Re:Zero Kara Hajimeru Isekai Seikatsu

Volumen 8

Capítulo 2: Pelea

Parte 5

 

 

Mientras abría sus ojos lo suficiente para que sus ojos amenazaran con salirse, se esparció saliva de larga lengua de la loca. Ordinariamente, eso sería suficientemente malo, pero la fealdad de su furia iba mucho más allá de esa superficie.

— Ahora, ahora, entonces, entonces, entonces. Aunque ESTO es extremadamente lamentable, hay algo que DEBO SIMPLEMENTE confirmar.




¿Quién eres, y cuál es tu objetivo?

— ¿Qué estoy yo haciendo…?

Subaru hizo una mueca ante la pregunta, con disgusto hacia su desagradable oponente. Cuando repitió las palabas de vuelta, la loca estiró una mano hacia el cielo.

— ¡Sí! ¡Eso es precisamente lo que pregunto! ¡El favor que posees es mayor queeee el de un creyente ordinario, rivalizando con los mismos Arzobispos de los Siete Pecados Capitales! ¡Si es así, eres en efecto el Orgullo de esta generación! ¡¿Orgullo, que vino a este lugar para llevar a cabo el juicio en lugar de Pereza?!

— ¿Sacas esto tan pronto como me haces pensar que te lo tomarás con calma y me perdonaras la vida…? Y si crees que soy él, ¿por qué me haces esto…?




— Incluso si eres un Arzobispo, ¡es una regla sin escribir que no interfiramos entre nosotros! ¡Más allá de eso, si esto resulta en conflicto, solo hay mayor diligencia! ¡Seguir adelante y persistir contra cualquier obstáculo en EL camino del amor! ¡Después de todo, los enfrentamientos ilógicos están lejos de ser raros!

La loca mujer respondió a la pregunta de Subaru con una fuerte, burlona loca risa.

Seguro, avivar las flamas de competiciones internas sonaba genial en teoría, pero ella había orgullosamente expuesto su organización como una colección de maniacos egoístas. En otras palabras, en lo que a ella respectaba, si Subaru era Orgullo, eso lo convertía en su enemigo.

— ¡Si eres Orgullo, el asiento vacío entre los pecados ha siiiiido llenado!, ¡Una vez que el juicio sea completado, debemos reunir a los pecados restantes para que la Bruja pueda demostrarnos su favor! Y por eso, entre otras cosas…

— …

— Debo comenzar el juicio temprano para que puedas cortar tus apegos persistentes. ¿Mañana? ¡No, empezando ahora! ¡Naturalmente, te pido que observes hasta el final!
La loca mujer lanzó alegremente su demanda al rostro de Subaru desde una posición de absoluta superioridad, este era el peor escenario posible. Ella intentaba mover el momento del juicio, en otras palabras, apresurar el plan de ataque. La loca mujer continuó exaltando en voz alta su malentendido, haciendo que sus impulsos asesinos fueran demasiado claros para Subaru.

Por supuesto, él no la dejaría llevarlo a cabo. Había poco mérito en intentar ganar tiempo, manteniendo a la loca mujer atada en ese lugar. El peor pensamiento que lo golpeó fue que era posible que esta copia femenina de Petelgeuse no era la única que podía usar la autoridad.

Por ello, Subaru tenía que transmitir esto a sus camaradas sin un segundo que perder.




— ¡Incluso así… mierda! ¡Incluso si los veo, no puedo hacer nada acerca de ellos desde aquí!

El gran obstáculo para conseguir su libertad eran las Manos invisibles manteniéndolo aún fijado. Cuando sintió que le agarraban el cuello y se estiró hacia atrás, los dedos de Subaru atravesaron las manos, incapaces de afectarlas.

Cuando Subaru maldijo el fenómeno completamente antinatural, la loca mujer asintió.

— Así que realmente puedes ver mis Manos Invisibles. ¡Estoy extremadamente insatisfecho, perturbado, consternado, descontento por lo absurdo de esto, pero esto prueba que eres Orgullo de verdad!

— No me hagas decirlo dos veces… Ahh, es la primera vez para ti, ¿no es así? ¡No soy tu Orgullo, ni siquiera he recibido mi libro de admisión especial todavía…!

— ¡Qué obstinación! Sin embargo, incluso tú te volverás más cooperativo, y…

Cuando Subaru continuó luchando, el rostro de la mujer se retorcía en perverso deleite mientras observaba la vista. Pero en el instante que su brazo inconscientemente palpó en uno de sus bolsillos, las palabras de la mujer se detuvieron, con su expresión desapareciendo.

