Hige wo Soru. Soshite Joshi Kōsei wo Hirou (NL)

Volumen 1

Capítulo 16: Naturaleza Humana

 

 

—¿Huiste de casa? —me preguntó Yuzuha-san, luego de un breve silencio, con un tono de voz extraño. No parecía estar investigando, pero no estaba haciendo una pregunta apropiada. Me preocupé, pero no había problema con responder, sentí que era una pregunta para medir la situación

—Te ves… como alguien que está huyendo.




De hecho, había pasado más de medio año desde que hui de casa. Ahora, solo había salido de la casa de Yoshida-san. Además, esta mujer que estaba comiendo una barra de arroz integral despreocupadamente era el motivo por el cual no estaba regresando a esa casa. ¿Por qué habrá elegido este lugar para vagar sola? Aunque me surgió esa duda, creí que no debía preguntar.

—Huir de casa… *Masticar* fo famfien fo fice —Yuzuha-san dijo esto mientras masticaba la barra de arroz integral.

Una vez que tragó lo que tenía en la boca, continuó—: Hay ocasiones en las que una quiere huir, ¿no es verdad? Sí, cuando estaba en la preparatoria hui varias veces de casa.

—Oh, ¿es verdad?

—Mi madre y Uma no se llevaban bien, y siempre que peleaban yo salía de casa. —Yuzuha-san entrecerró los ojos y sonrió, pareciendo nostálgica




— Sayu-chan, ¿por qué huiste de casa? —me preguntó, y yo me quedé sin palabras.

¿Por qué no habré regresado a la casa de Yoshida san? Creí que no tenía las palabras precisas. Las palabras no salían para nada, y Yuzuha-san, que tenía su mirada expectante sobre mí, abrió la boca como si estuviera a punto de lanzar una pelota.

—Por ejemplo, los padres y las peleas… o la casa, es demasiado feliz y es aburrida, y toda esa clase de cosas.

Esas dos razones eran diferentes. Sin embargo, percibí algo de sentimiento en las palabras “demasiado feliz”.

—¿Te llevas bien con tus padres? ¿Son amables? —preguntó. No se trataba de un padre, pero ahora debía responder sobre Yoshida-san. La razón por la que me estaba preguntando eso era porque yo estaba ahí en ese momento.

—Mi relación es buena… creo, es increíblemente amable.

Ante mi respuesta, Yuzuha-san me miró fugazmente como diciendo “¿en serio?”, para mostrar que estaba poniendo atención.

—Entonces, ¿por qué huiste de casa? —murmuró ella, no como un reproche, sino para confirmar los hechos. Era por curiosidad.

Estaba siendo precavida ya que apenas acababa de conocer a esta persona y, honestamente, al recordar la escena del abrazo con Yoshida-san me puse muy enojada. A pesar de que estaba platicando tranquilamente con esta persona, no podía sacar ese sentimiento de mi interior.

—Yo creo que… no hay amabilidad incondicional.

Cuando dije eso, Yuzuha-san sacudió los hombros y miró en mi dirección. Luego, inclinó un poco la cabeza esperando a que continuara con mis palabras.

—Para ser bastante amable con otra persona… creo que debe haber una razón.

—Yo también lo pienso así.

Ante mis palabras, Yuzuha-san asintió un poco.

—En casa… hay una persona que es terriblemente amable conmigo. Pero el por qué esa persona es amable conmigo, de verdad no lo sé…

Las palabras salieron a tambor batiente de mi corazón. Hasta yo misma me sorprendí al haber logrado ponerlo en palabras. Aun sin saber por qué razón le estaba contando esto a una persona que acaba de conocer y que podría ser una persona inconveniente, no me detuve.

—El día que ya no sea necesaria mi presencia para esa persona… creo que me echará, y no puedo soportarlo.

—Así que, ¿por eso huiste?

Yo asentí, y Yuzuha-san suspiró un poco.

—Bueno… creo que no lo entiendo. —Yuzuha-san movía sus pies hacia adelante y hacia atrás mientras les encontraba sentido a mis palabras—. Aunque también pienso que no hay amabilidad incondicional… a veces de verdad hay personas que están destinadas a brindar amabilidad.

Percibí un poco de pasión en las densas palabras de Yuzuha, mientras se refería a lo que hasta hacía unos momentos era el asunto de otra persona.

—Aunque no puedo dejar de pensar en el motivo que tiene esta persona para ser amable, finalmente llego a la conclusión de que no lo entiendo. Y aunque no lo entiendo, no puedo dejar de pensar en ello.

Cuando dije eso, ella pareció divertida e hizo un sonido con la nariz.

—Me doy cuenta de que te has obsesionado con eso.

