Re:Zero Kara Hajimeru Isekai Seikatsu

Volumen 8

Capítulo 2: Pelea

Parte 2

 

 

Sin embargo, las muecas en las caras de todos menos en la de Subaru hizo sus sentimientos fáciles de leer.

— Para el Culto de la Bruja, tener uno de esos libros… esos Evangelios son la prueba que eres un compañero cultista. Sí, supongo que se podría decir que son como sus sagradas escrituras.

— ¿Escrituras…?

— Se rumorea que el Culto de la Bruja se los envía a ciertas personas, meow. Y cuando llegan, es todo… puff, ¡nace otro Cultista de la Bruja! O eso dicen.

— ¡¿Huh?!

La voz de Subaru salió ante la inesperada y chocante historia. Estos Cultistas eran misteriosos y horripilantes personas que no podía entender en lo más mínimo. Y, aun así, habían sido personas normales alguna vez, su transformación se desencadenó por la llegada de tal libro. Una profunda lectura de las palabras de Ferris sugería que los Evangelios eran libros que lavaban el cerebro a los seres humanos que los leían.

Si era así, varios de los Cultistas fueron lavados del cerebro, personas ordinarias.

— Si eso es verdad, entonces quizás toda la gente que fue enterrada viva en la cueva eran solo…

— Señor Subaru, estás equivocado. Para el momento en que el Evangelio les llega, han pasado el punto de no retorno. No son personas inocentes lavadas del cerebro para obedecer que pueden ser salvadas. Señor Subaru, ¿parecía ese Arzobispo de los Siete Pecados Capitales sano para ti?

— N-nah. No lo hacía, pero… pensé que quizás él era la excepción.

Traído de vuelta del borde del pensamiento de arrepentimiento, Subaru pasivamente se calló. Así que la locura de Petelgeuse, mucho más allá de la normal, era solo un ejemplo de los peligrosos estados mentales dentro del Culto de la Bruja que no envolvía lavado de cerebro. Dicho sin rodeos, una parte de él se negaba a tomar su conversación como prueba absoluta que era así.

— Ahora, Subaru, sé que hiciste un buen trabajo como señuelo contra la Ballena Blanca y el Culto de la Bruja… pero siento que esto te pone en mucho peligro, meow, así que no dejes que el Evangelio te controle, ¿okay?

— Debo pedirte eso también, Señor Subaru. No me hagas cortarte.

— Lo intentaré, pero ¿ser cuidadoso realmente hará algo…?

Parecía que si el libro “conseguía” a alguien o no dependía del ánimo del recipiente. Dependía si Subaru aceptaba o declinaba. El pensamiento lo dejó claramente incómodo.

Suspirando ante las varias cosas dichas, Subaru miró hacia el libro, el cual ahora se sentía muy pesado.

— Supongo que… lo mantendré conmigo por ahora. Aunque no pueda leerlo, puede ser útil de alguna otra manera.

Había pertenecido a un Arzobispo de los Siete Pecados Capitales. Solo tal vez descifrando el Evangelio podría acercarlo a la verdad sobre el Culto de la Bruja.

Con esa esperanza en mente, Subaru metió el libro en su bolsillo, pero sin importar cuanto tiempo pasara, las sospechosas miradas de los tres, mirándolo como si fuera un loco temerario, no desaparecieron.

— ¿Había algo más en él que atrajo tu atención? Sería de mucha ayuda si estuviera caminando estúpidamente con, digamos, un mapa con escondites marcados en él…

— No vi nada como eso entre sus pertenencias. Aparte del Evangelio, estaba caminando con exactamente lo que uno esperaría de un hombre con su atuendo —respondió TB a Subaru mientras revisaba las pertenencias confiscadas.

Ciertamente, juzgando por el atuendo de Petelgeuse, parecía que viajaba ligero. Pero incluso si retorcían su cuello, los hombres muertos no cuentan historias.

— Hey, hey, ¿podemos solo irnos? No tiene sentido preocuparse por todo aquí, ¿verdad? ¿Sería mejor volver con todos?

A ese punto, Mimi, habiendo estado fuera de la conversación hasta entonces, habló mientras tiraba tierra sobre los restos. Con su cola sobresaliendo de su dobladillo, señaló a Petelgeuse, ahora completamente enterrado, y dijo:

— Hemos enterrado al enemigo, así que, ¿no es mejor revisar cómo están todos los demás? ¡Hey, en serio deberíamos! ¡En serio!

— Lo dices tan inocentemente, pero eres realmente despiadada, wow. Con tu adorable apariencia, ese contraste está realmente golpeándome en la cara.

— ¡Hu-huu, llamarme adorable me hará sonrojar!




