Re:Zero Kara Hajimeru Isekai Seikatsu

Volumen 9

Capítulo 3: El Autoproclamado Cababallero y el “Más Amable de los Caballeros”

Parte 2

 

 

Otto miró alrededor del pueblo en shock, viendo como si su mundo hubiera llegado a su fin.

— No me digas que todos ya han sido…




— El hecho de que aún estás vivo después de ser capturado por el Culto de la Bruja significa que has sido bendecido por el cielo… Er, no, el hecho de que hayas sido capturado para empezar significa que el cielo te ha abandonado. Bueno, ¡vive bien!

— ¡Si vas a consolarme, ¿no deberías preocuparte por mí hasta el amargo final?!

Con Otto empezando a llorar, Subaru le dio una palmada en el hombro y miró a Ricardo. Mientras lo hizo, el hombre-perro arrugó su hocico e inclinó su cabeza hacia arriba. Aparentemente, incluso sus ojos de mercenario veteranos juzgaron a Otto como un completamente inofensivo objeto de lástima. Subaru pensó en eso como una luz entre las nubes.

— Así que, de ahora en adelante, este será la línea de frente contra el Culto de la Bruja. Tenemos un montón que hacer… pero no puedo pensar en nada que puedas hacer para ayudar. ¿Quizás podrías ordenar la lista de la carga que los otros mercaderes ambulantes dejaron atrás?

— ¡¿Me pagarás por eso?!

— Cielo, incluso yo estoy sorprendido. Estás más desesperado de lo que pensé. Sí, sí, pagaré. ¿Alguien aquí que se quede con Otto?

Al levantar las sospechas sobre él, Subaru le dio a Otto un trabajo que hacer y trasladó esa preocupación al final de la línea por el momento. En cambio, Subaru se dirigió a la fuerza de expedición, que acababa de terminar de reorganizar sus filas con Julius a la cabeza.

— Te reencontraste con una cara familiar, ¿verdad? ¿Es realmente suficiente calidez hacia un viejo conocido?

Julius, notando el acercamiento de Subaru, se volvió hacia él antes de que pudiera decir algo. Subaru hizo una mueca ante sus palabras, señalando por encima de su hombro hacia Otto, ahora de pie frente a la pila de carga.

— Detrás de las estúpidas risas y la estúpida conversación, sospechaba que él estaba haciendo algo todo el tiempo. Mi personalidad se ha vuelto tan podrida que estoy empezando a odiarme.

— Gracias a esa personalidad podrida, hemos llegado hasta aquí ilesos. Creo que deberías enorgullecerte de esa personalidad podrida, aunque quizás no debas expresarla en esos términos exactos.

— Tu personalidad también está muy podrida. Te lo garantizo.

— Sí, sí, ¿las dos personalidades podridas ya terminaron de hablar?

El intercambio entre Subaru y Julius hizo que Ferris inclinara su cabeza un poco y sonriera traviesamente. De manera vengativa, Subaru curvó los labios y habló.

— ¿Qué sucede, personalidad podrida con orejas de gato?

— Vaya, que manera de hablarme, meow. ¡Y Ferri da y da su mayor esfuerzo por el bien de todos, meow!

— Y tus más duros esfuerzos siempre han sido de gran ayuda. ¿Así que has aprendido?

— Mm. Me las arreglé para aprender unas cuantas cosas acerca de los dedos de los Cultistas de la Bruja capturados.

Cuando Julius preguntó, la sonrisa de Ferris desapareció mientras señalaba a la cabina que había comandado.

Ferris debe haber estado revisando directamente dentro del cuerpo de Kety, el Cultista de la Bruja capturado encerrado ahí.

Durante la anterior vuelta, Ferris había sufrido una angustia repetida al ser incapaz de detener a los Cultistas de la Bruja de cometer suicidio. Por esa razón, Subaru había estado algo ansioso acerca de la examinación del cuerpo de Kety, pero…

— Primero, los cultistas parecen tener una piedra mágica incrustada dentro de ellos que se vuelve un poderoso veneno para fines de suicidio. Pero los dedos parecen tener un tratamiento especial… En lugar de veneno, hay un ritual de explosión incrustados dentro de ellos, para que cuando ellos se maten a sí mismos, se llevan a cualquiera cerca de ellos.

— Parece que no es tanto para detener la infiltración de información como para la Posesión del arzobispo, ¿huh? Si necesita morir para cambiar de cuerpo, por supuesto que él intentaría no ser noqueado y amarrado matándose a sí mismo.