— … Eso es cierto.

La mujer sacó su mano de su propio bolsillo mientras hablaba vacilando. No tenía nada en él. El hecho que no contenía nada hizo que la mujer se arañara su propia cara, arrancando la carne mientras gritaba—: ¡¡… Evangelio!!

— ¡¿…?!

El cuerpo de Subaru se puso rígido ante el resonar del desgarrador grito.

Era una repentina explosión de emoción. Sus heridas de arañazos no se ajustaban a la crudeza de la palabra, así que la mujer profundizó las laceraciones en sus mejillas mientras miraba hacia Subaru, el objeto de su ira, con carne bajo la uña del dedo que volvió hacia él

— ¡Incluso si este diminuto cuerpo ofrece diez mil palabras, diez mil vidas tomadas, diez mil lamentos humanos, no es suficiente! ¡Una guía es necesaria para que mi tonto e inmaduro yo PUEDA devolver Su favor debidamente! ¡Y por eso propósito, el Evangelio! ¡El cual está más allá de mi alcance!

— Uu…

— Si se perdió, ¡¿entonces dónde?! Ahh, pero entiendo. ¡Mi Evangelio, la guía de mi amor! ¡Tú, tú, tú, tú, tú, tú debes haberlo tomado!

Cuando ella dirigió su inestable furia hacia Subaru, la malicia paso a través de él, enfriando su columna vertebral. La loca mujer, heredera legítima del espíritu de Petelgeuse, acercó su sangriento rostro a Subaru.

— ¡Aléjate…!

Su acercamiento hizo a Subaru sentir la presencia de la muerte, algo que no había sentido en un buen tiempo.

Cuando la muerte se acercaba, tenía un aroma que solo Subaru podía distinguir. Fue esta muerte la que se envolvió sobre el cuerpo de la mujer mientras sellaba el destino de Subaru Natsuki.

— Es inútil luchar más. Esto es lo más lejos que…

Respondiendo a la voz burlona de la loca mujer, el agarre de la mano malvada hizo crujir los huesos del cuello de Subaru. Estaba a punto de perder el conocimiento, hundiéndose en un abismo letal.

— ¿… Qué es esto?

— … Aah…

La voz en pregunta condujo a un aflojamiento del agarre, permitiendo que Subaru respirara más fácil en ese instante. Subaru obligó a sus ojos brumosos a abrirse para ver por sí mismo lo que le había creado ese tiempo.

Entonces Subaru lo vio: un grupo vacilante y parpadeante de luces rojas, justo delante de sus ojos.

— ¿Qué…?

— ¡¡Espíritu…!!

Antes de que Subaru pudiera descubrir qué eran las luces, la loca mujer lanzó un vívido y odioso grito. Por su parte, la luz respondió con una claridad vibrante.

La luz surgió, como si fuera a explotar, quemando los ojos de Subaru y de la mujer con una luz blanca.

— …

Cuando la luz explotó sin ningún aviso, Subaru dejó salir un grito y se inclinó hacia atrás. El dolor, como agujas pinchando sus retinas, trajo un torrente de lágrimas, haciendo que cubriera sus manos con sus palmas, y en el siguiente momento, fue arrojado libre.

— ¡Whoaaa!

En el instante en que Subaru, sorprendido por la sensación flotante, se dio cuenta de que había escapado de la mano, se movió para detener su caída. Rodó después de caer de pie sobre la raíz de un gran árbol, minimizando el daño de la caída. Gracias a las lecciones del Demonio de la Espada, fue un experto en detener caídas después de ser enviado a volar. Se frotó los ojos con el dorso de las manos y levantó la cara.

— Eso fue… er, ¡uh-oh!

Cuando levantó la cabeza para comprobar la situación, la mano negra llegó a gran velocidad para derribarlo. Subaru se estremeció ante el ataque, que le habría arrancado la cabeza si lo hubiera golpeado, y miró furioso al culpable. Cuando lo hizo, la loca mujer en cuestión se estaba cubriendo la cara con las palmas de las manos mientras ciegamente se sacudía en el área circundante con innumerables manos malvadas.

— ¡Espíritu…! ¡¡Espírituuuu!!




La mujer vertió odio sobre el espíritu, tal vez simplemente molesto por el golpe que le había dado. Sin embargo, la luz no se veía por ninguna parte. La loca mujer estaba simplemente destrozando el bosque con ira, como si tratara de infligir incluso un golpe de mirada al espíritu ofensor.

