Re:Zero Kara Hajimeru Isekai Seikatsu

Volumen 8

Capítulo 4: Una Pereza Astuta

Parte 1

 

 

Cuando la mente de Subaru volvió a la realidad, lo primero de lo que se dio cuenta fue de un fuerte hedor de algo quemado.

Era como el de la carne que había sido cocida hasta cenizas, vegetales salteados que habían sido fritos en negro, completa y absolutamente quemados por el exceso de calor por dentro y por fuera, un aroma que hacía que el humor de uno se pusiera en los más bajo.




— …

Él abrió su boca, intentando sacar su voz. No podía escuchar nada. No era el sonido el que no llegaba a sus tímpanos, sino que un sonido demasiado fuerte los había golpeado en un momento anterior. Un sonido tan fuerte que el término pitido resonaba en su cráneo entero, dejando que Subaru esperara poco de su escucha por el momento.

— …

Subaru continuó levantando su voz instintivamente mientras confiaba en sus otros sentidos. Sus párpados estaban abiertos, pero su campo de visión se mantenía completamente oscuro, descartando la vista. Su sentido del olor estaba dominado por el hedor de algo quemándose, y había un fuerte sabor a óxido dentro de su boca. El hecho de que estaba echado boca arriba, con sus extremidades estiradas, significaba que había probablemente caído al suelo.

— … Aah.




Durante el momento que revisó para ver si sus extremidades podían moverse, su propia voz pasó débilmente a través del pitido en sus oídos. Mientras el pitido empezaba a desvanecerse, empezó a ser capaz de oírse a sí mismo. Al mismo tiempo, empezó a escuchar el sonido de su sangre fluyendo por su cuerpo, y la oscuridad de su campo de visión gradualmente se iluminó.

Sus cinco sentidos estaban funcionando. La vista y visión estaban volviendo, permitiéndole sentir el mundo a su alrededor. Y entonces…

— ¡¡…!! ¡…! ¡¡…!!

Mientras su escucha se recuperaba, gritos severos volaron en su dirección. Algunas voces eran espeluznantes; otras eran aquellas de niños llorando. Gritos. La mansión, quemada instantáneamente, sus pensamientos empezaron a hervir.

— ¡…! ¡¿Que demo…?!

Cuando su proceso de pensamiento se recuperó, reforzado por sus cinco sentidos, Subaru se incorporó sobresaltado y miró a su alrededor. Su cuerpo completo, cubierto de quemaduras y cortes, suplicó por piedad, pero el espectáculo frente a sus ojos hizo que olvidara todo eso.

Justo frente a los ojos de Subaru estaban los restos ardientes de un carruaje dragón, con varios cadáveres de dragones terrestres esparcidos a su alrededor.




— Ex… plosión…

Su memoria de antes volvió, permitiendo que Subaru capté adecuadamente lo que había sucedido.

Explosión. Sí, una explosión. Explosión era la única palabra que tenía para la fuerza de destrucción suprema que se había formado.

Tal era su poder que los carruajes dragón alineados a un lado habían sido mandados a volar y un gran pedazo de la Villa Earlham desapareció. Las casas que bordeaban la plaza del pueblo habían sido engullidas por el fuego esparcido de la explosión, con llamas quemando el conocido escenario.

Los oscurecidos carbonizados objetos dispersados por el área eran parcialmente carruajes dragón y los cuerpos de sus dragones terrestres, pero el hecho de que ninguno estuviera intacto hizo que fuera incapaz de diferenciar entre la materia orgánica e inorgánica. Seguramente fue una conclusión inevitable que el denso olor de la carne quemada invadiendo su nariz era de los dragones terrestres que habían perecido en el estallido.

Asustado de que los dragones terrestres hubieran volado sin dejar rastro, Subaru apretó sus muelas y dijo:

—¡Ia! ¡Sal! ¡Ia! ¡Estás aquí, ¿no es verdad?!

Cuando Subaru golpeó su pecho y desesperadamente gritó, el espíritu rojo común instantáneamente respondió. La luz roja apareció frente a sus ojos, sin hacer una queja por ser llamada repetidamente mientras silenciosamente afirmaba su existencia con su calor.

Subaru recordó que Ia lo había protegido, desplegando una barrera un instante antes de la explosión. Si no fuera por la protección del espíritu, Subaru hubiera muerto en la explosión al igual que los dragones terrestres a su alrededor. Sin embargo, Subaru no había sido el único en el carruaje dragón. No tendría sentido si él hubiera sido el único salvado.

— ¡Ia! La persona conmigo… ¡¿Dónde está Ferris?! Donde…

— … Estoy aquí.

Subaru estaba sobre sus rodillas cuando una frágil voz llegó a sus oídos. Como era verdaderamente la voz que deseaba escuchar, Subaru prácticamente se cayó cuando se volvió hacia ella. Él escuchó la voz de la sombra de la casa arruinada.

— ¡¿Ferris?! Estas bien, Fe…

— Bien… puede ser difícil de creer, meow.

