Hige wo Soru. Soshite Joshi Kōsei wo Hirou (NL)

Volumen 1

Capítulo 15: Pesadilla

 

 

—¿Realmente está bien? —me dijo mientras tocaba mi hombro. Él tenía un aura amable. La mitad superior de su cara, sin embargo, no me gustaba. Su nombre es algo que ya he olvidado.

—Sí, está bien.

Hice mi mejor esfuerzo para mostrar una cara sonriente. Él asentía ante mis palabras y tocaba mi cuerpo. Y luego me amarró.

—¿Se siente bien? —me preguntó.

—Sí —yo asentí.

Aunque lo dije claramente, dolía. Pero ese dolor estaba bien.

—Misaki…




Él me llamó. Ese no era mi nombre, pero ahora así me llamaba. Se siente bien.

En ese momento, respondí con una voz linda. Sabía que con tan solo eso era suficiente para complacerlo. Si se sentía bien o se sentía mal, eso no lo sabía. Sin embargo, me dolía el estómago y tenía un dolor punzante en la boca. Con esas dos sensaciones me sentí aliviada.

Ah, tengo un cuerpo adecuado, ¿verdad?

 Y luego…

Cuando desperté, la habitación estaba oscura.




—¿Eh?

Desconcertada, me levanté y miré el reloj, que marcaba alrededor de las 9 de la noche. Cuando lo vi, me asusté. Si no preparaba la comida pronto, no la terminaría a tiempo para cuando Yoshida regresara a la casa. Desde que Yoshida-san me encargó las “tareas domésticas” siempre preparaba la comida y el baño para cuando Yoshida-san regresara del trabajo. Pensé que era mi deber.

Cuando intenté mandar un mensaje para avisar que me había retrasado en la preparación de la comida, una notificación apareció en la pantalla del Smartphone que Yoshida-san me regaló. Era un mensaje de Yoshida-san.

[Voy a ir con un colega del trabajo al cine de la estación del tren más cercana a ver una película, por lo que llegaré tarde. Por favor, come antes.]

Una vez que leí el mensaje, toda la fuerza de mi cuerpo se desvaneció.

—Qué bueno.




Yo misma no me hubiera perdonado por dormir en una hora tan inusual, pero no le había ocasionado ningún problema a Yoshida-san. En el momento en que perdí la motivación, me di cuenta de que mi cuerpo estaba empapado de sudor. Y, al mismo tiempo, sentí frío cuando me acordé de lo que había soñado, tanto que me dieron escalofríos.

Tuve un recuerdo vívido de algo que no recordaba desde que llegué a esta casa, no, mejor dicho, recordé de golpe algo que no quería recordar. Gracias al milagroso encuentro con alguien tan amable como Yoshida-san, mi corazón descansó poco a poco, yo misma estaba consciente de eso. Sin embargo, el camino andado no desaparecería y sentía que tenía que confrontar la realidad.

—Yoshida-san.

Me di cuenta de que la saliva se derramaba de mi boca. Y luego, de inmediato me di cuenta de que era una persona terriblemente estúpida. La primera vez que me quedé en la casa de un hombre extraño, no estaba preparada. Como hui de casa, tenía que vivir de esa manera. Verdaderamente fue doloroso tener que huir, y esa era otra cosa dolorosa que debía soportar.

De pronto, mis sentidos se paralizaron. No, yo estaba paralizada. Pero, de verdad creo que me di cuenta. Tenía un sentimiento incómodo mientras recordaba, un sentimiento desagradable, lo había dejado así en mi camino recorrido hasta ahora.

Y luego encontré a Yoshida-san.

Estaba en completa negación, desde ese punto de vista, su aceptación me desconcertaba, me conmovía y luego volvía a sentir ansiedad. De verdad pensaba que era egoísta, débil y tonta. Yoshida-san es amable. Es realmente la persona más amable que he conocido hasta ahora. Mientras veía a otra persona estrictamente, solo me preocupaba por esa persona.

Pretendo darme prioridad a mí misma, pero solo soy una antena que atrae el dolor de los demás.

Pienso que si esa persona es amable conmigo, es porque me veo patética. Fue un milagro. Desde que salí de casa… desde que hui del destino al que estaba atada, y solo me preocupaba por “el momento en que fuera abandonada”. Esta persona, ¿cuántos meses serán?, ¿cuántas semanas? No, ¿cuántos días va a dejar que me quede aquí? Solo me la pasaba calculando eso.

