Hataraku Maou-sama! (NL)

Volumen 0

Capítulo 2: ¡Hataraku, Rey Demonio y Compañia! Hace Mucho Tiempo

Parte 4

 

 

Esta suma inquisidora del Consejo de Corrección Doctrinal normalmente no mostraría expresión alguna cuando se encargaba de todo tipo de tareas sagradas, esta era realmente la primera vez que Olba la veía hablando apasionadamente sobre algo.

Si Crestia fuese abandonada a su suerte, esto se sentiría como si ella comenzaría a explicar la versatilidad y utilidad de los lagartos como ingredientes, su valor comercial y otros temas, haciendo que Olba perdiera momentáneamente su motivación.




— Huh, olvídalo, en fin, ya que nos hemos encontrado aquí, significa que estamos en el mismo bote. Si aún deseas saber más sobre los lagartos, vendré y te preguntaré por ello. Antes de que dejemos este lugar, recuerda mantenerte en contacto.

— También puedo incluir los restaurantes más deliciosos en Wathewlama para la Señorita Emilia y los demás.
Aunque Olba no preguntó por ello, como ya no quería prestarle más atención a Crestia, él decidió regresar y reunirse con Emilia y los demás, quienes lo estaban esperando en una posada de la ciudad.

Justo cuando Olba prestaba atención al suelo bajo sus pies y pasaba por el mercado nocturno que no estaba muy vivido debido a los lagartos, alguien repentinamente le tocó el hombro desde atrás.

— Hola, ¿has conseguido algo en tu lado?

Volviéndose, Olba descubrió que Alberto estaba sosteniendo un tipo de kebab en su mano.
— ¿…acaso eso es un kebab Dragonicks?




— ¡Oh! Los conoces bien. Lo venden en cualquier parte. Oh, cielos, pensé que sabría extraño, pero el sabor es inesperadamente bueno. Huh, pero comerlo en un lugar donde sus camaradas vivos están en cualquier parte se siente algo extraño.

— Antes de comerlo, ya me siento bastante lleno de tanto escuchar el temita del preparado de lagarto.

Olba, después de responder con un encogimiento de hombros y se preparaba para regresar junto a Alberto, repentinamente comprendió que algo era extraño.
— ¿Hm? ¿Qué sucede?

— Nada…

Olba estudió el suelo cerca de sus pies de forma confusa. Se sentía como si no estuviese teniendo problemas para caminar hacia adelante.

Los Dragonicks que habían estado yendo y viniendo dentro del mercado nocturno repentinamente desaparecieron de alrededor de ambos, las razones eran desconocidas.

Por supuesto, unos cuantos podían verse en la distancia, pero no estaban dispuestos a acercarse en lo absoluto a Alberto y Olba.

— ¡Alberto! ¡Préstame ese kebab!

— ¿Hm? ¿Qué pasa, después de todo quieres comértelo?

Olba, quien había descubierto algo, arrebató el kebab sin esperar la respuesta de Alberto, y tras moverlo ligeramente a una altura menor, comenzó a caminar rápidamente.

— ¿O-oye, Olba? ¿Qué pasa? ¿Qué estás haciendo?

La apariencia del serio sacerdote, cuya cabeza estaba rapada, mientras posicionaba la brocheta en su cintura y actuaba de forma extraña, parecía más peculiar que los lagartos.

— Puede ser que esto…

Sin embargo, Olba ignoró a Alberto, y continuó sujetando el kebab, caminando por el mercado nocturno.

El kebab que Alberto compró tenía salsa hecha de hierbas y especias agregadas y estaba rostizado a la perfección, y emitía un fuerte aroma que inducia el hambre.
Dentro del rango de olfateo, cada Dragonicks evitaba a Olba con movimientos agiles.

— O-oye, Olba, esto es…

Alberto, quien parecía haber comprendido lo mismo, miró hacia Olba con una expresión seria.

Luego que Olba le devolviera el kebab a Alberto, él asintió con la misma expresión seria y dijo:

— Parece que hemos encontrado una solución.

***

 

 




— ¿Quieres que comamos lagartossss, ehhhhhhhhhhhh~~?

