Kumo Desu Ga Nani Ka?

Volumen 10

Interludio 3: El Demonio Anciano Admite la Derrota

 

 

“Espera.”

Tras dejar la reunión, llamé a algunos de los que se estaban alejando rápidamente.




Detuve a la Comandante del Segundo Ejército Sanatoria, al Comandante del Sexto Ejército Huey y al Comandante del Noveno Ejército Nereo.

“¿Qué sucede, Lord Agner?”

“Probablemente no necesito decirlo para que lo entendáis, ¿o necesitáis que os lo explique?”

Hablando por el grupo, Nereo pregunta por el asunto, pero dudo que alguien no entienda por qué he reunido a este grupo de personas en particular.

“Hmm. Me resulta difícil determinar qué es lo que podrías querer de mí.”

Y sin embargo, Nereo finge ignorancia.

Sospeché que él podría hacerlo, así que simplemente iré al grano.

“Solo te pido que seas consciente de que te has salvado a sabiendas. Que Su Majestad el Señor Demonio ya tiene un cuchillo presionado contra todas vuestras gargantas. Aseguraos de que no habrá segundas oportunidades si volvéis a realizar movimientos furtivos. El Señor Demonio no es tan benevolente como para cuidar de aquellos a quienes no necesita.”

La expresión de Nereo no cambia, pero la de Sanatoria y Huey se tensan ligeramente.

Estos son los tres comandantes que enviaron tropas al ejército rebelde.

No tengo pruebas, pero estoy seguro.

Y estoy seguro de que el Señor Demonio también lo sabe.

Ha puesto a Bloe como cabeza de turco, pero solo como cebo para atraer a estos tres.

Si bajan la guardia solo porque ella no les denunció abiertamente en esta reunión y los pilla poco tiempo después, los destruirá sin piedad.

“Sois libres de prestar atención a mi advertencia o ignorarla si lo deseáis. Pero en el último caso, todo lo que os espera es una destrucción inevitable. Eso es todo.”

Habiendo dicho mi parte, les doy la espalda a los tres.

Les he dado una justa advertencia.

Si eligen rebelarse contra el Señor Demonio de todas formas, será su elección. No los salvaré.

En cualquier caso, poco puede hacer Nereo con solo su ejército, y si jóvenes como Sanatoria y Huey intentan cualquier cosa, se delatarían rápidamente.

Incluso aunque Nereo les aconsejara, no cambiaría el resultado.

Porque el Señor Demonio es mucho más poderoso de lo que jamás habría imaginado.

Esos tres realmente no tienen ninguna posibilidad contra ella.

Dejando atrás al trío en silencio, me alejo.

En la habitación privada que me ha sido asignada en el castillo del Señor Demonio, me hundo pesadamente en una silla y reflexiono.

El tema que me preocupa es mi próximo movimiento.

Pero supongo que hay poco más en qué pensar.

Sé que no tengo más opción, sin importar lo mucho que lo contemple, pero no puedo evitar preguntarme si podría haber alguna laguna.

Pero por mucho que lo intente, no puedo pensar en un buen plan sin finalmente regresar a mi conclusión original.

 

Es decir, no hay nada más que pueda hacer.

 

Maldito sea ese Potimas.

Pensé que al menos podría ser de alguna utilidad, pero en cambio simplemente se retiró sin hacer nada en absoluto.

Qué tremenda decepción.

Cuando mis pensamientos llegan a este punto, no puedo evitar reírme de mí mismo.

Planeé el confiar nuestros problemas a otra raza, pero ahora tengo el descaro de culparlos por nuestro fracaso, aunque solo sea en mi mente.

Potimas no cometió errores.




Se estaba preparando de una forma lenta pero constante para asestar un solo y poderoso golpe contra el Señor Demonio.




El hecho de que fuimos aplastados antes de que sus preparativos estuvieran completos simplemente significa que el Señor Demonio nos superó.

Fui yo el que se quedó pro detrás al no haber ni siquiera detectado que el Señor Demonio estaba tomando acciones, por no hablar de que no vi venir que nos fuera a aplastar.