Pero ahora era diferente. Pensaba que tal vez no iba a ser abandonada por Yoshida-san. Pensaba que tal vez, entre más lo dijera, más querría ser apreciada. No quería que me amara. Apoyaba el amor de Yoshida-san y quería que fuera feliz. Aun así, deseaba que la “persona” que me gustara fuera como Yoshida-san. Por esta razón… su amabilidad era lo que más miedo me daba.




En caso de que él me echara, ¿de qué manera estaría bien descubrir mi propio valor? Todavía no sé cuál es el mayor requisito para no odiarme. ¿Qué me estará pidiendo? ¿Estaré satisfaciendo lo que él me está pidiendo? Entre más lo pensaba, más ansiosa me ponía.

[Voy a ir con un colega del trabajo al cine de la estación del tren más cercana a ver una película…] Le eché un vistazo al mensaje de Yoshida-san y pensé más profundamente en su significado.

Este colega, ¿podría ser una mujer? No escribió que fuera un superior, por lo que creo que no se trata de Gotou-san, de quien Yoshida-san está enamorado. Pero Yoshida-san no es el tipo de persona que tome la iniciativa para salir a divertirse de camino a casa después del trabajo. Y menos del tipo de divertirse con una película, por lo que supuse que si alguien lo había invitado debía tratarse de una mujer.

¿Podría tratarse de la mujer con la que salió a beber la otra vez? A Yoshida-san le gusta Gotou- san, así que, ¿qué pasa con esa mujer? ¿Acaso a él ya no le gusta Gotou-san? Y si fuera así, ¿qué harán después de la película?

Finalmente comencé a pensar en eso. Aunque yo no tenía nada que ver, me sentía cada vez más ansiosa. Miré el reloj y eran alrededor de las 9:30 de la noche. El mensaje de Yoshida-san me llegó a las 7:30 pm.

—La película… ya debe estar por acabar.

Como siempre, volví a pensar en ello. Aunque era algo tonto, no sabía por qué no podía soportarlo.

Todavía con ropa cómoda, me puse los calcetines, luego los mocasines y salí de la casa de Yoshida- san. Me dirigía al cine para ver a Yoshida-san y la persona que lo acompañaba. Eso era todo.

Pensándolo normalmente, no podría encontrarlo. No sabía qué película había ido a ver, tampoco sabía exactamente a qué hora iba a salir del cine y frente a la estación pasaban muchas personas. Como era de esperarse, encontrar a Yoshida-san a pesar de estos factores estaba fuera de la realidad.

Afortunada o desafortunadamente, tan pronto como llegué al cine encontré a Yoshida-san. Además, pude ver que una linda mujer de figura agradable estaba abrazando a Yoshida-san. Me quedé petrificada, no pude moverme. Yoshida-san tenía una expresión en su rostro que no había visto hasta ahora.

Se veía apresurado, en apuros, aunque también parecía brillar.

En ese momento, recordé el día que salió a beber con Gotou-san. En el momento en que a pesar de que yo alenté a Yoshida-san a que me abrazara, se rio un poco como si estuviera en problemas y luego me detuvo de los hombros y me dijo: “Ya está bien”.

Me di cuenta, aunque lo odiaba. Para Yoshida-san, yo ni siquiera era una mujer. Entonces aquella mujer que estaba abrazando fuertemente a Yoshida-san, se podía describir definitivamente como una mujer. Lo entendí a partir de la expresión en la cara de Yoshida-san.

—No importa, ¿o sí?

Ni siquiera yo podía escuchar lo que dije en voz baja. Tosí.

—No es algo que me importe, después de todo.

Finalmente pude mover mi cuerpo y caminé hacia la parte de atrás del cine. ¿Regresar a casa?




¿Debería estar bien regresar después de ver una cara de Yoshida-san que nunca había visto? ¿Y disculparme por no haber preparado la comida y meterme a bañar primero? Después de avanzar un paso y luego otro paso, mis pies se detuvieron. Me di cuenta de que estaba distraída y mi campo de visión estaba borroso.

—¿Eh?

