Re:Zero Kara Hajimeru Isekai Seikatsu

Volumen 8

Capítulo 5: Un Pacto Completado

Parte 4

 

 

En poco tiempo, la mirada de sorpresa de Petelgeuse se vio obligada a retroceder, reemplazada desde abajo por la mirada de Subaru respirando dolorosamente. La transformación hizo que Julius y los demás alzaran la voz al ver un rayo de esperanza.

— “¡Subaru!” “¡Subaru!” “¡Señor Subaru!”




— Yo soy… Petelgeuse Romanée-Conti… ¡Cállate de una vez, yo soy Subaru Natsuki…!

Empújalo, empújalo. Entierra todo en los rincones oscuros de la mente.

— Estás simplemente… murmurando en mis oídos… pronto desaparecerás… ¿En serio crees… que puedes vencerme a mí, por fuerza de voluntad…?

Con un engaño, una muestra de pretensión, trató de recuperar, recuperar su propia mente.

Si no lo hacía, estaría a punto de rendirse ante la necesidad de destruirse en ese mismo momento. O tal vez de querer que los brazos destructivos se extiendan desde su sombra y destruyan todo lo que lo rodea.




— …

¿Era esa urgencia una oscuridad que envolvía a Petelgeuse durante todo el tiempo?

Si es así, podría, en un nivel, comprender y simpatizar con las acciones aberrantes del loco hasta la fecha.

Inmerso en tal locura, se lastimó para mantener la cordura.

Si estaba constantemente cubierto de una locura tan poderosa, no es de extrañar que se volviera mentalmente desequilibrado.

¿Era este el mundo como lo vio Petelgeuse?

— ¡No busco tu comprensión!

Esas fueron las primeras palabras que habló Petelgeuse cuando superó la resistencia de Subaru.

La voz que había pronunciado tanta locura, tanta delicia loca, tanta furia, ahora hablaba con una mente indiferente, inmóvil.

Era una oscuridad que heló a Subaru hasta los huesos más de lo que alguna vez lo había hecho su locura.

Y entonces lo entendió, no podía dejar que esta oscuridad saliera a la superficie.

— … Hazlo, Julius.

Con la disminución de la resistencia de Petelgeuse, él lo resolvería mientras aún tenía el control.

Para ese propósito, Subaru eligió el método con mayor probabilidad de éxito. Esa espada tenía la mayor posibilidad de vencer a Petelgeuse.

Cuando se dirigió, Julius estaba horrorizado; sus ojos se abrieron y sus labios temblaron.

— ¿Qué estás… diciendo?

— Lo siento, pero… es solo cuestión de tiempo. Si no… me detienes ahora, no podemos ganar… así que antes de que eso suceda…

— ¡No! ¡Subaru, debes reconsiderarlo! Soy un caballero y un mago espiritual, un caballero espiritual que juró ayudarte en tu objetivo. ¡No puedo romper ese juramento ahora!

— Juraste conmigo… proteger a Emilia… Muy enfermo de mí, lo sé.

La respuesta que Subaru sacó de sí mismo hizo que Julius hiciera una mueca de angustia.

Siempre mantuvo su elegancia y compostura. Con ese comportamiento para continuar, Subaru estaba un poco sorprendido por la expresión que estaba haciendo. Subaru nunca había soñado que dudaría después de llegar tan lejos.

— Y tenías algo qué decirme más tarde.

— … Lo siento. Pero no se puede hacer.

Él recordó las palabras que dijeron en el instante que se desearon buena suerte en batalla en el apogeo de la pelea contra Pereza. Él debió haberlo dicho entonces, pero al final, después de arrastrar sus pies, no dijo nada a tiempo.

— Wilhelm, no hagas nada imprudente…

— Me esforcé para llegar a este punto. Absolutamente no aceptaré un final como…

Wilhelm estaba herido gravemente, habiendo retrasado el tratamiento de sus heridas para llegar a toda prisa. Subaru solo podía alabar al Demonio de la Espada, forzando un cuerpo que no debería moverse solo a través de fuerza de voluntad, pero esta oscuridad no podía ser vencida por la habilidad de la espada.

Subaru dio una sonrisa momentánea y débil antes de dejar las cosas en manos de la última persona.

— Ferris, por favor.

— Puedes odiarme por esto, Subaru. Yo me odio también.

Ante las palabras de Subaru, Ferris, la persona que más odiaba la crueldad de la vida y la muerte, asintió. Él parecía de alguna manera haber previsto que sería él quien lo haría. Con lágrimas en sus ojos, apuntó un dedo hacia Subaru.

El gesto provocó una anormalidad en el núcleo de Subaru, es decir, un dolor ardiente, como si su sangre estuviera hirviendo, quemando todo su cuerpo con un calor insoportable.

— ¡¡Ga… aaaa…!!

Caliente. Caliente. Caliente. Caliente. Caliente. Caliente. Caliente.

Su garganta estaba caliente. Sus ojos estaban calientes. Su cuerpo estaba caliente. Su lengua estaba caliente. Su nariz estaba caliente. Su sangre estaba caliente. Su cerebro estaba caliente. Sus huesos estaban calientes. Su alma estaba caliente. Su vida estaba caliente. Caliente, caliente, caliente.

Su sangre estaba literalmente hirviendo, sus órganos internos estaban hirviendo lentamente, y el vapor de alta temperatura que emitía su cerebro nubló su visión.

— ¡¿Aaaaaaa…?!

Desde otro lugar que no eran sus oídos derritiéndose, escuchó el eco de un grito de muerte que no era el suyo.