Los gritos que provenían de la posada usada para albergar invitados privilegiados en el centro de la ciudad Wathewlama contuvo un sentido de revulsión tan fuerte que a la gente le preocupaba si eso dañaría los ya débiles muros de la ciudad.

Tras escuchar que Olba y Alberto descubrieron una forma de proteger a Wathewlama de ser dañada por los lagartos, las dos féminas estuvieron llenas de expectativas, pero no esperaban que tuviesen que comer lagartos.

Tras ver el kebab envuelto en material vegetal en las manos de Alberto, los rostros de Emilia y Emeralda se volvieron inmediatamente de piedra.

— ¿Es, es, es, carne de lagarto~~?

— ¡¿P-por qué querríamos comer algo como eso?! ¡Antes de comerlo, ¿no tenemos primero que matar al lagarto y luego desmembrarlo?!

— Emilia, tú eres hija de una granjero, ¿no me digas que nunca antes has matado un pollo?

Olba se acercó lentamente a la Héroe y a la Hechicera de la Corte, quienes mostraban reacciones débiles, pero Emilia miró hacia arriba y sacudió su cabeza con vigor.

— ¡No mezcles a los pollos y ese tipo de lagarto grande! ¡En cuanto a los pollos, lo único que tienes que hacer es torcerle el pescuezo, cortarle la cabeza, desplumarlos, drenarle la sangre y rajarle el estómago para sacarle las tripas, pero nunca antes he desmembrado a un lagarto, y nunca he pensado en comérmelo!

— En serio que eres extrañamente testaruda con esto.

El rechazo difícil de comprender de Emilia, hizo que Alberto mostrara una sonrisa torcida, en cuanto a Emeralda…




— ¡Uu~~ está bien si todos me ven como una noble arrogante~~ una que no sabe cómo es la carne que come cuando está viva~~ pero no quiero ver a nadie matar pollos~~ o saber ninguno de sus procedimientos detallados~~!

…el tema sangriento de Emilia hizo que ella se cubriera los oídos una vez más, y su rostro estaba pálido.

— Ambas, escúchenme. No solo en Wathewlama, en el Continente Sureño, el preparado de lagarto es una fuente de proteínas muy común, así como las reses, los cerdos, y pollos. No hay necesidad de mostrar tal aversión hacia ellos.

Olba explicó con simpleza el conocimiento que acababa de obtener, pero que probablemente nunca necesitaría usar una vez que dejara Wathewlama.
— Por supuesto, nadie dijo que los lagartos que hay cerca son los que tienen que comerse. Como hay una medida de preservación, las tareas de cálculo cuanto cazar y cortar, se las dejaremos a los expertos de Wathewlama. Esperamos que Emilia y Emeralda puedan ayudar con lo que venga después.

— ¿L-lo que venga después? Olba asintió con seriedad.

— Si, lo referente a después de remover las escamas, cortes, y remoción de órganos, queremos que ambas usen hechizos de fuego para asar la carne que quede.




— ¡Me rehúso!

— ¡De ninguna manera!

Emeralda ni siquiera arrastró su tono y claramente expresó su rechazo.

— Sea que estén dispuestas o no, ya hemos discutido eso con el Líder Guerrero Lagides.

— ¿Estas mintiendo?

— Es mentira, ¿no?

Los dos hombres de gran contextura se acercaron lentamente a las temblorosas chicas que se abrazaban mutuamente en la cama, con esta composición de escena inapropiada, el tema siguió desarrollándose.

— Los lagartos se moverán con el fin de reproducirse. Pero en cuanto a los lagartos en el norte que se mueven hacia el sur, podemos considerarlo debido a la influencia del Ejército Demoniaco. En otras palabras, los lagartos tienen alguna forma de detectar el peligro así como también tomar acciones evasivas.

— E-eso puedo entenderlo~~

Emeralda asintió con una complexión pálida ante la explicación de Olba, pero aun parecía como si no pudiese aceptarlo.

— Entonces, queremos capturar un gran número de lagartos en un intento y llevarlos a una fiesta a la brasa. Vamos a usar bastante fuego para asarlos tanto como sea posible, haciendo que el humo y el olor se esparzan por los alrededores. Así, quizá los lagartos verán la región de Wathewlama como un lugar peligroso y lo evitaran.