Cuando Subaru prácticamente se arrastró en esa dirección, Ferris, al que buscaba, se reveló a sí mismo saliendo del humo.




Subaru había temido lo peor, pero estaba aliviado desde el fondo de su corazón cuando Ferris salió. Pero un instante después de ese alivio, se dio cuenta de que algo andaba mal. Estaba feliz de que Ferris estuviera bien, pero estaba demasiado bien.

— ¿La barrera mágica del espíritu no se desplegó a tiempo…? ¿Algún tipo de hechizo defensivo súper poderoso, entonces?

— Nada de eso… morí una vez, eso es todo.

Ferris, con un ojo cerrado, no tenía ninguna herida digna de ese nombre. A diferencia de Subaru, seguramente no tenía la protección de un espíritu común y, sin embargo, su pelaje y su carne estaban en buen estado.

Pero su atuendo no era el uniforme de un Caballero de la Guardia Real, sino simplemente una tela hecha de jirones envuelta alrededor de su carne desnuda. Dado el poco tiempo disponible, la tela debe haber venido de una cortina del carruaje dragón.

— ¿Por qué estás vestido como…?

— ¡Bueno, no puedo evitarlo! ¡La ropa no se puede regenerar con magia!

Y sobre esto…

Ferris empujó su palma hacia adelante, interrumpiendo la pregunta de Subaru mientras miraba con dureza a otro lado. Siguiendo su mirada, Subaru chasqueó la lengua. La situación era incluso peor de lo que había imaginado.

En un instante, la Villa Earlham se había transformado en un campo de batalla, con el choque de fuego y espada tomando lugar.

— ¡No se retiren, empújenlos hacia atrás! ¡Abran un camino! ¡Evacuar a los aldeanos es lo primordial!

Al otro lado de la plaza del pueblo, uno de los caballeros gritó eso mientras él y un atacante cruzaban espadas.

Un gran número de personas se reunieron en la plaza, incluidos los caballeros. Sin embargo, la mayoría eran no combatientes: aldeanos y comerciantes. La fuerza de expedición los estaba rodeando en círculo mientras resistían al enemigo.

Los atacantes estaban vestidos con túnicas negras, con espadas rectas en forma de cruz en sus manos: era el Culto de la Bruja.




— ¿Cómo entraron al pueblo…?




— Eso es obvio: estaban en los vagones del carruaje dragón.




— ¡Mierda!

Su “seguro” había fracasado en todas las formas posibles. Subaru maldijo su propia estupidez y su horrible suerte.

No habían impuesto ninguna restricción a los comerciantes que ayudaban con la evacuación. Al darse cuenta de que los comerciantes habían transportado al Culto de la Bruja, hizo que la frase “El Culto de la Bruja” en todas partes sonara dolorosamente cierta.

— Especialmente si un Arzobispo de Pereza estaba entre ellos.

— Subaru, no tienes tiempo para depri…

— ¡Lo sé! ¡Desecha el plan de evacuación! ¡De cualquier forma, llevemos a todos a la mansi…

Pobre estrategia o no, no tenían más opción que ir y refugiarse. El instante después de hacer esa decisión, Subaru lo vio.

Re Zero Kara Hajimeru Isekai Volumen 8 Capítulo 4 Parte 1 Novela Ligera

 

Repetidos hechizos del Culto de la Bruja rompieron la formación circular de los caballeros, causando que la fuerza de combate resistiendo al Culto colapsase. Las figuras vestidas de negro procedieron a saltar a la plaza del pueblo, balanceando sus espadas mientras asaltaban a los indefensos aldeanos.

— ¡Esos bas…!

Sus espadas cortas reflejaron las llamas; sus destellos ardieron en los ojos de Subaru mientras gritaba a todo pulmón. Sin embargo, su voz no podía detener las viles hojas. Ni los caballeros pudieron detener sus retorcidas acciones a tiempo.

La madre protegió al niño. El esposo defendió a la esposa. El joven se puso delante del viejo. Y las cruces los empalarían a todos.

— ¡Al Clauzeria—!

Un corto momento antes que la trágica escena se desarrollara, un encantamiento resonó, y simultáneamente, Subaru vio una luz en el cielo.

La luz se encendió y arremolinó en el aire, formando un aura de color arcoíris que se derramó sobre la plaza de la villa.

La vívida aura trazó un hermoso arco, bañando indiscriminadamente a los caballeros, aldeanos, y Cultistas de la Bruja con sus colores. Pero un momento después, los efectos sobre ellos eran polares extremos.

El arcoíris suavemente envolvió a los caballeros y aldeanos, transformándose en una barrera para ellos. Los Cultistas de la Bruja empalaron el arcoíris con sus dagas, y en el siguiente instante, fueron envueltos por una onda de choque inimaginable que los envió a volar.

