Re:Zero Kara Hajimeru Isekai Seikatsu

Volumen 9

Capítulo 6.1: Rem de Natsuki

Parte 1

 

 

Una voz fuerte y llena de lágrimas resonó bajo el cielo azul claro.

Era la voz llena de lágrimas de una niña. Estaba llorando con todo su corazón y alma.

Mostrar emociones con toda la fuerza disponible era un privilegio reservado para los bebés. Cuando él abrazó ese sentimiento, se sorprendió consigo mismo, porque no era un pensamiento propio de alguien joven.

— Así que esto es anhelar la juventud… ¿Tal vez debería llorar como Spica y volver a la inocencia de la infancia?

— Si un adulto actúa así en una calle pública, no hay nada que pueda hacer para ayudar, ¿sabes?

Cuando Subaru, sintiendo el peso de sus años, hizo ese murmullo, el niño a su lado jugó el papel de hombre serio. Tras ese intercambio, el bebé en los brazos de Subaru, la niña llamada Spica, respiró hondo y gritó:

—¡¡Aa…!!




— ¡Whoa! ¡Spica está llorando! ¡Oye, uh, Rigel, eres su hermano mayor! ¡Haz algo!

— ¡Dices eso, pero el hecho de que tú mismo no estés haciendo nada al respecto es mucho peor!




Los dos hombres de la casa rechazaron la responsabilidad con el bebé entre ellos.




El alboroto atrajo la atención de los peatones cercanos, pero, cuando vieron qué tres personas estaban haciendo el alboroto, todos pensaron: ‘Igual que de costumbre’, y rápidamente perdieron el interés. Como resultado, la niña llorando y los dos cuidadores permanecieron como estaban.

Subaru, en el centro de esa escena ruidosa y ridícula de sobra, se cubrió el rostro con una mano.

— Así que tenemos una niña llorando así, y ni una sola persona ofrece su ayuda… ¡Mierda, ¿los corazones de las personas se han endurecido tanto?!

— ¡Este no es el momento de filosofar sobre el mundo! A este ritmo, nos dará un sermón cuando ella regrese…

— ¿Cuando regrese ‘quién’, Rigel?

— Bueno, eso es obvio…

El joven llamado Rigel cortó en ese momento sus palabras mientras miraba sobre su hombro en estado de shock. Subaru dijo ‘Ohh’, mientras seguía la mirada de Rigel, levantando las cejas cuando llegó a la figura que estaba detrás de él.




— ¿Has terminado con tus compras?

— Sí, no hubo problemas… Parece que las cosas no te fueron tan bien.

— Nah, Spica esta superanimada. Ella está creciendo para ser del tipo que corre alrededor y mantiene a los hombres engatusados alrededor de su dedo. Se convertirá en un pequeño demonio antes de que te des cuenta. Mi corazón está agitado. ¡No puedo esperar!




Mientras Subaru hablaba de forma tan imprudente, Spica, la niña que sostenía en sus brazos, extendió una manita indefensa hacia la mujer que estaba delante. Subaru se dio cuenta desoladamente de que parecía estar diciendo: ‘Cámbiame’.

— Bueno, dicho todo esto, no podemos permitirnos que vuelva a llorar. Así que te la dejaré a ti.

— Sí, déjamela a mí.

Aunque su tono seguía siendo travieso, Subaru entregó al bebé con una gentileza excepcional. La mujer hizo una pequeña sonrisa encantadora mientras tomaba a Spica, manejándola como un tesoro precioso. Luego abrazó a Spica apretadamente contra su pecho, balanceando suavemente el cuerpo del bebé para tranquilizarla.

— Sí, papá y tu hermano mayor son inútiles, ¿no crees? Spica, necesitas crecer pronto para poder darles el regaño adecuado que se merecen.

— Oye, todavía no puede entender las palabras, así que ¿podríamos no darle la tutoría especial?

Le vino a la mente una imagen del futuro: sus travesuras eran perseguidas por la mujer y Spica le cerraba el paso, ambas con las manos en las caderas, mostrando un obvio descontento. Esa escena, con ellas enojadas con él y con Rigel, era simplemente…

— Er, ahora que lo pienso, eso no es tan malo como esperaba, ¡realmente no lo es! En todo caso, resulta una imagen increíblemente feliz del futuro, ¿no?