— Fines de suicidio… Pero seguramente es probable que exista un método de activación externa, ¿qué hay de ese caso?

— ¡También estaba preocupado de eso, así que anulé el ritual y arranqué todo~~!




Ferris tuvo una simple respuesta a la preocupación de Julius. Pero juzgando por la reacción de ojos abiertos de Julius, eso no había sido una tarea fácil. Ferris continuó—: También, acerca de las características de los dedos de las que Subawu estaba preocupado… No es tanto como Puertas estancadas, pero más como tumores raros de maná. Creo que la presencia o ausencia de esto separa a los dedos de los cultistas regulares, y que el Arzobispo de los Siete Pecados Capitales solo puede transferirse a aquellos que lo tienen plantados en ellos.

— Así que la condición para Posesión es la diferencia entre los miembros generales y los miembros premium del club. ¿Qué pasó a ese tumor de maná?

— Lo fundí y revolví todo. Así que ya no podemos llamarlo más un dedo.

— ¡¿Conseguiste todo eso?! ¡Eso es enorme!

Subaru, con su voz saltando ante el reporte de Ferris, agarró su brazo delgado y vigorosamente lo sacudió de arriba y abajo. Él no tenía nada más que alabanzas para las habilidades de Ferris de revisión en tan corto tiempo.

— ¡¡Meow, meow!! Bueno, ¿es lo que deberías esperar de Ferri, meow? Pero también es gracias a que te diste cuenta que los dedos cometían suicidio de una manera diferente, Subawu.

— No, todo el crédito va para ti. Hubieras tenido un montón de arrepentimientos si no funcionaba…

— ¿Qué demo…? ¡Ferri nunca se lamentaría de nada en lo que respecta a personas así!

Ferris sacó su lengua y soltó su mano de la sacudida de Subaru. Subaru hizo una sonrisa tensa ante el comportamiento burlón de Ferris. Ferris nunca lo sabría, pero Subaru estaba felicitándolo por ganar el reencuentro de la última vuelta.

Además, gracias a los valientes esfuerzos de Ferris, él había conseguido formular una hipótesis.

— Además, si neutralizaste las condiciones para la Posesión, ese prisionero no morirá, ¿verdad?

— Sin importar que tan vil sea su lengua, la Puerta dentro de su cuerpo ha sido enderezada… Deberíamos traerlo de vuelta a la capital real y tratarlo como una valiosa fuente de información. ¡Él se desmayó del dolor de llevar el ritual acabo, y aún está desmayado~~!

Ferris cerró un ojo y garantizó que la vida de Key estaba a salvo, nada más. Subaru no pudo concebir el dolor de tener el ritual arrancado de él. Y entonces…

— Finalmente logramos tomar un solo prisionero apropiado. No hay necesidad de correr más riesgos. ¿Ves a lo que me refiero?

— ¿Qué, crees que en este momento voy a ser blando sopesando a esos tipos contra las personas importantes para mí…?

Cuando los ojos de Ferris cuestionaron su resolución, Subaru les hizo un gesto con la cabeza sin mostrar siquiera una pausa.

Para derribar al Arzobispo de los Siete Pecados Capitales de la Pereza, los Cultistas de la Bruja tenían que ser eliminados, incluidos los dedos. Eso significó una batalla literal de aniquilación.

Y no era otro que Subaru Natsuki quien haría sonar la señal para que comenzara esa batalla.

— … Hmm. Realmente te has enderezado, Subawu.

Cuando Subaru apretó un puño, Ferris entrecerró los ojos y murmuró mientras miraba a un lado la cara de Subaru. El contenido de ese murmullo trajo una sonrisa dolorida sobre Subaru cuando dejó caer los hombros.

— Hey, ahora no lo digas así. No suena como un gran cumplido.

— No te estoy felicitando. Has pasado de malo a normal. No te dejes llevar contigo mismo, meow.

Con una cara adorable, Ferris atacó a Subaru hasta el amargo final.

Probablemente había sido la persona que juzgó a Subaru de la manera más dura desde que salieron de la capital real. Probablemente fue porque ambos carecían del poder para luchar solos, los que no pueden luchar solos están atrapados para siempre, para bien o para mal.

Si bien la evaluación de Ferris de la debilidad de Subaru fue dura, fue justa al mismo tiempo, y Subaru odiaba eso.

— No te gusta eso, ¿huh? En este momento, has subido a la normalidad. ¿Entiendes?

— Normalidad, ¿huh? Entiendo. Pero me hace algo feliz.