Ah, no tengo más remedio que admitirlo.

He sido derrotado, completa y absolutamente.

Mi plan de crear un enfrentamiento entre el Señor Demonio y Potimas que debilitaría a ambos bandos ha acabado en una derrota total.

Lo planeé todo con tanto cuidado.

No había ni la más remota posibilidad de que el ejército rebelde de Warkis pudiera derrocar al Señor Demonio.

Supuse que el Señor Demonio reconocería esto también y decidiría aplastar a los rebeldes para acabar con sus opositores de una vez por todas.

Entonces la intervención inesperada de Potimas nos haría tomar ventaja de su descuidado orgullo y soberbia.

Nereo, Sanatoria y Huey.

Hablé con ellos despectivamente, pero no significó nada.

Porque yo soy el verdadero cerebro detrás del ejército rebelde.

Estoy seguro de que esos tres asumían que eran ellos los que manipulaban a los rebeldes desde las sombras, pero en verdad, era yo quien les guio a la acción.

Así es como yo supe que eran ellos, aunque no tuviera ninguna prueba.

Sanatoria y Huey jugaron directamente en mis manos.

Nereo, también—de los tres, él solo parece sospechar que hay alguien moviendo los hilos tras bambalinas, pero no creo que haya adivinado quién es.

Puede que tenga algún indicio, pero no tengo dudas de que sus sospechas sobre mí han disminuido tras la última interacción.

No sé que hará ahora Nereo, pero no es de mi incumbencia.

En cualquier caso, hice preparativos cuidadosos durante los años en que el Señor Demonio estuvo viajando por las tierras humanas.

Instigué a Warkis para que formara un ejército rebelde, profundicé la conexión entre él y Potimas, e incluso usé a mi preciado usuario de Magia Espacial para crear una puerta de teletransporte que nos conectara con los elfos.

E hice todo esto sin dejar ver que estaba liderando el camino o sin dejar ninguna evidencia detrás.

Incluso ajusté la cantidad de soldados transferidos de los otros ejércitos para que todavía pudiéramos recuperarnos aunque el ejército rebelde fuera aniquilado por completo.

Si el ejército rebelde se hacía demasiado grande y era masacrado por el Señor Demonio, había una clara posibilidad de que quedaran muy pocos demonios para mantener viva nuestra raza, por lo que procedí con sumo cuidado.

Es por eso por lo que mantuve a Nereo y a los otros comandantes conspiradores en las sombras.

Si hubieran estado a la vanguardia, la totalidad del Segundo y el Sexto Ejército se habrían unido a la rebelión y podrían haber inspirado a otros ejércitos a unirse también.

Esto solo podría haber conducido a una guerra civil masiva que dividiría a la raza demoníaca en dos—la única cosa que tenía que evitar a toda costa.

Así que limité cuidadosamente el alcance de la rebelión a la cantidad que no invalidaría nuestra raza si fuera aniquilada, e incluso tenté a Potimas para que nos ayudara.

Acabábamos de recibir la orden del Señor Demonio de expulsar a todos los elfos del territorio demoníaco, por lo que me dispuse a deshacerme de todos los elfos en nuestras tierras sin rechistar.

Luego informé de sus muertes a Potimas como si no supiera nada de cómo habían ocurrido.




“Los elfos han estado desapareciendo sin dejar rastro con bastante frecuencia en el reino de los demonios últimamente. ¿Sabes algo al respecto?”

Era una trampa muy sencilla de poner.

Potimas estaba seguro de asumir de aquel poco de información que el Señor Demonio estaba trabajando contra él desde las sombras.

Y cuando recibiera una solicitud de apoyo por parte de Warkis en el momento preciso, no dudaría en considerar esa la oportunidad perfecta para contraatacar.

Potimas desprecia contraer pérdidas unilaterales.

Por infantil que sea, no puede aceptar que nadie más que él se haga con la victoria.

