Re:Zero Kara Hajimeru Isekai Seikatsu

Volumen 8

Capítulo 5: Un Pacto Completado

Parte 1

 

 

La pálida luz bailaba violentamente, cubriendo la Aldea Earlham, escarlata por la sangre y el fuego, con su brillo.

El frígido aire creaba finos fragmentos de hielo, que reflejaban la luz creada por la fantasiosa vista, un fenómeno conocido como polvo de diamante, robado de su belleza por la realidad de la tragedia debajo de él.




— Suficiente. No toleraré más violencia de tu parte.

La hermosa voz atravesó la surreal escena como una luz pasa a través de un claro pedazo de vidrio.

El campo de batalla fue dominado por esa voz, clara como una campana, y los ojos de todos fueron robados por la chica que apareció sobre ella.

Su largo y plateado cabello aleteaba en un cálido viento. Sus ojos violetas estaban imbuidos con una poderosa determinación. Su belleza era tan grande que nadie que la hubiera visto podría olvidarla. Su apariencia exterior era suficiente para atraer los ojos de otros varias veces.

Sin embargo, en ese instante, su apariencia no era el porqué por el cual se había robado las miradas de todos los presentes.




Las miradas de todos habían sido robadas sin ninguna razón más allá del asombro abrumador de su presencia.

— …

El sonido del metal contra metal, los llantos de ira y tristeza, e incluso las llamas quemando las casas cayeron en silencio, como si contuvieran la respiración.




En tal mundo, la chica de pelo plateado, Emilia, silenciosamente miró a su enemigo.

— Emilia…

Cuando Subaru puso su nombre en sus labios, todos sus complicados sentimientos lo envolvieron

Por supuesto que había llegado a esto.

Había una batalla sucediendo en la puerta de la mansión. Los aldeanos estaban evacuando a la mansión uno tras otro. Alguien estaba peleando para protegerla. No había forma de que ella se quedara tranquilamente encerrada.




Los ojos de Emilia contenían tristeza y enemistad contra el Culto de la Bruja que había creado este campo de batalla.

— Retrocede, villano. No te dejaré… hacer cosas tan terribles.

— Ahh, ¿cómo puede ser…?

Identificando al loco parado en la plaza como su enemigo, Emilia le habló con un tono de voz severo. Sin embargo, el loco difícilmente estaba asustado de esa voz; su cara manchada de sangre registró sorpresa antes de brillar con deleite.




Pereza retorció su cuerpo, estiró sus dos manos hacia Emilia, y continuó sonriendo mientras gritaba.

— ¡Ahh, ahhh! ¡Qué día tan fortuito y maravilloso! ¡Qué estupendo destino! ¡Pensar que una oportunidad tan maravillosa llegaría a suceder!,¡Verdaderamente, la viva imagen! ¡Nunca, entre estos repetidos juicios, pensé que tendía la oportunidad de encontrarme con un recipiente de tal magnitud…!

— ¿… Qué estás diciendo?

Tan profundamente movido estaba la quinta Pereza que dejó salir un torrente de lágrimas de él. Viendo las lágrimas fuera de lugar del loco, Emilia levantó sus cejas, con desconcierto en su rostro.

— ¡Ohh, ohh, oh Bruja… la luz de amor que me guía…!

El loco avanzó torpemente hacia adelante, cerrando la distancia entre él mismo y Emilia. Quizás su reacción era parte de lo que lo había conmovido tan profundamente. Con la distancia entre ellos cerrándose, Emilia giró una palma hacia él.

— ¡No te muevas! No te lo advertiré de nuevo.

Emilia mantuvo su palma hacia adelante, haciendo la declaración mientras el loco se acercaba. Sin embargo, ella diciéndole que se detuviera nunca llegó a los oídos del loco. Él dio un paso adelante, luego otro, cerrando la distancia…

— ¡Esta vez! ¡O la próxima! ¡Algún día, algún día, yo…!

— Te dije, no te muevas.

