Hataraku Maou-sama! (NL)

Volumen 7

Capítulo 2: El Rey Demonio Lleva Un Gatito Callejero A Casa

Parte 2

 

 

Aunque Alas=Ramus se había despertado porque Emi osciló la espada sagrada por todos lados, una vez que vio al gatito, el disgusto que sentía por haber sido despertada fue echado atrás en su mente.

— ¡Miau, miau! ¿Miau? Quiero ver.




Emi empujó a Alas=Ramus, quien quería ver al gatito, de vuelta a sus piernas.

Si a una niña, quien no sabe cómo controlar su fuerza, se le permite jugar con ese gatito, podría herirlo, o por el contrario, la niña podría resultar herida por un contraataque.

— Algo como la naturaleza humana, eso no debería ser dicho por un Rey Demonio como tú, ¿cierto?

Emi aplacó a Alas=Ramus, quien estaba sentada en sus piernas y persistía en querer acercarse al gatito, y frunció el ceño de forma obvia.

— Pero… es cierto. Con ese tipo de situación, esto realmente no podía evitarse.




Tras regresar el enorme martillo a su forma de horquilla y colocarlo de nuevo en su cabello con movimientos suaves, Suzuno espió la caja de cartón.

Dentro de una cama simple hecha con una toalla vieja, una plateada bola de pelos movía sus cortas patas, oliendo todo alrededor de la caja.

Sin saber qué era lo que le preocupaba, el gatito tocó la esquina de la casa con la nariz, luego miró al cielo que no tenía nada en él, aunque era impredecible, sus acciones era bastante lindas.

— Suzuno, tu boca está abierta.

— ¡Ah!

Suzuno, inmersa en lo que observaba, recuperó sus sentidos y levantó la cabeza.

— Hmph, en realidad mostrar una expresión tan idiota, muy distinta de una Inquisidora. Estás al mismo nivel de Alas=Ramus.

La sonrojada Suzuno ignoró la burla de Ashiya, que finalmente limpiaba la leche esparcida por el piso, y le dijo a Maou con una voz amenazadora intencionalmente baja:

— En fin, sabemos que no planeas comer animales hermosos.

— Oye.




— ¡Papi, no te comas al miau, miau!

La expresión seria de Alas=Ramus hizo que Maou dijera con descontento:

— Mira, ya hiciste que Alas=Ramus creara un malentendido muy extraño.

—…lo siento. Pero…

Luego de una pausa, Suzuno estudió el interior de la Fortaleza Demoniaca, la cual era parecida a su habitación.

— ¿Qué piensas hacer desde ahora? En Villa Rosa Sasazuka están prohibidas las mascotas, ¿no?

— Sobre eso…

Maou se rascó la cabeza con preocupación por lo que Suzuno acababa de observar.

Honestamente, esta también era la razón principal del conflicto entre Ashiya, quien quería regresar al gatito al lugar donde fue encontrado, y Maou.




Incluso si era tan liberal en el caso de no haber deposito, entregar dinero o cuotas administrativas, y tampoco cargos extras por renovaciones o instalaciones, y hasta el punto en que la casera muy poco frecuentaba el Villa Rosa Sasazuka, dentro del contrato, al igual que los apartamentos normales, había una clausula donde «las mascotas estaban prohibidas».

Normalmente, para la «prohibición de mascotas», el propietario tenía una gran cantidad de discreción, aunque algunos lugares permitían pequeñas aves o insectos, básicamente cualquier animal que pudiese hacer ruido y por ende afectara las vidas de los demás residentes, o cualquier animal que pudiese dañar el estado actual del apartamento, estaban prohibido.

Y los gatos tenían el hábito de usar los pilares de las casa para clavar sus garras, eso era algo muy conocido.

— Pero el paradero de la casera ahora es desconocido, ¿no? Incluso si lo mantenemos por ahora…

Emi instigó a Maou con palabras que no parecía acordes de una Héroe, pero este último usó su mentón para gesticular el agujero en el muro, preocupado.

— Últimamente, debido al agujero, he buscado agentes por un par de veces.