Si se sintiera menospreciado por el Señor Demonio, nunca perdería la oportunidad exacta para vengarse.

Pero ¿qué pasaría cuando el Señor Demonio y Potimas se enfrentaran? Este resultado lo tuve que dejar al destino.

Ésa era mi lamentable excusa para un plan, el cual estaba usando un forastero, Potimas, para lograr mis fines.

Si hubiera pensado que rezar hubiera dado un resultado mejor, habría suplicado a los dioses sin dudarlo.

Y así fue mi escenario cuidadosamente preparado, sin embargo, fue desmantelado por el Señor Demonio antes siquiera de que pudiera levantar el telón.

Procedí con mucho cuidado, enviando a mis leales vasallos a cada ejército para recopilar información y manipular a los demás.

Y aun así, no percibí ni una pista de los movimientos del Señor Demonio.

¿Cuándo descubrió la existencia del ejército rebelde?

No creo que la rebelión fracasara al actuar de forma encubierta.

No había ninguna razón por la que ella debería haber sabido de su existencia.

De algún modo ella vio a través, y sin la más mínima advertencia.

Aun así, si eso fuera todo, podría aceptar que el alcance del Señor Demonio simplemente era más amplio de lo que me imaginaba.

Pero también descubrió que los elfos nos estaban ayudando.

Esa era mi única ventaja, el as bajo la manga que significaría el gran golpe contra el Señor Demonio. Tomé todas las precauciones disponibles para asegurarme de que la participación de los elfos no se filtrara a nadie.

Incluso si se descubría la existencia del ejército rebelde, me esforcé muchísimo para que no se supiera que los elfos nos estaban respaldando hasta el último momento posible.

El Señor Demonio, sin duda, era consciente de que una rebelión iba a ocurrir tarde o temprano.

Por lo que, incluso si se enterara de la existencia de un ejército rebelde, ella no se escandalizaría.

Asumí que simplemente se enfrentaría a ellos sin ninguna preocupación.

Y ese sería el momento perfecto para soltar a los elfos, la única arma que podría alcanzarla en potencia.

Siempre y cuando los elfos se mantuvieran escondidos, no importaba ni siquiera que el ejército rebelde estuviera expuesto.

Y aun así, de algún modo, ella también se enteró de lo de los elfos.

De lo contrario, ¿cómo podría haber usado la puerta de teletransporte para realizar un ataque por su cuenta a su propia base?

En todo caso, tal vez ella actuó tan rápido porque sabía que los elfos estaban involucrados.

Al final, el ejército rebelde fue subyugado rápidamente y los elfos no pudieron dar ningún apoyo.

Ja. ¿Qué otra cosa puedo hacer sino reír?

Intenté todo lo que pude.

Para vencer a un señor demonio que posee un poder abrumador…

Nunca fue algo seguro desde un principio, pero los frutos de todo mi cuidadoso trabajo solo me han llevado a darme cuenta de que el Señor Demonio es mucho más poderoso e ingenioso de lo que jamás me habría imaginado.

Supongo que adquirir ese conocimiento es una especie de logro, pero tener mis años de delicada planificación para que fuera aplastada tan completamente por un resultado tan escaso es más que desalentador. Solo puedo responder con una extraña y amarga risa.

Me guste o no, ahora lo entiendo.

Debo admitir mi derrota.

La única ruta disponible para la supervivencia de la raza demoníaca ahora es obedecer al Señor Demonio y de algún modo ganar contra los humanos.

No podemos superar su fuerza.

Tampoco podemos manipularla.

Tan solo el primer punto por sí solo es suficiente para ponernos bajo control.

Aun así hice todo lo posible para encontrar una manera de evitarlo, ¿pero se ha visto reducido todo a nada más que una lucha en vano…?

No.

Supongo que sabía desde el principio que este sería el resultado más probable.

No importa cuán astuto pueda ser Potimas, ya sospechaba que no lograría matar al Señor Demonio.

En todo caso, quizás podría haber asesinado a sus asociados más cercanos y retrasar la guerra contra los humanos debido al caos causado por el ejército rebelde.

