Hataraku Maou-sama! (NL)

Volumen 0

Capítulo 2: ¡Hataraku, Rey Demonio y Compañia! Hace Mucho Tiempo

Parte 3

 

 

Proteger esta ciudad de los lagartos.

Era fácil decirlo, pero ya que era una ocurrencia natural, Emilia y los demás, quienes eran ciudadanos de otros continentes, no sabía a qué escala estaba este asunto.
Incluso si ellos habían visto a los grandes grupos de lagartos, era difícil imaginar que estos que estaban a sus pies eran capaces de correr y romper las puertas de la ciudad.

Emilia y los demás, quienes eran incapaces de ver al Líder Guerrero Lagides, aun cuando la hora nocturna llegó fueron capaces de sentir la atmosfera de todos esperando que les pudiesen ayudar.

Sin embargo, los ciudadanos de Wathewlama, quienes habían vivido aquí un largo tiempo, eran incapaces de pensar en las formas de resolver esto tras devanarse los sesos, por lo que Emilia y los demás –a pesar de estar allí por primera vez–, no creían que fuesen a ser capaces de hacer algo.

Pero la situación no les permitía decir eso.

Para ir al norte desde aquí. En otras palabras, si querían cruzar el Gran Desierto para dirigirse al norte, necesitaban la ayuda de los ciudadanos de Wathewlama sin importar qué.

Había una extensión de tierra conocida como «La Calle de Fuego» en el lado norte del Gran Desierto, y esta era considerada especialmente caliente incluso en el Gran Desierto, por lo que si ellos no obtenían la ayuda de los ciudadanos de Wathewlama o de las naciones del norte, esta área, que mantenía un clima anormal todo el año, sería muy difícil de cruzar.




Incluso Olba, quien había viajado por diversos lugares en el mundo para esparcir la fe, no sabía cómo cruzar la Calle de Fuego, por lo que ellos necesitaban buscar ayuda de los demás sin importar qué.




Sin embargo, ahora no era el momento de ignorar la crisis que amenazaba la supervivencia de Wathewlama y pedir la ayuda en su travesía, pensándolo con más detalle, si Wathewlama, el nodo clave en el Gran Desierto, era destruida, el ejército de Malacoda podría atacar nuevamente a Harlun allá en el sur.
Si Wathewlama realmente terminaba siendo destruida, las naciones de Harlun, quienes tenían una gran influencia en sus áreas aledañas que no se llevaban bien con las otras, sería fácil imaginar lo que sucedería con las relaciones entre ellas.

Si Harlun no se unificaba, las áreas norte y sur del Continente Sureño serían incapaces de trabajar en conjunto.

Esta conmoción no solo era el problema de un pequeño país fronterizo, sino una enorme crisis con un gran efecto en el futuro de todo el Continente del Sur.

En fin, Emilia y los demás no podían ignorar los problemas enfrentados por Wathewlama para continuar viajando al norte.

— Aun así… ¿Qué debemos hacer… tenemos que ayudar a mover los lagartos?

— Mover los lagartos… es todo~~

Era la noche en la que entraron a Wathewlama. Emilia y Emeralda, quienes casi estaban acostumbradas a eso, miraron los a lagartos junto a las calles principales dentro de la ciudad, y suspiraron al mismo tiempo.

— Pero~~ será una tarea que requiere mucho esfuerzo, ¿cierto~~? Parecen pesados~~

— Es cierto…

El tamaño promedio de los Dragonicks adultos era de cincuenta centímetros aproximadamente, y los más grande podían llegar hasta los setenta, y su físico era pequeño y gordo, por lo que, para moverlos, estos deberían ser más pesados de lo que parecían.

Durante esta vez, ambas vieron a los poderosos y robustos guerreros de Wathewlama usar herramientas como vagones para mover cansadamente carretadas de lagartos fuera de la ciudad con miradas vacías en sus rostros.

