Osananajimi ga Zettai ni Makenai Love Comedy (NL)

Volumen 1

Capítulo 4: La Venganza De Nuestro Primer Amor Se Completa

Parte 1

 

 

Había pensado mucho durante esos diez días. Sobre por qué el primer amor era tan especial.

Para empezar, las cosas que se hacen por primera vez eran especiales.




Había condecoraciones galardonadas a los nuevos descubrimientos científicos, mientras que el primer amanecer de Año Nuevo era considerado un evento propicio.

Era fácil considerar a la primera vez de cualquier cosa, no sólo del amor, como algo especial. Y como fue escrito en muchas historias, el primer amor usualmente era visto como uno de los eventos especiales que ocurrían en la vida de una persona.

Apilando esas cosas especiales una sobre la otra, el primer amor se distinguía entre las extraordinarias. Quizás era natural que el primer amor sea algo tan importante.

―Yo, Sueharu. ¿Todo preparado?‖

La entrada de la escuela estaba decorada con el espíritu del festival cultural. Enclaustrado en su fachada, había un letrero creado por el consejo estudiantil con palabras enérgicamente escritas, un elemento usado cada año.




―Supongo.‖




Fue a través de esa entrada de la escuela que Tetsuhiko y yo pasamos.

Hoy era el día del festival cultural. Como resultado del ―Festival de la Confesión‖, la Preparatoria Hozumino se sumergía en su propia y única atmósfera.

Cuando aparecía algún esudiante inquieto y nervioso podías estar seguro de que planeaba confesarse. Estaban preparándose para dar el paso y enfrentar la ridiculización pública de toda la escuela.

Esas almas no debían ser perturbadas. Sólo había que animarlas en silencio desde nuestros corazones. Esos hombres, eran los verdaderos protagonistas del festival cultural.

―¿…Oh?‖

Puede que haya sido una coincidencia, o tal vez una inevitabildiad. Crucé miradas con Abe, quien acaba de terminar de hablar con un amigo.

Abe habló luego de esbozar una fría sonrisa.

―Qué, pero si es el dúo tontociable.‖

“¿…? ¿Dúo… tontociable?” 




Mientras en mi mente surgían signos de interrogación, Tetsuhiko respondió primero.

―Encantado de conocerte. Soy Kai Tetsuhiko, el despreciable. Wow, es un honor que conozcas no sólo a Sueharu, sino también a mí.‖

―¡¿Qué quieres decir con que eres el despreciable?! ¡¿Eso significa que yo soy el tonto?!‖ Tetsuhiko parpadeó por un segundo, y luego suspiró.

―¿Huh? ¿No lo notaste?‖

―¿Qué, se supone que ese nombre es popular o algo?‖ Pregunté, al tiempo que Abe rió furtivamente.

―Sólo una pequeña parte… de los habitantes lo saben.‖

―¡¿No es lo mismo que decir que es súper famoso en la escuela?!‖

―¿Oh, por fin te das cuenta? Bien por ti, al menos no fuiste tan tonto como para que se tte pase eso.‖

―Bien por ti, Sr. Tonto. Senpai está elogiándote, ¿sabes?‖

Hice a un lado los brazos de Tetsuhiko que intentaron palmear mis hombros, y luego aferré mi cabeza con los míos.

―¡En serio, ¿podrían cortarla?! ¡No tengo la misma resistencia mental que ustedes, esto me está deprimiendo mucho, ¿okey?!‖

―Sólo ríndete, amigo—esto es la realidad.‖

―¡Ah—, ah—, no puedo escucharte—! ¡No puedo escuchar lo que no existe—!‖

Los ojos de Abe se entrecerraron mientras me miraba con desdén conforme yo trataba de apartar los míos de la realidad. Su mirada desdeñosa encendió brasas de furia en mi pecho.

―Jeje, sigue escapando de la realidad si lo necesitas. Hm, sí, tal vez sería mejor si lo hicieras.‖

―¡¿Qué acabas de decir—?!‖

―Porque hoy, creo que habrá algo que hará que quieras escapar de la realidad aún más. Tanto como sea posible, me gustaría que lo veas, pero bueno, no soy un demonio. Sería sabio de tu parte escapar ahora con la cola entre las piernas.‖

Había algunas pocas chicas atravesando la entrada de la escuela. Abe probablemente pensó que ser escuchado afectará a su popularidad, ya que se acercó y susurró en mi oído.

―Vamos, deberías irte mientras aún puedes, Sr. Tonto—‖

En serio, era increíblemente condescendiente. Su nítido exterior hacía que su disposición sea peor.




Argh, ¿cómo se supone que ponga mis sentimientos en palabras?

…Oh, así eso. Eso funcionará. Es lo que me gustaría decir.

Sujeté la muñeca de Abe conforme trató de alejarse mientras susurraba, y lo obligué a girar hacia mí y a encararme.

