Re:Zero Kara Hajimeru Isekai Seikatsu

Volumen 9

Capítulo 5: Una Historia de Eso, y Nada Más

Parte 1

 

 

Habiendo dicho sus palabras finales hacia la tumba, Subaru le dio la espalda al loco.

Cuando se dio la vuelta, vio a Julius, con un ojo cerrado, y a Patlash, parado a su lado con una compuesta expresión. Ambos estaban heridos por todos lados, pero su considerable fuerza mental no les dejaba mostrarlo.




Dicho eso, su daño físico y mental era severo, y el sentimiento de fatiga estaba más allá de su capacidad de ocultar.

— Bueno, no es como si yo fuera alguien para hablar. Incluso si fue por un segundo, dejé que entrara a mi cuerpo y todo.

Los efectos secundarios de la Posesión de Petelgeuse, el espíritu malvado, no eran nada claro. Él esperaba sinceramente no levantarse repentinamente cubierto en sangre debido a heridas auto infringidas inconscientemente.

Al contrario de tales absurdos pensamientos, Subaru estaba sorprendido ante el extraño sentimiento desgano dentro de él. Este era Petelgeuse, el más temible enemigo que había enfrentado desde que fue invocado a otro mundo. Incluso con él derrotado, el sentimiento de pérdida dentro del pecho de Subaru pesaba más que cualquier sentimiento de logro.

— Esto tiene que ser solo agotamiento. No me siento mal por él mordiendo el polvo un poco… Estúpido, estúpido.




Después de esas palabras para sí mismo, golpeó sus propias mejillas, usando el dolor para dejar de pensar en tales cosas.

Ellos habían derrotado a Petelgeuse. Sin embargo, las metas de Subaru no acababan aquí. La tarea más larga aún quedaba: arreglar su relación con Emilia.

Empezando con la separación en la capital real, él se había aliado con el campamento de Crusch, derrotando a la Ballena Blanca, enfrentado al Culto de la Bruja, y usando una mentira blanca para que Emilia y los otros evacuaran; una vez que terminara todo el seguimiento, incluyendo la explicación después de los hechos, solo entonces se concluiría la serie de asuntos.

Más allá de sobre usar su cuerpo, los varios eventos lo habían dejado mentalmente agotado.

— Pero nadie ha sido mutilado, nadie ha muerto. Esto es mucho mejor. Te das cuenta que tan preciados son los pacíficos días cuando pierdes… Nah, en verdad pensé eso desde el principio.

Incluso Subaru, quien pensaban que la lentitud y seguridad eran lo principal, no podía escapar de la ira irracional.

Dicho eso, los tiempos turbulentos finalmente se habían calmado. Cuando Subaru giró la cabeza, cambió su vista de Julius y Patlash hacia Petelgeuse, y entonces sus pies se detuvieron a medio camino.

La razón: un único libro descansando encima del rastro de sangre que Petelgeuse había dejado mientras se arrastraba.

— … Su Evangelio, ¿huh?

Debió soltarlo en sus últimos momentos, ya que las páginas del Evangelio estaban manchadas con sangre y mugre.

Subaru lo levantó y pasó sus páginas para asegurarse. Al igual que antes, los contenidos del libro parecían un montón de jeroglíficos ante los ojos de Subaru. La última mitad estaba llena de páginas en blanco, y, en cualquier caso, no había forma de preguntarle a Petelgeuse acerca de los contenidos ahora que estaba muerto.

— Será mejor solo agarrarlo y hablar con Crusch y Roswaal acerca de él luego, ¿huh?

Además, su buena voluntad hacia Roswaal era insuficiente para darle la primera vista de él. Su actual ausencia decía mucho, así que a pesar de que Roswaal era un aliado, la confianza de Subaru en él estaba en el punto más bajo. Quería esperar que Roswaal lo compensara más tarde.

— … Subaru.

Mientras el chico contemplaba que hacer con el Evangelio, Julius se le acercó. Cuando Subaru levantó su cara ante la voz, las cejas de Julius estaban arrugadas con una expresión grave.

Era un mal presagio. Y, cómo para reforzar la premonición de Subaru, Julius se enderezó y dijo.