Alberto ayudó a Olba a explicar, pero incluso así, Emilia no era capaz de aceptarlo.

— ¿E-estas seguro que funcionará? Al fin y al cabo, tenemos que hacer cosas sangrientas a un gran número de lagartos en la ciudad, ¿no? Si hacemos mucho eso y no es efectivo, nos hará sentir mal, ¿sabes? Y seremos muy reconocidos como los atormentadores en la Historia del Mundo de los Lagartos y siempre seremos recordados por esto, ¿sabes?

— ¿Qué estupideces estás diciendo? Relájate, Emilia. Ya hemos hecho muchas pruebas mientras volvíamos. Esos chicos son muy sensibles al peligro de su propio tipo.
Aunque no se sabía que pruebas habían hecho Olba y Alberto, incluso si ambos le mostraban el kebab a Emilia, ella era incapaz de sentirse segura, e incluso estaba más cerca de desmayarse debido a la anemia.

En fin, en la capacidad nacional, Wathewlama compensará le negocio que depende de la caza o cocina de Dragonicks para una vida. Podemos elegir libremente cuales lagartos asar. Pero la actual Wathewlama no tiene suficiente combustible para preparar tanta carne en un acto. Con el fin de que el olor y el humo se dispersen hasta el nivel que necesitamos, tenemos que cocinar mucho en un intento.

— ¿E-es por eso que viniste a buscarnos~~?

Cuando Emeralda dijo eso, ella ya estaba a punto de llorar.

— P-pero ¿qué haremos con ellos después de asar tanta carne? En ese clima, la carne asada se estropeará en unos cuantos días. Aunque los asesinemos con el fin de comerlos, si solo los dejamos así, ¡no seré capaz de verle la cara a mi padre que ya falleció!

Como una chica nacida en una familia de granjeros que atesoraban la comida, Emilia trató de poner su último esfuerzo de resistencia, pero una frase de Alberto invalidó eso de forma cruel.

— No te preocupes.

Alberto mostro una sonrisa de bestia y le dio un mordisco al kebab para que Emilia viese.

— Cada ciudadano en Wathewlama hará un gran esfuerzo para comerlos todos juntos.

— ¡De ninguna maneraaaaaaaaaaaaa!

Los gritos de sufrimiento más fuertes de la Héroe y la Hechicera hicieron eco en la noche de Wathewlama, quizá teniendo un mal presentimiento por ese sonido, unos cuantos lagartos afuera de los muros de la ciudad desaparecieron lentamente en los horizontes del desierto.

***




 

 

— ¡Corte de Llamas Celestiales, Corte de Llamas Celestiales, Corte de Llamas Celestiales, Corte de Llamas Celestiales, Corte de Llamas Celestiales, Corte de Llamas Celestiales, Corte de Llamas Celestiales, Corte de Llamas Celestiales, Corte de Llamas Celestiales!

Emilia apáticamente osciló su espada de forma continua mientras esta reflejaba los rayos del sol.

— Lo siento, lo siento, lo siento, lo siento, lo siento, lo siento, lo siento, lo siento, lo siento, lo siento, esto huele bastante bien.

En cuanto a Emeralda, ella estaba usando hechizos de fuego para calentar las tablas de piedra usadas para el asado y ligeramente se perdía en su propio apetito.

Olba y Alberto, quienes naturalmente no colocaron a las dos féminas a cargo de tareas sangrientas, usaban hechizos de fuego en lugares distintos, llevando a cabo la tarea de asar grandes números de Dragonicks.

Actualmente habían más de seis mil Dragonicks dentro de la ciudad, y los que fueron grandemente sacrificados en el primer día debido a la estrategia de Olba y Alberto, fueron los dos mil que había entre ellos.

De acuerdo a los cálculos de Crestia, esto proveería treinta y seis mil porciones de carne de lagarto que sería equivalente a la población total de Wathewlama.

El evento de asado a gran escala organizado por toda la nación, no solo dentro de Wathewlama, sino también el grupo embajador del país ramificado Tharja, quien llegó después que Emilia y os demás para investigar la situación de Wathewlama y también se vio involucrado, lo que hizo que el ambiente tuviese un toque festivo.

