Osananajimi ga Zettai ni Makenai Love Comedy (NL)

Volumen 1

Capítulo 1: El Triángulo Del Rechazo

Parte 1

 

 

Al comienzo del segundo trimestre, la escuela para mí  empezó a tomar un ambiente peculiar.

No se debió a la nostalgia por los recuerdos de las vacaciones de verano, ni a la agonía por los deberes inconclusos.

Era ansiedad e inquietud, así es—por el festival cultural que se acercaba.

El festival cultural de la Preparatoria Privada Hozumino está dirigido por el consejo estudiantil. Fue creado hace siete años por un presidente del consejo estudiantil, supuestamente carismático y pionero, que  quería  que se pareciera a un programa de televisión.

En una reunión en la que se discutieron los roles del consejo estudiantil para el próximo festival cultural, se dijo que el presidente del consejo estudiantil preguntó lo siguiente:

―Las chicas siempre han tenido el beneficio del Día de San Valentín para hacer sus confesiones pero, ¿qué hay de los chicos?‖

Y así, el evento ―Llamado de los chicos‖ sancionado por el consejo estudiantil,—también conocido como el ―Festival de la Confesión‖, se acercaba cada vez más.




La inutilidad del verano hizo que muchos se  pusieran nerviosos cuando comenzó el segundo trimestre.

Muchos tenían la mínima esperanza de que sucediera algo—después de todo era verano, claro—sólo para que, como era de esperarse, no ocurra absolutamente nada hasta que llegara un nuevo semestre.

Maldita sea, ¿qué debería hacer? Ya es demasiado tarde, debería haber hecho algo para ahorrarme este arrepentimiento cuando pude..

 Espera un minuto. Nuestra escuela tiene ese “Festival de la Confesión”, ¿verdad? Qué bueno que el festival cultural es el 15 de Septiembre. Hay tiempo de sobra para que yo haga las cosas bien.

 Así fue el típico proceso de toma de decisiones. Pero después de eso vino el rito del sufrimiento en silencio.

Porque la confesión se haría en el gran escenario del gimnasio. En frente de toda la escuela. Incluso a los más valientes seguramente les resultaría difícil evitar que sus piernas temblaran de miedo.

Sin embargo, había  una recompensa por estar a la altura del desafío. La tasa de éxito en el

―Festival de la Confesión‖ era inusualmente alta—o eso decían.

Se podría decir que es una demostración del efecto del puente colgante. Confundida bajo la intensa presión y la vergüenza de ser confesada frente a todo el alumnado, una chica asentiría dócilmente y aceptaría, incluso si sus verdaderos sentimientos dijeran lo contrario. Un cuento extraño de veracidad desconocida para ser justos, pero al mismo tiempo toda la escuela hablará de ello como si fuera un hecho.

Junto con los beneficios adicionales de verse tres veces más genial después y la longevidad de la relación resultante, en parte debido a la dificultad de romper después de emparejarse frente a todos, no era un mal retorno de la inversión para los chicos que asumieran el riesgo.

Por lo tanto, cuando comenzó el nuevo trimestre escolar, también lo hizo la duda para nosotros los hombres impotentes para quienes el verano no había dado frutos.

―—Así que, Sueharu. ¿Qué hay de ti entonces?‖

Era la hora del almuerzo en el aula. Sentado frente a mí había un chico con cabello castaño claro como el color del té, sosteniendo un sándwich en una mano mientras me interrogaba.

Kai Tetsuhiko—un amigo, pero tal vez mejor descrito como una influencia negativa. Parecíamos llevarnos bien casi inmediatamente luego de que él se presentara después de ingresar a la misma clase como estudiantes de primer año, y hemos estado almorzando juntos de esta manera desde entonces.

―¿Hm? ¿Qué quieres decir con qué hay de mí?‖

―‗El Festival de la Confesión‘. ¿Lo harás?‖

―¿Po—Por qué preguntas?‖

Aparté la mirada y bajé la voz a un susurro cuando Tetsuhiko presionó con firmeza.

―Deja de monologar, hombre‖.

―Tch …‖




Contuve el impulso de gritar.

“¿Pudiste notarlo, maldita sea?” 

O eso pensé para mí mismo, porque eso básicamente sería admitir que había alguien en quien estaba interesado. Así que me di la vuelta y evadí sus preguntas.

A decir verdad, estaba planeando participar en el ―Festival de la Confesión‖.

Había pasado diecisiete años sin novia.

En la escuela primaria, me preguntaba si era realmente tan agradable tener una.

