Slime Taoshite 300-nen, Shiranai Uchi ni Level Max ni Nattemashita (NL)

Volumen 2

Capítulo 3: La Presunta Graduación de Halkara

Parte 1

 

 

«Disculpe, Maestra-sama, ¿podría cambiarme el turno para hacer la comida de pasado mañana por su turno hoy?»

Halkara me preguntó durante la mañana del quinto día después de que el festival terminara y la paz hubiera regresado.

«Está bien, ¿pero pasará algo en dos días?»

«Voy a ir a Nascúte.»

Nascúte era el pueblo que estaba al lado de la aldea de Flatta, a una hora de distancia a pie. Yo iba ocasionalmente, pero solo ocasionalmente.

Estaba demasiado lejos como para ir de compras y no era un pueblo increíblemente grande, así que no había muchos bienes exclusivos en el lugar.

No era muy interesante; mi única impresión de él era que era ligeramente más grande que Flatta.




Habiendo dicho eso, ya que realmente no estaba lejos, habría sido extraño que fuera extraordinario.

«¿Por qué vas a ir a un lugar así?»

«Una inspección preliminar. Está bien, iré a regar las flores.» Y con eso, Halkara se levantó de su silla y salió por la puerta.

Eso hizo que fuera difícil preguntarle sobre que era la inspección preliminar…

Al día siguiente, durante la hora del almuerzo, Halkara se puso a revisar algunos papeles en el comedor.

«Veamos…,» la escuché decir.

«Me gustaría tener cerca de esta cantidad de espacio. En realidad, creo que podría preferir algo un poco más grande. De todas formas, supongo que tendré que negociar directamente con la inmobiliaria.»

¿Hmm? ¿Una inmobiliaria? ¿Acaso iba a comprar tierra o un edificio?

¿Podría ser…?

¡¿Acaso Halkara estaba planeando comprarse una casa y vivir sola?!

De hecho, sospechaba que algo así podría suceder. Todo este tiempo, había molestado a Halkara, tratándola como el personaje divertido. La misma Halkara había sido quien le dio origen a esto, pero aun así, ella probablemente no había disfrutado de mis bromas.

Podía declarar con absoluta confianza que cuando se trataba de sus habilidades como boticaria, no la trataba como nada menos que una verdadera profesional. Sin embargo…ella era descuidada con respecto a su vida personal y otras cosas, como resultado, puede que la haya criticado demasiado…

¿Qué debería hacer? ¿Debería pedirle que no se vaya?

 Aunque ella no me había dicho ni una palabra. Bajo estas circunstancias, ¿sería extraño intentar persuadirla a que se quedara?

Además, ella era una adulta, libre de elegir qué hacer con su futuro. No era como si le estuvieras diciendo a tu hijo universitario que viajara a la facultad desde la casa.

Mientras yo me preocupaba sobre eso, Halkara partió hacia algún sitio.




«Cálmate, cálmate… tú no estás segura todavía de lo que está sucediendo.»

Pensando que podría haber cometido algún error, miré los papeles que Halkara había dejado.

Todos y cada uno de ellos tenían información sobre bienes inmuebles en Nascúte.

No solo eso, pero había marcas rojas de revisado en ellos.

«¡Argh! ¡Esto es serio!»

Justo entonces, Laika apareció. Se veía algo frustrada.

Ella también había estado lanzando miradas furtivas en mi dirección mientras se mantenía vigilando sus alrededores.




«Umm, Azusa-sama, ¿podría pedirle un momento?»

«Seguro. ¿Qué sucede?»




«Todavía no estoy segura, ¿pero usted cree que Halkara tiene pensado abandonar esta casa?»

«¡¿Entonces tú también lo pensaste, Laika?!»

No creí que debíamos tener esta conversación en este lugar, así que fuimos a mi cuarto.

«El otro día, ella estaba en el cuarto donde prepara sus medicinas y dijo En el próximo lugar, seré capaz de tener espacio. Me preguntaba si ese próximo lugar no significará un nuevo hogar.»

«Tienes razón…ella realmente está planeando irse…»

Ella ya era una boticaria trabajadora; no tenía mucho que enseñarle. ¿Acaso había hecho algo similar a enseñarle? Realmente lo dudaba.

«Investigué un poco sobre Nascúte, su altura es menor que la nuestra, lo que significa que los bosques cerca del pueblo son más espesos, y es probable que ella sea capaz de reunir varios tipos de hierbas medicinales. ¿Me pregunto si no será por eso que ella planea mudarse…?» Por un momento, Laika y yo nos quedamos en silencio.




«Creo que estaría bien de cualquier forma, yo creo que es una decisión que debe tomarse por sí solo, Azusa-sama. Sin embargo—el derecho de decidirlo finalmente recae sobre Halkara. Yo creo efectivamente que hemos vivido como una familia, pero después de todo, no somos una de verdad.»