¡Ah!, esta persona. Cuando miré el perfil de Yuzuha-san, me pareció una persona incomprensible. Estaba hablando sobre Yoshida-san. Y luego, realmente me había enamorado de él. Las dos estábamos hablando la una a la otra de manera ambigua sobre la misma persona. Solo después de esto fui consciente de ello.




—El miedo puede estimular a los humanos y también los puede detener, es una cosa bastante molesta —dijo repentinamente Yuzuha-san. Automáticamente, levanté mi mirada, que estaba dirigida hacia el piso, para ver a Yuzuha-san directamente a los ojos—. Dijeron eso en una película que vi el otro día. Así que pensé “ah, ya veo”.

—Mientras Yuzuha-san me veía a los ojos continuó—: Tal vez Sayu-chan cae tontamente presa del miedo. Y luego, no puede moverse.

Cuando lo puso en esas palabras, pensé que de verdad era justo así. Tenía miedo.

Si continuaba causando problemas a Yoshida-san, algún día probablemente me terminaría rechazando. Y, al mismo tiempo, perdería el lugar en donde vivía.

—Pero si tienes miedo y no te mueves, entonces nada cambiará y siempre estarás con miedo. — Repentinamente, Yuzuha-san se levantó de la banca y se estiró.

— Siendo así, ¿no crees que sea mejor si te mueves?

Mientras decía esto, Yuzuha-san me veía directamente a los ojos, y para mí, cambiar la dirección de mi mirada a alguna otra parte era algo difícil. Aunque tenía algo de profundidad, de verdad era una persona directa. Seguramente era una persona que actuaba sin miedo. Y, como resultado de eso, pudo haberse producido aquel abrazo…

—Bueno, aunque hay algunas cosas que no cambian, aunque te muevas…

Yuzuha-san sonrió como si se burlara de ella misma y luego se sentó de nueva cuenta en la banca.

—¿Eso es acerca de la persona que mencionaste antes? —pregunté, aunque ya sabía la respuesta. Yuzuha-san asintió, dejando caer al suelo su mirada.

—Sí. Es bastante atractivo, pero pudieras no darte cuenta. Está completamente fuera de mi alcance.

Eso no podía ser así. De hecho, ella había producido una expresión en el rostro de Yoshida que nunca había visto. Era, seguramente, una expresión que solo les mostraba a las “mujeres”. Sin embargo, no dije ni una palabra. En realidad, no podía decir que los había espiado.

—Aun así, creo que es mejor que no hacer nada. Si esperas el futuro sin hacer nada y no obtienes lo que deseas, en ese momento no podrás hacer nada ya y te arrepentirás por eso… —Yuzuha-san dijo esto como tirándolo al suelo y, levantando un poco la voz haciendo énfasis, continuó—: Si lo intentas todo y aun así sabes que todo fue un desperdicio, habrá algo positivo que resulte de ello.

Esas palabras, seguramente, no estaban dirigidas hacia mí. Ella había dicho eso para organizar sus propios sentimientos. Pero, aun si así era, sus palabras extrañamente resonaron fuertemente en mi pecho. Desde hacía 6 meses, no… desde hacía más tiempo que había huido.

He estado huyendo de lo que me da miedo, lo único que he hecho hasta ahora es solo huir, huir y huir, sin saber aún hasta donde me llevará eso, “sin hacer nada”, solo para cumplir ese propósito, moviéndome una y otra vez sin pensar inteligentemente, viviendo sin respuesta y sin ningún beneficio. Desde mi perspectiva, la chica que estaba frente a mí era directa, obstinada y bella.

—Creo que no es un desperdicio.

Las palabras se desbordaron naturalmente de su boca. Desde mi punto de vista, Yuzuha-san estaba un poco sorprendida.

—Seguramente todo saldrá bien… no puedo decir nada irresponsablemente pero aun así… pienso que con el sentimiento tan directo de Yuzuha-san absolutamente algo cambiará en esa persona —dije,eligiendo mis palabras con dificultad. Los ojos de Yuzuha-san se entrecerraron un poco. Y luego, ella se sintió un poco apenada, apartó su mirada y se rascó la nariz.

—Después de todo, me terminaste animando… —tras decir eso, pareciendo un poco conmovida, esperó un momento y—: Gracias —dijo en voz baja, casi murmurando.

—De nada…

Surgió el silencio entre las dos. Sin embargo, no se trataba de un silencio incómodo, extrañamente, era un silencio para recuperar la compostura. Hasta hacía un momento, solamente el sentimiento de tristeza dominaba en mi pecho, pero ahora ese sentimiento se había convertido en tranquilidad. Después de todo, yo era simplemente una niña.

—Sayu-chan, no quieres odiar a nadie, ni tu familia, ni tu novio ni a nadie más, aunque no lo sé.