Ante ese tipo de números, incluso si cuatro personas compuestas por Emilia y los demás fuesen añadidas, sería como intentar apagar un cargamento de leña ardiendo, usando simplemente un vaso de agua, y además, hacer eso no resolvería la amenaza traída por los lagartos que regresarían aquí desde las tierras de crianza.
Aunque el cielo nocturno del desierto tenía una hermosa Vía Láctea, el suelo estaba inundado de lagartos.

Aunque no era como si no pudiesen hacer nada, ellos realmente no tenían la libertad de ser capaz de ser absorbidos por el encanto de una nación foránea.

— Por otro lado, aunque dan tanto miedo tras congregarse en grupos, ¿por qué los lagartos de aquí parecen tan lentos?

— Escuché que es porque~~ ellos se desorientan al perder su estructura~~

— ¿Existe algo así?

— No estoy segura~~ pero la gente de Wathewlama dijo eso~~

Aunque Emilia y los demás no tenían una razón para saber eso, los Dragonicks que se habían reunido en grandes grupos tenían una función corporal que era capaz de hacer que el grupo de conectar con los campos magnéticos de la Tierra usando sus órganos internos con el fin de identificar sus comportamientos.
Pero al mismo tiempo, ellos se desorientan una vez que el grupo se dispersase, y antes de poder ser capaz de reunir suficientes compañeros para confirmar sus actitudes, tienden a mantenerse donde estaban.

— Pero, ¿Dónde deberíamos ser capaces de encontrar suficiente comida y agua para mantener vivos a esos lagartos?

— Mientras más pensamos en esos animales, más misteriosos se vuelven, que problemático~~

— Solo podemos esperar que Alber y Olba sean capaz de encontrar algunas pistas en la ciudad.

Tras confirmar que eran incapaces de reunirse con el Líder Guerrero Lagides; Alberto y Olba fueron al pueblo para reunir infomación.




Alberto estaba reabasteciendo los recursos usados cuando cruzaron el desierto mientras reunía información.

Y de acuerdo a Olba, aunque este era un tipo de país fronterizo, parecía existir una capilla de la Iglesia, por lo que planeaba reunir información de los sacerdotes locales.
— Espero que las contramedidas funcionen~~ son las cosas que podemos hacer.

Al final, quizá la única forma seria usar una gran cantidad de personas para transportar a los lagartos fuera de la ciudad. Esta sensación se tornó pesadamente para ambas.




— También conozco bien cuan agotadoras son tus tareas.

—…si.

Una esquina de la ciudad. Detrás de una pequeña capilla junto a los muros de la ciudad, Olba estaba reprendiendo con una expresión seria en su cara.

— Especialmente ya que la presentación de su trabajo es estelar, también confío mucho en usted.

—…si.




Agachada junto a Olba, y de forma muy sombría, estaba una pequeña dama vestida con un atuendo de tonalidad oscura tal como el hombre que tuvo una conversación secreta con Olba allá en Tharja.

— Pero inesperadamente, alguien como tú en realidad podría venir a este tipo de frontera por ese tipo de razón… si tú, como la oficial ejecutiva de mayor rango, es así, ¿Cómo se supone que tenemos que seguir el ejemplo?

—…realmente no tengo nada que decir.

Aunque la dama se disculpó en voz baja, su tono aun daba la impresión de que no estaba reflejada en lo absoluto.

— Pero, Lord Olba. Por favor inténtelo una vez más. ¡Definitivamente lo entenderá si lo hace!

— ¡Estará mal si lo entiendo! ¡Ahora, no quiero escuchar más nada de los lagartos!

Al igual que la dama, Olba estaba sujetándose la cabeza y permanecía agachado.

— ¡¿Qué demonios haces?! ¿En realidad dices que eras incapaz de olvidar el sabor de la comida de lagartos que tuviste durante tus viajes misioneros? ¡Aunque el mundo ahora enfrenta una crisis, ¿en qué piensas?! ¡¿Cuantos días han pasado desde que llegaste a Wathewlama?!

— Diez… diez días.