Los fuertes guerreros que estaban a cargo de los preparativos y distribución, entregaban constantemente la carne asada, hecha a montones por la Héroe y los demás, a los ciudadanos para su disfrute, y cuando los recursos lo permitieran, ellos adobarían y asarian la carne tanto como fuese posible, tratando lo mejor de no desperdiciar ni un solo trozo de carne.

— ¡Ohh! ¡Sorprendente! ¡Como era de esperar del poder de la Héroe y su grupo!

El Líder Guerrero Lagides, quien parecía muy preocupado por la situación del evento de asado mientras supervisaba las reparaciones de los muros de la ciudad, asintió con satisfacción tras confirmar que todos los Dragonicks en las afueras de la ciudad están dejando Wathewlama en grupos.

Como si desde un principio se hubiese decidido que los cuatro mil lagartos restantes resultarían perfectos convertirlos en carne asada si el método llegase a funcionar, cuando Emilia y Emeralda descubrieron que solo podían dejarlo cuando todo terminara, volvieron a gritar.

— ¡Por favor, hagan su fila! ¡Aún queda mucha carne! ¡Luego que el evento de hoy termine, la carne cruda puede ser llevada también! ¡Por favor no empujen ni se acumulen tanto!

La capilla de la Iglesia también se había convertido en uno de los puntos de distribución para la carne de Dragonicks, Crestia Bell, quien mostró una enorme sonrisa con su identidad de Inquisidora de nivel superior, distribuyó la carne asada a los ciudadanos de Wathewlama que llegaban a recolectarla.

Naturalmente, debido a la ventaja de que ella podría recibir algunos preparados de Dragonicks para sus tres comidas cuando ella ayudara a la Iglesia, ella estaba trabajando muy duro.

— ¡Para todos los que estén trayendo la carne cruda, por favor traten de usar la estufa para hacer un preparado que produzca tanto humo como sea posible! Si, los niños también pueden tener una parte, por favor tráiganla directamente.

Para la gente del Continente del Sur, la carne de Dragonicks era popular y estaba en demanda así como las reses, cerdos y pollos, por lo que el número de ciudadanos que quería llevar esa carne a casa no disminuiría tan pronto.

***

 

 

— ¡Ya no quiero venir a este país, nunca más!

Mientras Emilia, montada en un camello, pasaba por las puertas de Wathewlama que ya habían sido reparadas, gritaba eso de una forma algo solloza.
Aunque decir esto frente al guerrero que iba a llevarlos hasta la Carretera de Fuego era algo desconsiderado, incluso ese guerrero no pudo evitar mostrar una sonrisa torcida.

La apariencia de la carne cruda de los Dragonicks después que la cola, cabeza y extremidades fueren cortadas y las escamas removidas, y la apariencia de la carne asada, tras ser forzada a estar en Wathewlama por más de diez días, de forma literal, todas esas cosas tenían cicatrices de asado que no podían ser removidas de la mente de Emilia.

Aunque ellos eran una pequeña nación, los efectos de los esfuerzos de todo el país en el proceso de preparación de alimentos de los seis mil lagartos y organizar el evento de asado finalmente fueron verificados una semana después de finalizar todo.

Al final, el enorme grupo de Dragonicks que se había reproducido y estaba cruzando el Gran Desierto nuevamente fueron descubiertos pasando por el lejano sur de Wathewlama, a pesar que la estrategia de Olba y Alberto provocaron un profundo trauma en los espíritus de Emilia y Emeralda, viendo este resultado, se consideraría un enorme éxito.

Desde el punto de vista de Olba, aunque Crestia Bell, quien se reunió con él luego que la conmoción finalizara, tenía una expresión extrañamente complaciente en su rostro, y él no pudiese entender la razón de ello, al final, Olba obtuvo una pista para resolver el asunto a través de su pasión anormal por los preparados de lagarto, lo que no le permitía quejarse de ello.

Ser afectado por el evento de asado, no era solo para el guerrero que estaba actuando como el guía, incluso Emilia y los demás tenían el olor de la carne asada en ellos, y cuando ocasionalmente se encontraban con los Dragonicks que se habían perdido, el grupo restante salía corriendo como lo si fuesen conejos.