Había quitado completamente su atención de Subaru. En ese momento, era libre de elegir si atacar o huir.

— ¡Entonces correré!

Una elección codiciosa, como evadir las manos agitadas y dar un solo golpe a los signos vitales de la loca mujer estaba más allá de los medios de Subaru. En lugar de participar, la mejor opción era asegurar la capacidad de combate.

— No podemos dejarla así. ¡Pero necesito a alguien del nivel de combate de Wilhelm aquí! Debería ser…

— … ¿Llamó, Señor Subaru?

En su prisa en reunirse con los otros, los tímpanos de Subaru fueron recibidos por la voz que más quería escuchar. Cuando se dio la vuelta, sus ojos se encontraron con la vista de un hombre mayor de pelo blanco, el Demonio de la Espada, pasando a través de un hueco en la arboleada y corriendo hacia él.

— ¡Wilhelm!

— Eso fue muy preocupante. Siento mucho no estar aquí mucho antes.

Wilhelm, llevando su atesorada espada en su búsqueda, suspiró de alivio cuando vio que Subaru estaba a salvo. Subaru, feliz ante los mejores refuerzos que podía esperar, parpadeó fuertemente cuando se dio cuenta de la luz roja flotando encima de la cabeza de Wilhelm.

Ese brillo no era otro que el del espíritu que acababa de salvar a Subaru del peligro.

— Ese es el espíritu de antes… ¡¿Wilhelm, no me digas que usas espíritus?!

— Desafortunadamente, no tengo más talentos además de la espada. Solamente lo he pedido prestado de su verdadero contratista. Sin embargo, parece ser que necesitas mi especialidad.




Wilhelm se había parado enfrente de Subaru para el momento en que terminó de decir esas palabras. La amenazadora aura radiando del Demonio de la Espada era suficiente para que la loca mujer, con sus ojos chamuscados por la luz, se diera cuenta y se volteara hacia ellos.

— Ahh, ASÍ que estás ahí… ¡Tú, tú no escaparas…!

La locura de la mujer manchada de sangre fue dirigida tanto a Wilhelm como al espíritu acompañándolo.

— ¡El enemigo está al mismo nivel de un Arzobispo de los Siete Pecados Capitales! Viste antes que tan fuertes son las Manos Invisibles. Incluso tú no puedes simplemente enfrentarte a ella desde el fren…

— No importa. Siempre que sepa que los brazos son invisibles, tengo formas de lidiar con ellos.

Cuando Subaru le advirtió de la hirviente locura de la mujer, el Demonio de la Espada hizo esa firme respuesta mientras daba un paso adelante. El repentino movimiento sorprendió a Subaru, e incluso dentro de su villanía, la mujer también tenía dudas.

— ¿Qué es eso? ¿Tu cabeza, tu vida… vienes a regalármelos? ¡Si es así, esa es una decisión SABIA y diligente! Me gustaría responder con el debido respeto. Sin embargo…

— ¿Manos Invisibles, es así? Un truco de salón muy interesante, debo experimentarlo al menos una vez.

— ¿… Lo llamaste truco de salón?

Por un momento, las palabras de Wilhelm hicieron que la locura de la mujer se desvaneciera. Wilhelm respondió a su declaración bajando su espada, haciéndole señas con la mano abierta: Ven, se burló.

— ¡…! ¡¡Este tonto esfuerzo es abandonar toda lógica! ¡Y descartar lógica es pereza!!

— Wil…

Loca de rabia, la mujer empujó sus dos manos hacia adelante; simultáneamente los brazos salieron de su sombra, asaltando al Demonio de la Espada.

Su ferocidad obligó a Subaru a instantáneamente gritar para que esquivara, pero no estuvo a tiempo. Las manos negras y malvadas debieron agarrar las extremidades de Wilhelm, cruelmente desgarrando su piel en pedazos.

Pero no lo hicieron.

Un brillo plateado cruzó el cielo, y gotas de sangre salieron del cuello de la mujer.

— Si el humano lanzando el ataque está a la vista ante ti, puede ser anticipado, invisible o no. Mirando el movimiento de sus ojos, sintiendo su hostilidad, leyendo como respira mientras apunta, todo estaba claro.

— …

El Demonio de la Espada hizo esa aterradora declaración habiendo anticipado completamente las manos completamente negras, golpeándolas con su espada. Sin exageración, su tiempo de evasión fue perfecto; su charla de leer su respiración no era un simple alarde. Su impactante habilidad de combate había denegado la ventaja poseída por las manos invisibles.

