Re:Zero Kara Hajimeru Isekai Seikatsu

Volumen 9

Capítulo 5: Una Historia de Eso, y Nada Más

Parte 4

 

 

Las muertes se habían acumulado, había abierto un agujero en el Destino y, de alguna manera, superando todo ese dolor y sufrimiento, Subaru se había reunido con ella, reforzó sus lazos y se ganó su rostro sonriente una vez más.

Subaru nunca olvidaría el torrente de emociones que había golpeado su pecho en ese momento.

— ¡¡Wilhelm!!

— ¡¿Señor Subaru?!

Para el momento en que alcanzaron las siluetas en el horizonte, ya era un campo de batalla donde los caballeros y las figuras negras se enfrentaban.

Un número de cadáveres ya se encontraban en el suelo. Las galantes figuras montando alrededor respondieron a la voz de Subaru. Wilhelm parpadeó con fuerza al ver a Subaru, porque la velocidad del carruaje dragón sobre el que viajaba no cedía. El Demonio de la Espada agarró una espada ensangrentada, y la pregunta de qué estaba haciendo Subaru en ese lugar casi llega a sus labios, pero…

— ¡¿Dónde está Emilia?!




El siguiente grito de Subaru, y la emoción llenando sus ojos negros, hizo que Subaru dejara de lado la pregunta instantáneamente.

Entonces Wilhelm señaló con la punta de la espada delante del carruaje dragón galopante y habló.

— ¡Ahí! ¡Directamente enfrente! ¡¡Hacia el Gran Árbol!!

Levantando su rostro, Subaru puso su mirada en un horizonte incluso más distante. Se dio cuenta que ya había llegado a la mitad de la Carretera Liphas, llegando hasta el Gran Árbol Flugel, donde había librado la batalla decisiva contra la Ballena Blanca.

— …

Habiendo confirmado todo eso, el carruaje dragón aceleró por el campo de batalla, sin bajar nunca su velocidad.

No se detuvo. No necesita preguntar sobre su seguridad. Eso sería un insulto a la valiente lucha de Wilhelm y sus hombres, y lo que es más importante, eran palabras que Subaru debería haber dicho cuando se separaron.

Subaru había pedido a Wilhelm poner la seguridad de Emilia y los otros en sus hombros. Wilhelm estaba actuando de acuerdo a la confianza que Subaru había puesto en él. De acuerdo a ello, no había necesidad de que Subaru se detuviera, ni para que Wilhelm preguntara por qué corría hacia adelante.

Su intercambio de miradas se acabó en un instante, en el cual el carruaje dragón de Subaru y Otto dejó a Wilhelm detrás. Sin embargo, los Cultistas de la Bruja no iban a dejarlos simplemente ir. Varias figuras mantuvieron a los caballeros ocupados mientras otras patearon el suelo, persiguiendo al carruaje dragón, cuando…

— Yo soy su oponente.

Atrapados por sorpresa desde atrás, un Cultista de la Bruja fue cortado a la mitad como una vara de bambú. Bañado en salpicaduras de sangre, el Demonio de la Espada blandió su preciada espada mientras le daba al carruaje dragón una sonrisa satisfecha mientras corría en la distancia.

— Es la oportunidad perfecta para devolver mi deuda de gratitud. Y, a pesar de que no dijo las palabras, me complace que el que haya preguntado lo comprenda, sin duda, estoy… honrado.

Con la atesorada espada entregada por su señora en su mano derecha, aceptó una espada de caballería lanzada por uno de sus hombres con la mano izquierda. El Demonio de la Espada posicionó las dos espadas cruzadas mientras su mirada atravesaba a los Cultistas de la Bruja.

— Como si fuera a dejar a alguien detener a un hombre que quiere encontrarse con su mujer. Tanto ustedes como yo apestamos tanto a sangre para estar presentes en su reunión. Ustedes se quedarán aquí… como cadáveres.