Un cuerpo estaba habitado por dos mentes. Naturalmente, quemar el cuerpo significaba quemar la mente del loco con él.

No había escapatoria. A este ritmo, esa alma, atrapada en su recipiente, sería enviada directamente al más allá.

— …




Sufrió, se retorció, convulsionó, y finalmente, su cuerpo no se pudo mover más.

Petelgeuse podía intentar su doloroso acto de perdedor de nuevo, pero no funcionaría esta vez. Dentro de Subaru, sus días estaban acabados.

— ¡Ferris! ¿Por qué…?

— Nadie más podía hacerlo, ¿verdad? Esto es lo que Subaru quería.

— Incluso así, infringir tanto dolor en el Señor Subaru de esta…

— ¡…! ¡¿Crees que yo quería?! ¡Usar mi poder, poder que tengo por el bien de Lady Crusch, que prometí que usaría para llevarla al trono, de esta forma…!

Las voces de lamento, arrepentimiento, furia, tristeza… sonaban tan distantes.

Sin la fuerza de siquiera voltear su cabeza, Subaru en silencio se disculpó por forzar a Ferris a manchar sus manos así. Con Julius dudando, y Wilhelm más allá de su límite, Ferris era el único con quien podía contar.

Era el mismo método que había usado para hacer que Kety se desmayara dentro del carruaje dragón que luego explotó. El cuerpo de Subaru había sido directamente curado por Ferris, así que Ferris podía interferir con el maná de Subaru sin tocarlo.

El resultado era simple. El poder, y sufrimiento, estaban más allá de las expectativas de Subaru, casi lo suficientes para arrepentirse de su elección.

Pero esos sentimientos fueron eclipsados por la culpa de forzar tal tarea en Ferris.

El poder de Ferris era de curar a otros. Ese era la Fuente del orgullo de Ferris, su misión en la vida, y una parte de él mismo lo valoraba sobre todo lo demás. Subaru lo había hecho usar ese poder de una manera terrible.

Él solo deseaba pronunciar la palabra lo siento.

— …

Echado en el suelo, incapaz de moverse, Subaru sintió algo tocando su cara. Sus ojos se sentían abrumados, sin mostrar nada. Pero Subaru reconoció la sensación dura y granulada de alguna parte.

No era de Julius, ni de Ferris, ni de Wilhelm, sino de alguien más relacionado con…

— …

Con la vida de Subaru parpadeando como una pequeña llama en el viento, él sintió a Patlash, la dragona negra azabache, acurrucarse cerca para llorar su muerte.

Probablemente, estos eran los cuatro primeros en la lista de personas a las cuales había causado problemas… no, Emilia y Ram faltaban en esa lista. Y él estaba verdaderamente agradecido que ninguna de las dos esté ahí.

— Subaru.

Sintió a alguien parándose al otro lado de Patlash, hablando con una voz directa. Ni siquiera tenía que pensar quien era. Lleno de determinación, la voz no podía ser de nadie más sino de “El más fino de los caballeros”.

Después de todo, no había un caballero más caballeroso que él.

— Fue mi insuficiencia la que los forzó a ti y a Ferris a tomar una decisión tan desagradable. Algún día seguramente pagaré por este pecado.

No te preocupes por cosas estúpidas como esta, era exactamente lo que no tenía ganas de decir.




Preocúpate más y más, maldición. Nunca lo olvides. Nunca lo olvidaré. Este dolor, esta impotencia…

— …

Por un momento, hubo silencio. Sin embargo, eso no rompió la resolución del caballero.

Sintiendo el frío acero en su cuello, Subaru dejó salir su aliento ante el aparente hecho de que probablemente pronto sería enviado a partir.

— Señor Subaru, lo siento mucho.

— Lady Emilia probablemente llorará.

Las voces sonaban distantes y rotas para él. Todo era vago e incomprensible.

Hubo promesas. Para nunca olvidar. De tomar algo de vuelta. De definitivamente venir de nuevo.

¿Termina aquí? ¡Absurdo! ¡No puedo… no de esta forma! ¡Justo cuando había encontrado un recipiente adecuado! ¡En la víspera de la finalización del juicio! ¡Un dedo! ¡Si tengo un nuevo recipiente, no puedo ser destrui…!




Cállate y vete al infierno.

***

 

 

 

Cayó, cayó a un lugar desconocido, muy lejos…

De alguna forma, había muerto de nuevo. Probablemente lo perdió todo de nuevo.




Él entregó todo al abismo. Este era el familiar abrazo del fallo después de perder su vida patéticamente.

Mira de vuelta al mundo. Mira de vuelta a tus errores.

No lo olvides. No lo olvides. No lo olvides.

La voz llena de lágrimas de Ferris. El lamento de Wilhelm, temblando de arrepentimiento. La resolución y remordimiento de Julius, tan grande que probablemente rechina los dientes sobre ellos. Nunca lo olvides. No importa que tan bajo caigas, nunca lo olvides




Así, otra vida llegó a su fin.

Sin embargo, no obstante, incluso así… Subaru Natsuki continuó.




Lo que sea que pasara, sin importar a dónde volviera, sin importar cuánto sufrimiento cargaba con él, su lucha nunca cesaría. Él repetiría y lo haría otra vez, porque eso es lo que juro.

Con un golpe, y un sonido, todo se hundió en la oscuridad. Y así fue interrumpido. Fue cortado. Y entonces…

— Te amo.

Junto con un suave, fugaz y cruel aliento…

Subaru Natsuki perdió su vida, y el mundo nació de nuevo una vez más.




-FIN DEL VOLUMEN 8-

 

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