¿Cómo, cómo, cómo puede esto…?

Y sin duda, la conmoción de la mujer era incluso mayor que la de Subaru. Ella presionó con una palma el lado derecho de su cuello, tomando la sensación de sangre manchándola por el corte fresco. El mismo hecho que la mujer había esquivado justo antes del corte de la espada de Wilhelm, la acción que le había salvado la vida, era anormal.

— Maldición, se lanzó a sí misma con su propio poder…

Debido al corte de la espada, la mujer había saltado hacia atrás en una pose no natural y con una velocidad incalculable. El brazo sombrío había agarrado y lanzado el cuerpo de la mujer, a las justas salvando su vida de la hoja del Demonio de la Espada.

Sin embargo, como consecuencia, el poder de agarre de la mano malvada había aplastado su hombro izquierdo. Era una maniobra evasiva de emergencia violenta sin espacio para sutilezas. Sin embargo, la mujer palmeó su hombro aplastado, mirando a Subaru mientras decía:

— ¡Que… que concepto más diligente, que habilidad más diligente, unaaaa diligente manera de vivir!

Sus mejillas se sonrojaron, la mujer alabó a Wilhelm con deleite en sus ojos. Recibiendo lo que era, por sus estándares, adulación sin reservas, Wilhelm hizo una mueca de disgusto visible. Sin embargo, la mujer no le prestó atención a eso.

— ¡Nadie nunca ha desafiado mi amor con tal método, tal técnica, tal astucia! ¡Qué diligencia! ¡Ahh, espléndido!

— Incluso este mundo no es tan árido que desperdiciaría palabras de gente como tú.

— No digas cosas tan hirientes. ¡Quiero que me muestres más! ¡De ti!¡Tú espada! ¡Todo DE ti! ¡¡Cautívame más!!

Con su cuerpo manchado a la mitad con sangre, la loca mujer estiró sus manos hacia Wilhelm como si buscara su afecto. El Demonio de la Espada no ocultó su disgusto ante su declaración, blandiendo su espada mientras cargaba una vez más.

— ¡Entonces, entonces, entooooonces! ¡¿QUÉ tal esto?!

Junto con su pronunciamiento, las Manos Invisibles brotaron del suelo, formando una pared negra frente a la mujer, era una pared que Wilhelm no podía ver. Si seguía embistiendo así, sería enredado en las manos malvadas, incapaz de evadir.

— ¡Ella hizo una pared de brazos al frente! ¡Ve alrededor!

— … Entendido.

Ante el grito de Subaru, Wilhelm pateó el suelo, evadiendo justo antes de la pared negra frente a sus ojos. El Demonio de la Espada procedió a saltar a los lados, escapando del alcance de los brazos, clavando su espada en el suelo y balanceándola hacia arriba.

— ¡…!

El corte angular de la espada salió de la tierra, enviando una lluvia de tierra hacia la loca mujer. Él había levantado una cortina de humo completamente mundana con polvo. Naturalmente, la mujer no mostró señal de daño de eso.

— ¿…? ¿Eso tenía un punto…?

— ¡Esperaba que no me decepcionaras! ¡Ven! ¡Ven, ven! ¡Huesos viejos y diligentes! ¡Tú, el amado niño que sabe que el amor es lo más grande de este mundo! ¡¡Demuéstrame tu diligencia!!

El comportamiento del Demonio de la Espada sacó comentarios de tanto Subaru como la loca mujer. Pero Wilhelm no dijo nada a ninguno de los conjuntos de palabras. El viejo espadachín simplemente continuó corriendo ágilmente mientras la tierra caía sobre la mujer una y otra vez.

Limpiándose la desagradable lluvia de tierra, la loca mujer volvió sus ojos hacia el Demonio de la Espada como una doncella enamorada. Los brazos de muerte golpeaban instantáneamente dondequiera que estuviera mirando.

— ¿Terminaste? ¿No hay más? ¡Si es así, mal! ¡Decepción!,¡Abatimiento del alma, desesperación! ¡Ahí, AHH! ¡Eres perezoso?




— ¡¿N-no puede ser?!

Ante el grito de la mujer, la sombra explotó; era una aterradora descarga de poder que bloqueó a Wilhelm. Las manos malvadas hasta ahora temporales ahora sumaban más de treinta, literalmente llenando el cielo en los estrechos espacios entre los árboles. Subaru se sintió mareado por la abrumadora cantidad de ellos.