En  la  escuela  secundaria,  no  estaba  desinteresado,  pero  conseguir  una  parecía  tan inalcanzable que nunca consideré la posibilidad seriamente.

En la preparatoria, a medida que se multiplicaba la cantidad de parejas a mi alrededor, comencé a entrar en pánico.

Este era el estado en el que me encontraba conforme pasaba el verano de mi segundo año. Ya era hora de echar un vistazo directo a la realidad.

Vamos, pensemos en esto con calma. Digamos que tienes una confesión de alguien que te gusta. Luego, aunque no tengo pruebas para decirlo, después de eso probablemente sucederán cosas que los acerquen más, o algo similar. Luego, después de eso, las cosas probablemente se resolverán sin que tengas que forzarlas, ¿cierto?

¡Sí, claroooooo!

—Con eso finalmente volví a mis sentidos.

Esta es precisamente la razón por la que no debo revelar a nadie en quién estoy interesado hasta el ―Festival de la Confesión‖.

“…Hablando de eso, Tetsuhiko, bastardo”.

 ¿No se supone que la persona que te interesa normalmente es información de alto secreto?

¿Qué estás pensando, preguntándome tan casualmente? Si por casualidad alguien escucha y dice algo como ―Maldición, ¿te gusta X? Interesante. No es que realmente me importe, lol.‖ Podría morir.

Al tanto o ignorando mis pensamientos, Tetsuhiko apoyó su cabeza sobre la mesa con un brazo y continuó comiendo el sándwich de chuleta con el otro.

―Sueharu, hombre, siempre eres tan fácil de interpretar que es casi aburrido‖.

―¿Qué, Tetsuhiko? ¿Te estás burlando de mí?‖

―No, sólo fue una pregunta honesta. Especialmente porque tienes ese talento especial—‖ Es mejor no decir ciertas cosas.

Las palabras de Tetsuhiko fueron un claro ejemplo.

―…Prometiste nunca mencionar eso‖.

―Sí, sí, lo sé‖.

Tetsuhiko no mostró ningún indicio de remordimiento. Una sonrisa provocativa iluminó su rostro.

―Entonces, volviendo al asunto del ‗Festival de la Confesión‘.‖

―Maldición, eres persistente. ¿Qué hay de ti entonces? ¿Lo harás?‖ Tetsuhiko sonrió como un gato mientras le devolví la pregunta.

―Oh, ¿en serio quieres saber?‖

Tetsuhiko  parecía  haber  esperado  a  propósito  este  momento  para  acomodarse  el despeinado cabello castaño que había caído sobre sus cejas.

―En este momento tengo siete chicas en fila, lo cual es un poco molesto la verdad. Al principio planeé dedicar un día de la semana a cada una de ellas, pero una vez más, hacer una sola confesión el sábado sería un gran desperdicio, ¿no lo crees? Así que ahora el plan es arreglármelas con dos o incluso tres al día, pero eso sería un verdadero dolor para coordinar. Llegó al punto en el que podría decidir elegir un solo pez grande y terminar con todo el asunto del ‗Festival de la Confesión‘, pero, ¿qué te parece? ―

―Eres increíble, ¿lo sabes? Realmente increíble lo irritante que puedes ser. A veces en serio quiero matarte.‖

Si estuviera hablando con alguien más, podría haberme reído o haberle preguntado si era un idiota, pero Tetsuhiko es un poco diferente.

Para que veas, él es realmente muy, muy popular.

Uno puede darse cuenta con solo mirarlo a la cara. Es un tipo realmente guapo. No es de extrañar que sea atractivo.

Sin embargo—

―Espera, ¿no te odian todas las chicas ahora después de que te atraparon saliendo con tres antes de las vacaciones de verano? ¿Cómo conseguiste que participen siete?‖

―Todas son de otras escuelas, idiota. Las chicas en esta escuela básicamente me consideran peor que la basura ahora. Por ejemplo… mira esto.‖

Tetsuhiko procedió a saludar y mostrarle sus dientes blancos como perlas a una de nuestras compañeras de clase que se encontraba en la ventana.

Era  una  chica  de  voz  suave  del  club  de  arte,  una  chica  normal  sin  conexiones potencialmente peligrosas con Tetsuhiko, excepto por ser una de sus ex novias.

Al notar a Tetsuhiko hizo un gesto, apartó la mirada, y abandonó toda pizca de buenos modales y escupió por la ventana.

―Eww, la basura acaba de mirarme. Qué asco. ¡Vámonos!‖

Con esas palabras, la chica y sus amigas se fueron al pasillo.