— … La gente no quiere que sus creencias se vean deformadas, ya ves. Subawu, no debes dudar ni desviarte. Así que no dejes que nada sacuda tu resolución.

Ferris respondió a las palabras alegres de Subaru con una declaración con voz firme. Empujó profundamente en el pecho ligeramente relajado de Subaru, conduciendo a casa justo lo que fue la fuente de su llamada resolución.

No, Ferris no tuvo que decirlo. Era algo que tenía que darse cuenta y enfrentar solo.

— Los preparativos están completamente en orden. Subaru, podemos comenzar en cualquier momento.

Después de poner en orden a la fuerza de expedición, Julius se dirigió a Subaru para crear una oportunidad para él. No era solo él, todos los de las filas de la fuerza de expedición y los Colmillos de Hierro esperaban la voz de Subaru como uno solo.

Su moral estaba antes del clímax de la batalla, sus espíritus empezando a elevarse sobre el campo de batalla centrado en la plaza del pueblo.

— …

Subaru sintió ese espíritu de pelea mientras inclinaba levemente su cabeza hacia atrás, mirando hacia el cielo.

No podía remover todos los elementos inciertos. Incluso así, había enviado a Emilia y a los otros lejos, confiándolos a Wilhelm, y gracias a Ferris, había comprendido la verdadera naturaleza de los dedos. Julius estaba esperando su señal.

Había hecho su mejor esfuerzo para poner los asuntos humanos en orden. Todo lo que podía hacer ahora era sonreír, dejar correr todo, y esperar el veredicto de los cielos.

— … Hagamos esto. Todo el mundo, empiecen justo como lo planeamos.

Bajó su mirada del cielo, dirigiéndola directamente hacia los miembros de la fuerza de expedición parados frente a él. Ante su deseo, los guerreros montaron sus bestias de guerra sin decir una palabra, actuando de acuerdo a las palabras de Subaru.

— …

— Sí. Gracias, Patlash.

El dragón terrestre de color negro había estado parado cerca al lado de Subaru todo este tiempo, esperando su turno con impaciencia. Subaru agarró su dura piel con la palma de su mano antes de montarse como los otros.

Las monturas de Julius y Ricardo estaban a sus lados, intercalando a Subaru entre ellos. Ferris, dejado en el suelo por sí solo, asintió hacia Subaru con una mirada seria mientras Subaru tomaba su lugar en la vanguardia.

Entonces anunció el inicio de la batalla final.

— Ahora, esta vez decidiremos esto… Pereza, Señor Destino, no me contendré contra ustedes.

***

 

 




 

Subaru había inferido varias cosas acerca de la Posesión de Petelgeuse.

Primero, era un poder para cambiar al cuerpo de otros, robándolo de ellos.

Segundo, los así llamados dedos de Petelgeuse eran retenedores para que él se transfiriera en ellos, así que como precondición para derrotar a Petelgeuse, todos los dedos tenían que ser destruidos.




Tercero, si Petelgeuse pierde todos sus dedos, él en cambio se transferiría a un cuerpo diferente. El cuerpo de Subaru era el candidato líder.

El parásito de la mente era tan poderoso, que era virtualmente imposible resistirse por uno mismo. Fin.

— Ahora que estoy escribiendo esto, esto es como, te-mata-tan-pronto-como-te-ve. Además, tiene las Manos Invisibles, así que no puedes reírte y decir, “Nah, nada es tan malvado”.

El Arzobispo de los Siete Pecados Capitales tenía dos poderes. Subaru tenía confianza en que, si no los conocías, podías retarlo cien veces y ser asesinado cada vez.

En el curso de repetir mientras mantenía esto en su memoria, buscando una y otra vez un plan para derrotarlo, Subaru finalmente vio con claridad el terror de su enemigo. No era de extrañar que el Culto de la Bruja hubiera tenido tal influencia en el mundo sobre el curso de cuatro siglos.

Tal era la escala de Petelgeuse Romanée-Conti, el loco especializado en matar a primera vista.

— Bueno, es por eso que estoy aquí.

La mejor cosa para vencer a un enemigo que-te-mata-a-primera-vista era alguien que no lo viera a primera vista.

Así era Subaru Natsuki, quien había Retornado por Muerte, quien era el enemigo mortal de Petelgeuse Romanée-Conti.

Una vez más, Subaru atravesó el oscuro bosque de árboles descuidados mientras sus pies lo llevaban a la muralla de roca.

El verde cubría el paisaje a cada vuelta, un mundo donde incluso el sentido direccional parecía sospechoso.