— Sé que acabamos de terminar aquí, pero volvamos a la aldea inmediatamente. Un problema ha aparecido.

— … Tengo un muy mal presentimiento sobre esto. ¿Qué sucedió?

— He recibido noticias de Ferris.

Mientras hablaba, levantó el espejo de conversación brillando. La superficie del espejo estaba conectada con Ferris al otro lado. Julius lo miró, con cautela en sus bellos ojos amarillos mientras hablaba.

— Aparentemente hay algo inquietante acerca de la carga en los carruajes dragón usados para evacuar. Lady Emilia está en peligro.

Y así, él dijo las explosivas palabras que sacudieron cada presunción en su cabeza.

***

 

 

 

Cuando Subaru y Julius llegaron de vuelta a la Villa Earlham, la fuerza de expedición que retornaba ya se había reunido dentro de la aldea.

Ellos notaron al par acercándose, agradeciéndolos por la hazaña de acabar con el Arzobispo de los Siete Pecados Capitales. Sin embargo, incluso mientras levantaban sus puños grandiosamente en celebración, una tensión gruesa quedaba en el aire a su alrededor.

— No es exactamente un estado de ánimo para una celebración de victoria de la misión. ¡Si algo sucedió, dínoslo de una vez!

— Sí, sí, por supuesto. Pero primero, necesito ver las heridas de ambos.

Respondiendo a la búsqueda de Subaru de una explicación, Ferris pasó a través del anillo de hombres reunidos. Ferris estaba sonriendo, pero había sudor en su frente, y su uniforme de defensor real estaba terriblemente manchado con sangre.

Cuando su atuendo tomó a Subaru por sorpresa, Ferris dijo—: Ahh… —y asintió mientras explicaba—: No hay problema, no es la sangre de Ferri. Solo se ensució durante la sanación. Además, nadie aquí está tan herido como parece. Tenemos heridos, pero no muertos.

— Esas son buenas noticias… ¡De cualquier forma, déjame para después! Ayuda a Julius primero.

— Puedo tratar tus heridas con una mano, meow. Aunque parece que me tengo que tomar a Julius seriamente.

Asegurando que las heridas de Subaru eran leves, Ferris movió su mano hacia ellos y activó su magia curativa. Con un sentimiento de cosquilleo, las heridas fueron curadas, e incluso el dolor se fue, en un lapso de diez segundos, el tipo de hazaña que se esperaba de él.

— Listo, terminamos, Subawu. En cuanto a Julius… Oh vaya, eso se ve doloroso. Vamos, quítate tu abrigo.

— Por favor, sé gentil.

La respuesta de Julius fue ligera, pero sus heridas parecían profundas. Era evidente por la mueca en la cara de Ferris mientras examinaba las heridas que la curación tomaría bastante tiempo.

— Tu trabajo ha terminado. Sé un buen chico y descansa… De todos modos, Ferris, lo otro. ¿Qué pasó con esa carga…?

Subaru miró el comienzo del tratamiento de Julius, con sus sentimientos distantes mientras cambiaba de tema. Ferris, recibiendo la pregunta mientras empleaba su magia curativa, se enderezó.

— Mm, lo sé. Pero creo que es mejor que hables con quién se dio cuenta primero… ¡Oh, Otto!

Los ojos de Subaru se abrieron ante la mención de Ferris de un nombre inesperado mientras la multitud se partía frente a él. Un joven de pelo ceniza prácticamente cayó hacia adelante mientras saltaba, deslizándose entre el espacio que había entre los caballeros…

— ¿Otto?

— ¡Señor Natsuki! ¡He estado esperando su regreso!

Otto corrió hacia él, con su aliento desgastado. Parecía algo agitado mientras miraba entre Subaru y Julius, palmeando su pecho en alivio viendo que ambos estaban a salvo.

— Primero, es bueno que estés a salvo. Para ser honesto, creía que pelear contra un Arzobispo de los Siete Pecados Capitales no era más que un suicidio, pero… ¡Ah!¡ ¡Más importante, hay algo de lo que debo hablar con usted!

— ¡Cálmate! Tómate tu tiempo y explica. Pero mantenlo en un breve resumen de los puntos principales.