―¿Ves?‖

―¿A qué te refieres con ‗ves‘? ¡No esperaba eso en absoluto! ¿Tanto te odian? ¡Te lo digo, el hecho de que esto no te moleste es una locura!‖

―¿Huh? Mira, Sueharu, las mujeres son criaturas que viven engañando a los hombres. Los hombres y las mujeres tienen una relación donde uno pasa la mitad del tiempo mintiendo y la otra mitad recibiendo mentiras, así que no debería dolerte ni estremecerte si terminan odiándose, ¿me entiendes?‖

―¡No me digas ‗¿me entiendes?‘ como si buscaras mi aprobación! ¡No lo sé, y no empatizo!‖ En serio, es una escoria.

Un rostro mucho más lindo que el resto. Calificaciones bastante cerca del top. Grandes habilidades para el deporte.

Todo eso desperdiciado por esta pila de basura humana. Esa es la esencia del hombre llamado Kai Tetsuhiko.

―De todos modos, ¿has descubierto quién es la gran candidata a la que apunto para el ‗Festival de la Confesión‘?‖




El rostro de cierta chica destelló por un momento en mi mente. Pero no queriendo llamar la atención, fingí ignorancia.

―¿Cómo podría saberlo? Pero, bueno, supongo que preguntaré. ¿A quién vas a confesarte en el ‗Festival de la Confesión‘?‖

―Kachi Shirokusa—‖

Una mirada fría, una sonrisa angelical, y el aroma del champú más suave flotando en el aire llenaron mi mente conforme me encontraba conteniendo el aliento.

―¿Qué sentirías si la eligiera a ella?‖

Tetsuhiko tenía la sonrisa más amplia en su rostro, claramente divirtiéndose mucho.

―…Nada.‖




―Lo siento, ¿qué dijiste?‖

―No sentiría nada en absoluto, ¿de acuerdo?‖

―Sueharu, detente. Estás haciéndome sentir avergonzado al verte actuar tan patéticamente.‖ Sentí algo romperse en la parte posterior de mi cabeza.

―Voy a matarte. Ya me decidí.‖

―¡Eek, sólo, sólo espera un minuto! ¿Entonces vas en serio con ella? Oye, no hay necesidad de enojarse tanto… Oh, es Kachi.‖

―¿¡¿¡¿¡!?!?!?‖

Mi corazón comenzó a latir con fuerza.

Tetsuhiko continuó mirando algo detrás de mí, lo que sólo podía significar que Shirokusa se acercaba desde un ángulo que no podía ver.

Ya me había olvidado por completo de estrangular a Tetsuhiko mientras dejaba apresuradamente todo comportamiento impropio mientras el dedo índice de mi mano derecha ociosa me revolvía el pelo, representando un viejo hábito nervioso mío.

Tan pronto como lo solté, Tetsuhiko habló de la manera más indiferente posible:

―Oh, me equivoqué, vi mal.‖

―¡¿De verdad quieres que te mate?! ¡No puedo soportarlo más!‖

―Sabes, te considero un amigo, pero en este momento me estoy divirtiendo tanto que estoy casi dispuesto a terminar nuestra amistad.‖

―¡Estoy casi sorprendido de lo superficial que es tu amistad!‖

―Oh, es Kachi‖.

―Sabes Tetsuhiko, incluso a mí me resultaría difícil caer en el mismo truco dos veces—‖

―¿Me necesitabas para algo?‖

―¿Huh?‖

Me di vuelta hacia el origen de esa voz elegante y Kachi Shirokusa estaba allí.

―¡Yo, espera, ¿qué?! ¡¿Kachi?! ¡¿Por qué estás aquí?!‖




―¿Por qué? Bueno, este es mi salón de clases. Mucho más natural para mí estar aquí que no, ¿no te parece?‖

―Bueno, quiero decir sí, pero ¿no comes siempre con Mine en la cafetería?‖

―Meiko se fue por otros asuntos. Aparentemente, nada que consumiera demasiado tiempo, pero de todos modos terminamos temprano‖.

Shirokusa habló con un tono desapasionado como si indicara un desinterés total en su compañera, pero habría sido incorrecto interpretar eso como animosidad de su parte.

Shirokusa siempre había hablado así.

Era conocida por ser fría incluso con sus amigas, lo que aumentaba aún más su reputación como ―la reina de hielo‖.

Fingí calma para ocultar mi ritmo cardíaco en aumento. Shirokusa era extremadamente cautivadora, como siempre.