La pronunciación de sus sentencias de muerte hizo que los Cultistas de la Bruja, supuestamente despojados de emoción, temblaran por todas partes.

En medio de toda esa tensión, el Demonio de la Espada se dobló hacia adelante, corriendo rectamente con una sonrisa puesta en sus labios.

La expresión era compleja, tanto la de un demonio feliz bañado en sangre y la sonrisa tensa de un hombre viejo recordando los pecados de su juventud.

— ¡Señor Natsuki, los veo! ¡Los carruajes dragón de evacuación están por ahí!

Con los carruajes dragones detrás de ellos, Otto, en el asiento del conductor mientras el carruaje dragón aumentaba su velocidad, levantó su voz. Mientras señalaba hacia adelante, Subaru, sentado justo a su lado, logró ver al convoy de carruajes dragones moviéndose en la distancia. El palpitar de su pecho se hizo más fuerte mientras Subaru apretaba su puño, con sus emociones agitándose.

Mientras cerraban la distancia poco a poco, el convoy del carruaje dragón fue arrojado a la confusión cuando sintieron al carruaje de Subaru acercándose. La columna de carruajes dragones comenzó a serpentear, y Subaru levantó su voz fuertemente.

— ¡Deténganse! ¡Soy yo! ¡No un enemigo! ¡Deténganse, por favor…!

— ¡¿…?! ¡¿Señor Natsuki?!

— ¡Por favor, deténganse! ¡Es una emergencia! ¡Necesito revisar dentro de los carruajes!

El caballero en el asiento del conductor del carruaje principal se dio cuenta que era Subaru el que se puso a su lado y les gritaba; se apresuró a detener su carruaje. A su orden, el dragón terrestre relinchó, y uno por uno, los carruajes dragón detrás de él redujeron su velocidad con tanta fuerza, que casi ruedan de lado.

Y entonces…

— ¡Ia, sal! ¡Otto, suelta a Patlash del carruaje dragón, por favor!




El tiempo era valioso. Subaru ni siquiera esperó que el carruaje dragón se detuviera antes de saltar. Detuvo su caída rodando de manera patética, que fue lo más alejado de un aterrizaje elegante. Instantáneamente se puso de pie, con el cuasi-espíritu rojo flotando en frente de sus ojos.

— Ia, ¿puedes decir cuál es el carruaje dragón con el explosivo?

El cuasi-espíritu no respondió. Pero afirmó su existencia con un incremento de calor, corriendo delante de Subaru hacia la columna de carruajes dragones, y voló en círculos encima de un carruaje con dosel.

Por la reacción de Ia, Subaru corrió hacia el carruaje dragón sin la menor duda en su mente, entrecerrando los ojos mientras entraba en el interior mal iluminado, y…

— … Subaru.

Cuando se dio cuenta que una voz, clara como una campana, había llamado su nombre, Subaru fue golpeado con una ola de ansiedad que amenazaba con romperlo en ese mismo instante.

Dentro del vagón, había una hermosa chica de cabello plateado y ojos violeta, mirando aturdida a Subaru.

Era la vista de la chica que había perseguido una y otra vez, saltado una y otra vez, esforzado y roto una y otra vez en el proceso, e incluso así, él nunca había logrado rendirse.

Estaba rebosando de emoción. Impulsos irresistibles brotaban dentro de él.

Sin embargo, Subaru apretó sus dientes, cortando instantáneamente su indecisión.

— ¡Ia! ¡¿Dónde está?!

Detrás de Subaru, el cuasi-espíritu emergió dentro del carro, volando por dentro como una ilusión. Dispersando su maná como pequeñas motas de fuego, el cuasi-espíritu rojo iluminó fuertemente uno de los rincones del carro.

— ¡Puck! ¡¿Puedes permitirme quitar sólo esta parte sin encender lo que está detrás?!

— Una reunión inesperada, y ya estás haciendo deman… Mnggh, ¿así que es así?