Las lágrimas rodaban por mis mejillas. En el momento en que me di cuenta de que estaba llorando, ya no pude detener las lágrimas.

—¿Por qué?

Una persona que pasaba me miró sospechosamente, mientras caminaba desconcertada, debido a que no dejaba de limpiarme las lágrimas y el sudor con las mangas de mi blusa. Tuve un Flashback de la cara de Yoshida-san mientras abrazaba a esa mujer desconocida.

—¿Por qué? ¿Por qué?

¿Por qué eso me parece tan desagradable? En el momento en que esa pregunta cruzó por mi mente, me di cuenta de las emociones que estaban germinando en mí.

—Jaja… definitivamente es mentira.

Aunque las lágrimas no se detuvieron, una risa reseca se filtró. Estaba celosa. Estaba verdaderamente celosa de la mujer desconocida. Estaba celosa a causa de esa mujer que estaba frente a Yoshida-san y cuyo rostro no había visto. Pensaba descaradamente que estaba monopolizando a Yoshida-san.




—De verdad, de verdad.

Mi pecho se iba a quebrar por el dolor. A pesar de todo e irremediablemente.

—Yo… soy una idiota.

Me di cuenta de que el llanto comenzaba a asomarse y comencé a correr. Si continúo así, seguramente seré un obstáculo para la felicidad de Yoshida-san. Sentí fuertemente que no debería volver. Sin embargo, caminé sin rumbo. Sin yo misma saber a dónde me dirigía, inhalando y exhalando, estúpidamente corrí.

***

 

 

Después de que me separé del senpai, tenía que introducir mi boleto y pasar el torniquete de la entrada para después bajar las escaleras para llegar a la plataforma, pero me detuve.

—Hasta ahora, el regreso… ha sido una molestia.

Cuando recordé la expresión en el rostro del senpai cuando nos despedimos me sentí un poco molesta. Tenía la cara de un padre que llevaba a un niño a la guardería. Aunque al final estaba un poco en shock, lo que fue emocionante, e incluso me vio como una mujer, pero por su actitud de hoy pude entender claramente que no me ve para nada como un objeto de interés romántico.

Aunque era algo que ya sabía, me sentí un poco desanimada. Por eso, probablemente. De alguna manera tenía que continuar con mi regreso a pesar del sentimiento que había surgido. Aparte, desde ahora no tengo intención de ir detrás del senpai, Para empezar, además de llevar apresuradamente esa situación de regreso a casa, ahora supongo que no tengo ni la menor idea de a donde me llevará ir tras de él.

Era por eso por lo que quería caminar por el vecindario del senpai que esta alrededor de la estación del tren y admirar el paisaje. El tener una idea y llevarla a cabo rápido es uno de mis pocos puntos fuertes. Salí del área de torniquetes y miré los alrededores de la plaza de la estación.

Al ver a detalle, era una estación considerablemente grande. Había un cine, un restaurant y también una tienda departamental. Sin embargo, imaginar que el senpai no utilizaba estas grandes instalaciones me pareció gracioso. Escuché que al parecer el senpai vivía a 10 minutos de distancia de aquí.

—Bien, por aquí.

Cuando encontré una avenida con poca gente y un poco oscura, por alguna razón decidí caminar en esa dirección. Aunque no me disgustó el ruido de la multitud frente a la estación del tren, me gustó el ambiente peculiar de las calles tranquilas y sin gente. El senpai probablemente, o probablemente no, ha caminado por estas calles. De cualquier manera, se sentía extraño.

—No, de todos modos.

Era algo bueno que hubiera poca gente porque se me escapó un soliloquio. Bueno, sea como fuere. Nunca pensé que iba a estar enganchada de esta manera por una relación romántica. Me gustan las películas más que al promedio, y las que más me gustan son las películas sobre historias de amor.

Sin embargo, cuando las veía pensaba que era un asunto de otra persona, y por ser historias que no estaban relacionadas conmigo, las disfrutaba. Los hombres de este mundo son aburridos y sin valor, yo misma desde ahora pienso que probablemente nunca encontraré un hombre maravilloso como los de esas historias.

Honestamente pienso que pude entrar a trabajar a esta compañía porque mi apariencia física es del tipo de una chica linda que le “agrada a los viejos”. Creo que la única entre los ejecutivos que me entrevistaron que buscó mi esencia verdaderamente fue Gotou-san.