Fatalmente, había treinta y algo de ellos, y Subaru solo podía señalar una o dos como máximo.

— ¡De cualquier forma, es malo, Wilhelm!

Al mismo tiempo que el llanto lamentablemente insuficiente de Subaru, las manos cayeron en cascada directamente sobre el Demonio de la Espada. Esta vez, la malicia que destruía todo lo que tocaba sin piedad aplastaría a Wilhelm.

Mientras corría por el suelo, Wilhelm miró por encima, con sus ojos azules estrechándose mientras decía:

— Te dije.

La tranquila voz del Demonio de la Espada viajó con la cálida brisa del bosque mientras esquivaba fácilmente las manos invisibles atacantes.

— ¿Huh?

Ambos, Subaru y la mujer, se sorprendieron; ni siquiera ellos sabían quién había dicho la palabra.

Las manos malvadas cayeron en todos lados, dando vueltas para asaltar las extremidades del Demonio de la Espada. Con agilidad sobrehumana, Wilhelm esquivó, evadió, y las abrumó.

Cuando finalmente se sacudió todos los feroces ataques, una sonrisa viciosa apareció en las mejillas del Demonio de la Espada mientras miraba a la mujer.

— … Siempre que sepa que los brazos son invisibles, tengo formas de lidiar con ellos.

Ciertamente, acababa de probar que su proclamación anterior no era de ninguna manera falsa. Pero los resultados fueron tan majestuosos que Subaru apenas podía cerrar su boca abierta. Incluso Wilhelm no debería haber tenido los súper sentidos para detectar tantos brazos yendo por él.

— ¡Absurdo, absurdo, absurdo, absurdo, absurdo, absurdo, absurdo, absurdo, absurdo, absurdo, absurdo…!

Afligida como estaba por frustrar su mejor movimiento, los ojos de la mujer perdieron toda concentración. Temblando, la mujer aplastó sus dedos restantes al estilo de Petelgeuse, pero su arrebato emocional no cedió cuando la sangre fluyó de su nariz. La hemorragia nasal seguía goteando cuando la mujer empujó su mano derecha manchada de sangre hacia Wilhelm.

— ¡Imposible, imposible, imposible, imposible! ¡¿Cómo escapaste de mis Manos Invisibles?!

— Por supuesto, las evadí por vista. Una vez que supe su naturaleza, frustrarlas era un simple juego de niños.

Wilhelm tediosamente hizo esta declaración mientras una vez más hacía que tierra lloviera de la punta de su atesorada espada.

La tierra cayó sobre la loca mujer, con incomprensión en su cara roja como la remolacha. Pero después de verlo repetirse una y otra vez, Subaru finalmente entendió el objetivo de Wilhelm al hacer ese movimiento. Y al mismo tiempo, estaba en shock.

Las repetidas lluvias de tierra eran sus movimientos iniciales para hacer visibles a las Manos Invisibles.

Las manos por sí mismas eran invisibles a simple vista, interactuando con lo que sea que toquen destrozándolo. En otras palabras, las manos malvadas dejaban rastro mientras rasgaban el aire a través de las lluvias de tierra.

Por supuesto, incluso si pudiera ver los feroces ataques de treinta y algo manos, evadirlas no era una tarea fácil. Y, aun así, las capacidades sobrehumanas y divinas de Wilhelm hicieron que incluso esto pareciera un juego de niños.

— Ahora entonces, ambos de nuestros trucos han sido suficientemente expuestos. Obtendré venganza por mis camaradas.

Lanzando la punta de su preciada espada hacia adelante, Wilhelm amenazó con ira reprimida. La hostilidad que irradiaba de la punta de su espada hizo temblar a Subaru, ni siquiera el objetivo directo de esa espada. Naturalmente, su miedo no era nada comparado con el de la loca mujer en el extremo receptor de esa punta de espada.

A pesar de esto, la loca mujer extendió sus brazos manchados de sangre, riendo como si le diera una cálida bienvenida a su sed de sangre.

— ¡Ahh, ahh, es espléndido! ¡Tus acciones son la diligencia personificada! ¡Para infligir esta situación, este desarrollo, este predicamento sobre míii…! ¡Yo, siempre esforzándome para ser la primera entre Sus adeptos para pagar su favor y amor con diligencia! ¡Y, aun así, tú has…!

— Repetir diligencia y pereza una y otra vez es una tontería.

Exhalando una vez frente a los horrendos llantos de la mujer, el Demonio de la Espada la miró con enemistad ganando contra la sed de sangre en sus ojos.

