Re:Zero Kara Hajimeru Isekai Seikatsu

Volumen 7

Capítulo 5: Wilhelm Van Astrea

Parte 2

 

 

Desde entonces, Wilhelm y la chica continuaron encontrándose de vez en cuando.

En sus días libres, Wilhelm caminaría hacia el distrito sin terminar en la mañana, solo para descubrir que ella había llegado por delante de él, bañada por un viento tranquilo mientras observaba las flores.

Entonces, cuando ella notaba que Wilhelm había llegado, le preguntaría, “¿Ahora te gustan las flores?”

Él lo negaría con un movimiento de su cabeza, sumergiéndose a sí mismo en blandir la espada, actuando como si hubiera olvidado su existencia.

Cuando su sudor fluía y levantaba su cabeza, terminando su lucha mortal consigo mismo, vería a la chica aun allí.

–“Realmente tienes un montón de tiempo libre”, diría él siempre en una voz sarcástica.

Pensó que, poco a poco, la cantidad de tiempo que pasaban hablando gradualmente incrementó.




Siempre hablaban después que él hubiera terminado de blandir la espada, pero empezó a intercambiar unas cuantas palabras antes de empezar también, y las conversaciones después que terminara de blandir su espada también se volvieron algo más largas.

Gradualmente, fue a ese lugar a una hora aún más temprana, algunas veces llegando al jardín de flores antes que la chica. “Ah, viniste temprano hoy,” diría la chica, mientras una sonrisa arrepentida se apoderaba de ella.

—Deben haber sido tres meses desde conocerla así antes que intercambiaran nombres.

La chica se nombró a si misma Theresia, añadiendo un, “Por ahora,” sacando su lengua un poco.

Cuando Wilhelm respondió a su introducción, hizo un puchero cuando lo escucho decir, “Te he estado llamando la Chica de las Flores hasta ahora.”

Pensó que intercambiar nombres significaba entrometerse mutuamente en las circunstancias del otro hasta cierto punto. Hasta la fecha, sus intercambios habían sido tranquilos e inofensivos, pero su calidad comenzó a cambiar constantemente.

Un día, Theresia le preguntó, “¿Por qué blandes la espada?”

Sin dudarlo un segundo, Wilhelm respondió, “Porque es todo lo que tengo.”

Como era típico, la vuelta de Wilhelm al deber militar fue recibida con dias llenos del aroma a sangre fresca.

Con el tiempo, la guerra civil con los semi-humanos se había intensificado; una y otra vez, el casualmente completaba sus misiones, deslizándose a través de la magia enemigo hacia su flanco, cortándolo de pies a cabeza.

Corrió sobre la tierra, atravesó el viento, se adentró al campamento enemigo, y envió volando la cabeza del general. Volvió a su propio campamento con la cabeza empalada en la punta de su espada, y fue bañado en miradas de aclamación y de temor, exhaló.

Repentinamente, notó que en el campo de batalla bajo sus pies, incluso cuando la sangre fluía, había flores creciendo, moviéndose con el viento.

Y ahora, sin ser consciente de ello, se preocupó de pisar sobre ellas.

–¿Do you like flowers now?”

–No, las odio.

–¿Por qué blandes la espada?

–Porque es todo lo que tengo.

Este su intercambio como ritual con Theresia—cuando hablaban acerca de flores, Wilhelm era capaz de responder con una pequeña sonrisa. Pero cuando hablaban acerca de la espada, de alguna manera, se sentía doloroso decir su típica respuesta.

¿Por qué blandía la espada?

No tengo nada más, pensó día tras día, y ahí, su proceso de pensamiento había terminado.

Cuando realmente se preguntó eso en busca de una respuesta, Wilhelm volvió hacia atrás al día donde por primera vez sostuvo una espada en su mano.

En ese momento, Wilhelm aun no sabía que la espada en su mano seria bañada en sangre.

Cuando Wilhelm se vio a si mismo reflejado en la luz que brillaba en la hoja de acero. ¿Qué había pensado?

Un día, aun en un vórtice de pensamiento, incapaz de encontrar una respuesta, sus pies lo llevaron al lugar de siempre.




Sus pasos se hicieron pesados, porque estaba lleno de tristeza por la forma en la que se presentaría ante la chica que lo esperaba.

Quizás esta era la primera vez en su vida en la cual que se había preocupado acerca de tal cosa.

¿Había continuado blandiendo la espada sin necesidad de pensar?

Justo cuando se había decidido a dar una respuesta tan desagradable…

–…Wilhelm.

…la chica, allí delante de él, miro hacia atrás con una pequeña sonrisa mientras decía su nombre.

—De repente, su alma se estremeció.

Sus pies se detuvieron, y no pudo evitar sentir nauseas.

De repensé, Wilhelm fue asaltado por una realización que parecía aplastar su cuerpo.

Cuando trató de dejar de lado todo con tal conclusión, que había blandido la espada sin pensar, una variedad de cosas en las que había dejado de pensar y que había dejado de lado brotaron de repente.

No entendía la razón. Lo que lo inicio todo no estaba escrito en piedra. Ese momento, el baluarte que había levantado hace mucho tiempo había abruptamente llegado a su límite.