Puck, con los ojos muy abiertos ante la presuntuosa llamada de Subaru, se dio cuenta de que algo andaba mal debajo del suelo del vagón. El gatito entrecerró los ojos en el área indicada por el cuasi-espíritu, agitando la cola mientras hacía uso de su poder. Recogiendo su maná, congeló las tablas del suelo, con lo cual Subaru los pisoteó violentamente, destrozándolos. Luego metió un brazo en el agujero así creado; cuando sintió que las yemas de sus dedos se envolvían alrededor, lo sacó.

— ¡¡… Lo encontré!!

Con un grito, lo que emergió por debajo del suelo era un saco hecho de un material inusual con símbolos complejos escritos en él. Parecía estar hecho de la piel de alguna criatura, pero la repulsión que desprendía instantáneamente lo hizo sentirse enfermo.

— Un saco de piel de bestia demoníaca…

Cuando Puck puso en palabras la causa de su disgusto, Subaru abrió el saco. El interior estaba repleto de brillantes cristales mágicos, corroborando el testimonio de Otto.

Pero, en ese mismo momento, los cristales mágicos empezaron a calentarse, como si acabaran de comenzar una secuencia de cuenta regresiva.

— ¡Qué momento…! ¡Puck, ¿puedes detener esto?!




— No creo poder. Aunque puedo contener la explosión.

Puck miró a Emilia mientras sacudía su cabeza, aparentemente ofreciendo algo de su carta de triunfo final. El gesto hizo que Subaru se diera cuenta que eso probablemente significaba que Puck manifestaría su verdadera forma, superando el problema con fuerza bruta.

Era una medida cruel, pero ciertamente era posible para Puck minimizar el daño. Era posible, pero…

— ¡No, no puedes!

Subaru rechazó ese plan.

Ciertamente, ese método mantendría a todos a salvo. Pero vendría con el costo de revelar la forma de Puck como una Gran Espíritu, y el asombro ante la enorme magnitud de ese poder haría inevitable la ruptura de la relación de Emilia con los aldeanos. Subaru no podía abstenerse de temblar mientras protestaba.

Después de todo, justo ahora, Emilia y los aldeanos estaban finalmente en el mismo escenario, acercándose poco a poco.

No fue como en la conferencia de selección real. Mostrar su poder como si lo hubiera hecho sólo sería un obstáculo para su relación con los aldeanos. Es por eso que podía confiar en Puck de esa manera, sólo si realmente fuera la única forma, el último recurso final.

— Piensa. ¡Piensa, piensa, piensa…!

Si los cristales mágicos que había recuperado estuvieran a la altura de su facturación, convertirían toda la pradera en un mar de llamas cuando explotaran. Prácticamente no quedaba tiempo hasta que explotaran. Sería difícil tirarlos a algún lugar lejos. Pero si confiaba en Puck, dejaría una sombra oscura sobre las perspectivas de Emilia en la selección real. Escurrió toda su astucia para pensar en algo antes de tener que rehacer las cosas a costa de su vida. Esta vez, tenía que haber algo que pudiera hacer por Emilia.

— … Eso… es.

Dejó salir un murmuro. Exactamente una manera le había llegado a la mente.




Era una conclusión ridícula y para reírse. No estaba seguro si podría lograrlo. Sin embargo, con las limitaciones actuales, era la única posibilidad en la que podía pensar que tenía perspectivas milagrosas de victoria.

El instante en que lo pensó, el cuerpo de Subaru prácticamente saltó en movimiento.

Con dificultad recogió el pesado saco, sus brazos y pecho quemaban por las piedras mágicas incandescentes. Subaru ignoró el dolor y saltó fuera del carruaje dragón. Y detrás de él…

— ¡Espera…!

Con voz temblorosa, Emilia llamó a Subaru para que se detuviera.