Con un oído conveniente, Mimi se sonrojó ante la parte que le gustaba, sacando una sonrisa tensa de Subaru. Pero era un hecho que ella se refería a una buena oportunidad. Realmente era mejor abandonar el lugar y reagruparse con la fuerza principal.

— …

Viendo hacia atrás, Subaru miró hacia el lugar, ahora completamente en silencio.

La cueva estaba enterrada en tierra y arena, los secuaces espectacularmente aplastados, su carta de triunfo vuelta inútil, Petelgeuse masacrado antes que pudiera hacer algo, sin saber que estaba pasando hasta el amargo final.

A través de Retorno por Muerte, Subaru había visto qué futuro les esperaba si empleaba su poder en toda su extensión. Habían anotado un punto y eso significaba una victoria completa contra el Culto de la Bruja.

Significaba eso, pero…

— Er, no, soy solo yo, ¿verdad…? No hay forma que vaya tan bien. Hasta ahora, sin importar que tan duro intentara, siempre hay un inconveniente. No puede ser así de bueno… debe haber una trampa en algún lugar…

— ¿Qué pasa con todas esas sospechas, meow? Apúrate, aún hay un montón que hacer, ¿no es así?

— A-ah, sí. Es verdad… Tienes razón.

Ferris volvió una mirada incrédula hacia Subaru, quien todavía no podía creer en los frutos de su trabajo. Asintiendo con la cabeza ante las palabras de Ferris, tiró de la parte de atrás de su cabello mientras salía del lugar rocoso.

Victoria. Sí, victoria. No fue un accidente; él había ganado. ¿Qué estaba mal con eso?

— ¡¿… Quizás vuelva a la vida tan pronto como nos demos la espalda?!

— ¿Adónde vas con eso? ¡Ferris ya está muy enojado! ¡Sheesh!

— ¡Ow, ow, ow!

Cuando Subaru miró hacia atrás, incapaz de abandonar su mentalidad sospechosa, Ferris lo agarró del pelo y lo arrastró. Podría haber pasado sin decirlo, pero ni la cueva tapada y ni el cadáver de Petelgeuse mostraron ningún cambio.

Esta vez, realmente se retirarían. Y luego, como la guinda del pastel.

— El señor es ruidoso al respecto, ¡así que solo para asegurarnos!

Diciendo esto, Mimi sostuvo su bastón en su mano. La magia surgió de ella y la tumba de Petelgeuse, junto con su cadáver, explotó.

Esta vez, sin exagerar, Petelgeuse, el Arzobispo de la Pereza del Culto de la Bruja, fue volado en pedazos.

***

 

 

— Por cómo se ven las cosas, parece que regresas con buenas noticias.

Con una sonrisa modesta y tranquila, Julius saludó a Subaru y a los otros, quienes estaban reuniéndose con el resto del grupo después de acabar con Petelgeuse.

Estaban estacionados en un campamento, construido fuera del bosque y algo alejado de la carretera. Con los Cultistas de la Bruja acechando en el bosque, estaban evitando ojos curiosos de ahí y la carretera para no revelar su presencia.

Dicho eso, ahora que Petelgeuse, su mandamás, estaba muerto, era improbable que los dedos restantes fallarían en notarlo en poco tiempo. Sus movimientos futuros requerían no solo precaución, sino también prisa audaz.

— ¿Qué hay acerca de la base de los dedos encontrada en medio del camino?

— Un destacamento aún los mantiene bajo vigilancia. Seguramente nos contactarán si ocurre algo. Pero el otro destacamento hizo contacto inoportuno y se enfrentó a los Cultistas de la Bruja.

— ¡¿En serio?! Entonces, ¿qué pasó? ¿Perdimos a alguien…?

Habiendo pensado que este era un reporte de rutina, Subaru fue afligido con nerviosismo cuando escuchó que había llegado a una pelea. Sin embargo, cuando Subaru siguió presionando, Julius dio una sonrisa tensa. Peinando a mano sus mechones ligeramente desaliñados, le dio a su sable de caballería una ligera inclinación con su mano.

— Puedes descansar tranquilo. Muchos entre los Cultistas de la Bruja fueron formidables, pero fueron todos eliminados sin dificultad. La base en cuestión estaba vacía, así que debería haber nueve dedos restantes.

— ¿… No hay heridos? Además, ¿ninguno de los enemigos escapó?

— Tranquilo. Hemos abordado meticulosamente todas tus preocupaciones.

Julius era demasiado elegante para ocultar sus propios fracasos. Escuchando que no hubo muertes o fallos, Subaru suspiró con alivio. Julius sonrió levemente ante su reacción mientras decía—: ¿Y no fuiste seguido?

¿Todo fue de acuerdo al plan contra el Arzobispo de los Siete Pecados Capitales?