El extenso periodo de tiempo hizo que Olba quedara momentáneamente sin habla.

—…eso es tan lamentable. La gente estacionada en Tharja también estaría sorprendida. Incluso me pregunto qué estaba haciendo la Obispa Crestia en este tipo de lugar.

— Huh….

La dama usando túnica se quitó la capucha.

La dama que ató su hermosa cabellera con una cuerda de cáñamo y usaba un crucifijo de la Iglesia alrededor de su cuello, Crestia Bell, comenzó a contar su historia como si se hubiese rendido.

— La primera vez que comí esto no fue en Wathewlama, sino cuando estaba dirigiéndome a mi ubicación en Tharja Harlun cuando tenía dieciséis y una miembro de los Misioneros de la Iglesia. Aunque la mayoría de la gente dice que los lagartos son mal alimento y no se atreven a tocarlo, los miembros de la inquisición y yo tuvimos que llevar a cabo investigaciones secretas debido a nuestras posiciones…

La Iglesia no prohibía especialmente el comer carne, pero no solo eran los Dragonicks, el Continente Occidental no tenía una cultura culinaria de comer reptiles de forma activa, por lo que muchos creyentes de la Iglesia en dicho continente probablemente pensaba que los platillos de Dragonicks eran comida de demonios.

—…realmente lo comiste a regañadientes, pero ¿fue lo inesperada y suficientemente delicioso como para convertirse en un recuerdo de toda la vida?

— De acuerdo a la información que reuní en Harlun, los orígenes de ese tipo de lagarto está aquí en Wathewlama. Ehh… como no tengo ninguna tarea urgente que realizar, decidí hacer un desvío hacia el norte…

Parecía que la dama, sin pararse a pensar, cruzó el desierto unos días antes que Olba llegara a Wathewlama.

La Obispa Crestia Bell era parte del Departamento Misionero Externo, en el cual Olba tenía jurisdicción en la Iglesia, además su presentación en el Consejo de Corrección Doctrinal también fue reconocida y ella recientemente fue promovida a oficial ejecutivo en jefe.

Y no solo el Consejo de Corrección Doctrinal, a través de Olba, muchos miembros del Departamento Misionero apoyó el viaje de Emilia y compañía, pero como ellos no esperaban obtener ayuda de ellos en Wathewlama, en cuanto a Olba, el que Crestia se detuviese en Wathewlama no era una ocurrencia completamente mala.

Dejar momentáneamente a un lado el viaje de Emilia, el que una subordinada importante de la Iglesia en realidad llegase aquí como turista, para querer comer platillos de lagarto, era algo que no podía ser ignorado, en lo absoluto.

Aunque había algún efecto de las actividades misioneras en Harlun, ellos aún eran incapaces de construir una gran base de poder como en el Continente Occidental, el solo tener una pequeña capilla en las afueras del pueblo era considerado una situación bastante buena.

Inesperadamente, la disciplina de sus subordinados realmente comenzó a volverse menos estricta, haciendo que Olba se lamentara notablemente de ello, aunque este no era el momento de encargarse de ese tipo de problemas.

—…huh, en fin, los platillos de lagarto no son importantes. Crestia, has estado aquí desde hace diez días, ¿no?

— ¡¿Cómo que no son importantes?!

— Cuando digo que no son importantes, es porque NO lo son.




Crestia refutó con una expresión seria en su rostro, pero Olba rechazó su opinión sinceramente y siguió hablando:

— Crestia Bell, ¿presenciaste el ataque de los Dragonicks a la Ciudad Wathewlama?

—…si.

Crestia explicó todo en detalle.

Sucedió el día en que Crestia llegó a Wathewlama. En ese momento, el fuerte sonido de una campana se escuchó dentro de la ciudad.

Cuando estuvo claro que era una alarma notificando que una emergencia se presentaba dentro de los muros de la ciudad, el grupo de Dragonicks que había pasado esos muros ya tenía levantada nubes de arena, haciendo fácil imaginar cuan terrible era la escala.