— ¡Son unas condiciones muy difíciles…! De cualquier forma, es acerca de la carga. La verdad es, encontré algo extraño cuando revisaba la lista.

— Lista, ¿te refieres a la carga de los comerciantes ambulantes que se quedó en el pueblo? ¿Qué tiene de extraño?

Otto bajó la voz mientras desplegaba apresuradamente la lista de productos comerciales que sostenía contra su pecho. Luego pasó a cierta página y habló.

— El Señor Kety… No sé si ese es su verdadero nombre, sino el comerciante ambulante, Kety Muttat. Parece que fue capturado como espía del Culto de la Bruja, pero…

— Sí, sé sobre él… Ya veo, lo conocías personalmente, ¿no?

Subaru sabía por los anteriores comentarios que Kety y Otto habían entrado en contacto varias veces. Otto tenía que estar en shock porque alguien que él conocía había estado en el Culto de la Bruja.

Pero Otto no se demoró en esa parte; en cambio, avanzó hacia adelante, acercándose incluso más a Subaru.

— Que el Señor Kety fuera un Cultista de la Bruja me sorprendió, y es de lo más desafortunado. Pero ese no es el problema. Usted usó su carruaje dragón para evacuar a los aldeanos, ¿no?

— ¿…? Sí, lo usé. Dejando al propietario de lado, el carruaje dragón no hizo nada mal. No tenía el lujo de dejar un carruaje dragón usable detrás, así que tuve que usarlo para sacar a todos.

— Y la carga que se dejó del carruaje dragón es como lo veo en la lista, ¿no?

— Debería serlo…

Subaru asintió con la cabeza cuando surgieron dudas sobre por qué Otto estaba concentrado en los pequeños detalles—. Eso pensé —dijo Otto, con seguridad en su cara mientras continuaba hablando con el nervioso Subaru, con su voz endurecida—. Cuando comparé la lista con la carga, había algo perdido que debía estar en la aldea.

— ¿Perdido?

— Una gran cantidad de cristales mágicos de fuego que el carruaje dragón del señor Kety estaba llevando están perdidos, una cantidad suficiente para mandar a volar siete u ocho carruajes dragón no puede simplemente desaparecer en el aire.

***

 

 

 

El carruaje dragón de Kety se dirigía al Santuario. Más bien, estaba siendo usado por el grupo de evacuación llevando a Emilia y a los otros a la capital real.

Cuando Subaru confirmó la distribución de los carruajes dragón después de su charla con Otto, llegó a una conclusión.

Había habido tres Cultistas de la Bruja escondidos entre los mercaderes ambulantes. Una vez que perdieron a sus propietarios, los miembros de la fuerza de expedición habían tomado sus carruajes; Subaru recordaba claramente que el carruaje en el que Emilia había subido era uno de esos tres.

— Esos cristales mágicos en la lista… ¿realmente estaban cargados a bordo? Tengo que decir, confiar en una lista de un Cultista de la Bruja es un poco…

— Lo más terrorífico acerca de los Cultistas de la Bruja es que ellos se mezclan en la vida diaria sólo para volverse un veneno cuando menos te lo esperas. Ellos actúan como es apropiado en sus identidades falsas… Estás simplemente cerrando los ojos porque no deseas ver, Subaru.

— Incluso aquí dices lo lógico… Lo sé. Estoy equivocado.

Julius duramente empujó la realidad en la cara nerviosa de Subaru. Ferris miró a Subaru mientras abandonaba prudentemente una respuesta reflexiva, volviendo sus ojos hacia Otto mientras él hablaba.

— Fue Otto quien notó la discrepancia entre la lista y la carga… pero también tenía otra razón.

— Sí. Todas las demás cargas concuerdan excepto por los cristales mágicos, después de todo… y en verdad, he visto los cristales por mí mismo.

— ¡¿Viste que había cristales mágicos cargado a bordo?! ¡¿Cuándo?!

Cuando Otto se nombró a sí mismo como testigo, Subaru lo señaló con un dedo incrédulo.