La plaza donde los Cultistas de la Bruja habían entrado fue conquistada por la abrumadora luz del arcoíris. Y esta había sido formada por un apuesto hombre joven en blanca armadura, apareciendo en la plaza como si hubiera flotado hasta allí.

— Nadie manchará el hermoso resplandor del arcoíris, esa es la verdad de los cielos.

“El Amable Caballero”, maestro de la aurora, presuntuosamente pronunció esas palabras mientras empujaba su sable de caballería hacia el cielo. El sable de caballería que había barrido a los Cultistas de la Bruja estaba rodeado por las luces de cinco espíritus comunes, todos excepto Ia, que había sido asignada a Subaru. La forma en que Julius había cambiado la batalla en su momento más oscuro era realmente digna de su otro nombre.

Viendo los resultados por sí mismo, Subaru aplaudió sus manos mientras corría hacia Julius.

— ¡Increíble! ¡Buen trabajo, bien hecho! ¡Realmente te soltaste! ¡Me alegro que estés aquí por una vez!

— Un elogio un tanto irritante, pero lo aceptaré. Me alegro que tú y Ferris estén bien.

Julius, a quien gracias la línea frontal se había recuperado, estaba aliviado de ver a Subaru y Ferris corriendo hacia él. Pero desafortunadamente, no había tiempo para celebrar su seguridad.

— Lo siento, lo arruiné. Había una Pereza con los comerciantes ambulantes, pero no pude verlo.

— Es el resultado del enemigo pensando más que nosotros. No tengo intención de criticarte. Justo después que el carruaje dragón donde tú y Subaru entraron, los Cultistas de la Bruja empezaron a atacar en la villa. El daño de la explosión y el ataque sorpresa no es superficial, pero hice que TB y Ram evacuaran a los heridos a la mansión.

— Aunque hay un montón de enemigos. La evacuación no fue bien, ¿supongo?

Julius había evitado decirlo, pero la autoridad de la Pereza era sin duda la causa de su desventaja. Ese poder podía cambiar el curso de una batalla por sí solo, y los ojos de Subaru eran la única contramedida.

Y si él no podía cumplir con ese deber, todo lo que podían hacer era esperar su destinada destrucción.

— ¡De cualquier forma, tenemos que aplastar a todas las Perezas! ¡Yo vigilaré! ¡Julius, préstame tu fuerza!

— Por supuesto. Ferris, únete con los evacuados y trátalos. Eres nuestro salvavidas.

Subaru apretó el puño, Julius asintió y Ferris le guiñó un ojo. Reconociendo sus roles mutuos, los tres se separaron al instante. Subaru y Julius iban a acabar con las Perezas; Ferris debía reforzar a los caballeros y aldeanos y formar una línea defensiva en la mansión.

— ¡Entonces, levántense! Nos dirigiremos a la mansión y aguantaremos.

¡Corran, corran!

Con la voz galante de Ferris a su espalda, Subaru dirigió su atención a los choques de espadas que escuchó por todas partes. El combate, mucho más feroz que antes, demostró que el Culto de la Bruja se había vuelto serio.

— ¿Cuántos Cultistas de la Bruja hay en el pueblo, aproximadamente?

— El número preciso no está claro. Sin embargo, toda la fuerza restante de los dedos ha probablemente entrado al pueblo. Claramente, este es un enemigo difícil.

Si quedaban tres dedos, y cada uno tenía diez personas con ellos, el número de enemigos tenía que acercarse a los cuarenta. Más allá de enfrentarse con una fuerza de ese tamaño, la fuerza de expedición tenía personas que proteger, una desventaja que lo ponía en una situación difícil. Sin embargo, había esperanza, si toda la fuerza del enemigo estaba reunida en la aldea, al menos.

— Si podemos derrotar a las últimas tres Perezas, podemos ganar esto en una… ¡¿Ah?!

Subaru vio la oportunidad de cambiar las cosas, pero en ese instante, vio el cielo oscurecido por la oscuridad. Directamente sobre las llamas en el pueblo, innumerables manos negras cubrían el cielo. Los números salieron directamente de una pesadilla.

— ¡¡… Manos Invisibles!!

Cuando Subaru miró arriba y gritó eso, la expresión de Julius se volvió tensa. Pero sus ojos no podían ver la misma pesadilla. En un sentido, era afortunado. Después de todo, no sería extraño si ver esa violencia letal a tal escala, causara que el corazón vacilara.




— ¡Probablemente ahí abajo…!

Subaru tenía que enfrentarse a Pereza, pero alguien más estaba haciéndolo sin él.

Su intuición pronto se convirtió en una firme creencia.

Las manos negras cayeron en cascada desde el cielo, destruyendo árboles, casas, y el mismo suelo con su abrumador poder. Fue sin cesar, una y otra vez, destruir, destruir, destruir, alimentado por la ira de un ser incapaz de acabar con su enemigo.

— ¡Tenemos que apresurarnos! ¡Wilhelm está peleando cerca de ahí! Solo había un ser humano que podía pelear contra una Pereza sin Subaru.

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