— “… Si hago esto, seré amada. Si hago lo suficiente, seré amada”. La frivolidad con las que dices tus palabras pudre mis oídos. No es amor de lo que hablas. Es tu propia presunción.

— ¡¿Qué sabes tú de amor?! ¡¡El amor es tooooodo para mí!!

Wilhelm no respondió al chillido de la mujer; en su lugar puso su espada abajo y avanzó. La lluvia de tierra comenzó, y el Demonio de la Espada pisó con fuerza, dejando una huella en el suelo mientras su cuerpo se disparaba como una bala.

A pesar que, como un látigo, como una lanza, como un mazo, como una espada, las malvadas manos de la loca mujer corrieron para derribar a Wilhelm; él vio a través de todas ellas, y fue así capaz de acercarse.

Y entonces…

— Se acabó, hereje.

Mientras declaraba esto, la atesorada espada en la mano de Wilhelm se hundió hasta la empuñadura, profundamente en el vientre de la loca. La espada la atravesó, saliendo por su espalda; cuando tiró de la espada con un giro, una gran cantidad de sangre y entrañas se derramaron.




Cuando Wilhelm retrocedió, la mujer cayó sobre sus rodillas y se dobló hacia adelante mientras tocaba la herida con una mano.

— Ahh, esto no puede…

Su palma era incapaz de detener su sangre de salir a borbotones, con sus intestinos derramándose.

Wilhelm miró silenciosamente a la loca mujer, incapaz de detener el derrame de su vida. Habiendo cortado tantas vidas, el Demonio de la Espada sabía que ella tenía poco tiempo restante para vivir.

— ¿Parece que requieres un golpe de misericordia?

— … La misericordia es innecesaria. Mi vida se drena, mi sangre desaparece… Mi diligencia, el latido del corazón que me sostiene, se detiene, desa… pare… ciendo…
Negándose a la piedad del Demonio de la Espada, la mujer cayó de lado con una sonrisa en sus labios. La luz procedió a desvanecerse de los ojos de la mujer. Subaru se mantuvo clavado en el lugar mientras observaba sus últimos momentos.

— ¡…!

— Ahh, mi cerebro se estreee…

Mientras Subaru miraba, la mujer dejó solo esas palabras finales antes que su respiración cesara completamente.

Era la muerte de la segundo usuaria de las Manos Invisibles, la segunda Pereza…

Observando hasta el final, Subaru dejó salir su aliento. La conclusión de la batalla le hizo prácticamente olvidar respirar. Su cuerpo reanudó sus funciones vitales, como si recordara lo que se le había olvidado.




— ¿S-se… acabó?




— … Al menos, esta mujer sin duda ha dejado de respirar.

Limpiando la sangre de su espada, Wilhelm respondió así a Subaru, quien estaba mirando nerviosamente al cuerpo. Subaru mordió su labio, sintiendo como si el significado de sus palabras reforzara su deducción anterior.

Pero Subaru sacudió su cabeza inmediatamente, cambiando su mentalidad. Sabía que no había tiempo para hundirse en la contemplación.

— Dejándola de lado… de todas formas, ¡debemos regresar! ¡Estoy preocupado acerca de todos los demás! ¡Si no nos reunimos con ellos…!

— … No, Señor Subaru. Me acaban de informar que terminaron su parte.

— ¿Informar…?

Con Subaru agitado, Wilhelm le ofreció una mano. Una pálida luz estaba flotando encima de su mano. El espíritu se balanceó de derecha a izquierda, emitiendo una débil luz roja, afirmando su propia existencia.

— ¿Ese es el espíritu de… er, un espíritu menor? ¡De todas formas, dices que este espíritu te dijo que los otros están a salvo en su lado?

Subaru habló hacia la luz parpadeante en la mano de Wilhelm en esperanza a una respuesta, sin embargo, el espíritu no respondió con palabras; simplemente flotó en el aire, entrando al bosque como para señalar el camino.

— ¿Eso significa Sígueme, no es así?




— … Vayamos, Señor Subaru.

Entendiendo que deseaba guiarlos, Subaru y Wilhelm persiguieron al espíritu.

Ellos volvieron con sus camaradas después de repeler un enemigo rivalizando con un Arzobispo de los Siete Pecados Capitales; considerando las circunstancias, era buenas noticias con las que regresar, pero emociones graves estaban grabadas en las caras del par.

— … Mierda.

Pero en ese momento, la única cosa en la mente de Subaru era el estado de los aliados con los que se había reunido.

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