Si hubiera gritado, probablemente hubiera ocasionado que me cayera. Bastó con que un viejo me contratara para que después de eso todos los trabajadores viejos de la compañía me consintieran. Pronto me di cuenta de que, en lugar de trabajar duro, era más fácil la moderación en mi manera de trabajar.

Habitualmente las cosas sucedían de la siguiente manera: primero fingía que no podía hacer el trabajo, después iba con un trabajador mayor y le pedía que me explicara los puntos esenciales de lo que no era capaz de hacer, después mostraba un poco de avance y con una cara sonriente decía: “¡Gracias al senpai lo logré!”. Con esto, mantenía el estrés del exterior al mínimo y también mi esfuerzo lo mantenía al mínimo.

Pensaba trabajar ahí de esa manera tan pasiva hasta que ahorrara dinero. En ese momento fui transferida al proyecto de Yoshida-senpai. El senpai era de verdad una persona amable y que se preocupaba.  No podía hacer mi acto de “no puedo”, porque no lo aceptaba.

Comparado conmigo, no se sentía que tuviera un complejo de superioridad en contra de los kouhais que no podían hacer su trabajo, tampoco los miraba como inferiores, solamente me evaluaba estrictamente. Sentía que estaba avanzando en la compañía desde que por primera vez estaba siendo yo misma, era feliz incluso aunque me equivocara.

Y luego, pulí aún más mi acto de “no puedo”. Cuando lo puse a prueba pensando “¿hasta dónde resistirá este tipo?”, entonces la expectación se mezcló con la ansiedad cuando vi la reacción infantil de Yoshida-san. Aun así, el senpai no se dobló. Me di cuenta de que estaba siguiéndolo con la vista durante el trabajo. De inmediato comprendí que Gotou-san era de quien estaba enamorado. Era muy fácil darse cuenta.

Ya veo, con el fin de mostrarle un buen aspecto de él, ¿por eso trabajaba con entusiasmo? La forma en que hacía las cosas parecía que lo confirmaba, aunque a mí me parecía que no. Gotou-san había sido transferida temporalmente a empresas subsidiarias durante varios días, y durante esos días en que ella no estaba el senpai trabajó bien. Mejor dicho, tal vez cuando estaba Gotou-san trabajó más.

Trabajaba mientras se quejaba con Hashimoto, quien se sentaba a un lado de él; también mientras distribuía con entusiasmo el trabajo entre todos los participantes en el proyecto. Por supuesto tenía un fuerte sentido de la responsabilidad y un carácter serio. Eso lo sabía, pero no era particularmente amable conmigo. Justo en el momento en que me di cuenta de eso, creo que mis sentimientos por él se convirtieron en amor.

—¿Oh?

El camino tenía una bifurcación. Uno iba cuesta abajo y parecía que estaba oscuro, el otro iba hacia arriba, tenía escaleras y desprendía una cierta aura de que conducía a un lugar amplio. Ya había tenido suficiente de la oscuridad, por lo que elegí caminar hacia el que parecía llevar a un lugar amplio. Me gustaba subir escaleras. La sensación de estar consciente en cada paso era maravillosamente divertida.

La luz mercurial a los costados de la calle se incrementó por lo que todo se volvió más iluminado. Después de subir las escaleras, llegué a un parque con el césped demasiado crecido y bonitas sillas pequeñas.




—¡Oh! Un parque que da una sensación agradable.

Miré alrededor y me encontré con un área grande, con bancas alineadas.

—¿Es un parque diseñado para hacer que los niños jueguen en el césped mientras los adultos platican?

Alrededor, podían verse departamentos alineados, ligeramente elevados. Creo que es un parque para uso de la zona residencial. Pero me gustaban bastante los parques con césped. Mi casa no estaba en un vecindario de clase alta, así que no contaba con esta clase de parque. Me sentí atraída por las bancas para ir a sentarme.

Aunque pude ver que un poco más lejos, en un espacio abierto con piso de concreto, algunos muchachos jóvenes estaban practicando skateboarding, no podía distinguir bien la figura de una persona. Soy de las que piensan que los lugares con poca gente sirven para tranquilizarse y pensar en algo.