Sin embargo, los pasos de Subaru eran seguros, sus pies, la experiencia tallada dentro de su memoria, todas estas cosas guiaron a Subaru hacia adelante.

— Que el show comience.

Sonriendo amargamente ante la aceleración de sus latidos, Subaru murmuró eso mientras le daba a su pecho dos golpes suaves. Luego se dirigió al frente. El lugar apareció ante su vista.

Hasta ese momento, Subaru nunca se había acercado a ese lugar con la resolución de pelear en su corazón. La última vez, había estado comprando tiempo como un señuelo: antes de eso, había estado ahogándose en la sed de sangre de otros y deseando el suicidio.

Pero esta vez era diferente. Al menos, esta vez era diferente de las anteriores.

Subaru había venido a este lugar con la resolución de pelear endurecida en su corazón, todo para poder llevar una larga, larga cadena de karma, una batalla repetida una y otra vez, hasta un final.

— … Es bueno que hayas venido, discípulo del amor.

Subaru tembló de emoción cuando repentinamente el bosque se abrió y fue saludado con amables palabras de bienvenida.

Cuando salió del bosque, un acantilado escarpado se abría ante él, levantándose alto en su campo de visión. Un delgado hombre estaba parado frente a la roca con sus dos brazos abiertos. Sus ojos saludaron a Subaru con un brillo feroz.

¿Eran ahora cuatro veces que había sido saludado con esta vista?

Sin importar quien sea, cuando ves la cara de alguien repetidamente, dejas a esa persona en tu corazón hasta cierto punto, pero parecía que era imposible en lo que respecta a este hombre.

— Yo SOY el Arzobispo de los Siete Pecados Capitales del Culto de la Bruja representando la Pereza…

El loco extendió su mano, ensangrentada por las heridas autoinfligidas, mientras su línea característica encendía la chispa. Con los ojos empapados de locura, el hombre se arqueó hacia atrás, sacó la lengua, y abrió mucho los ojos mientras decía…

— ¡¡… Petelgeuse… Romanée-CONTI!!

Con un aleteo de su hábito negro, el loco proclamó en voz alta su nombre con un aplauso de sus manos ensangrentadas. Petelgeuse procedió a estampar el suelo, empezando un pequeño baile feliz mientras reía con deleite.

— ¡Es un buen día, un día espléndido! ¡Pensar que este día, el día del juicio, ESTARÍA saludando a un nuevo adherente del amor! ¡¡YO ESTOY conmovido, muy conmovido, conmovido hasta las lágrimas, mi pecho está a punto de estallar!!

El loco dejó volar saliva mientras abrazaba su propio cuerpo de piel y huesos. Subaru albergaba disgusto por sus excentricidades, pero estaba acostumbrado a suavizar sus expresiones faciales en presencia del hombre.

Además de eso, Subaru ejecutó la operación tal como se acordó de antemano. Es decir…

— ¡Señor Arzobispo de los Siete Pecados Capitales! ¡Es un placer conocerte por primera vez!

Con estas palabras dichas, Subaru se apresuró y se arrodilló a los pies del loco. Se llevó la mano izquierda al pecho, y levantó la mano derecha mientras inclinaba la cabeza con el mayor respeto y habló.

— ¡Estoy realmente avergonzado de haber llegado en la víspera de este juicio! ¡Señor arzobispo, por supuesto, use este cuerpo, esta alma, para llenar cualquier vacante entre los fieles, y agrégueme a sus dedos con toda prisa!

Por lo tanto, con un exceso de arrogancia, Subaru dijo mentiras descaradas. Proclamó sus líneas preparadas con una voz aguda, infundió su rostro con la máxima reverencia que fue solo superficial, y silenciosamente esperó la reacción del loco.

— …

Petelgeuse no respondió a la sincera súplica de Subaru. Él no dijo nada. No se movió. El inquietante silencio hizo que Subaru se tragara la saliva mientras aumentaba su cautela y alerta con respecto al próximo movimiento de Petelgeuse.

El silencio continuó durante unos diez segundos más antes de ser interrumpido abruptamente por…

— ¡OOOH! ¡Qué fervor tan ferviente desde la primera reunión!

Petelgeuse levantó la vista, y extendió ambas manos al cielo. Su voz y todo su cuerpo temblaban; se había conmovido hasta las lágrimas.

— ¡Qué discípulo ha llamado el amor! ¡En todo mi tiempo maldito como Pereza, no puedo recordar uno con ojos tan claros! ¡TÚ! ¡TÚ, un piadoso adherente del amor! ¡Qué indigno debo ser por haberte pasado por alto todo este tiempo! ¡TE PIDO que perdones mi pereza…!