— Ahhh…

Si daños serios ocurrían en la casa de alquiler, entonces la compañía de mantenimiento y la casera podrían llegar en cualquier momento.




Además, antes de eso, como la vida actual de la Fortaleza Demoniaca se debía mayormente a la buena voluntad de la casera, ellos no podían ir en contra de los términos del contrato o traicionar la confianza de la casera.

— Y aun está el problema de ese chico.

— ¿El problema de ese chico?

Maou apuntó hacia el armario de la Fortaleza Demoniaca.

En ese momento, Emi y Suzuno comprendieron que Urushihara no se había visto desde temprano.

— Es cierto, nuestra casa ya tiene un ruidoso cubo de arroz aquí. Si ese chico se pone más ruidoso, no seremos capaces de aguantarlo.

Ashiya dijo con un rostro de preocupación.

— ¡…Ah-chú!

Seguido de eso, un estornudo suprimido fue escuchado desde el interior del armario.

— Urushihara parece ser alérgico a los gatos.

— ¿Ah?

Eso quiere decir, que inesperadamente, los estornudos que se escuchaban continuamente, se debían a alergias.

— ¿Los demonios también pueden ser alérgicos? Suzuno preguntó con interés.

— ¿Conoces también de las alergias?

— No me subestimes. Los hospitales de las Iglesias ya están investigando eso como parte de la epidemiologia. Después de todo, la conmoción anafiláctica de las alergias a las abejas ocurre con frecuencia en Ente Isla.

Emi incluso añadió:

— En otras palabras, si Lucifer quiere causar problemas después, solo tendremos que conseguir un gato y acercárselo.

— ¡Déjense de bromas!

Urushihara protestó contra la propuesta cruel de Emi con todas sus fuerzas.

— Para con eso, eso es realmente incómodo.

Emi levantó la caja de cartón y la movió cerca del armario, con cuidado para no asustar al gatito, pero Maou gentilmente la detuvo.

— Huh, en fin, así es como son las cosas, por lo que no podemos encargarnos de él. Sin embargo, la casera tampoco es de corazón duro, si solo cuidamos de él hasta que le consigamos propietario, deberíamos ser perdonados incluso si nos descubren.

— ¡Comparado a quedar bien con la casera, quien ni siquiera se deja ver, ¿por qué no te preocupas más por mi salud?! ¡Cof, cof, cof!

Maou ignoró abiertamente las protestas que venían del armario.

— Así es como es, ¿puedes pensar en alguien que pueda acogerlo?




— ¿…cómo es posible?

Siendo interrogada de repente, Suzuno mostró momentáneamente una expresión pétrea.

Luego de eso, Maou miró a Emi, pero esta última también estaba ceñuda, inclinó su cabeza y dijo:

— Tú deberías saber que también vivo en un condominio, por lo que no puedo cuidar mascotas.

El condominio que Emi rentó en Eifuku, estaba a tres estaciones de distancia de Sasazuka.

— Claro que lo sé, pero tu eres parte de la clase obrera después de todo. ¿No tienes colegas o amigo que puedan tenerlo?

Aunque ella más una Héroe que parte de la clase obrera, la expresión de Emi no cambió en lo absoluto.

— Creo que no deberías guardar muchas expectativas.

— En serio… cuando empiece a trabajar, déjame preguntarle a otros. Emi escuchó las quejas de Maou, suspiró y dijo:

— Pero aunque tiene un pelaje plateado hermoso, y es bastante grande… realmente lanzarlo a la calle, es realmente demasiado.

— Si.

Maou asintió y respondió:

Como lo vi temblando y solo, no pude ignorarlo.

— ¿Eh?

— Ah, no, no es nada.

Una vez que Emi preguntó en respuesta, Maou sacudió frenéticamente su cabeza sin saberse el por qué.

Después de eso, con el fin de obviarlo, él aplaudió y le dijo a Suzuno.

— Así es como están las cosas, podremos ser muy ruidosos durante este periodo, por favor, compréndelo.