— Fue… cuando los carruajes dragón estaban siendo reclutados para la evacuación. Estaba con el señor Kety cuando escuché la oferta. Entonces todos estaban muy apresurados en ser los primeros en salir, y mientras hacía planes antes de la partida para el viaje… eché un vistazo a lo que llevaba.

— Cielos, no puedo quitar mis ojos de ti por un segundo… Realmente te lo merecías, ¿no es así?

— ¡¿Eso no es demasiado?! De cualquier forma, los vi con mis propios ojos. En cuanto a la calidad… debido a que están ausentes, soy el único que puede probar la amenaza que plantean, pero…

Mientras la explicación llegaba a su final, Subaru hizo una mueca mientras miraba a Julius y a Ferris. Sin embargo, incluso sus expresiones eran graves; en particular, la ira de Julius contra sí mismo era evidente.

Subaru también entendía bien la ira que sentía.

— ¡Mierda, los omití! ¡Esto es lo que me pasa por ser tacaño y usar todo lo que puedo tener en mis manos!

— Revisé para asegurarme que no se podían activar a través de un encantamiento… pero pasé por alto que un iniciador físico pudiera haber sido dejado en el mismo carruaje dragón. Lo siento, este es mi error.

— No es tu culpa… es mía por no darme cuenta.

La precaución de Julius sobre las trampas mágicas era sin duda impecable. Si él se estaba encargando de eso, Subaru tenía que haber sido el que se dio cuenta de que había un iniciador físico.

Pero lo que dolió más que nada fue que Subaru había experimentado personalmente la explosión de ese carruaje dragón la última vez. En aquel entonces, la verdadera identidad de Kety salió a la luz cuando Petelgeuse usó Posesión contra él, y Subaru y Ferris quedaron atrapados en la explosión. Después, cuando se enteró de que los dedos tenían un encantamiento de explosión incrustado en ellos para suicidarse, supuso que la explosión había sido ese encantamiento funcionando.

— Esa explosión no fue un encantamiento, fue el detonante del carruaje dragón… y esta vez, es un carruaje dragón usándose en la evacuación.

Armar su carruaje dragón con cristales mágicos era una medida de emergencia muy efectiva en caso de que Kety fuera expuesto como Cultista de la Bruja. Podría infligir un gran daño a la fuerza de expedición, cambiando el rumbo de la batalla a favor de sus aliados.

Teniendo en cuenta la malicia monomaníaca del Culto de la Bruja, era un escenario fácil de aceptar.

— ¡Ferris! ¡¿Si nos apresuramos en un dragón terrestre, podemos alcanzar al grupo de evacuación que se dirige a la capital?!

— Puede que eso sea difícil. Ha pasado una hora y media desde que Lady Emilia y los otros salieron… Para asegurarse que el Culto de la Bruja no los encontrara, no fueron corriendo, pero tampoco se mueven a un ritmo pausado.

De los dos grupos de evacuación, el que se dirigía a Carretera Liphas necesitaba velocidad. Una vez que ese grupo dejara el territorio Mather y llegara a la carretera, sería incluso más difícil alcanzarlos.

Pero si no hacían nada acerca de la trampa explosiva, Emilia y los niños pagarían al precio.

— ¿Aún no es suficiente? Después de todo esto, aún no puedo…

¿El destino de las personas preciadas para él serían decididos en un lugar más allá de su alcance?

Sin importar cuanto esfuerzo Subaru hacía en contra del Destino, las trampas eran puestas de una manera u otra. Era como si el camino por el que Subaru caminaba hubiera sido meticulosamente llenado de espinas

Pero al mismo tiempo que Subaru se sentía entrelazado en las irracionalidades del Destino…

— ¿Puedo hablar con usted por un momento, Señor Natsuki?

Con una mirada seria en su cara, Otto levantó una mano e interrumpió la inquietud de Subaru.

Había determinación en sus ojos; las frágiles palabras de antes parecían venir de una persona completamente diferente. Pero Subaru recordaba esa mirada en su cara. En una anterior vuelta, cuando en un verdadero sentido había conocido a Otto por primera vez, y Subaru le había ofrecido una oferta comercial a Otto, él había puesto su cara de mercader tal como lo estaba haciendo ahora. En otras palabras…

— ¿Esto significa que quieres hacer algún tipo de trato conmigo, Otto?