— Wilhelm cortó su cabeza, y cierta magia explotó su cuerpo en pequeños pedazos, así que eso debería ser todo… Debería serlo, ¿verdad? Pensando de manera normal, no hay manera que termine así, ¿verdad?

— Lo presenciaste por ti mismo, así que no estoy seguro porque estás tan intranquilo.

Julius escépticamente frunció el ceño ante las persistentes sospechas de Subaru. Entonces continuó haciendo una mueca cuando miró a Ferris, parado al lado de Subaru.

— … Además, aunque entiendo la necesidad de asegurarse, la destrucción de restos no tiene elegancia. Y estabas con él, Ferris.

— Perdón, Ferris desesperadamente intentó detenerlos, pero no Subaru no paraba…

— ¡¡No lo digas como si fuera una tragedia causada por mi naturaleza violenta!! ¡¿Qué hay con todo ese dramatismo excesivo?! ¡Para que lo sepas, fue la hermana mayor de esos gatos gemelos la que lo hizo!

Cuando Julius los regañó por no respetar a los muertos, Ferris vendió a Subaru con una lágrima en la esquina de su ojo. Subaru objetó a su declaración y señaló al verdadero culpable: Mimi, quien había vuelto con ellos.

Por cierto, Mimi estaba de mal humor por haber sido regañada por su exceso por todos en el camino de vuelta. Actualmente, estaba acurrucada sobre la espalda de TB por despecho, enfurruñada hasta el punto de no caminar por sí misma.

— Ya veo, Mimi, ¿no es así? Entonces no se puede hacer nada. Ella tuvo sus razones, estoy seguro.

— Sus hermanos pequeños lo hacen también, pero ¿tú y Anastasia no la miman demasiado…?

— Eso no es nuestra intención ni la verdad. Por cierto, ¿fue el Maestro Wilhelm quien acabó con el arzobispo…?

Evadiendo la mirada de Subaru, Julius se refirió a Wilhelm, mirando en la dirección de este último. Wilhelm correspondió, tirando sus hombros hacia atrás mientras decía—: Corté su cabeza, y sin duda también el hilo de su vida. No conozco ninguna criatura viva capaz de seguir viviendo después de eso.

— Qué alivio. Si el Maestro Wilhelm dice tal cosa, no puede haber error, así que esta vez hemos impedido de gran manera las actividades futuras del Culto de la Bruja dirigido por Pereza.

— ¡¿Espera, no lo creíste cuando yo lo dije?! ¡No estoy jugando aquí, así que revisé el cadáver con mis propios ojos! ¡Dos o tres veces!

— Me gustaría que no tomes mi no consulta con Ferris como una señal de sinceridad hacia ti.

— La sinceridad está basada en la palabra sincero. Sabías eso, ¿verdad?

Una vena se abultó en la frente de Subaru mientras rechazaba a Julius, quien no se disculpaba. Pero Julius no respondió a Subaru mientras levantaba una mano expectante hacia los otros caballeros y mercenarios. A su señal, todas las voces se callaron, y con todos los ojos en Julius, le indicó a Subaru.

— Ellos también esperan tu reporte. Debe venir de tu propia boca. ¿Estoy equivocado?

— No estás equivocado, pero me molesta tenerte a ti preparando el escenario.

— Maldita terquedad, meow…

Ferris envió una exasperada expresión hacia Subaru y Julius, discutiendo a pesar de la situación.

— Los chicos pueden ser tan estúpidos. Y Subaru, especialmente estúpido.

— Viendo desde afuera, el orgullo de un hombre a menudo puede ser visto como algo trivial. ¿Te suena de algo, Ferris?

— ¿… Quién sabe? Puede haber habido alguien igual de terco alguna vez…

De alguna manera, las respuestas de Ferris a las palabras de Wilhelm sonaron extrañas. Volviendo su cara, como para evitar la mirada del viejo espadachín, Ferris suspiró pesadamente.

Con ese intercambio tomando lugar detrás de Subaru, él reportó las buenas noticias a todas las personas concentradas en él.

— Entonces las cosas fueron como se esperaba. ¡Acabamos con el Arzobispo de los Siete Pecados Capitales!

— Ohhh…

Narrando con poses y gestos, Subaru hizo su explicación tan vívida como le fue posible, transmitiendo los puntos más importantes del éxito de su operación contra el arzobispo, alegrando los rostros de aquellos molestos por tener que esperar.

— ¡E-esperen, esperen! ¡Sin gritos! ¡Los escucharán!

— ¡…!

Y llegaron al borde de estallar en gritos de alegría, lo que habría hecho que acamparan fuera del bosque sin sentido. No quedó ninguna duda de que el resultado fue óptimo para todos ellos.

— Una vez hecho eso, eso deja a los rezagados, cosas bastante simples. Si no nos damos prisa, “la dama será la abuela cuando terminemos”

… Ah, eso es solo una broma mía.