Tenía la sensación de que hoy estaría bien llegar tarde mientras no perdiera el último tren, así que decidí quedarme inmersa un poco en este parque para quitar el sabor de boca que me había dejado la pequeña cita con el senpai. Sin embargo, sentí que tenía un poco de hambre. Hablando de eso, fui directamente al cine sin comer.

—Debería hacer algo…

No sabía si traía algún caramelo para calmar el hambre, me volteé para buscar dentro de mi bolsa y me di cuenta de que algo entró en mi campo de visión que hasta ese momento no había notado.

—¡¿Qué?!

Grité eso con una voz estúpida e instintivamente me puse de pie. Una persona estaba sentada con las manos en la rodilla detrás de la banca.

—Me… asusté.

Su cabello era largo, por lo que probablemente era una mujer. Estaba vestida de forma casual de pies a cabeza y estaba empapada de sudor. Se sorprendió con mi voz y levantó la cara. Era joven. Era claramente una chica menor de edad. Cuando miré sus pies, los zapatos que llevaba eran unos mocasines. Era algo de esperarse en una chica de preparatoria. Durante algunos segundos, nos miramos la una a la otra distraídamente, y pude ver su cara. Y luego, la chica habló.

—Ah…, hace un momento.

—¿Eh?

—Ah…, no.

La chica desconcertada negó la cabeza y luego calló.

—Eres una chica de preparatoria, ¿verdad? ¿Qué haces aquí a esta hora? Ya pasan de las diez de la noche, por lo que deberías volver a casa, o si no estarás en problemas.

Cuando dije esto, mostró en su rostro una expresión bastante complicada y dirigió su mirada al suelo.

—¿A dónde estaría bien regresar? No lo sé.

Cuando dijo eso, por alguna razón hice una conjetura. Ya veo, huyó de casa. Para los estudiantes universitarios era otra historia, pero para los estudiantes de preparatoria era difícil huir de casa. Si de repente veían a una persona tan joven como una niña usando el metro tendría la mala suerte de que se la llevarían en custodia, si la niña había pensado en eso no tenía otra opción más que vagar por el vecindario.

—Bueno, si estás acompañada por un tutor, no serás llevada en custodia.

Estaba consciente de lo que había dicho. Conocía bien el sentimiento de querer salir de casa, de escapar de la rutina y algunas veces pensar de una forma diferente. La niña miró hacia mi absorta. Me volví a sentar en la banca y dije:

—Me iré antes de que pase el último tren, así que puedes quedarte ahí a pensar lo que te parezca, ¿está bien?

Al escuchar mis palabras, los ojos de la niña se humedecieron y se mordió los labios. Luego miró al suelo y asintió varias veces.

—Muchas gracias.

—De nada.

Los niños que se inclinan para agradecer generalmente son buenos niños. Mientras pensaba como una anciana de nueva cuenta, comencé a buscar en mi bolsa. El hambre era extremadamente persistente. Y luego, rápidamente encontré lo que buscaba. Una barra de arroz integral que tenía siempre lista para cuando me daba un poco de hambre. Saqué la bolsita y la abrí.

*Gruñido de estómago*

Lo qué escuché no provino de mi estómago. Miré hacia la banca de al lado, y la niña tenía la cara completamente oculta en sus rodillas y se movió ligeramente. Eché un vistazo y pude ver que sus orejas tenían un color rojo brillante.

—Pfft.

Tenía dos barras de arroz, así que, le aventé una instintivamente y sin decir nada.

—¿Comida?

La chica levantó la cara, me miró inquieta como si estuviera en apuros y después asintió con la cabeza.

—Sí, te la doy. ¿Cómo te llamas?




—Muchas gracias… me llamo… Aka…

La niña se detuvo rápidamente a media palabra, exhaló por la nariz y luego puso una expresión un poco relajada en su rostro.

—Me llamo Sayu.

—Sayu-chan, es un buen nombre. Yo me llamo Yuzuha.

Tal vez era un nombre falso. Me abstuve de preguntarle si era su nombre verdadero. Esta niña era más inteligente de lo que pensaba. Y me gustaba hablar con niños inteligentes. Pensaba disfrutar un tiempo a solas, pero creo que también estará bien disfrutar de este tipo de encuentro. Mientras mordía la barra de arroz, pensaba en un tema sobre el cual platicar.

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