Una elegancia digna. Sólo en forma física, uno ya podía decir que era muy diferente de otras chicas. Uno podría preguntarse si ella era un santuario, si uno podría ser purificado con solo contar con su presencia, tal era el aura que proyectaba.

El cabello de Shirokusa era largo y negro. Brillante, llamativo y aterciopelado.

Dada la oportunidad de peinarlo, su atractivo probablemente nunca me permitiría parar.

Sin olvidar los muslos escondidos detrás de un par de calcetines hasta la rodilla, y un amplio busto y trasero debajo de ese uniforme que avergonzaría a la mayoría de las idols de revistas. Un ―cuerpo autocomplaciente‖ en otras palabras, más caliente que el verano pero oculto con expertiz.

Cada vez que miraba a Shirokusa, los delirios preconcebidos más salvajes se me ocurrían.

—“No sería feliz si ella voluntariamente me mostrara sus bragas.” 

¿Serías capaz de entender? Quiero verlas porque están ocultas. Hay valor sólo porque hay riesgo.

La frigidez sin humor y el semblante impecable de Shirokusa son contradictorios con el concepto mismo de erotismo. Pero entonces, ese ―cuerpo autocomplaciente‖.

En otras palabras, lo que realmente quiero decir es que la existencia de Shirokusa es el erotismo en sí mismo. QED*. La fiscalía descansa.

Sin embargo, la magnificencia de Shirokusa proviene de su verdadero valor  que yace más allá de su distinguida belleza o sexualidad.

―¿Qué tan grandes crees que son?‖

―D… no, ¿E tal vez?‖




―Maldición, ¿no pueden elegir algo más revelador ya?‖

―¡Exactamente! ¡Oh, un traje de baño sería perfecto!‖

Las voces de dos compañeros de clase masculinos llegaron al oído.

(Nota: QED es la abreviación de la expresión en latín quod erat demonstrandum que significa “lo que se quería demostrar”. En español se la suele traducir “como queríamos desmostrar”.)

El tema de conversación fue sobre una imagen de huecograbado en una revista. Eso en sí mismo no era nada fuera de lo común.

Sin embargo, el intercambio pareció haber llamado la atención de Shirokusa. Quizás debido a la leve miopía, Shirokusa entrecerró los ojos para ver mejor la portada de la revista.

Para cuando lo hizo, ya había descubierto la razón de su interés. Tetsuhiko susurró suavemente.

―Oh, ¿es esa la foto de huecograbado de Kachi? ¿Salió en la revista de hoy?‖ Los hombros de Shirokusa se tensaron.

Decir eso delante de la persona en cuestión era algo que yo nunca podría haber hecho… Tetsuhiko realmente tenía el coraje del demonio.

Un aura siniestra comenzó a emanar de Shirokusa.

Deseaba que mis palabras pudieran llegar a los dos chicos que estaban pasándola genial.

¡Caballeros, entiendo muy bien sus sentimientos! ¿Cómo no iba a hacerlo? ¿Cómo podría uno pretender ser un hombre si ver una foto en huecograbado de una bella compañera de clase no lo excitaba?

—O eso pensé con suficiente pasión para que todo el mundo lo supiera.

Pero, por supuesto, era imposible. ¡Especialmente delante de la propia persona!

Mientras los dos chicos lo promocionaban sin preocuparse por su entorno, Shirokusa ya se estaba acercando con pasos silenciosos.

“¡Chicos, detrás de ustedes! ¡Miren detrás de ustedes!” Pensaba para mí mientras los observaba. El miedo abrupto me impidió advertir a alguno de ellos mientras Shirokusa avanzaba sin decir palabra.

―Ooh, un traje de baño… ¿verdad?‖

Habiendo logrado una completa sorpresa, la indignada Shirokusa finalmente desató una ola de hielo.

―¡Sí, exactamente! Las cosas que un traje de baño haría por ese temible busto, oh… ¿huh?‖ Los chicos se giraron lentamente mientras volvían a la realidad.




Por un breve momento, Shirokusa esbozó una sonrisa alegre, pero al siguiente los estaba mirando fríamente con una mirada que podía congelar el agua.

―Realmente odio a los pervertidos‖.

―Ack—‖

Esa sola oración, pronunciada tan casualmente, sacudió el corazón de cada estudiante masculino en el aula.

Si me lo permitieran, me hubiera gustado hablar. Sobre cómo los hombres eran criaturas pervertidas por naturaleza, y también preguntar si no podían ser perdonados y si se les permitirían codiciar una belleza tan grande como Shirokusa.

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