Yuzuha-san se levantó de la banca en la que estaba sentada y caminó hacia la banca en la que estaba yo. Y luego, se sentó junto a mí.

—Si quieres relacionarte con esa persona verdaderamente a partir de ahora, es necesario que primero pienses en ti, es lo primero que debes hacer.

Cuando dijo esto, ella tomó mi mano. Aunque por la exposición al viento nocturno mis manos estaban heladas, las de Yuzuha estaban calientes. Mientras estaba extrañamente nerviosa, le respondí con otra pregunta.

—¿Lo que debo… hacer?

Yuzuha-san me miró a los ojos y esperó por algunos segundos. El que me mirara directamente a los ojos me puso un poco nerviosa, pero no pude mirar en otra dirección. Mientras sus ojos parpadeaban repetidamente, esperó para continuar con lo que estaba diciendo.

—Se trata de exponer la naturaleza humana.

—¿Naturaleza humana?

—Sí, naturaleza humana. Somos humanos. Tenemos esa naturaleza en nosotros. Así que, ¿la puedes mostrar junto conmigo? ¿cierto?

Cuando dijo eso Yuzuha-san soltó mi mano. Mi mano aún estaba fría.

—No creo que haya un solo ser humano que no tenga secretos, yo misma tengo muchos, por lo que es difícil decir “acéptame por favor”.

—Es verdad.




Mientras respondía, pensaba en Yoshida-san. Tal vez él sentía que debía preguntarme sobre esto y aquello mientras yo estaba tratando de seducirlo. Pero era como Yuzuha-san decía. Creo que haber pensado ocultarle todo sobre mi y que solo me aceptara al seducirlo, era demasiado egoísta.

—Y, entonces… ¿qué le tiene que decir Sayu-chan a esta “persona demasiado amable” que hasta ahora se ha mantenido incondicionalmente amable contigo?

—Pues… que he tenido miedo.

—Si así fue, es probable que eso continúe. Me sorprendieron las palabras de Yuzuha-san.




—Si es incondicionalmente amable contigo, tal vez es porque esa persona cree en ti. Por lo que Sayu-chan debería… intentar creer en esa persona un poco más, ¿cierto?

Ciertamente así era. ¿Había sido traicionada alguna vez por Yoshida-san? No lo había hecho en el largo tiempo que habíamos pasado juntos hasta ahora, tampoco me había ignorado ni una sola vez.

—De verdad… eso es justo así.

Lo pensé yo sola, me asusté yo sola y luego hui. De verdad, fui una idiota.

—¿Regresarás pronto?

Yuzuha-san mostró una suave sonrisa y me miró directamente a los ojos. Sabía que no me lo estaba diciendo para que regresara a casa. Me estaba preguntando amablemente: “¿finalmente deseas ir a casa?”. Pensaba que estaba perdiendo el tiempo aquí, inútilmente. Probablemente, Yoshida-san estaba preocupado.

—Sí… yo…

“Regresaré”. Estaba a punto de decirlo, pero escuché el ruido que producían unos pasos fuertes, lo que provocó que tanto Yuzuha-san como yo mirásemos en la dirección en la que se producía ese sonido. Quien estaba produciendo ese ruido con sus pisadas apareció, y era la persona de cuyo rostro me estaba acordando unos momentos antes.

—¡¡¡Sayu!!!

Cuando me gritó para llamarme, mis hombros se sacudieron fuertemente. Se trataba de Yoshida- san, quien estaba trotando vestido de traje y con sudor en su rostro.

—¿Qué estás haciendo aquí?

—No, es que…

—Dejaste tu celular, estaba preocupado…

Mientras estaba hablando Yoshida-san, que estaba sin aliento, la persona que estaba sentada a mi lado centró su mirada en él.

—¿No regresaste a casa, Mishima?

—Yoshida-senpai…

Perpleja, Yuzuha-san no dejaba de vernos a Yoshida san y a mí una y otra vez.

—Eh… esto… —Yuzuha-san exprimió esas palabras de su boca con dificultad.

— ¿Es tu hija, senpai?

—¡¿Cómo puedes pensar eso?!

—Es verdad, jajaja.

Aunque Yoshida-san nos miraba a mí y a Yuzuha-san una y otra vez, desconcertado, yo lo miré decididamente.

—Supongo que debe haber una buena explicación.

Una  buena  explicación.  Me  sentí  extraña  cuando  escuché  esas  palabras.  Probablemente…

¿Yoshida-san se dio cuenta de que no estaba y se impacientó? ¿No sería lo usual que si yo no estaba se sintiera aliviado? En ese momento, mientras pensaba aquello, las palabras que había dicho Yuzuha-san hacía unos momentos vinieron a mi mente: “Entonces Sayu-chan… ¿por qué no intentas creer un poco más en esa persona?”. Debido al temor que hasta este momento se anidaba en mí, no había podido creer completamente en Yoshida-san. Pensé que no podía confrontarlo de una manera razonablemente aceptable. Lentamente, asentí.