— Ya que toda la ciudad ha sido cubierta por el olor~~ lo lagartos ya no se acercaran a ese lugar~~ espero que en el futuro, todos en Wathewlama~~ no tengan problemas por no poder encontrar carne~~

Emeralda mostró una sonrisa torcida mientras veía a los lagartos actuar de esa forma.

— Incluso así, sería mejor que la destrucción del país. Todos los ciudadanos le están realmente agradecidos.

Aunque esta frase dicha por el guerrero guía era en cierta forma, un tipo de redención, Emilia seguía jurando fuertemente en su corazón que evitaría volver a pisar Wathewlama tanto como le fuese posible.

La noche un día después que el grupo dejara Wathewlama.

— ¡…..! ¡Todos, por favor esperen un momento aquí!

El guerrero guía detuvo su camello en un lugar cercano a la Carretera de Fuego, y bajando su postura, avanzó hacia adelante en el desierto, luego de unos minutos, regresó corriendo frenéticamente.

— ¡P-por favor, vengan aquí un momento!

— ¿Qué pasa, sucede algo?

— ¿Por qué esta tan nervioso?

Alberto y Olba saltaron de sus camellos y caminaron hacia la duna en frente de ellos mientras seguían al guerrero guía.

— ¡¿Qué?!

Tras ver la escena frente a ellos, estos quedaron estupefactos.

— ¿Eh?

Emilia y Emeralda, quienes siguieron detrás, también recibieron un gran shock al ver lo mismo.

Frente a ellos había incontables cuerpos secos que parecían demonios.

En cuanto al por qué se decía «parecían», era porque esos cuerpos no parecían haberse mantenido en estado completo, por lo que era imposible determinar su apariencia correcta de cuando estuvieron vivos.

Dentro de eso, ellos descubrieron algunas garras de Malebranches que formaron las fuerzas principales del Ejército de Malacoda, o lo que aprecia un brazo de demonio de grandes dimensiones, incluso si estos fuesen demonios, era difícil mirarlos.

— ¿Q-qué es…?

— Esos son demonios… del Ejército de Malacoda, ¿no? ¿Quién haría este tipo de acción…?

En eso Emilia contuvo el aliento.

Al otro lado de la duna, las cinco personas vieron claramente un animal que ya estaban cansados de ver dentro de una semana, y los estaba mirando con ojos redondeados.

— ¿Fue hecho por ellos…?

— ¿Cómo es posible eso… pero…?

— No, pero, no hay más posibilidades… Esto era la fuerza de la naturaleza.

Esta frase destelló por la mente de las cinco personas al mismo tiempo.

Los poderosos y robustos demonios del Ejército de Malacoda que habían pisoteado a los humanos del Continente del Sur, fueron fácilmente derribados por las poderosas fuerzas adormecidas en el Gran Desierto de Ente Isla.

Esta grave verdad, hizo que la Héroe Emilia, conocida como la más poderosa del mundo, y los demás temblaran.

— Esos lagartos~~ son realmente terroríficos~~

— Aunque no planeo sentir pena por los demonios… esos tipos probablemente nunca esperaron ser pisoteados por los lagartos hasta morir…

—…mejor incremento las evaluaciones de las tareas sagradas de Crestia Bell, un poco…




Incluso si era un día cálido, Emeralda, Alberto, y Olba murmuraron para sí mismos con complexiones pálidas, en cuanto a Emilia…

—…definitivamente no vendré aquí una segunda vez.

…nuevamente, ella dijo en voz alta lo que secretamente se estaba jurando a sí misma.

Los Dragonicks al otro lado de la duna podrían haber notado el olor desde su lado y al verlos, rápidamente se volvieron y desaparecieron, después de eso, todo lo que quedó fue arena, cielo y calor.

Hataraku Maou-Sama Volumen 0 Capítulo 2 Parte 4 Novela Ligera

0 0 votos
Calificación de este Capítulo
Mantente Enterado
Notificarme
guest
0 Comentarios
Respuestas en el Interior del Texto
Ver todos los comentarios