Sus piernas, las cuales no tenían tiempo para detenerse, se detuvieron. Su cuerpo, el cual no tenía tiempo para voltearse, lo hizo. Miró directamente a los ojos que no podía ver. No tenían tiempo para intercambiar palabras, y, aun así, intercambiaron palabras.

— ¡Subaru, ¿por qué…?!

Este por qué incluía los varios por qué aparte de ese momento.

Estaba el porqué de ese instante, cuando había subido al carruaje dragón; estaba el porqué hacia la creación de esta situación; y de mucho, mucho antes…

Ella probablemente estaba repitiendo la pregunta que había hecho en esa habitación, en el palacio real también.

En ese momento, Subaru había sido incapaz de darle a Emilia una respuesta a su pregunta.

En ese momento, numerosas emociones habían surgido dentro de él que aún tenía que resolver. Tomadas individualmente y separadamente, no era que estuvieran equivocadas… pero no estaban en lo correcto tampoco.




Era el lugar donde sólo se le había dado una oportunidad de comunicarse con ella, y la había dejado escapar entre sus dedos.

Ese lugar era la única oportunidad que había conseguido, y había perdido incluso eso, pateándolo todo por el camino.

Se había reunido con Emilia, ganando la oportunidad de hablar con ella, y tenía una montaña de pensamientos y sentimientos que quería compartir. Sin importar cuanto lo intentara, nunca sería suficiente para cubrirlo todo.

Varias, varias palabras flotaban en sus pensamientos, llenando su garganta, pero ahí es donde desaparecían.

Contenido dentro de él había un torrente de emociones e ideas, pero, en ese momento, su cuerpo completo y alma buscaban una sola cosa.




¿De qué hablar? ¿Qué decirle?

¿Qué palabras escoger? ¿Cómo hablar con ella?

— ¿Por qué…?

Ella le preguntó una vez más.

Respiró brevemente. Y entonces, con una sola frase, Subaru le dijo.

Le dijo la sola y única cosa que le daba sentido a su vida, incluso cuando estaba cubierto por todas esas heridas.

— … Te amo, Emilia.

***

 

 

 

De una ida, pasaron a través de la cortina del carruaje dragón, prácticamente rompiéndola mientras saltaban fuera.

En el instante en que la luz brillante del sol quemó los ojos de Subaru, una figura enorme y negra se paró delante de él, bloqueando los rayos del sol. Era Patlash. La dragona favorita de Subaru había predicho todo antes de que incluso él la hubiera llamado, ofreciéndole su lomo.

Subaru saltó encima, poniendo los sacos de cuero emitiendo altas temperaturas entre su propio estómago y el asiento de Patlash. Procedió a tomar las riendas, y el dragón terrestre galopó de camino en la dirección del sol.

Detrás de él, Otto estaba sorprendido por las acciones de Subaru; el caballero en el asiento del conductor estaba sorprendido también. Los niños saltando por detrás de la cortina levantaron sus voces, y también Emilia.

Subaru los escuchó diciendo su nombre. Pero no miró atrás, no había tiempo.

Cada sentimiento que quería transmitir, cada palabra que quería decir, todo había sido resumido en una sola frase. No había nada más que hacer ahí para Subaru. En ese momento, solo había una cosa que necesitaba seguir haciendo.

— …

Patlash se volvió el viento, instantáneamente dejando el paisaje detrás de ellos.

El efecto de la bendición de repeler viento había expirado, así que el temblor y el movimiento asaltó a Subaru sin piedad. Pero los ágiles movimientos del dragón terrestre protegieron a su maestro, y Subaru, confiando en su dragona favorita de igual manera, le dejó todo a ella.

Podía sentir a través de la bolsa de cuero que los cristales mágicos estaban volviéndose blancos del calor. Silenciosamente, el calor se incrementaba con cada instante que pasaba. Estaban al borde de explotar. El estómago de Subaru, y la espalda de Patlash, sintieron esto mientras corrían desesperadamente hacia adelante.