—No sea si sea una buena explicación, pero… lo explicaré correctamente.

Cuando escuchó mi respuesta, Yoshida-san juntó las cejas, como poniendo atención, le aparecieron algunas arrugas en la frente y suspiró. Cuando vi el sudor que corría desde su mejilla hasta su barbilla, me sentí feliz y al mismo tiempo sentí que quería disculparme.

—Em, senpai, mm… —Yuzuha-san, quien estaba frente a Yoshida-san agitó su mano.

—¿Qué pasa?

—Nada de “qué pasa”. Hm, ella es una estudiante de preparatoria, ¿no es cierto?

—Así es.

—Nada de “así es”. Hm, ustedes dos, ¿viven juntos?

—Bueno, es correcto.

—“Bueno, es correcto” dices… —Yuzuha-san estaba claramente conmocionada viendo para todos lados persistentemente, mientras se rascaba la cabeza.

—Entonces, por eso últimamente estabas regresando temprano a casa… ¿verdad? —dijo en voz baja, haciendo un fuerte chasquido con sus labios.

—. ¡¡Tiene sentido!!

Tras decir eso, se volvió a sentar en la banca y estiró sus pies hasta alcanzar el suelo.

—Así qué… estábamos hablando de la misma persona. Jajajaja, eso es un tanto interesante. — Yuzuha-san se rio y luego volteó a verme.

— La conversación de hace rato es secreta.

—Ah… sí, por supuesto.

Yo asentí y Yoshida san me miró confundido.

—¿La conversación de hace rato?

—Ahora es un secreto, ¿no me escuchaste decirlo?

Cuando dije eso, Yoshida san nos vio alternándose entre Yuzuha-san y yo, y luego se encogió de hombros, derrotado.

—¡Senpai! —gritó repentinamente Yuzuha-san, por lo que tanto los hombros de Yoshida-san como los míos se sacudieron ante la sorpresa.

—¿Qué sucede?

—Hay una buena explicación, ¿verdad? —preguntó Yuzuha-san con una voz efectivamente amenazadora, aprovechando las palabras que había dicho hacía un momento Yoshida-san.

Este último, por su parte, rio irónicamente y luego asintió.

—Entendido. La próxima vez hablaremos apropiadamente. —Yuzuha-san miró a Yoshida san y suspiró. Y luego, se puso de pie con una sonrisa—. Bueno es mejor que hable “solo la familia” para crear un buen ambiente, así que volveré a casa.




—Dices eso, pero entonces, ¿por qué estás aquí?

—A senpai no debería importarle en dónde este.— Yuzuha-san sacó la lengua y tomó su bolso.

—¿No estás sorprendido por encontrarte conmigo inesperadamente?




—No, además… ¡eso duele!

Yuzuha-san golpeó con su bolso a Yoshida san mientras se carcajeaba.

—Bueno, nos vemos Sayu-chan.

—Ah…, nos vemos.

Yuzuha-san agitó su mano diciendo “adiós” y yo le respondí inclinándome ligeramente, y luego se dirigió hacia Yoshida-san.

—Bueno, Yoshida-senpai, estaré esperando esa “buena explicación”.

—Lo sé —respondió él, como si estuviera en aprietos, y luego la observó irse de reojo.

Yuzuha-san se dio la media vuelta para bajar las escaleras. ¿Cómo decirlo? Me pareció que era una persona genial. Ella, seguramente, sabía de verdad solo lo que seguramente era importante para ella.

—¡Oye, Mishima!

De repente, Yoshida-san, que estaba a mi lado, gritó eso. Mis hombros se sacudieron y Yuzuha- san volteó sorprendida.

—¡Ve con cuidado!

Ante las palabras de Yoshida-san, Yuzuha-san se carcajeó y su cuerpo se sacudió por ello.

—¡Sí, papá!

Cuando escuché el grito de Yuzuha-san al responder, yo también me eché a reír. Yoshida-san se rascó la parte de atrás del cuello, apenado, haciéndole a Yuzuha-san la señal de “Shoo, Shoo” agitando las palmas de sus manos. Cuando de nueva cuenta Yuzuha-san se dirigió a bajar las escaleras, Yoshida-san la vio irse y me miró de reojo.




—Bueno, ¿regresamos?

Por la buena manera en que me dijo esas palabras, mi pecho por alguna razón se sintió satisfecho.

Con mis ojos, que parecían al borde de las lágrimas, moví la cabeza para asentir.

—Sí, regresemos.

Yoshida-san suspiró y, después de darme una palmada en la espalda, comenzó a caminar. Su espalda mientras caminaba se veía bastante grande.

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