―Abe-senpai.‖

Le mostré la mirada más desdeñosa que pude a cambio de toda la humillación que había sufrido antes. Pinché mi nariz y mascullé con mis labios insolentemente como lo haría un hooligan de tercera.

―Espera con ansias al ‗Festival de la Confesión‘ de hoy. —Voy a hacerte llorar.‖ Abe se quitó de encima mi brazo y se lamió los labios.

―Eso digo yo, ex actor prodigio, Maru Sueharu-kun.‖ Abe se fue con una sonrisa burlona en su rostro.

Conforme me quedé observando la espalda de Abe, Tetsuhiko posó su codo en mi hombro.

―No perderemos, Sueharu.‖

―Por supuesto. Nunca tuve intención de perder.‖ Y así, el telón de mi festival cultural se levantó.

***

 

 

El ―Festival de la Confesión‖ constituía el final del festival cultural—una parte del programa para la ceremonia de cierre. Por esa razón era una certeza que toda la escuela estará allí para verlo.

Los participantes iban a reunirse al menos media hora antes de la ceremonia de cierre en el salón del consejo estudiantil.




No había necesidad de pasar una entrevista. Cualquiera podía participar, planeado o no.

Las ventanas del salón del consejo estudiantil estaban obstruidas por cortinas negras durante el festival cultural, permitiendo que la gente pueda entrar sin que los demás lo sepan.

Era un patrón común en años pasados que alguien comente “¿Huh, a dónde se fue?” durante la ceremonia de cierre, sólo para descubrir que la persona en cuestión se había unido secretamente al Festival de la Confesión.

Los candidatos escribían sus nombres y clases en el salón del consejo estudiantil, para que un maestro de ceremonias designado por el consejo estudiantil lo lea.

Más allá de eso había una columna de comentarios para que la gente mencione lo que pretendía hacer. Los miembros del consejo estudiantil que dirigían el ―Festival de la Confesión‖ hacían su mejor esfuerzo para autorizar lo que se escribía ahí. Nominalmente cada persona tenía un tiempo límite de 5 minutos, y cualquier cosa que puedan hacer dentro de ese tiempo era básicamente justo.

Aun así—

―No tengo nada que hacer hasta entonces…‖

―Ooh, entonces estás libre, Haru…‖




Mientras permanecía junto a la ventana mirando al exterior, Kuroha, quien estaba vistiendo un mini kimono, murmuró mientras la vena en su sien se abultaba.

―¿No ves las cinco órdenes que acaban de llegar…?‖

―Perdón, me pondré a trabajar de inmediato.‖ Empecé a triturar granos de café en pánico.

Mi clase, 2-B había decidido presentar un ―Café Japonés‖.

Establecimientos que le debían su popularidad al hecho de tener anfitrionas mujeres eran comunes, como se evidenciaba por los cafés de cosplay y de maids de años pasados. Pero no era extraño tener una batalla de los sexos en dicha categoría, donde al final los chicos terminaban perdiendo de manera extremadamente dolorosa.

Así, los chicos de mi clase habíamos reunidos nuestra sabiduría colectiva y sugerimos hacer un ―Café Japonés‖.

La temática japonesa no obligaba a las chicas a hacer cosplay. Pero las chicas estuvieron de acuerdo luego de reunirse y tener sus propias discusiones, sabiendo que los chicos también usarían, por ejemplo, jinbei* o kinagashi* como ropa japonesa apropiada. La decisión se tomó con una oposición inusualmente ausente.

(Nota: Ropa japonesa informal de verano para homvres compuesta por una chaqueta corta y pantalones.)

(Nota:Kimono sin la chaqueta.)

Desafortunadamente, el representante de la basura de la clase, Kai Tetsuhiko, y sus camaradas basura habían reclamado más.

Como resultado, los atuendos de las chicas habían sido secretamente estandarizados a mini quimonos, esperando al momento crucial el día de hoy.

Cómo desearía que hubieras podido verlas. Esos muslos radiantes y deslumbrantes.

No podrías haberlos visto con un traje de maid. Quiero decir, ¿la falda larga no los ocultaría básicamente? Los kimonos preparados eran obras maestras que terminaban a más de diez centímetros por encima de las rodillas. En términos de exposición era una clara victoria para los mini kimonos. También fue una victoria para nosotros los chicos, e implicaba un buen movimientos de gente en el café.

―¡Shida-san! ¡Por favor déjame tomar una fotografía!‖

―Perdón~. Tomar fotos va estrictamente en contra de las reglas. Originalmente iba a estar permitido, pero… los chicos se pusieron un poco locos con la selección de ropa así que…‖

―¡Eek!‖




El invitado que había pedido la foto soltó un agudo chillido. Si no me equivocaba estaba en el club de tenis y en la clase de al lado… Ya veo, entonces no sabía cuán aterradora podía ser Kuroha. Esto probablemente le haya dado una buena lección.