Ella tenía razón. No solo eso, pero Halkara no había hablado directamente de eso con ninguna de las dos. En otras palabras, ella ni siquiera estaba indecisa. A cierto nivel, ella ya se había decidido.

«Sí, Laika, gracias. He encontrado mi respuesta.» Le di una sonrisa bastante melancólica.

«¿Y cuál es su respuesta?»

«Quédate aquí un minuto, voy a llamar a mis hijas.»

Regresé con Falfa y Shalsha, quienes habían estado leyendo complicados libros en su cuarto.

«Primero que todo, no deben decirle a Halkara lo que voy a decirles, sin importar qué. ¿Está claro?»

«¡Uh-huh!»

«Sí.»

Mis hijas estuvieron de acuerdo.

Les conté que Halkara probablemente estaba planeando irse de la casa.

«¡¿Qué?! ¡¿Halkara Onee-san se irá?!»

Falfa parecía estar a punto de llorar.

«Falfa, shh. Desgraciadamente, es bastante probable.»

«Había pensado que ese podría ser el caso,» Shalsha interrumpió.

«Escuché a Halkara decir: Es hora de que empiece de cero.»

 Ah, tal como pensaba. Bueno entonces, nos tendremos que dedicar a hacer lo que podamos.

 «Escuchen, esta es una decisión que Halkara está tomando por el bien de su propia felicidad, así que no creo que debamos interponernos. Habiendo dicho esto, incluso si ella deja este lugar, podemos hacer algunos buenos recuerdos, ¿verdad?»

 Falfa asintió vigorosamente. 

«Así que mañana en la noche, ¡organicemos una gran fiesta sorpresa de despedida para ella!»

 «Solo por curiosidad, ¿pero por qué mañana en la noche?» Una pregunta excelente, Laika.

«Porque al día siguiente de eso, Halkara irá con el agente inmobiliario en el pueblo. Si nuestro plan logra tocar su corazón, ella puede que decida quedarse aquí después de todo.»

 En otras palabras, era tanto una fiesta de despedida como nuestra última oportunidad de mantener a Halkara con nosotras.

 «Celebraremos una fiesta de despedida, pero no quiero despedirme. Eso es lo que realmente pienso.»

***

 

 

 

Hablando prácticamente, teníamos poco más de un día. Necesitábamos alistarnos a toda máquina.

«Laika, encárgate de la comida para la fiesta, por favor.»

«Sí, lo haré. A propósito, ¿qué clase de platillos usted supone que le gustan a Halkara?»

«A ella le gusta el alcohol más que la comida… pero creo que le gustan los vegetales. Quizás debido a que es una elfa.»

«Tiene razón. Haré las cosas lo más ricas en vegetales como sea posible.»

«Yo voy a volar a comprar un poco de licor de lujo.»

Si no usábamos dinero ahora, ¿cuándo lo haríamos? Volaría hacía Vitamei, la capital de la Provincia de Nanterre para comprarle a Halkara un licor tan caro que la haría sentir incomoda.

«Mami, ¿qué deberían hacer Falfa y Shalsha?»




Veamos…para mis hijas…correcto. Haré que se aprovechen totalmente de su privilegio como niñas.

 «Ustedes escriban una tarjeta de despedida.»

«¿Qué es eso?»

«Escriban una carta y luego léanla en frente de Halkara. Nos divertimos un montón viviendo contigo, Halkara y los recuerdos, etcétera, etcétera.»

Eso debería ser súper efectivo. Ella incluso podría considerar quedarse después de todo.

«Umm, ¿también…? Shalsha es bastante buena dibujando retratos.» La hermana mayor había recién dado unas impactantes noticias.

«¿Qué, en serio? No tenía idea…»

«A ella le da vergüenza mostrarle los dibujos a las personas, así que los mantiene escondidos. Ella tampoco ha dibujado últimamente, así que probablemente no lo sabrías, mami.»

Shalsha parecía incomoda con que Falfa estuviera hablando de ella. Sus cejas se habían caído formando una V invertida.

«Se—se los mostraré a las personas una vez que mejore. Hasta entonces, los voy a mantener guardados.»

Tenía tantas, tantas ganas de verlos. Mi hija dibujó esas imágenes, por supuesto que querría verlas.

«¿Oye, Shalsha? Si no te molesta, ¿me dejarías verlos? Realmente me encantaría ver tus dibujos. No sé nada sobre este lado tuyo, y quiero hacerlo.»




«Está bien. Pero no digas que son buenos si no lo son. Percepciones inexactas nublan los ojos que de otra forma verían la verdad.»

«Está bien, lo prometo. No te engañaré, Shalsha.»

Ella asintió y a continuación dijo: «Iré por ellos,» corriendo hacia el cuarto.

«Son así…»

Cuando regresó, ella levantó tímidamente algo que parecía un cuaderno de bocetos.

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