Un par de minutos después de eso, hubo un sonido como de trueno, la puerta de la ciudad también había resultado dañada. Cuando Crestia entró en razón, la ciudad ya estaba llena de lagartos.

— Con el fin de reparar los muros de la ciudad que habían sido golpeados un par de veces, muchos guerreros se presentaron en el lugar en ese instante. Tambien, hubo mucha gente que cayó de los muros debido al impacto y resultaron seriamente heridos. Los lagartos que corrieron con suficiente poder para irrumpir en la ciudad también hirieron a mucha gente y esta capilla también recibió muchos heridos en su momento.

— Aunque suena como una broma, la escena, de diversas maneras, debió ser como el Infierno.

Olba entendió una vez más cuan terribles podrían ser los lagartos que transitaban lentamente cerca de ellos, esto le hacía sentir miedo, incluso pensó que era hilarante.

— Crestia, esas cosas provocaron este accidente tan terrible, con esto, ¿aun quieres comerlos?

— No, bueno, contigo poniéndolo de esa forma, también siento molestias… Aunque si no pudiese entender lo que ambos estaban diciendo, el lagarto
temporalmente dejó de moverse y miró a ambos con ojos redondos.

Luego que Olba y Crestia miraran al lagarto con expresiones distintas, este último indiferentemente se fue a paso lento.

En ese momento, Olba descubrió algo.

— Es cierto. Ya que ellos pueden ser comidos, ¿algo no los caza y se los come?

— ¿No será porque hay demasiado de ellos? Habló Crestia.

— La población de Wathewlama no es muy grande. Si la carne de Dragonicks es preparada de forma tradicional, una bestia adulta sería capaz de alimentar a dos familias promedio. Si solo se toman los casi diez mil Dragonicks que están cerca de la ciudad y se usan como alimentos, habría un exceso de ellos.




— Eso suena razonable. ¿Acaso son incapaces de hacerlo incluso procesándolos mediante asado o cura para convertirlo en comida que pueda preservarse por largo tiempo?

— ¿Qué hay de eso?

— Crestia colocó su mano bajo su mentón y murmuró con una expresión seria en su rostro:

— En el desierto, los materiales de quema necesarios para asar son muy caros. Cuando los ciudadanos de Wathewlama los coman, normalmente usan las rocas de las calles para asar, pues han sido climatizadas significativamente por el sol… en cuanto a la cocina tradicional, estos se pueden usar como ingredientes en sopa, o espolvorear sal en las carnes más magra luego de preparar la sopa y comerla con ñame cocido. Aunque la cabeza es vista como una exquisitez con ricos nutrientes, se dice que no todos los locales pueden acostumbrarse a ello. Básicamente, la sal de roca es una comodidad costosa, si tiene que ser cocida una vez con porciones preparadas adecuadamente… es cierto, algunos lugares sumergen todo el Dragonicks en alcohol, es un vino conocido como vino dragón… ah, pero el método de prepararlo es una receta secreta transferida solo mediante métodos orales entre los Guerreros Líderes de Wathewlama durante generaciones, y es un objeto de la fortuna que solo puede hacerse durante temporadas en particular, por lo que no puede producirse en masa incluso habiendo exceso de lagartos. En cuanto a otros métodos, está el sofreír las escamas y mezclarlas con los pétalos fermentados de la flor Lidika, la cual crece en todas las áreas de la Nación Harlun, para preparar té que ayuda con la función digestiva del cuerpo, además, hay naciones en el norte que han comercializado relaciones con el Continente Central, pues la cultura aquí también ha fluido mucho, por eso, además de tener mercados que venden Dragonicks para cocinar de la misma forma que las reses, cerdos, y pollos, su situación exportadora siempre ha sido bastante buena, pero de lo que sabemos, bajo la supresión del Ejército de Malacoda, será difícil exportar los productos…

— ¿…que me dices de los lagartos que te hicieron terminar así?

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