Como ella había dicho, esta vez no era otra advertencia. Ella fríamente cambió de un ultimátum a la implementación de fuerza.

La luz bailando salvajemente en el cielo se rompió, y una oleada de maná congeló las gotas de agua en la atmósfera. Esto creó un total de cuatro afiladas lanzas heladas; y estas, ella las lanzó en un instante.

— …

El escalofrío era provocado por la muerte abrumadora despiadada. Un único golpe podría cortar el hilo de la vida sin fallar; un ser empalado con un golpe sólido tendría su carne pintada de blanco, congelada al punto de que su alma se convertiría en una estatua de hielo. Sin embargo…

— Sin dudar, sin lástima, sin misericordia… ¡Verdaderamente, verdaderamente, verdaderamente una decisión diligente!

— ¿… No son ellos tus aliados?

El loco se rio energéticamente al lado de los Cultistas de la Bruja, ahora congelados a su lado, habiéndolo escudado con sus cuerpos. La vista hizo que Emilia frunciera el ceño sin comprender.

Respondiendo a sus dudas, el loco inclinó su cabeza en un ángulo de noventa grados, estirando una mano malvada hacia un subordinado congelado, rompiéndolo en pedazos.

— ¡Ellos son discípulos! ¡Además, mis dedos! ¡Sin embargo, antes ti, ante el recipiente, estas cosas no tienen significado! ¡Es lo mismo incluso para MÍ! ¡Ahora mismo, mismo, mismo, mismo, mismo, mismo, mismo, mismo, mismo, mismo! ¡Mi voluntad, mi razón de existir! ¡Toda ella, está en ti!

— …




— En ti, en ti, en ti… Sin embargo, ahí no es donde debe acabar.

Hacia Emilia, aterrada por su locura, el loco abrió mucho sus ojos y levantó un dedo ensangrentado. Él apuntó el dedo aplastado hacia Emilia, o más precisamente, hacia el hombro izquierdo de Emilia.

Encima de su delgado hombro, un pequeño espíritu gato estaba acurrucándose contra su cabello plateado. Era a este ser a quién Pereza mostraba su ira.

— ¡Espíritu, espíritu, espíiiiiritu! ¡Diminuto en estatura, sin conocer ni el amor, ni la justicia! ¡Ignorante, en otras palabras, pecador! ¡¡Qué blasfemia!!

Pereza expresó rabia excesiva y odio hacia Puck. Sin embargo, cuando el loco lo mencionó con un torrente de enemistad, Puck lo miró con ojos crueles.

Era una expresión inimaginable del espíritu, quien había sido tan amable y despreocupado diariamente… no, Subaru conocía esa mirada, cómo se lucía Puck con una sed de sangre perfeccionada hasta el máximo.

Subaru conocía el gran poder que había dentro de ese pequeño cuerpo, debido a que lo había experimentado él mismo.

— Desafortunadamente, estar con ella es la razón de mi existencia. No necesito el permiso de nadie, ni intento buscarlo; además, tú eres el desagradable aquí.

Ambos estaban decididos, haciendo que el odio que se mostraban el uno al otro fuera de lo más claro. El loco había reprendido a Puck con una emoción feroz; Puck respondió al disgusto del loco con desdén.

A este paso, el más ligero toque los desencadenaría, y la lucha entre los dos seres de inmenso poder empezaría verdaderamente.

— Espera, eso es…

— Eres tú quien necesita esperar, Subaru. Tranquilízate, ahora… Cuando Subaru intentó intervenir en el borde de las hostilidades, alguien repentinamente lo jaló desde su brazo. La fuerza tomó a Subaru por sorpresa; Ferris, quién había aparecido en algún punto, estaba jalándolo de su brazo. Ferris, aún vistiendo el manto andrajoso de antes, acarició al Patlash severamente herido mientras suspiraba delante de Subaru.

— Subaru, ella está terriblemente herida, y también lo estás tú.

Necesitas descanso absoluto. Esa es una orden, meow.