Mientras su vista se oscurecía por el dolor, vio su destino entrando en el borde de su campo de visión.

Era el legendario Gran Árbol, separado de su base y descansando de lado. Echado al lado de ese legendario árbol, estaba el cuerpo sin cabeza de una bestia demoníaca que había crecido con el transcurso de un largo, largo tiempo.

La fuerza de expedición probablemente había tenido sus manos llenos de solo arrancando la cabeza de la enorme bestia demoníaca. Debido a que congelaron el enorme cuerpo caído para contener la aparición de la podredumbre, había un escalofrío en el aire a su alrededor.

Patlash corrió hacia la carcasa congelada mientras Subaru ponía sus ojos en el centro de la Ballena Blanca. Ahí descansaba la herida fatal de espada infligida por el Demonio de la Espada.

— ¡…!

Acercándose a un lado del cadáver, Subaru bajó de un salto de Patlash.

Luego, sin dudar, levantó en alto el saco de cuero poderosamente caliente y lo metió dentro de la herida de la bestia demoníaca. La herida del cadáver gigante era tan grande que, incluso en un estado congelado, había suficiente espacio para meter el saco de cuero dentro.

— …

Habiéndose desecho del saco de cuero, instantáneamente se fue. Subaru saltó encima de Patlash y agarró las riendas para alejarse inmediatamente, entonces los dos corrieron alrededor del cadáver, deslizándose bajo la sombra del Gran Árbol caído.

Subaru estaba prácticamente colgando de la silla mientras Patlash corría por encima del paso. Para cuando el dragón terrestre había dado un segundo, o tal vez un tercer paso, los cristales mágicos llegaron al punto de ignición, y la luz empezó a surgir de ellos.

Todo lo que Subaru podía sentir era el temblor y el viento de su alocada carrera. Con su cuerpo temblando por todas partes, perdió el sentido de dónde estaba arriba, pero sabía por el impacto que había escapado a dónde intentaba. Subaru fervientemente se colgó del tronco del árbol mientras Patlash acurrucó su cuerpo, cubriendo a Subaru con él.

E inmediatamente después de eso…

— ¡¡…!!

Hubo una onda de choque feroz y una ráfaga de viento, junto con el sonido de la explosión, el cual resonó por la carretera tan ferozmente que Subaru pensó que sus tímpanos explotarían. Un torrente de calor pasó a través de los restos de la Ballena Blanca y el Gran Árbol, chamuscando la carne de Subaru y Patlash.

La luz de la explosión pasó a través de sus párpados cerrados, abrasando sus globos oculares. Pero Subaru se aferró firmemente, apretando sus dientes mientras soportaba el dolor.

La onda de choque agitó sus órganos internos, y se sintió como si incluso las poderosas raíces del Gran Árbol serían arrancadas del suelo. Sin embargo, la ola de destrucción finalmente empezó a disminuir.

— ¿…?

Subaru, dándose cuenta que en algún punto había parado de sentir todo, levantó su cabeza.

Intentó levantar su voz, pero sus oídos estaban pitando tanto que no podía escuchar nada. Cuando abrió sus ojos, no pudo ver nada a través de la nube de explosión elevándose.




Estiró su mano y sintió la piel del dragón terrestre a su lado. No podía sentir su calor, pero su palma sentía los movimientos de una criatura viva. Estaba viva. Sus hombros se relajaron de alivio.

— ¡¿…?!

En el momento siguiente, sintió algo húmedo tocar la superficie de su cara.

Cuando se repitió una y otra vez, se preguntó si era la lengua de Patlash lamiendo su cara. Hizo una sonrisa tensa ante la muestra de afecto parecida a la de un perro. Por cierto, su lengua era tan gruesa, que sintió como si su cara estuviera siendo lijada.

Sin embargo, no levantó un dedo para detenerla, ni levantó su voz.

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