―¡Eso no es justo! Dijimos que no, pero Maru dijo que lo hagamos…‖

―¡Exacto! Traté de detenerlo, pero Maru se impuso—‖

Los chicos a mi lado a cargo de preparar las bebidas asintieron al unísono. Con ambas manos procedí a estrangular sus cuellos.

―¿Huh? ¿Cómo resulta ahora que es mi culpa? Será mejor que no traten de quitarse la responsabilidad, ¿oyeron?‖

Ambos fruncieron el ceño para luego quitarse de encima mis brazos y dirigieron sus rostros acusadores contra mí, casi chocando sus cabezas en el proceso.

―¿Huh? Imbécil, ¿ya lo has olvidado?‖

―¡¿Quién fue el se saltó los preparativos porque tenía otras cosas que hacer, huh?!‖

―¡Es por eso que te cargamos toda la responsabilidad a ti! Bueno, supongo que fue gracias a ti por sumarte que el as de nuestra clase Shida-san dijo que no podía evitarse y que deberíamos pensar en positivo, sí que todo salió bien.‖

―¡Si Shida-san no hubiera persuadido a las otras chicas, casi todas ellas no hubieran participado! ¡Será mejor que estés agradecido!‖

―¡Exacto! ¡Al menos haz tu parte, estúpido!‖




Es-Estos chicos eran basura… ¡¿Cómo pueden decir que las cosas fueron mi culpa porque no estaba presente…?!

Pero bueno, al menos ahora lo sabía. El éxito sólo se había logrado en relación a Kuroha perdonando mi crimen. La sociabilidad y popularidad de Kuroha eran innegables.

Por ende, hasta cierto extremo me sentí comprometido a compartir la culpa, pero—

―Pero sólo recuerdo decir que ‗asumiría mi parte de la culpa‘, saben.‖

―¿De qué estás hablando, estúpido? Kai dijo que tuvo tu reconocimiento.‖

―…Okey, ahora sé a quién matar.‖

¡Tetsuhikooooo! ¡Ese sujeto es un verdadero pedazo de mierda…!

―¡De acuerdo, ¿dónde está Tetsuhiko?!‖

―Está en el segundo grupo, obviamente no está cerca.‖

La clase estaba dividida en grupos del 1 al 3, cada uno a cargo por un período de dos horas.

Yo estaba en el primer grupo a cargo desde las 10 hasta las 12. También Kuroha. Parece que Tetsuhiko había sido asignado al segundo.

Y por otro lado, Shirokusa—ooh… había sido asignada al tercero.

…Bueno, la trama no tenía líneas para que yo dijera, y aunque había hablado un par de veces con Shirokusa desde que la recibí, no es como si hubiéramos tenido conversaciones muy significantes, ¿sabes? Quiero decir, éramos compañeros de clase, ¿no? ¿Debería ir y echar un pequeño vistazo porque sí?

―¡Vamos, haru! ¡Date prisa y mueve esas manos!‖

―¡Sí, sí!‖

La orden de Kuroha puso a todos a trabajar. Desde atrás del mostrador divisé a Kuroha atendiendo a los clientes.

El ver cada suave movimiento de su cabello semilargo trenzado me transmitía la agradable euforia de una trabajadora. El kimono rosa que vestía encajaba extremadamente bien con Kuroha quien era como un pequeño animalito, y en términos de ternura ella superaba por mucho a las otras chicas. Naturalmente también era la más solicitada por los visitantes.

Osananajimi ga Zettai - Vol 1 Capítulo 4 Parte 1 Novela Ligera

 

Las especificaciones de mi amiga de la infancia eran absurdamente altas. Se encontraba al nivel en que yo también me hubiera sentido asombrado de sólo hablar con ella si no fuera mi amiga de la infancia.

―Aquí tienes, Kuro. Tres cafés.‖

―Okey.‖

Kuroha vino al mostrador para llevarlos.

Y cuando lo hizo, Kuroha, de 148cm de altura, se paró en puntas de pie para acercarse a mi oído.

―Entonces, ¿qué piensas? ¿Me veo bien?‖

Sonrió con todos sus dientes como para reír de manera coqueta. Respondí mientras apartaba mi rostro.

―Si debo ser honesto… te ves muy linda.‖

―Oh, mm… es un poco vergonzoso oírte decir eso tan francamente…‖ Mierda, ella es jodidamente linda.

Pero por supuesto la había rechazado, y encima después hice que finja salir conmigo— rayos, una sensación de culpa me invadió por dentro.




Pero ese remordimiento acaba hoy. Nuestra ambigua relación también había seguido su curso.

―¡Ma-ru-ku-n! ¡Sólo porque estén saliendo no significa que puedas coquetear en clase, okey!‖

―¡Culpableeeee! ¡Eres culpableeeee!‖

―¡Perro sinvergüenza! ¡Nuestra organización para a apalearte!‖

Me encontré rodeado y arrebatado por varios alumnos mientras Kuroha se dirigía a atender a los clientes.

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