¿Por qué blandió la espada?

¿Por qué había empezado a blandir la espada?

Ansiaba el brillo de la espada, la fuerza, la pureza de vivir por la hoja.

También había eso. También estaba eso, pero seguramente, había empezado en algún lugar más.

–Tengo que hacer lo que mis hermanos mayores no pueden.

Era porque blandir la espada era un campo en gran medida ignorado por sus hermanos mayores.

Incluso así, era porque sus hermanos buscaban proteger su familia de su propia manera que él, tan inútil para ellos, buscó por sí mismo, un camino diferente para defenderlos.

¿No era eso porqué estaba cautivado por la fuerza y el brillo de la espada?

–¿Ahora te gustan las flores?

–…No las odio.

–¿Por qué blandes la espada?

–Es todo lo…no pude pensar otra forma de proteger a otros.

Desde entonces, el anterior intercambio de ritual de palabras dejo de ser.

En su lugar, pensó que sus temas cambiaron un poco. Antes que se diera cuenta, se estaba dirigiendo ahí no con el fin de blandir la espada, sino para encontrarse con Theresia.

En un lugar donde debería haber estado blandiendo la espada sin pensar, su cabeza de alguna manera encontró eso insuficiente, y los temas se fueron alejando de la espada.

Hasta entonces, su estilo de pelea había sido cargar por si solo hacia la formación enemiga y tomar tantas cabezas como podía, pero en algún momento, eso cambio a él corriendo por los alrededores concentrado en disminuir el daño en sus aliados de cualquier forma que pudiera.

La vista de él priorizando la seguridad de sus compañeros sobre la matanza de sus enemigos naturalmente resultó en un cambio en como otros lo veían.

Viejos camaradas de Guerra que se habían mantenido con desde sus dias de mal comportamiento están tanto encantados por su cambio como en conflicto con él…

…ya que el número de personas que le hablo y con los que él hablaba se incrementaron.

Anteriormente desconocidas votos para su promoción a caballero surgieron, y paso solo una pequeña cantidad de tiempo sopesando el asunto antes de aceptar.




En lo profundo, él, también, encontró tener tal prestigio mejor que no.

–Hubo votos para mi promoción, así que me convertí en un caballero.

–Ya veo. Felicitaciones. Eso te acerca un paso más a tu sueño ¿no es así?

–¿Sueño?

–Tomaste la espada para proteger a otros, ¿no es verdad? Y un caballero es alguien que protege a los demás.

Sintió que, dentro de las cosas que quería proteger, su cara sonriente destacaba entre ellas.

***

 

 

 

Más tiempo pasó.

Habiéndose convertido en un caballero, y entrando en contacto con más personas en la armada, la información llegando a sus oídos naturalmente se incrementó.

La guerra civil estancada continuó, con un avance en un frente junto con un retiro del siguiente. Wilhelm, también, experimento no solo batallas victoriosas, sino también derrotas.




En medio del camino, paso sus dias luchando por proteger a los que estaban al alcance de su espada, mientras lamentaba amargamente aquellas cosas que estaban fuera de él.

Fue por casualidad que escuchó que los fuegos de la guerra se habían desplazado a la tierra de la Casa de Trias.

Ese hecho llegó a los oídos de Wilhelm de un compañero reciénte dentro del ejército. Es decir, que la guerra civil que había comenzado en el este del reino se había ampliado, llegando hasta el dominio de Trías en el norte.

No hubo ninguna orden.

Siempre que el caballero no olvidara la posición que se le había dado, no estaba permitido para el actuar por sí mismo. Pero para Wilhelm, aceptando una vez más sus sentimientos de cuanto por primera vez agarro una espada, tales cosas no tenían importancia.

Para el momento en que llego a su amada tierra natal, la armada enemiga ya lo había convertido en un mar de llamas.

Cuando el escenario que había abandonado hace más de cinco años antes se desvaneció ante la realidad de una vista más sangrienta, Wilhelm, saco su espada, levantó su voz, y se precipito a los campos incendiados.

Cortó a sus enemigos, pisó sus cadáveres, y gritó hasta que su garganta se secó mientras se bañaba en las salpicaduras de sangre.

Los números del enemigo eran abrumadores. No había refuerzos, y era un territorio débil en fuerza de batalla en primer lugar.

Hasta ese punto, intentó pelear la batalla con solo su fuerza, pero aprendió el precio, tomando una herida tras otra—volviéndose incapaz de moverse.

Colapsando encima de un monto de cadáveres, aplastado ante los números de la fuerza enemiga que no mostraba signos de acabarse, Wilhelm entendió que la muerte se estaba acercando a él.

La amada espada que había estado con él por un largo tiempo cayó a su lado, ya que sus dedeos estaban demasiado entumecidos y desgastados para sostenerla en alto.

Con sus ojos cerrados, miro atrás hacia la mitad de su vida, durante la cual no había hecho nada más que blandir una espada.

Era un vida solitaria—una vida sin nada.

