Re:Zero Kara Hajimeru Isekai Seikatsu

Volumen 8

Capítulo 2: Pelea

Parte 4

 

 

— …

El cruel olor de sangre manchó el aire.




Aire tibio flotaba entre los árboles, y el hedor de órganos internos dispersos punzaba su nariz.

Trajes de cuero con capucha blanca estaban esparcidos por el área, cada uno con sus “contenidos” aún dentro.

Ninguno quedó en una pieza. Algún poder sobrenatural los había desgarrado miembro a miembro.

— … No parece… que alguien sobrevivió, ¿huh?

Subaru estaba aturdido, incapaz de hablar. Frente a él, Ricardo habló con un bufido.




Un hombre-perro como él, con un olfato sensible incluso entre los hombres-bestia, había sentido algo mal antes que nadie, empezando a correr. Cuando Subaru y los otros lo alcanzaron, miró atrás y dijo esas palabras. Ellas resumieron brevemente el trágico final.

— C-curar… Debemos… curar a los heridos, o…

— Te dije. Sin supervivientes. No hay heridos aquí, hombre.

Cuando Subaru habló con voz temblorosa, Ricardo sacudió su cabeza, con su habitual altivez silenciada. No estaba tratando de restregárselo; era simplemente obvio a primera vista.

Es decir, que los compañeros que debían estar aquí habían sido masacrados, sin dejar un solo superviviente.

— … Una situación inquietante. La batalla estuvo completamente unilateral

— Coincido. Considerando cuan bien los Colmillos de Hierro están entrenados, es difícil pensar que podrían ser tan abrumados.

Con la mente de Subaru golpeada por la vista irreal, incapaz de avanzar, la conversación continuó sin él. Cuando vio alrededor, vio a Julius y a Wilhelm coincidir que era inquietante.

— ¿Unilateral?

— Es precisamente eso. No hay cuerpos más que los de Rajan y nuestros aliados aquí. No es natural de ninguna manera.

— …

— Incluso contra el Culto de la Bruja, es impensable que serían asesinados sin resistir. Los Colmillos de Hierro son demasiado habilidosos, que es casi inimaginable que el enemigo acabaría con incluso uno… Una situación extraña, ¿no es así?

Cuando Subaru se quedó en silencio, Julius reflexionó sobre la situación, pero Subaru no tuvo tiempo para pensar.

En primer lugar, era algo más que lo molestaba. No era simplemente la situación inquietando los pensamientos de Subaru. Era el impacto inicial, mucho antes que eso, el cual no podía superar.

— ¿Por qué están actuando como si esto fuera normal…?

— ¿Subaru?

— ¡¿Vinimos corriendo y nuestros compañeros están muertos, saben?!

Así que por qué están actuando como si esto no fuera la gran…

— No podemos cambiar lo que pasó, al igual que alguien no puede cambiar el pasado.

Ferris.

Subaru estaba sin palabras, y Julius apartó su mirada, caminando hacia

Ferris no había dicho nada hasta este punto. Él estaba mirando a un hombre-bestia después de otro, examinando sus heridas.

Cuando los juntaras, estos pedazos de carne seguramente se volverían en sus antiguos compañeros.

Cuando Subaru se preguntó si el joven hombre-zorro que estaba persiguiendo a los Cultistas era el que Julius había llamado Rajan, Subaru recordó su cara distante y frases ingeniosas pronunciadas con el acento Kararagi. Él y los otros cuatro hombres-bestias habían sido cruelmente desgarrados hasta el punto que era irreconocibles.

— Ferris, ¿comprobaste algo?

— … Empecemos con no supervivientes. Basado en el estado de las heridas, parece ser que fueron asesinados por la misma persona, pero no son heridas de espada. Por supuesto, tampoco fue magia. Fueron destrozados por fuerza.

— Alguien dijo que había bestias demoniacas a los alrededores, ¿huh?

Denme un respiro…

Cuando Ferris calmadamente dio su reporte, Ricardo hizo un sonido apropiado a través de sus dientes caninos. Subaru, devuelto a la realidad por el sonido, se tambaleó hasta el intercambio.

— Destrozados… ¿No estás diciendo que fueron bestias demoniacas?

— Estas no son heridas de mordedura, así que no creo que necesitemos preocuparnos sobre eso. Parece más como fuerza bruta. Pero parece que murieron casi instantáneamente, así que no creo que sufrieron mucho.

— ¿… Por qué mencionas algo como eso…?

— Porque pensé que te aliviaría un poco, Subaru.