— De alguna manera, no siento ganas de reírme de eso… Bueno, aunque está bien.

Dejando de lado el sentido del humor de Ricardo, era un hecho que era la mejor opción moverse ágilmente de ahora en adelante. Desafortunadamente, también era un hecho que el trabajo restante no era tan simple como Ricardo lo hizo ver.

— Solo porque vencimos a Petelgeuse no significa que todo esté envuelto en un lazo, después de todo.

— No será nada bueno celebrar la victoria y tropezarnos solos, meow. Y si ellos saben que el Arzobispo de los Siete Pecados Capitales murió, el resto de Cultistas de la Bruja no serán atraídos tan fácilmente, huh…

— Hey, estos son Cultistas de la Bruja. Mejor no esperar que tengan pensamientos racionales y sanos.

Ferris y Ricardo continuaron donde lo dejó Subaru, aparentemente compartiendo sus preocupaciones. Las caras de los otros parecían indicar que estaban de acuerdo; ni una parecía relajarse ante las noticias de su primera victoria.

— Primero que nada, aplastar a los dedos bajo su comando es nuestra prioridad. Además de eso, nadie aquí es tan extremo para masacrar a todos los Cultistas, ¿verdad? Me gustaría capturar uno de ellos si es posible…

— Aunque siento que ellos solo se suicidarán… Eso es lo que siempre ha hecho hasta la fecha después de todo.

Con Subaru planeando capturar a algunos vivos, los labios de Ferris se soltaron en consternación. Esta no era un rechazo de la idea, sino una expresión de disgusto hacia los Cultistas, quienes se matarían para sellar sus propios labios.

Para un sanador tal como él, tales acciones del Culto de la Bruja eran probablemente cosas difíciles de ver.

— Entiendo tu escepticismo, Ferris. Pero si podemos abstenernos de quitarles la vida, nos corresponde hacerlo. Estoy de acuerdo en que deberíamos priorizar la captura cuando nos enfrentamos a los Cultistas de la Bruja restantes. Dicho esto, no debemos perder de vista el hecho de que nuestro bienestar es lo primero, para evitar cualquier inversión repentina de la fortuna.

Con Ferris molesto, Julius fue considerado con él mientras estaba de acuerdo con la opinión de Subaru.

— … Y mientras que localizar a los dedos restantes es lo primero, no debemos olvidar que los carruajes dragón que preparaste deberían alcanzarnos pronto.

— ¿Es así? También está eso, sí.

Ante la declaración, Subaru juntó las palmas de sus manos, recordando el destacamento que se dirigía a la fuerza de expedición.

Los carruajes dragón, los cuales habían reclutado al juntar a mercaderes ambulantes de lugares cercanos, estaban para evacuar a Emilia y al resto. Dicho esto, con Petelgeuse muerto y nada más que restos del Culto de la Bruja, parecía altamente probable que no había necesidad de una evacuación completa, haciendo que todo ese esfuerzo extra fuera para nada.

— Aunque eso es planeado, seguramente sería difícil para la fuerza de expedición actuar junto con los mercaderes. Deberíamos ordenarles quedarse en el campamento, o ir al pueblo para proseguir con la evacuación según lo acordado. En ese caso, deberíamos asegurarnos de no causar pánico por la llegada de un gran montón de personas. ¿Qué piensas?

— ¿Pensar?… ¿Acerca de qué?

— Si hay alguien familiar con el pueblo y con la mansión, creo que el pánico innecesario puede ser evadido.

— …

Habiendo seguido alegremente el liderazgo de Julius, Subaru mordió sus labios, controlando sus emociones. El mensaje implícito era extremadamente simple: Ahora Subaru podía volver a la mansión en nombre de una causa justa.

Considerando que alguien tenía que explicar todo, enviar a Subaru a la mansión como mensajero tiene aún más sentido.

Pero…

— No me hagas mezclar los asuntos privados con los públicos. Aún tengo cosas que hacer aquí.

— Seguramente tú también estarás animado. Nadie aquí lo llamaría mezclar lo público y lo privado.

— Me ofrecí ser carnada contra el Culto de la Bruja, y aún soy el mejor para el trabajo… Además, aún no merezco volver a la mansión.

Sacudiendo su cabeza ante la sugerencia de Julius, Subaru miró hacia el bosque, y la mansión que estaba más allá.

La propuesta era Julius siendo considerado a su manera. Incluso Subaru no era lo suficientemente desconfiado para verlo como un acto de malicia. Pero Subaru tampoco mentía acerca de creer que no podía mostrar su cara aún.

— ¿Aún piensas eso, después de todo esto?

El momento de reflexión de Subaru hizo que Ferris girara los ojos mientras hablaba con una mirada de incredulidad. Ferris dijo esas palabras porque sabía todo lo que Subaru había hecho hasta ese punto.