Junto con esa conclusión vino una vista momentánea—y durante el camino, una cara tras otra apareció frente a él. Las recordó una por una: sus padres, sus dos hermanos mayores, los malos amigos con los que se juntaba dentro del dominio, sus camaradas y superiores en la armada real—y finalmente, la de Theresia, con flores detrás de ella.




–No quiero morir…

Debía haber sido su sueño vivir por la espada y morir por la espada. Pero frente al actual resultado de su manera de vivir, dedicando todo al acero, Wilhelm, con el final que debía haber deseado frente a sus ojos, fue golpeado por el insoportable sentimiento de soledad.

El soldado enemigo que había matado a tantos de sus camaradas no haría honor a las palabras que había dejado escapar. Inhumanamente en cuerpo, ellos blandieron sus grandes espadas sin piedad hacia Wilhelm—

–……

—El eternamente recordaría la belleza del corte que arremetió.

Una tormenta de espadas sopló, y en el curso, los miembros, cabeza y torso del semi-humano fueron limpiamente cortados.

Un gran rugido se esparció dentro de la fuerza enemigo, pero el veloz brillo plateado era más rápido, fácilmente infligiendo muerte en grandes cantidades.

Sangre salpicada se levantó, los llantos de muerte no cesaron, y las vidas de los semi-humanos fueron cosechadas.

Los cortes demasiado vividos no se detuvieron incluso cuando golpeaban alguien, logrando no tener expresión cuando sus vidas fueron apagadas.

Si tales actos eran de crueldad o misericordia, nadie lo sabía.

En cuanto a lo se sabía, solo había una cosa—

—Él no podía alcanzar ese nivel de la espada incluso si dedicaba toda su vida a ello, o una eternidad.

Él había vivido al blandir la espada, dedicando la mayoría de su no tan larga vida a ese propósito. Y debido a eso, fue Wilhelm quien pudo con agudeza comprender      la superioridad de la esgrima repetida una y otra vez frente a sus ojos.

Así, también, el hecho que era un nivel al que él, un hombre sin talento, no llegaría nunca.

Si Wilhelm había creado un valle de niebla sangrienta en su tierra natal, era realmente un mar de sangre que se extendía ante sus ojos. La montaña literal de cadáveres apilados uno encima de orto no tenía comparación.

El brillo plateado no termino su baile hasta que el último semi-humano invadiendo las tierras Trias había terminado de respirar.




Habiendo observado la abrumadora masacra hasta el final, fue cargado por los camaradas de la armada real que llegaron tarde. Gritaron varias cosas y atendieron sus heridas, pero Wilhelm nunca quitó sus ojos de la vista.

Finalmente la esbelta espada larga se detuvo, y el espadachín finalmente se alejó.

Wilhelm se estremeció cuando notó que el espadachín no había sido bañado ni siquiera en una sola gota de sangre.

Extendió su mano, pero no pudo alcanzar la espalda alejándose.

Probablemente, la distancia entre ellos no era solo física.




Fue cuando volvió que escucho el verdadero nombre del que poseía el alias de Santo de la Espada.

Fue más o menos al mismo tiempo que el nombre de la Espada Santa comenzó a resonar en todas las tierras en lugar de Wilhelm, el Demonio de la Espada.

Santo de la Espada—en algún momento, fue ese el ser legendario que venció a la Bruja que traía calamidad sobre el mundo.

Hasta ese día, los hombres amados por el dios de la espada eran de sangre de una única familia, era a través de esa línea de sangre directa que un súper hombre de una generación nacía uno tras otro

El nombre del Santo de la Espada de esa generación nunca había sido hecho público ni una sola vez—así también, hasta ese momento.

***

 

 

 

Fueron varios días después que sus heridas de batalla hubieran curado que se dirigió al lugar de siempre.

Agarrando la empuñadura de su amada espada, Wilhelm tranquilamente piso la tierra mientras se dirigía al jardín de flores.

Estaba seguro que ella estaría ahí.

Y de acuerdo con su firme creencia, Theresia estaba sentada en ese lugar, al igual que siempre.

–…….

Antes que ella pudiera voltearse, Wilhelm saco su espada y salto hacia ella.

Justo antes que el corte semicircular cortara la cabeza de la chica—ella agarro la punta de su espada con la punta de sus dedos, deteniéndola.

Un sonido de asombro se mantuvo en la garganta de Wilhelm mientras una sonrisa malévola apareció en sus labios. “Humillante.”

–¿…Es así?

–¿Te estabas riendo de mí?

–…….

–¡¡Adelante, ríete, Theresia…no, Santa de la Espada—Theresia Van Astrea!!

Con toda su fuerza, levanto alto su espada e intentó cortarla de nuevo, pero lo esquivo por un pelo con un movimiento tranquilo.

Un momento después que el baile de su cabello rojo robara la atención de sus ojos, sus pies fueron barridos por debajo de él, incapaz de detener su caída mientras era cruelmente enviado al suelo.

Incluso sin una espada en su mano, la hoja del Demonio de la Espada no podía legar al Santo de la Espada.

5 1 voto
Calificación de este Capítulo
Mantente Enterado
Notificarme
guest
0 Comentarios
Respuestas en el Interior del Texto
Ver todos los comentarios