Petelgeuse echó sus extremidades a un lado mientras prácticamente saltaba al suelo frente al Subaru de corazón frágil. Sin dudarlo, el loco se postró en el suelo rocoso, golpeándose la cabeza contra la superficie varias veces. El auto castigo despiadado le hizo sangrar la frente, pero tenía una tendencia tan grande a autolesionarse que probablemente hacía esto todos los días antes del desayuno.

Ahora que Subaru sabía que era el cuerpo de otra persona, el asco que sintió al ver a Petelgeuse actuar de esa manera fue más fuerte que nunca.

De cualquier manera, no sería bueno para él castigarse a sí mismo hasta el punto de morir. Detrás de escena, la operación se desarrollaba silenciosamente: arruinarla al permitir que Petelgeuse cambiara cuerpos desperdiciaría todo.

— ¡Por favor, deténgase, Señor Arzobispo! ¡Tales acciones no traen alegría al Culto de la Bruja!

— ¡Ahh, pero! ¡Pero, pero, pero, pero, peeeeeero! ¡Mi propia Pereza! ¡Mi pecado! ¡El hecho feo de que ALGUIEN como yo no le he devuelto Su amor! ¡No poseo otra manera de ARREPENTIRME!

— ¡Eso no es así! ¡El Culto de la Bruja preferiría que sus queridos seguidores le pagaran su favor antes que verlos lastimarse! ¡Es la voluntad de llevar a cabo la prueba lo que seguramente le traerá alegría!

Petelgeuse continuaba golpeando su cabeza contra el suelo cuando Subaru usó un discurso divagante para detenerlo. Pero de repente las palabras detuvieron a Petelgeuse; él miró a Subaru, con los ojos muy abiertos. Con esos ojos resecos sobre él, Subaru asintió fuertemente, no es que significara algo especial para Subaru.

Cuando lo hizo, la obsesión de Petelgeuse pareció desvanecerse. Una única lágrima goteó de su rostro mientras hablaba.

— Sí, es justo como DICES.

— ¡¿…?!

Él lo dijo de una manera inusualmente amable. Al siguiente momento, Subaru encontró a Petelgeuse abrazándolo fuertemente.

La garganta de Subaru se detuvo cuando la repugnancia instintiva y poderosa lo golpeó, pero el loco no prestó atención a su reacción. Petelgeuse lloró grandiosamente sin limpiarse las lágrimas que fluían y la sangre de su frente.

— ¡Ahh, estoy equivocado, profundamente equivocado! ¡Sí! ¡El juicio! ¡Lo que requiero no es castigo, juzgarme, o matarme a mí mismo, sino el juicio! ¡Que terrible pereza, olvidando eso mientras me revolcaba en el gozo de mis propias heridas! ¡Te agradezco! ¡¡Te agradezco a TI!!

Cuando Subaru se giró en los brazos de Petelgeuse, miró hacia arriba mientras Petelgeuse lo bañaba con gratitud unilateral.

Petelgeuse limpió la sangre de su frente y metió los dedos de su mano derecha en su boca, la misma boca que mostraba la necedad de autolesionarse, aplastando el pulgar, dedo índice, y medio, uno por uno.




— ¡No tengo valor si soy perezoso! ¡La diligencia es lo más valioso en este mundo, y en este mundo, pereza es el peor vicio que debo aborrecer! ¡Ahh, AHH, ahh, debo pagar Su amor!

Estaba en un estado precario e incoherente en el que la palabra y el hecho ya no estaban alineados. Reflexionó sobre la autolesión mientras se aplastaba los dedos, solo para lamentarse de sus acciones precipitadas al siguiente momento.

Subaru, sintiendo la necesidad de poner fin a su naturaleza loca y casi insoportable, se llevó la mano al bolsillo. Sin embargo, su palma no fue recibida por la esperada reacción. Se necesitaba más tiempo para que la operación continuara.

— Señor Arzobispo, ¿puedo hablar con usted sobre el juicio?

Temeroso de que se produjera un feo silencio, Subaru respiró hondo, ocultó sus pensamientos internos y pronunció esas palabras. La última vez, no había logrado sacar nada de Petelgeuse con respecto al juicio, por lo que todavía estaba en la oscuridad sobre los detalles. Un juicio significaba una prueba de algún tipo. El Culto de la Bruja estaba sometiendo a Emilia a algún tipo de prueba de acuerdo con su dogma.

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