Él había formado una alianza con Crusch y su gente, cooperando en la subyugación de la Ballena Blanca y aplastando al Arzobispo de Pereza. Puestos en línea, estos éxitos eran más que suficientes para conseguir unas palabras de admiración.

Pero dentro de Subaru, su peso combinado no era suficiente para borrar su propia estupidez.

— Sin importar lo que hagas, no puedes cambiar el pasado. Cuando cometes un error, debes remendarlo.




— …

— Eso es lo que Anastasia me dijo antes. Es duro, pero… también pienso de esa manera. Encima de la montaña de cosas que he apilado hasta la fecha hay una gran burbuja de estupidez. Es por eso que no puedo detenerme a medio camino.

En realidad, esas palabras se le habían sido dichas en la última vuelta. Por lo tanto, Anastasia nunca lo había regañado tan duramente en este mundo. Pero no era así dentro de Subaru.

Incluso si nadie más lo recordaba, Subaru no lo olvidaría, ni era algo que deseaba hacer.

— Así que finalmente puedo regresar cuando el problema, encargarse de todos los del Culto de la Bruja en el Bosque, esté terminado.

— Si eso es lo que dices, será así. Para empezar, es un hecho que tenerte es una ventaja.

Cuando Subaru declinó volver a la mansión, Julius honró su decisión. Casi todos alrededor de Subaru demostraron un entendimiento por su afirmación.

Ferris, el único con una mirada insatisfecha hasta el amargo final, dijo:

— Estoy algo preocupado de que estés de esa manera… realmente no entiendo por qué inventarías tantas razones para no encontrarte con la persona que en serio, en serio, en serio, quieres. Puedes solo irte si quieres, meow…

— No insistas a las personas así. Y no es que no quiera. Entiendes, ¿verdad?

— No lo hago. Ferris nunca ha tenido una discusión así con Lady Crusch, meow. No me culpes si tienes remordimientos por no encontrarte con ella cuando tuviste la oportunidad.

— … No insistas, geez.

Quizás el enfado de Ferris era el de un sanador que había experimentado tanta vida humana y muerte. Sus palabras sin duda tenían un gran peso.

— Señor Subaru, no hay necesidad de preocuparse tanto. Cuando las personas son jóvenes, son emocionales, y sus sentimientos los llevan al mal camino. Sin embargo, estas cosas no son irreparables.

— Muuu, Viejo Wil, engríes demasiado a Subaru.

— Si debo decirlo, tú eres excesivamente estricto con el Señor Subaru, aunque entiendo la razón del por qué.

— … No vayas hablando como si lo entendieras.

Las palabras de Wilhelm hicieron que Ferris cayera en silencio con una mirada culpable. La conversación entre antiguos conocidos tenía sentimientos que solo ellos podían entender, volando por encima de la cabeza de Subaru.

Aunque no conocía los detalles, Subaru le dio a Wilhelm un pequeño movimiento con la mano y dijo—: Gracias por el seguimiento. Me siento un poco mejor acerca de eso ahora… No es como si no me molestara para nada.

— Al menos pareces más relajado. Después de todo, si todo lo que tomara para resolver malentendidos entre hombres y mujeres fuera un consejo de un hombre viejo, menos personas necesitarían preocuparse por tales cosas.

— Wilhelm, te sentías mal cuando discutías con tu esposa también,¿huh?

La manera en que Wilhelm parecía hablar desde experiencia personal hizo que Subaru preguntara con interés renovado. Cuando lo hizo, Wilhelm cerró sus ojos, aparentemente recordando días pasados.

— Por supuesto. En mi caso, mi esposa era físicamente invencible cuando se enojaba. Me dejó en el suelo unas cuantas veces.

— ¡¡Los Santos de la Espada no hacen las cosas a medias, geez!!

— Después, la rodeaba con mis brazos, abrazándola hasta que su ira disminuyera.

— ¡¿Es como un Easter egg en la vida de casado?!

De alguna manera, la cara de Wilhelm se veía más brillante mientras relataba la historia de la vida con su amada.

El Demonio de la Espada había llegado a un acuerdo con los eventos de su pasado. Subaru, abrumado por la envidia, golpeó sus propias mejillas. Por muy raro como fuera, Wilhelm estaba siendo considerado con él. Estaría avergonzado de llamarse a sí mismo hombre si no respondía a esos sentimientos.

— Creo que aún lo estás pensando demasiado, Subaru.

— Err, no es como si lo hubiera hecho hablar sobre su esposa así… ¿verdad?




— … Ahora entonces, parece ser que estamos preparados para partir.

Cuando Subaru tímidamente hizo la pregunta, Wilhelm pretendió no escuchar mientras miraba a las personas en espera. Justo como el Demonio de la Espada había dicho, todos estaban preparados para la siguiente salida.

