noche desde la oficina del vicerrector.

Allí adentro, en una habitación a oscuras, una sombra se estaba moviendo. La sombra tomó varios libros del estante y luego los tiró al suelo y los quemó.

La débil llama fue devorando las páginas de los libros mientras que, al mismo tiempo, iluminaba débilmente la habitación.

La sombra que emergió de esa mezcla de luz y oscuridad, tenía la forma de un hombre alto y delgado.

“¿Qué está haciendo vestido así Vicerrector Ruslan?”

Al escuchar eso, la silueta se estremeció. En esta habitación, donde él creía estar solo, de la nada, había aparecido alguien más.

Era un chico sentado en el sofá con las piernas cruzadas y sosteniendo un libro. Era un chico de cabello negro, común y corriente como cualquier otro por ahí afuera. No obstante, el chico no miró directamente a la silueta del hombre sino más bien, al libro que estaba quemándose. Se escuchó fuertemente el sonido de las páginas siendo devoradas por el fuego.

“Veo que lo notaste”. Dijo el hombre vestido de negro, sacándose la máscara que cubría su rosto y desvelando la figura de un viejo. El viejo tenía el cabello completamente blanco, peinado hacia atrás. Era el vicerrector Ruslan.

El vicerrector Ruslan tiró la máscara al fuego, seguido de su capucha y túnica negra, haciendo el fuego mucho más grande.

“¿Puedes decirme en qué falle para que me descubrieras? Cid Kagenou-kun”. Preguntó Ruslan mirando hacia Cid.

“Digamos que solo me di cuenta”. Dijo Cid mirando a Ruslan solo por un instante y luego regresando su mirada al libro.

“Solo te diste cuenta, ya veo. Tal vez fue mi forma de caminar, o tal vez mi postura… en todo caso, tienes buenos ojos”. Dijo Ruslan, mientras Cid seguía viendo hacia su libro.

La sombra de ambos se levantó en la habitación iluminada por el fuego.

“¿Puedo hacer una pregunta también?” Preguntó Cid sin siquiera alejar la vista del libro, por lo que Ruslan se quedó en silencio.

“¿Por qué hacer algo como esto? La verdad no creí que usted tuviera interés en este tipo de cosas”.

“Así que el por qué… puedo contártelo, pero será una larga historia”. Murmuró Ruslan mientras se cruzaba de brazos.

“Hace mucho me encontraba en la cima de todo, es una historia de hace mucho antes que nacieras”.

“Escuché que ganó en el festival Bushin”.

“Bushin no es, ni nunca será la cima. La cima existe, mucho más allá de lo que tú crees. Lamentablemente, no creo que lo entiendas, así que no hablaré mucho sobre eso”. Se rio Ruslan, sin ninguna intención en especial, solo una risa sarcástica, un tanto cansada.

“Cuando logré alcanzar la cima, de inmediato, me atacó una enfermedad. Mi momento de gloria terminó en un abrir y cerrar de ojos con pesar. No obstante, traté de buscar la forma de curar mi enfermedad, hasta que encontré una posibilidad, había encontrado a una investigadora de artefactos mágicos llamada Lucreia”.

“¿Se pondrá más largo?”

“Un poco. Lucreia era la madre de Sherry. Ella era una mujer bastante desafortunada, odiada por su propia academia por sus habilidades. No obstante, era una mujer con un vasto conocimiento, y su posición era más que perfecta para mí. Por eso, decidí conseguirle un laboratorio y también muchos artefactos para que trabajase. Ella se enfocaba en sus investigaciones mientras que yo las usaba. A ella no le importaban los logros, el renombre o las riquezas, así que era una relación perfecta. Así fue que finalmente encontramos el ojo de la avaricia. El artefacto que siempre había estado buscando. Pero al final, esa mujer, esa tonta mujer, decidió que era demasiado peligroso, así que intentó que el reino se quedara con el artefacto. Por eso la maté, la corté de los extremos hasta el centro del cuerpo, la atravesé desde su pecho, pasando por su corazón y atravesando su espalda, la retorcí”.

Cid seguía escuchando la historia con el libro abierto, pero con sus ojos cerrados.

“Luego de eso me quedé con el ojo de la avaricia, pero todavía estaba en medio de su desarrollo. Por suerte, un poco después, encontré a otra gran investigadora, la hija de Lucreia, Sherry. Ella no sabía nada, no dudaba de nada y solo hacia todo el trabajo por mí. Resultó ser una tonta, pero muy linda y muy tierna hija. Así, gracias a madre e hija, el ojo de la avaricia pudo ser completado. Lo único que me faltaba por hacer, era encontrar un buen lugar para esconderme y un momento para recolectar el poder mágico necesario… y hoy fue ese día, hoy fue el día en que mi deseo se cumplió”. Dijo Ruslan mientras reía.