— Qué hombre tan perceptivo, algo que no me molesta en absoluto. Señor Natsuki, ahora mismo estoy en el borde de un considerable precipicio. ¡La carga en mi carruaje dragón ahora vale menos que la tierra! ¡Y trágicamente, la oportunidad de voltear la situación se me escapó de los dedos! Para ser sincero, no puedo reírme de un trato en el que arriesgo mi vida.

De lo que Subaru había escuchado, las desastrosas circunstancias afligiendo a Otto eran más comedia que tragedia, pero no tenía tiempo para burlarse de ellas. Subaru asintió, diciéndole a Otto que continúe.

El comportamiento de Subaru hizo que Otto cerrara sus ojos por un momento; entonces hizo su proposición.

— Hagamos un trato. Si accedes a mis condiciones, prometo cansar hasta mi espíritu para que llegues a tu destino, y alcances el carruaje dragón en cuestión.




— ¡¿Puedes alcanzarlos si salimos ahora?! ¡¿Cómo?!

— Antes que hablemos de eso, quiero tu palabra de que aceptarás mis condiciones. Lo que estoy ofreciendo es mi carta de triunfo, no puedo hablar fácilmente de ella… incluso bajo coacción.

— ¡Solo di cuáles son tus condiciones! ¡Si están en mi poder, haré lo que quieras!

Después de que Otto seleccionara sus palabras cuidadosamente, Subaru agarró sus hombros, demandando que continuara.

Él ya había repetido ese mundo cuatro veces. Había derribado a la Ballena Blanca, acabado con el Culto de la Bruja, despejó la mayoría de condiciones para conseguir lo que quería; habiendo llegado tan lejos, se negaba a dejar que todo se desperdiciara.

Si solo estaba a un paso, él lo superaría con una pizca de agallas y arena.

— Decides rápido. Tampoco me molesta eso.

Sudor frío cayó de la frente de Otto mientras se formaba una sonrisa ante la decisión inmediata de Subaru. Las negociaciones tomando lugar en ese instante era un evento que decidiría el curso de su vida. La rápida decisión de Subaru después de la breve pausa sorprendió a Otto, pero inmediatamente dejó de lado sus sentimientos conflictivos. Y entonces…

— Como mi recompensa, quiero que prepares una audiencia entre el Marqués Mather y yo. También, comprarás todo el aceite que estoy cargando… y yo decidiré el precio. ¿Qué tal eso?




Estrechando sus ojos, Otto puso su cara de comerciante mientras hablaba, aparentemente probando a Subaru.




Salir con tu máxima demanda al comienzo, y regateando desde ahí era Negociación 101 (Nt: para principiantes). Tomar ventaja de las exigentes circunstancias era ser un comerciante típico.

Desde ahí, Subaru y Otto empezaron su feroz batalla de negociación.

— ¡¿Aún estás con eso?! ¡Muy bien, compraré todo tu aceite o lo que sea, y si quieres conocer a ese payaso degenerado, haré lo que sea! ¡Es un trato!

— ¡¿Eh?! ¿Qué dem…? ¡Me estás asustando!

Las negociaciones empezaron igual que en la última vuelta, y terminaron de la misma manera también; una vez más, Subaru aceptó completamente los términos del trato en el que Otto había apostado sus destinos.

Si él pensaba en una victoria no ganada a través de la renuncia del oponente como algo de lo que estar orgulloso es algo completamente diferente.

— Haré que Ia te acompañe. Ella debería ser capaz de localizar los cristales mágicos que están en el carruaje dragón.

Con esas palabras, Julius una vez más le dio su compañera cuasi-espíritu a Subaru.

Al igual que antes, el espíritu de débil brillo se sincronizó con la puerta de Subaru y desapareció de la vista.

— Eso es de mucha ayuda, ¿pero no se enojará si la entregas tan fácilmente?

— Parece que Ia está muy pegada a ti. Además, deseo evitar cualquier arrepentimiento de enviar a uno tan mal versado como tú. Realmente me gustaría ir yo mismo, pero…

Ahí, Julius detuvo sus palabras mientras su refinada cara tenía un aire de arrepentimiento. Pero Ferris, justo a su lado, infló sus mejillas en exasperación mientras continuaba usando su magia curativa.