— Déjenme fuera de esto. Tener una hermana pequeña enojada conmigo me hace quedar mal como un hermano mayor.

— Bueno, no te haría quedar mal si estuvieras reunido conmigo. ¡Tu futuro… puedo verlo, puedo verlo…! Serás demasiado suave con la hermana pequeña que tanto te gusta, estarás bajo su pulgar para siempre… ¡serás el Rey Siscon!

— ¡Oye, tú eres el que está engatusado alrededor del dedo de una mujer! ¡Nunca, nunca seré así!

Subaru movió su dedo para avivar las llamas; una vena se hinchó en la frente de Rigel mientras protestaba. Pero la declaración de Rigel hizo que la mujer de cabello azul que sostenía a Spica frunciera el ceño.

— Rigel, ¿cuál es esta forma de hablar que has estado usando afuera? Es intolerable —dijo.

— Uh, pero…, quiero decir…

— Mamá odia escuchar ‘pero’ y ‘quiero decir’. Además, tus anteriores palabras están equivocadas.

Mientras Rigel balbuceaba, ella lo regañó sin piedad; luego presionó sus labios contra la mejilla de Spica y habló.

— Mamá no tiene a papá engatusado alrededor de su dedo. Después de todo, papá es siempre el número uno de mamá.

Sus mejillas se enrojecieron cuando pronunció algo mucho más vergonzoso que tener a un bebé llorando en una calle pública.

Esta vez, confrontado con una mamá capaz de decir eso en voz alta, Rigel levantó ambas manos en una rendición abyecta. Incluso Subaru no pudo hacer otra cosa que rascarse la mejilla con torpeza.




Las reacciones de su amada familia la hicieron pasar felizmente una mano por su largo cabello.

La caricia dejó el cabello de Rem, azul y lindo como el cielo, meciéndose suavemente con el viento.

***

 

 

 

En un rincón de la ciudad de Banan, parte de la ciudad-estado de Kararagi, Subaru estaba sentado en un banco en la esquina de un parque público lleno de juegos infantiles, mirando distraídamente los sucesos dentro del parque.

Directamente frente a él, Rigel, con el pelo azul peinado hacia atrás y puntiagudo, corría por el parque público, divirtiéndose con sus amigos. Él podría ser descarado con su propio papá, pero era un niño adorable, como correspondía a su edad.

— Ahora, si tan solo pudiéramos hacer algo con esos horribles ojos de asesino en serie…

— No haremos nada al respecto. Esa mirada desagradable es parte de quién es Rigel. No importa cuánto se divierta, no importa cuán alegre sea, su rostro aún hará que todos se estremezcan con la incomodidad al verlo por primera vez, ese es nuestro Rigel.

— Oye, puedo escucharlos. Y, mamá, ¡tu intento de ayudar duele aún más, ¿sabes?!

Rigel fue atrapado y congelado en el juego de los congelados —un juego que el propio Subaru les había enseñado— mientras alzaba la voz con ira. Subaru y Rem saludaron a su adorable hijo, aparentemente para avivar las llamas como un esposo y una esposa apropiados.

La expresión malhumorada con las venas saltadas que llevaba Rigel en el rostro lo convirtió en el vivo retrato de un joven Subaru.

— En otras palabras, ya puedo esperar que su futuro sea algo como el mío. Yo también estaría en shock si fuera él… Quiero decir, en veinte años se convertirá en mí.

— ¿Eso no significaría… un futuro en el que se case con una esposa valiente, experta en cocina y capaz en todas las labores domésticas, que también es una esposa maravillosa e ideal?

— Oye, ¿a quién tratas de venderle esa vida de fantasía estereotipada? Eso puede saltar en un… ¡Espera, te refieres a mí!

Cuando Subaru puso una mano contra su cabeza y le sacó la lengua, Rem no pudo evitar suspirar un poco.

— Si no lo niegas ni un poco, tu esposa se dejará llevar por los elogios.

— ¿Cómo que dejarte llevar por los elogios? Es solo la verdad. En serio, yo ya vivo en esa fantasía.

Si Subaru intentara seriamente matarla con adulación, iría mucho más lejos. Pero estaban en un parque público a plena luz del día. Si él comenzaba a decirle cosas dulces, la charla ociosa a su alrededor ahogaría sus palabras. Eso no era tan malo, pero quería disfrutar plenamente el momento.

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