— ¡Cómo si fuera el momento! No puedo dejar que Emilia se enfrente a ese…

— Fuimos Ram y yo quienes decidimos llamar a Lady Emilia, confía en ella un poco, ¿está bien?

Con un alto puesto a sus pies nerviosos, Subaru hizo una mueca a las palabras de Ferris.

En respuesta al perplejo Subaru, Ferris cerró un ojo y dijo—: Confía en que la persona que quieres proteger no es adecuada solo para quedarse atrás y observar.




***

 




 

Considerando el duro intercambio de hace un momento, la batalla empezó en un silencio misterioso.

— …

Las paredes de niebla helada que Emilia había dispersado a su alrededor se rompieron cuando saltó pesadamente hacia atrás. Justo entonces, el suelo donde ella había estado hasta hace un momento explotó; ella parpadeó ante los montones de tierra excavada.

— Así que realmente no puedes verlos.

— Esto necesita atención extra.

Puck murmuró encima del hombro de Emilia. Ella se enderezó a sí misma mientras tocaba ligeramente las puntas de sus pies.

Un golpe invisible ejercido por el loco, como Ferris había informado de antemano, los ojos de Emilia no pudieron ver los puños. Pero ella tenía manera de defenderse a sí misma incluso sin verlos.

Ella se rodeó a sí misma con un cuerpo de niebla helada, esquivando cuando ella sentía una intrusión exterior. Puck había sugerido este método, y con sus habilidades, estaba muy lejos de ser imposible de hacerlo.

— Me acercaré y entonces lo golpearé.

Cuando Emilia murmuró, el suelo que tocaban sus pies fue pintado de blanco. Centrado en Emilia, la escarcha cubriendo el suelo se difundió más, convirtiéndolo en tierra congelada en un radio de 20 metros a su alrededor en un parpadeo.

Era una sensación familiar bajo sus suelas. Influenciada por el bosque en el que había nacido y crecido, deslizarse por el hielo era algo natural para ella.

— ¡Frente a mi amor, tales movimientos! ¡Trucos! ¡ESTRATEGIAS!, ¡Simplemente resistencia inútil!

El hombre gritó a Emilia quien se deslizaba, llegando a máxima velocidad del primer paso hacia ella. En el siguiente momento, avanzó con un grito opresor, destrozando la niebla helada alrededor de Emilia. Pero para el momento en que los brazos invisibles atravesaron la niebla, el cuerpo de Emilia no podía ser encontrado por ningún lado.

Deslizándose por el hielo, Emilia estaba corriendo en círculos alrededor del hombre para que no pudiera apuntar. Él intentó perseguirla y ponerse delante de ella, pero nada de lo que intentó resultó en un acierto. Dispersando libremente hielo sobre el suelo, ella podía escapar a donde sea.

Y antes que los brazos invisibles pudieran golpearla, el confiable protector de Emilia completó su amarre envolvente.

— Entiendo que te enamores de mi preciada hija. Estoy muy orgullosa de ella. Pero no se permiten pestes.

— ¡¿Nn…?!

El instante en que Puck hizo su relajado comentario, gruesas paredes de hielo se levantaron, rodeando al hombre por sus cuatro lados. Con sus rutas de escape bloqueadas, los ojos del hombre se abrieron con asombro, dejándolo completamente indefenso.

Inmediatamente, las paredes de hielo dejaron salir un crujido cuando dispararon picos de las superficies interiores.




No había lugar al que escapar; un ataque letal sin previo aviso.

La presa atrapada sería empalada dentro de las paredes, congelada hasta la última gota de sangre, y rota en pedazos.

Era un ataque que encarnaba la inocente crueldad bajo la adorable superficie de Puck. Pero…

— ¡¡… Ingenuo!! ¡Ingenuo, ingenuo, ingenuo, ingenuo, ingenuo, s-s-s-sí!!

Un bramido se levantó desde dentro del confinamiento helado. En el siguiente instante, las paredes de hielo se rompieron en añicos con un sonido agudo. Los hielos convertidos en fragmentos resonaron mientras el hombre saltaba de ellos, ileso.

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