— Quédate quieto y para de decir estupideces. ¡Estás completamente sin maná, así que eres inútil de cualquier manera!

— Esto es lo que consigo por pedir prestado el poder de mis compañeras. Solo puedo lamentar el límite de mis habilidades.

— Viniendo de ti, eso solo es sarcasmo. De cualquier forma, estoy agradecido de que me prestaras al espíritu. Además de eso…

Habiendo aceptado al espíritu en préstamo, Subaru señaló con un dedo a Julius, completamente inmerso en su último tratamiento.

— Después de que todo esto termine, tendremos un banquete para celebrar la caída de la Ballena Blanca y del Culto de la Bruja. Estás invitado, así que no te vayas a morir.

— Así que, si soy asesinado aquí, tú y Ferris son los culpables. Es una situación fácil de entender entonces.

— Bueno, ¿no se están llevando bien, meow? ¡Ve saliendo y alcanza a Lady Emilia de una vez!

Viendo ese tranquilo intercambio, Ferris señaló hacia la entrada a la aldea. Tomando la indirecta del par, Subaru levantó el pulgar y se puso a correr.

— Espero tus mejores esfuerzos.

— Solo ten cuidado, ¿de acuerdo? Puedo curarte si no mueres, pero si muerdes el polvo no hay nada que pueda hacer.

Subaru agitó una mano hacia las voces de apoyo y se encontró con Otto en la entrada de la villa.

Otto se estaba preparando para la persecución enganchando a Patlash y a su dragón favorito a su propio carruaje dragón. Sería un carruaje de dragón mediano con un carro con dosel jalado por dos cabezas, así es como se pondrían al día con Emilia y los otros que se fueron primero.

— ¿No se ha olvidado nada? El tiempo es precioso, así que vamos a partir.

— Sí. ¡Cuento contigo para la navegación de la ruta y todas las otras pequeñas cosas, Otto!

Los dos asintieron el uno al otro y subieron juntos al asiento del conductor. En frente, había una pequeña diferencia de tamaño entre los dos dragones terrestres que jalaban el carruaje. Subaru estaba preocupado por el tamaño inferior del delgado Patlash, pero…

— Los dragones terrestres tienen la bendición de repeler viento, así que cierta diferencia en el tamaño no es una molestia. También las dos son hembras, y no he escuchado ninguna fricción particular entre ellas.

Viendo las dudas en el lado de la cara de Subaru, Otto explicó mientras tomaba las riendas. La forma en que usó la palabra escuchar hizo que Subaru dejara salir un pequeño “Hmmm”.

— ¿Qué sucede?

— Ah, nada, solo pensaba que las bendiciones son cosas asombrosas. Pensaba de ellas como talentos, pero estaba sorprendido de que hubiera un Dr. Doolittle también. (Nt: personaje que habla con los animales)

— ¿Un veterinario? Entiendo lo que estás diciendo, pero los que portan bendiciones atraviesan dificultades considerables también. En particular, yo no podía controlar mi bendición de lenguaje muy bien cuando era más joven.

Cuando Subaru expresó su admiración, Otto puso una sonrisa tensa mientras hablaba de su propia bendición.

La bendición de lenguaje esencialmente permitía a una persona ser capaz de conversar con cualquier cosa viviente. Él usaría el poder de su bendición para alcanzar a Emilia y a los otros, esa era su parte del trato.

— Al principio, me preguntaba cómo demonios usarías esta bendición para alcanzarlos, pero…

— Hablaré con las aves e insectos del camino para determinar la ruta más corta. Será difícil para Fulfew, mi dragón terrestre, pero lo atravesaremos, sean senderos, caminos pobres, acantilados o pantanos.

Otto había llegado al dominio Mathers primero que los otros comerciantes usando el camino que no eran un camino. Como él tenía una suerte extremadamente mala, esto había resultado en que se convirtiera en el prisionero del Culto de la Bruja.