“¿Y bien? ¿Te gustó la respuesta?” Preguntó Ruslan, y luego Cid abrió los ojos.

“Entendí todo… bueno, casi todo. Solo hay algo que no entiendo”.

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“Dilo”.

“¿Es realmente verdad la parte donde quiere usar a Sherry luego de matar a su madre?” Cid apartó su vista del libro y miró a Ruslan.

“Por supuesto, es verdad. ¿Acaso eso te enoja, Cid-kun?”

“Quién sabe… a decir verdad soy una persona que separa muy bien las cosas que le importan de las que no”.

Cid miró hacia abajo.

“¿Por qué?”

“Para poder concentrarme más, supongo. Hay un objetivo al que realmente quiero llegar, pero es algo muy, muy lejano. Por eso separé ambas cosas”.


“¿Las separaste?”

“La gente mientras más vive, más acumula cosas importantes. Amigos, parejas, trabajos… y así, van creciendo poco a poco. Pero para mí, eso es diferente. Los separé, los corté. Me deshice de eso, y me deshice de aquello, para poder conseguir lo que realmente me importa. Yo vivo solo para eso, y por eso, el resto de cosas me dan absolutamente igual”.

Cid tomó su libro y se levantó, luego lo arrojó al fuego.

“En pocas palabras, ¿no te importa lo que le haya pasado a esa estúpida madre?”

“No. Aunque acabo de decir que ese tipo de cosas no me importan, en este caso, no es del todo correcto… A decir verdad, me siento algo disgustado”. Dijo Cid mientras agarraba la espada en su cintura.

“¿Deberíamos empezar ya? No quiero que llegue gente a interrumpir”.

“Eso es cierto. Me da un poco de lastima, pero llegó el momento de despedirnos”. Ruslan tomó una postura y agarró su espada.

Ambas espadas blancas brillaron con la llama del fuego, y se movieron al mismo tiempo. La espada de Ruslan atravesó el pecho de Cid y la sangre bailó por el aire.

El cuerpo de Cid fue empujado más allá de la puerta, quebrándola y cayendo al corredor lleno de fuego mientras las llamas abrazaban su cuerpo.

“Hasta nunca, joven”.

Ruslan guardó su espada y luego, el fuego comenzó a entrar a la habitación. Mientras las llamas se avivaban mucho más, y en el momento en que Ruslan trató de marcharse…

“¿A dónde vas?”


“¡…!”

Una voz baja, como si ascendiera desde el mismísimo abismo, llegó a sus oídos. Ruslan se giró y vio a un hombre de negro ahí parado. Tenía una máscara, como la de un ilusionista y un largo abrigo con capucha negra que incluso ahora estaba en llamas. No obstante, el hombre ni siquiera se inmutó, y en vez de eso, tomó la espada negra en su cintura.

“¡Tú…!”

Ruslan tomó su espada rápidamente.

“Mi nombre es Shadow, aquel que acecha en las sombras, aquel que caza a las sombras…”

“Así que tú eres Shadow…”

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La espada blanca de Ruslan y la espada negra de Shadow se encontraron y ambos comenzaron a luchar.

Luego de un pequeño intercambio de ataques, Ruslan tomó distancia.

“Ya veo. Ciertamente, eres fuerte”.

“Oh…”

“Yo también fui alguien que vivió por y para la espada, así que sé sobre esas cosas. También sé que ahora mismo no tengo mucha ventaja, así que lo siento, pero iré con todo”.

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Ruslan tomó un frasco de tabletas rojas y se las tomó mientras que, al mismo tiempo, controlaba el ojo de la avaricia.

“El verdadero poder del ojo de la avaricia se muestra al reunir ambas piezas. Sí, de esta forma”.

Junto a un sonido metálico, los dos artefactos se combinaron en uno. Al hacerlo, el artefacto combinado liberó una gran luz, y en el centro de esa luz aparecieron varios patrones y letras. Luego de que todas las letras se extendieran por la habitación, Ruslan tomó con fuerza el artefacto y lo puso en su propio pecho.

“Es hora de renacer, aquí y ahora”.

Luego, el artefacto se enterró en el pecho de Ruslan.

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