Desafortunadamente, la muestra de consideración de Ferris no tuvo tal efecto en la mente de Subaru.

No había nada más que muerte en la muerte. Como resultado, si sufrían o no era de poca importancia. No cambiaba el hecho que Subaru y los otros no los habían salvado, o que ellos murieron sin pelear.

— ¡D-debí estar… más atento de las cosas…!

— Señor Subaru, entiendo sus sentimientos de arrepentimiento., sin embargo, este no es el lugar ni el momento.

— Wilhelm…

— Un lugar del Culto de la Bruja está probablemente cerca. Dado que nuestros aliados fueron atacados, debemos asumir que el terreno favorece al enemigo. Debemos retirarnos y reagruparnos.

Con Subaru amenazando ser envuelto por la escena, Wilhelm sacudió su cabeza mientras agarraba los hombres del chico, haciendo que Subaru pusiera sus lamentos a un lado.

Las palabras del Demonio de la Espada eran crueles, pero verdaderas. Si insistían en quedarse parados por la muerte de sus aliados, solo pondrían a sus otros aliados en peligro, una actividad tonta. Al igual que con el dedo en el lugar rocoso, Subaru era inservible, nada más que peso muerto.

— Entonces retrocedamos por ahora, volveremos por venganza después.

Con un tirón de su mandíbula, Ricardo anunció su salida de la trágica vista. Preguntó si alguien objetaba, pero nadie lo hizo, ciertamente no Julius o Wilhelm, o incluso Mimi mientras consolaba al lloroso TB.

— … Deberíamos al menos tomar algo de ellos.

— Eso ya está hecho. Aunque no más que anillos o pelo.

Ferris tranquilamente respondió al reacio Subaru. Cuando le dio a su bolsillo una pequeña palmada, Subaru se dio cuenta que Ferris se había hecho cargo de eso mientras él había estado parado sin hacer nada.

Habiendo perdido todas sus razones para quedarse, Subaru parecía colgarse de la trágica vista mientras miraba hacia atrás una última vez.

— …

Los restos, alineados sobre la tierra desnuda, eran camaradas con los que había intercambiado palabras hace diez minutos. Mientras contemplaba esa muerte, la mente de Subaru dejó salir un fuerte y doloroso grito.

¿Por qué la mente de Subaru continuaba con esos gritos frenéticos en ese momento? Eso era porque…




— Subaru, tenemos que irnos.

— … Lo sé.

Ni el tiempo ni sus aliados le dieron tiempo a Subaru para revolcarse. Ferris llamó a Subaru, aún incapaz de encontrar las palabras que decir a los restos, y Subaru siguió a los otros, el último en dejar el lugar.

Y entonces notó algo.

La presencia de manos negras como el azabache deslizándose a través de los huecos entre los árboles, acercándose sin hacer ningún ruido.

— ¡¡Todos abajo!!

— ¡…!

Cuando las manos malvadas parecían deslizarse fuera de la oscuridad, Subaru estaba aterido mientras gritaba.

Los capaces de responder instantáneamente a la repentina orden fueron Wilhelm y los otros pesos pesados. No preguntaron por qué como un montón de idiotas, ellos instantáneamente se agacharon, escapando de las manos moviéndose sobre el suelo.

Sin embargo, las manos atraparon a aquellos que reaccionaron demasiado lento, demostrando su poder completamente perverso.

— ¡Gya…!

Aquellos que se quedaron parados gritaron… no, no eran solo gritos, eran gritos de muerte.

Los brazos de color negro estiraron los cuellos de los caballeros que reaccionaron tarde, desgarrando fatalmente sus gargantas. Los dedos parecían moverse sin ninguna resistencia, desgarrando carne humana con la facilidad de pasar a través del agua.

La sangre brotó, y múltiples vidas fueron apagadas justo ante los ojos de Subaru. Subaru estaba en shock por esto, pero inmediatamente después, otros se descongelaron y levantaron sus propias voces.

— ¿… Qué es? ¡¿Qué sucedió?!

Re Zero Kara Hajimeru Isekai Volumen 8 Capítulo 2 Parte 4 Novela Ligera

 

— ¡No lo sé! La sangre salió de sus gargantas de la nada…

Ellos, asustados por la masacre de sus aliados, no podían ver lo que había causado sus muertes. En otras palabras, esta era la mayor prueba que estas eran las negras y malvadas manos que conocía Subaru.

***

 

 

 

Por lo tanto, Subaru puso a un lado sus sentimientos de incredulidad.

— ¡¡Son las Manos Invisibles!! —gritó.