Aun así, usando el poder de su bendición…

— Alcanzaremos a Emilia y al resto adelante. Victoria fácil.

— No, no lo pondría como una victoria fácil… Es muy posible que no los alcancemos. En primer lugar, no hay nada en los términos acordados anteriormente que garantiza que los alcancemos…

— Alcanzaremos a Emilia y al resto adelante. ¡Victoria fácil!

— ¡En serio me molesta si lo dices con una cara sonriente como esa, ¿sabes?!

Aunque Otto gritó bajo el peso de esa confianza, nada fue servido por reflexiones débiles en ese momento.

La sonrisa de Subaru se desvaneció cuando inclinó la cabeza hacia Otto con una expresión seria.

— Estoy contando contigo, Otto. Eres el único en el que puedo confiar.

— … Esas palabras verdaderamente suenan como si fueran las últimas, maldición.

Frente al comportamiento dócil de Subaru, Otto habló con disgusto y suspiró con un aire de resignación. Entonces agarró las riendas y fuertemente comandó a los dos dragones terrestres. Ellos agarraron velocidad.

— ¡Oh, bien, lo haré, lo haré! ¡Estoy ganando dinero por esto, así que me esforzaré al máximo, te debo al menos eso…!

De acuerdo al desesperado Otto, el carruaje dragón corrió a una velocidad extraordinaria hacia adelante.

Subaru, sintiendo fuertemente esa velocidad, empezó a alucinar, viendo a Emilia y a los otros en el camino de adelante. Eran sus espaldas por las que estaba corriendo por alcanzar.

Pero entonces…

— ¡¿Er…?!

Con un comienzo súbito, el carruaje dragón dejó el camino, entrando al bosque por un sendero.

El viaje fue tan accidentado que incluso la bendición repelente de viento no pudo protegerlo por completo. Subaru miró el rastro mientras el carruaje dragón bajaba por él, comenzando a tomar una serie de atajos literales.

Después de eso, Subaru se resignó a morir numerosas veces mientras atravesaban un mal camino tras mal camino.

Habiendo muerto ya diez veces y algo más desde que fue invocado a otro mundo, Subaru sabía, sin ninguna pizca de exageración, que su movido viaje con Otto era imprudente, rozando la muerte con cada giro.

Se involucraron en el comportamiento completamente suicida de correr por un acantilado casi vertical, cargando a través de un viejo puente de cuerda que parecía estar a punto de caerse en cualquier momento (que, de hecho, cayó justo después de haber cruzado), y luego de atravesar la zona del hábitat de bestias demoníacas donde fue perseguido por un grupo particularmente feroz de bestias; Subaru no tuvo tiempo de contar la cantidad de veces que apostaron sus vidas.

— Soy un muerto… Esto finalmente me va a matar seguro… ¡Fin del camino…!

— ¿Qué sucede? Nos estamos moviendo a un ritmo increíble. Para ser honesto, incluso no pensé que llegaríamos tan lejos… ¡Así que este es el poder latente de un ser humano sin un mañana…!

Al lado de Subaru, que se aferraba al asiento del conductor con la cara azul, Otto estaba completamente en trance. Su declaración sonaba bastante precaria, pero Subaru no dijo nada, temiendo que una pregunta innecesaria rompiera su concentración.

— Además, dejando a un lado el proceso, estamos haciendo un tiempo increíble.

Saliendo del bosque, finalmente saltaron a algo que parecía un verdadero camino. Había un letrero justo en la esquina de la visión de Subaru marcando el borde entre el dominio Mathers y la carretera. Les había tomado la mitad del tiempo normal en llegar, sus repetidas tribulaciones habían resultado en resultados tangibles. Aunque, no es que quisiera hacerlo de nuevo…

— ¡La carretera… Más bien, atravesar la arboleda a la izquierda es más rápido, ¿no?! ¡Esa es la ruta más corta!

— ¡¿Por arboleda no te refieres al bosque?! ¡¿Ese camino realmente es seguro?! ¡Ni siquiera parece haber un camino…!

— …

— ¡¡Hey, respóndeme!!

Otto no respondió al grito de Subaru mientras hacía que el carruaje dragón cargara de cabeza a través de la entrada del bosque.

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