Que la expresión de Wilhelm fuera, en buen sentido, sin tensión era el resultado de la consideración que todos mostraron por él. En un sentido bastante normal, la gran cantidad de adultos habían salvado a Subaru.

— Hombre, seguro que me veo joven y estúpido, ¿no es así…?

Era indudablemente pequeño de su parte preocuparse de verse así a los ojos de los adultos. Incluso así, no estaba en Subaru Natsuki no detenerse en eso.

— Bueno, de todas formas, así es como es, así que… todos, por favor y gracias por su cooperación para que me pueda reunir con Emilia-tan en buenos términos.

— Es un poco desalentador pensar en eso como nuestro objetivo.

Subaru habló bromeando para pasar por alto su sonrojo, Julius respondió con amabilidad. Instantáneamente, las caras de todos los que se alinearon se formaron en amplias sonrisas, y esa fue su oportunidad para partir.

Para aniquilar de lo que quedaba del Culto de la Bruja y clamar victoria con todos los miembros a salvo.

En ese momento, Subaru creía, sin ninguna duda, que podrían hacerlo.

***

 

 

 

Inmediatamente después, la caza del Culto de la Bruja procedió sin problemas.

Naturalmente, cuando la fuerza de expedición se redistribuyó, su primera parada fueron los dedos que ya habían sido localizados.

Observados por los enviados por la fuerza de expedición, los dedos que se encontraron justo antes de acabar con Petelgeuse estaban en un campo dentro de una arboleda, una base de primera línea con excelentes líneas de visión en todas las direcciones.

Pero…

— Hey, soy yo. ¿Están todos de buen humor?

— …

De manera descuidada, Subaru se mostró a sí mismo, atrayendo la atención de todos los Cultistas presentes; ellos no lo miraron con enemistad, al contrario, con una solidaridad indescifrable que se dio en solo una dirección.

Si Subaru no conociera nada de sus retorcidos métodos y los hubiera reconocido como simples combatientes enemigos, podría haber sentido punzadas de culpa. Pero Subaru conocía los resultados de los viles esfuerzos de los Cultistas, y que su maldad los hacía indignos de simpatía.

— Siento engañarlos, pero… no, eso es una mentira. No lo siento para nada.

Observado por sus ojos, Subaru lanzó tales palabras a los Cultistas que estaban parados en el lugar. Ellos reflexionaron sobre la declaración, pero ya era demasiado tarde para darse cuenta que Subaru era hostil.

Un número de brillos plateados cruzó el campo de batalla, y los Cultistas, reaccionando demasiado tarde, cayeron uno tras otro.

— Esto es más efectivo de lo que yo…

— ¡Ha-ha-ha-ha! ¡¿Qué demonios?! ¡Ese es el Culto de la Bruja, y míralos! ¡Hey, chico, esto podría convertirse en un gran logro para ti!

La conquista del campamento terminó en cuestión de segundos. Los ojos de Julius se abrieron ante los Cultistas, cortados con poca resistencia; mientras Ricardo, cargando su gran hacha, sonreía animado.

Por derecho, un campamento construido en una arboleda como esta debía ser abandonado a la primera señal de ataque. El terreno, abierto por todos lados, facilitaba la dispersión y escape; en el peor de los escenarios, algunos podrían escaparse y llegar a otros campamentos, alertándoles de la presencia del enemigo. Tales medidas habían terminado antes que tuvieran una oportunidad para empezar.




Era el resultado de ser atraídos por Subaru Natsuki, el Asesino de Cultos.

— Habiendo dicho eso, ni siquiera pensé que funcionaria así de bien.

Los abrumadores resultados sorprendieron a Subaru mismo más que a nadie.

Era una victoria perfecta: la fuerza de expedición no había sufrido muertes, y ninguno de los enemigos se le fue permitido escapar. Si algunos habían dudado que Subaru fuera la fuerza impulsora detrás de su éxito, no dudaron más.

Sin embargo, sembrando confusión inmediatamente después de contactar con el enemigo era el límite de lo que Subaru podía hacer. Si tuviera que poner en palabras lo que significaba.

— ¡Ah, maldición! ¡Este muerto! ¡Y este! ¡¿Qué pasa con estas personas?!
Era Ferris, con su cola en punta, dejando salir un grito enojado mientras ataba a los Cultistas. Varias figuras con túnicas negras descansaban a sus pies, para nunca moverse de nuevo.

— ¿Tomaron sus propias vidas?

Pasando cerca al indignado Ferris, Wilhelm le quitó la capucha a una de las figuras negras caídas, revelando la cara de un hombre de mediana edad muy ordinario y muy muerto. La sangre había salido de sus ojos, nariz, y orejas mientras expiraba; si algo destacaba, era su mirada neutral e inexpresiva en la muerte.