Sí, eso es lo mejor que podría haber esperado.

Pero ahora que todo ha terminado, soy dolorosamente consciente de lo desesperada que era esa aspiración.

No puedo derrotarla.

Todo lo que me queda es mostrar sumisión al Señor Demonio con la esperanza de poder minimizar las bajas por luchas innecesarias.

Por lo cual es exactamente por la que di a Nero y a los demás esa advertencia.

A partir de ahora, no parece que el Señor Demonio tenga intención de deshacerse de los comandantes que apoyaron al ejército rebelde.

Si lo hiciera, ya lo habría hecho hace mucho tiempo.

Dado que el Señor Demonio pudo descubrir mi cuidadosamente oculta información sobre los elfos, sin duda sabe que esos tres estaban involucrados.

Pero parece estar dispuesta a dejarlos vivir, siempre y cuando no intenten hacer ninguna tontería.

Supongo que el único problema que queda soy… yo.

Puedo sentir ojos sobre mí.

Mi espada está cerca, al alcance de mi mano, pero me obligo a no tomarla.

Una a una, siento que aumenta el número de miradas.

Ojos.

Incontables ojos rojo brillante, mirándome.

Mi puerta está cerrada, sin embargo, siguen mirando el interior de esta habitación, ignorando ningún espacio o barrera entre nosotros.

Un enjambre de arañas blancas.

Me observan desde todas direcciones.

Qué espectáculo tan inquietante.

Mi corazón se acelera.

¿Cuánto tiempo ha pasado desde que tal sonido llegó a mis oídos?

Me esfuerzo por mantener mi expresión inmóvil, por ocultar el sudor húmedo de mis puños cerrados.

Y entonces una figura blanca aparece ante mí.

“Bienvenida. Aunque no puedo decir que admire mucho a una mujer que entra en la habitación de un hombre sola.”

Kumo Desu ga Nani ka Volumen 10 Interludio 3 Novela Ligera

 

Mi mayor preocupación es evitar que me tiemble la voz.

No debo mostrar ni agitación ni miedo.

Estos pueden ser mis últimos momentos, pero tengo un orgullo propio al que deseo aferrarme.

O tal vez simplemente no quiero avergonzarme en estos últimos instantes.

“Ah, pero supongo que no estás sola después de todo.”

Mis labios se tuercen sarcásticamente mientras miro el enjambre de arañas que hay a nuestro alrededor.

Tuve que hacer una especie de broma, o me temo que podría haber gritado.

“Entonces, ¿puedo preguntarte qué te trae por aquí?”

La persona que apareció es la chica a la que llamaron Blanca, quien parece ser la aliada más cercana del Señor Demonio.

Ojos.

Quizás debería ser más claro al expresarme.

Esta chica es los ojos del Señor Demonio.

Los atentos ojos que capturaron no solo los movimientos del ejército rebelde, sino que también los de los elfos.

Lo que significa es que lo más probable es que ella también esté al tanto de lo que he hecho.

De lo contrario, no habría venido a verme en este momento, en esta situación.

La niña blanca como la nieve permanece en silencio.

Sus ojos están cerrados, pero las arañas blancas que hay a su alrededor me miran a la cara fijamente, como si miraran en su lugar.

Como si estuvieran averiguando algo.

“Órdenes.”

¿Cuánto tiempo debe haber pasado?

Después de un momento que pareció a la vez corto e infinito, sin duda el momento más incómodo de mi vida, la chica finalmente abre la boca.

Y entonces continúa con breves y entrecortadas palabras, explicando el contenido de dichas órdenes.

“¿Es eso lo que Su Majestad el Señor Demonio desea de mí?”

Tengo mis dudas de las órdenes que se me acaban de encomendar.

Si las dio verdaderamente el Señor Demonio, no puedo entender sus intenciones.

Ante mi pregunta, las arañas blancas se mueven en una muestra de disgusto.

Mi sangre se hiela ante la amenaza de que me ataquen todas a la vez.

“¿En serio?”