Las manos negras que habían traído la muerte a sus aliados, estas no eran otras más que las Manos Invisibles de Petelgeuse.

Pero eso era imposible. El loco controlándolas había muerto con seguridad. Su torso había sido cortado a la mitad, y las únicas cosas que encontraron de su cuerpo eran fragmentos. Ferris había firmemente declarado que la recuperación era imposible.

— Así que, ¡¿quién demonios está usando las Manos Invisibles?!

La voz de Subaru estaba seca con sorpresa. Las manos de color negro que estaban bailando en el cielo reaccionaron. Múltiples manos se movieron como cabezas de serpientes, con sus dedos volviéndose amenazadores hacia él.

Sus números eran probablemente treinta, una amenaza invisible con mayores números de los que Petelgeuse había controlado.

— ¡Señor Subaru! ¡Indique las posiciones de los brazos!

Wilhelm gritó, con su espada lista, y con Ferris tumbado a sus pies. La petición del Demonio de la Espada causó que aquellos que inicialmente habían huido miraran a Subaru. Su moral apenas estaba rota, pero no tenían más contramedidas más allá de Subaru.

Entendiendo su deber, Subaru se concentró en las manos malvadas. Él no las dejaría que aumentara los cadáveres de sus aliados.

Sin embargo, como para burlarse de su determinación, las manos malvadas…

— ¡¿Desaparecieron…?!

Las manos hechas de niebla negra lentamente se disolvieron en polvo desde las puntas de los dedos hacia abajo. En un instante, las treinta manos se disiparon. Subaru, incapaz de discernir la intención de su oponente, miró con una cara tensa.

— ¡¿Chico, que pasó con el ataque?! ¡¿De dónde están viniendo?!

— ¡Desaparecieron! ¡Fueron retiradas! ¡No sé por qué!

Respondiendo al grito enojado de Ricardo con uno mismo, Subaru desesperadamente miró a sus alrededores.

Subaru era el único que podía detectar las Manos Invisibles, las cuales atacaban sin sonido ni presencia. La vida o muerte de sus aliados dependía de sus acciones. Ese hecho hizo que Subaru se esforzara.

En consecuencia, descuidó su propia seguridad.

— ¡¿Ugh…?!

El mal sentimiento repentinamente subiendo por la parte de atrás del cuello de Subaru le hizo dejar salir un grito de dolor. En el siguiente momento, sus huesos del cuello parecieron crujir por el poderoso agarre levantándolo, elevando sus pies del suelo. Flotando en el aire, no podía ni patear el suelo o pararse firmemente. Sus miembros se retorcieron y agitaron, pero el cuerpo de Subaru fue arrastrado dentro de la oscuridad con un solo movimiento.

— ¡No! ¡Subaru…!

— ¡Julius, no! ¡El enemigo está aquí!

Julius inmediatamente lo persiguió, pero fue interrumpido por el grito espeluznante de Ferris.

El instante antes que fueron separados, los ojos de Subaru divisaron un grupo de figuras negras saliendo del bosque, eran los Cultistas de la Bruja atacando a sus cautelosos aliados desde un lado.

— ¡Mierda! ¡Déjame ir, maldición…!

Mientras las espadas empezaban a chocar contra espadas, solo Subaru estaba siendo alejado del campo de batalla. Mientras movía sus miembros, fueron golpeados por ramas de árboles, consiguiendo dolorosas raspaduras en el proceso, pero no tenía tiempo para preocuparse por ello.




La mano sosteniéndolo poseía una fuerza física tremenda, cargando a Subaru con movimientos imposibles para cualquier dispositivo humano. Eso, y el hecho de que no podía liberarse, hizo que sea fácil para él suponer que lo estaba jalando. En ese mismo momento, Subaru estaba siendo alejado por las Manos Invisibles. Por lo tanto, su enemigo era…

— ¡Gu… aaah!

El impacto forzó una interrupción en sus pensamientos.

La fuerza faltando en medio del aire llegó a un fin cuando su espalda fue lanzada contra un árbol grande. Después de eso, Subaru fue presionado contra el tronco, con sus piernas aún lejos del suelo, suspendido en medio del aire mientras se encontraba cara a cara con su enemigo.

— ¡Geheh! ¡Mierda! ¿Quién demonios es…?

— Ahh… mi cerebro… está… temblando.

— …




Cuando Subaru tosió, volviendo sus ojos hacia sus alrededores, esa frase hizo que su corazón se congelara.

La línea sin sentido parecía fluir dentro de sus orejas como si estuviera probándolo, pero era demasiado malvado para ignorarlo.