— La lengua está intacta. Sin signo de usar una espada en sí mismo.

— Probablemente todos tienen cristales mágicos incrustados en sus cuerpos, del tipo que te mata enviando veneno por tu sistema cuando se activa. Las antitoxinas no funcionarán si los elementos mágicos no son descifrados antes de la muerte, así que se tomaron el tiempo para poner diferentes rituales en cada uno… ¡la sofisticación me disgusta!
Ferris, mortificado, gritaba mientras revisaba el abdomen del hombre vuelto cadáver y encontraba un débilmente decolorado cristal mágico. Siete Cultistas se habían suicidado, pero Subaru no dudaba que todos los diez Cultistas en el campamento tenían esos cristales incrustados en ellos.

— Quizás no son solo ellos, ¿y estas cosas están metidas en todos los otros dedos también…? Así que se matan a sí mismo con veneno que ni siquiera Ferris puede detener.

— Imperdonable. Esto es… una blasfemia contra la vida. ¿Qué piensan que es la vida…?

Mientras la voz de Subaru temblaba en shock, Ferris usó el dorso de su mano para limpiarse fuertemente las lágrimas provocadas por la emoción feroz, transfiriendo sangre a sus pálidas mejillas en el proceso. Sin embargo, visto desde un lado, su justa ira hacia los que jugarían con la vida misma estaba cubierta con horror y exquisita belleza.
No había duda porque, como un sanador, Ferris sabía las incertidumbres y milagros de la vida y la muerte más que nadie; miró el campo de batalla, uno separado de las espadas y los hechizos, con un diferente tipo de resolución.

— …

Parado al lado de esa furia justiciera, Subaru no podía desviar sus ojos de los cuerpos de los Cultistas puestos en fila. Cualquiera podía ver que Subaru no tenía la compostura para mirarlos y decir: Aquí están los frutos de mis labores, la victoria sin perder una única gota de sangre.




Con las túnicas encapuchadas despojadas de los cadáveres alineados de los Cultistas, sus caras, escondidas en vida, fueron expuestas. Pero las caras que emergieron fueron todas de hombres y mujeres ordinarios. Era difícil creer que ellos idolatraban la forma de vida de los Cultistas de la Bruja.

— Señor Subaru, sería mejor no prestarles mucha atención.

Wilhelm se interpuso en el camino de la mirada de Subaru, sacudiendo su cabeza.

— No estás acostumbrado a esto, y no hay necesidad que te fuerzas a hacerlo. Si te sientes responsable o culpable, también son innecesarios.

— ¿Lo dices por el tipo de enemigo al que no enfrentamos?

— Eso es correcto.

La firme e indudable respuesta a Subaru era la idea de consideración de Wilhelm. Subaru intentó sonreír ante la dura muestra de preocupación, pero falló. Solo podía suspirar a sí mismo.

— No es que simpatice con ellos, o que me esté golpeando a mí mismo con culpabilidad. Incluso yo entiendo porque no puedo estar haciendo ninguna de esas cosas.

Subaru no tenía derecho a lamentarse por la muerte de los Cultistas. Ni siquiera lo haría, pero fue él quien pidió a la fuerza de expedición que los aniquilara. Ni siquiera Subaru era así de estúpido.

Pero al mirar sus cadáveres, Subaru estaba incómodo con el pensamiento de que se había acostumbrado a la muerte.

— No es que alguna vez me acostumbraré a mi propia muerte… Subaru ya había experimentado más de diez muertes, pero no estaba acostumbrado a morir para nada. El sentimiento de pérdida por su muerte siempre era crudo, y su miedo de ella probablemente nunca disminuiría.

Debido a esto, el corazón de Subaru se estaba volviendo insensible a la muerte de otros, y este hecho lo asustaba.

— Ver cuerpos alineados así los hace ver como muñecos para mí… Eso me asustó.

— Ciertamente, pueden parecerse a muñecos, haciendo lo que se les ordena.

Sin embargo, Subaru no había transmitido con precisión su sentimiento a Wilhelm. Esta vez, Subaru esbozó una sonrisa forzada al ver que el Demonio de la Espada estaba de acuerdo con esa parte.

Como era extremadamente natural, su visión del valor de la vida difería. Subaru, abrumado por las modernas nociones japonesas de la vida o muerte, aceptaba la muerte de diferente manera que Wilhelm, un hombre que había visto incontables vidas terminar en el campo de batalla.

En consecuencia, el abismo entre sus perspectivas no podía ser llenado.

Pero Subaru no pensaba que necesitaba serlo.

— Estos Cultistas…

Cuando Wilhelm frunció el ceño ante la sonrisa forzada de Subaru, Subaru continuó sin cambiar de tema. Aparte de los asuntos de muerte, ver sus cuerpos trajo a la mente un problema diferente.