¿Qué significa exactamente su pregunta?

¿Está preguntando si realmente necesito preguntar después de lo que acaba de decirme?

¿O está diciendo que simplemente siga las órdenes sin hacer preguntas?

En este caso, supongo que debe ser lo último.

Por un momento, vuelvo mi mirada hacia arriba.

Hacia el techo—al menos en teoría, pero todo lo que puedo ver en realidad es un enjambre de arañas blancas mirándome.

Se siente como si me dijeran que no hay ningún lugar a donde huir. No puedo evitar sonreír con amargura.

“Lo admito. He sido total y absolutamente derrotado. No hay nada más que pueda hacer. Y está claro que el perdedor debe obedecer al vencedor. Prometo por mi vida dedicarlo todo al Señor Demonio. Úseme o desécheme como quiera.”

Miro a la chica directamente a la cara.

“Si no tiene la intención de destruirme aquí y ahora, cumpliré humildemente esas órdenes.”

Estoy dispuesto a ser aniquilado pro completo si se diera el caso.

Tal es la gravedad de mis actos.

“Vale.”

Pero en su lugar, recibo una sola palabra como respuesta casi anticlimática.

Y como si esa palabra fuera una señal, las arañas blancas que nos rodean comienzan a desvanecerse.

¿Es esto Magia Espacial o tal vez algún arte superior del cual soy ignorante?

¿Quizás sea Magia Dimensional, la evolución de Magia Espacial, de la que hablan las leyendas?

Incluso los subordinados del Señor Demonio son monstruos aterradores.

“Gracias.”

Con eso, la chica también desaparece, tan repentinamente que no podría decir cuándo lanzó el hechizo.

Todo lo que queda es la visión de mi habitación en su estado habitual, tan normal que uno hasta podría sospechar que lo que acababa de ocurrir fue solo una pesadilla o una ilusión.

Pero mis puños, apretados con tanta fuerza que me han hecho sangrar—el único modo en el que pude mantener la compostura—me recuerdan que todo fue muy real.

Parece que a pesar de haber aceptado mi posible destino de ser eliminado, sigo sin poder evitar el sentir miedo en el momento de la verdad.

Supongo que Warkis, que cayó con tanta nobleza, era un hombre mucho mejor que yo.

… Al final, todo lo que logré fue sacrificarlo.

Perdí a ese hombre sencillo y honesto y no he obtenido ningún resultado.

“Un estúpido”, dijo…




Merezco mucho más esa crítica que el Señor Demonio.

Porque yo levanté el estandarte de la revuelta contra el Señor Demonio aún sabiendo lo miserablemente imposible que era esa acción, y dejé que me tildara de traidor.

Y a un estúpido como yo solo le queda un camino.

Debo convertirme en el perro del Señor Demonio y hacer todo lo que pueda para mantener vivos a tantos demonios como me sea posible.

No dejaré que el sacrificio de Warkis sea en vano.

Será una advertencia, para prevenir que los otros comandantes intenten más rebeliones.

Si hay alguna señal de que algo así pudiera ocurrir, yo mismo no dudaré en ensuciarme las manos.

A Bloe se le ha encomendado el engorroso papel de arreglar este lío.

Tal vez él cavara su propia tumba con sus palabras y sus acciones cotidianas, pero siento pena por Balto.

Haré todo lo que esté en mi mano por ayudar a esos hermanos a evitar la desgracia.

Porque debo limpiar el desastre que causó mi lucha.

Ya que se me ha permitido vivir, el Señor Demonio debe haberme considerado todavía útil.

Debo estar a su lado para que vea que su juicio fue acertado.

Dejaré a un lado mi honor y mi orgullo.




Miserable como soy, debo agachar la cabeza, suplicar perdón y luchar a su favor.

No solo por mi propia vida, sino por la continuidad de la raza demoníaca.

Por difícil que sea, debo hacerlo.

Porque ese es el único camino que me queda abierto.

Por lo tanto, comenzaré a cumplir las órdenes que se me han dado.

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