Lentamente, la oscuridad parecía disolverse mientras una delgada figura salía de ella.

Hasta donde Subaru sabía, todos los Cultistas de la Bruja vestían las mismas túnicas negras con capucha, y esta figura no era la excepción. Pero este individuo dejó la capucha abajo, dejando su cara expuesta.




— …

Por un instante, Subaru alucinó que esta figura era el doble del cuerpo de Petelgeuse. Pero un instante después, rechazó la idea. La figura se parecía al loco, pero era diferente de alguna manera. Después de todo, la persona apareciendo frente a Subaru era una joven pelirroja mujer con pecas conspicuas.

— ¿Así que por qué…? ¿Qué estás…? ¡¿Qué… Qué demonios…?! Con una fuerte presión sobre todo su cuerpo, Subaru se retorció, gimiendo de dolor mientras miraba hacia la mujer.

Las anteriores exterminaciones de dedos ya habían establecido que los Cultistas era hombres y mujeres, jóvenes y viejos. Tener a una mujer como su enemigo no era nada por lo que sorprenderse. Pero el miedo de Subaru no disminuiría.

El problema no era el género de su oponente, era que la mujer y el loco eran dos de la misma especie.

La mujer hizo que Subaru sintiera disgusto y terror rivalizando con aquellos causados por el mismo Petelgeuse Romanée-Conti. Absolutamente no tenían nada que ver con el hecho que las sombras retorciéndose a sus pies mantenían a Subaru atado.

— ¡¿Qué… eres… de Petelgeuse…?! ¡Quítame esas manos de encima…!

— … Un dedo, VES.




— ¿Ah?

Forzando su estremecimiento a calmarse, Subaru lanzó una voz ronca con la que hablarle. En el instante después que esa voz levantara las dudas de Subaru, la mujer sacudió la cabeza con fuerza como una muñeca accionada por un resorte.

Entonces levantó su mano derecha y se llevó un dedo a la boca; esto, ella mordió y aplastó violentamente. El sonido sordo, las gotas de sangre fresca, eran la autolesión blasfema de ese loco, de principio a fin.

— ¡Soy un dedo! ¡Una recompensada con Su favor! ¡Una discípula diligente llevando a cabo el juicio, fielmente obedeciendo la guía de Su amor!

¡Ahh! ¡¿Ahh, eres perezoso?!

— ¡Uu…!

La mujer agitó su dedo ensangrentado, esparciendo gotas de sangre alrededor mientras revelaba instintivamente su locura. La vista de la mujer rabiando furiosamente que se hacía llamar a sí misma dedo hizo que Subaru se retorciera, olvidando todo lo difícil que era respirar.

Esa locura, esa demencia, ese comportamiento irritable, repitiendo esa misma frase estúpida para denigrar a su oponente, no era sólo su habilidad para usar la autoridad. Incluso dejando de lado los gestos excéntricos, la mujer tenía demasiado en común con el loco como para ignorarla.

Confidente. Sucesora. Sacerdotisa de los Siete Pecados Capitales en vez de arzobispo. Varias posibilidades aparecieron dentro de su cabeza.

Pero ella no entraba en ninguna de ellas. Si tuviera que poner una etiqueta más adecuada y más precisa de lo que sentía…

— ¿Un doble… una copia? ¡Con la personalidad exacta de Petelgeuse…!

No pudo sino pensar de la mujer como Petelgeuse mismo en vez de alguien que simplemente se parecía. Quizás eso mismo era lo que el término dedo significaba.

Quizás los dedos habían sido literalmente parte de Petelgeuse…

— ¡Si es así, el peor de los casos ni siquiera se acerca…!




— ¡Ser capaz de recuperarme tan temprano es un gran alivio! ¡Eres problemático, eres peligroso, eres particularmente vil! ¿Tú puedes ver las Manos Invisibles, no es así?

— … Sin comentarios…

— ¡No puedes mantener tu SILENCIO conmigo! ¡Tú has sido capturado por Su favor, cuando por deeeerechos debiste ser descartado como basura!

¡Eeeeesto no puede ser casualiiiiiidad! ¡Cuando no es solo una, sino dos veces, no es una casualidad, sino algo inevitable! ¡Y algo inevitable INCULCA diligencia

Su incapacidad de escuchar a otros era justo como el del original.

5 1 voto
Calificación de este Capítulo
Mantente Enterado
Notificarme
guest
0 Comentarios
Respuestas en el Interior del Texto
Ver todos los comentarios