— Me pregunto por qué querían hacer todas esas cosas. La Bruja es este extraño ser siendo odiado por todo el mundo, así que ¿por qué la adoran tanto…?

— …

Su murmullo profundizó los pliegues de la frente de Wilhelm. Miradas severas aparecieron en las caras de las personas a su alrededor que lograron escuchar su conversación. Pero fue un joven quien rompió el silencio.

— ¿… Quizás porque adoran la destrucción?

Fue TB quien habló, con su propio bastón en mano. Él no levantó su cara gatuna, dándole un ligero empujón a su monóculo mientras decía—: El Culto de la Bruja es infame en todo el mundo, pero como puedes ver, no hay escasez de nuevos miembros… Aunque creo que tales pensamientos son un lujo.

— ¿Lujo?

— Creo que es una opción hacer tiempo para tales pensamientos cuando podríamos estar tomando acción para destruirlos. No es como si merecieran tales pensamientos.

Manteniendo su cabeza agachada hasta el final, TB cayó en silencio. La vista de su adorable cara gatuna rechazaba la continuación del asunto. Quizás estaba recordando memorias dolorosas del pasado.

— ¿Hmm? ¿Qué? ¿Señor, pasó algo?

Aunque el hecho que Mimi, quien debería haber compartido sus circunstancias, no reaccionara a las palabras de su hermano menor significaba que ni siquiera ella podía suponer a que se refería.

Pero TB tenía un punto.

— Desesperación por todo y anhelo por destrucción… huh. No puedo decir que no lo entienda, pero…

Seguramente cualquiera presionado por circunstancias desesperadas anhelaría la destrucción, un deseo de arremeter y destruir todo lo que los rodea. Esa inclinación era especialmente fuerte en Subaru, así que podía entender esa parte.

— … No necesitas entender a gente como ellos ni un poco. No me hagas repetirlo una y otra vez.

Escuchando el comentario de Subaru, Ferris volvió sus ojos severos hacia él. Habiendo terminado de examinar los cadáveres de los Cultistas, miró a Subaru con una mirada llena de cansancio y de odio.

— No puedes darle al Culto de la Bruja el beneficio de siquiera un pelo de tu pelaje, o sino serás consumido en la oscuridad también… Tú eres particularmente vulnerable Subaru, así que sé cuidadoso.

— Ya lo entiendo, no necesitas seguir repitiéndomelo. Así que es suficiente con las miradas sospechosas, por favor… Me molestó un poco.

Respondiendo a la mirada afilada de Ferris, Subaru levantó sus dos manos, excusándose mientras miraba a los cuerpos una vez más.

Ahora que las caras de los Cultistas estaban expuestas, parecían hombres y mujeres, jóvenes y viejos por igual. No podía ni siquiera suponer que los había estimulado para entrar al Culto de la Bruja. Considerando lo escalofriante de ese hecho, desestimarlos como monstruos incomprensibles podría ser la mejor opción.

Era solo que Subaru, la razón de sus muertes, sentía que desestimarlos como monstruos incomprensibles era… huir de ello, de alguna manera.

— ¿Subaru?

— Nada. ¿Alguno de los Cultistas tenía información útil con él?

— Nada en absoluto. Empezaron a caminar con nada más que armas con ellos, ni siquiera un Evangelio, como si nunca pretendieran volver a casa vivos desde el inicio. Que estúpido.

No habían cosechado información, ni sensación de éxito. Por la ira ardiente y hostilidad en el comentario de Ferris, realmente se le había metido en la piel. Así que Subaru lo dejaría enfadarse contra ellos por el momento.

— Bueno, mejor me quedo tranquilo. Es momento de empezar a moverse y atacar un campamento diferente, supongo.

Subaru hizo una pocas sentidillas en el lugar, cambiando su mentalidad para llevar su rol de señuelo a una mayor escala. A diferencia de tratar con Petelgeuse y los dedos en campamentos establecidos, atraer a los Cultistas acechando en el bosque sería el evento principal de la caza del Culto de la Bruja.




Subaru empezó a adelantarse al bosque, buscando un nuevo lugar para pescar.

— ¡Solo mira, bastardo! ¡No subestimes el poder de mi pose…!

— Gran manera indirecta de hablar. No puedo decir si estás emocionado por esto o no…

Escuchando la declaración, un ferviente llamado al poder de otros, dejó a Ricardo fuera de sí mientras sonreía.

Pero a pesar de la débil declaración de Subaru, su avance continuó a buen ritmo.

3 1 voto
Calificación de este Capítulo
Mantente Enterado
Notificarme
guest
0 Comentarios
Respuestas en el Interior del Texto
Ver todos los comentarios