— No es como si ustedes fuesen ruidosos solo hoy.

— ¡Quiero tocar al miau, miau!

En ese momento, Alas=Ramus, quien había llegado al límite de su paciencia, comenzó a patear.

— ¡Oye, déjala que lo toque un poco!

— De acuerdo, de acuerdo. Pero de esto, ella podría pasarse todo el día acariciando ese gatito.

Luego de soltar a Alas=Ramus, Maou y Emi se tensaron, prestando atención de que ella no le hiciera nada fuerte al gatito.

Ashiya y Suzuno, quienes observaban desde atrás a esos tres…

—…no digas nada.

— Ellos parecen una familia pacifica, no importa como lo mires.

— ¿No fue por eso que te dije que no dijeras nada?




El demonio y la humana, solo pudieron discutir acerca de cosas sin sentido.

***

 

 

Al día siguiente.

— ¿Qué significa, realmente botaron un gatito a la calle?




Una kouhai en el MgRonald en frente de la estación Hatagaya donde Maou trabajaba – la estudiante de secundaria Chiho Sasaki, dijo eso con ira mientras de situaba a un lado de la bicicleta que Maou empujaba.

Chiho es la única persona Japonesa que conocía la verdad acerca de Maou, Emi y Ente Isla, luego que ella saliera del trabajo, ella se dirigió hacia la Fortaleza Demoniaca junto Maou.
Además de querer ver al gatito, Chiho también quiso tratar de encontrar un área donde pudiese ayudar.

— En ese momento, yo estaba tan nervioso por haberlo encontrado de repente así.

Maou suspiró profundamente.

— Aunque siento que hay un ligero problema con el YO que trajo un gatito abandonado a casa bajo esas circunstancias, sería mejor que dejarlo allí en el depósito de chatarra.

— Ah, jaja…

Luego de llegar al apartamento, Maou dio un largo suspiro.

Chiho miró el agujero que alguien cubrió forzadamente con plástico y dejó escapar una carcajada.

Luego de subir las escaleras y abrir la puerta del porche de la Fortaleza Demoniaca…

— Oh. Estoy de vuelta… ¿eh?

Maou, luego de ver el interior de la habitación y descubrir que nadie le respondía, dijo en confusión:

— Que extraño, no hay nadie.

Chiho también miró sobre el hombro de Maou y descubrió que la Fortaleza Demoniaca estaba totalmente tranquila.

—…Ashiya salió a comprar cosas.

— ¡Kyaaa!

Al escuchar de repente una voz de una habitación vacía, Chiho sintió miedo – y por supuesto, era la voz de Urushihara desde el armario.

— ¿Comprando cosas? ¿Y el gatito?

— No’o sé. Él parece haberle’icho algo a Bell.

— Urushi, Urushihara-san, ¿estas resfriado?

Chiho estaba preocupada por la grave voz nasal de Urushihara. Justo entonces…

— Maō-sama, ah, también vino Sasaki-san.

El principal sujeto de la conversación, Ashiya, llegó cargando unas bolsas del supermercado.

— ¡Hola, Ashiya-san!

— ¿Has venido a ver al gatito?

Chiho asintió en respuesta a la pregunta de Ashiya.

— Quizá alguno de mis amigos de la escuela quiera tenerlo.

— Ya veo… Maō-sama, me disculpo por haber tenido que salir a comprar cosas, le dejé el gatito a Bell.

— ¿Qué, así que eso es lo que pasó?

Urushihara, quien es alérgico a los gatos, no quería acercarse al gatito, si es así, si Ashiya salía y dejaba al gatito solo en casa, era difícil garantizar que el gato no resultara herido o destrozara la habitación.

— Bueno, apresúrate y tráelo de vuelta. Ya hemos pedido prestado el lugar de Suzuno cada día para comer, no quiero deberle más favores.

— Entiendo.

Luego que Ashiya colocara las bolsas de compras en la habitación, él tocó la puerta de la habitación 201, donde Suzuno vivía.

— Bell, soy yo. He venido por el gatito.

—¿….?

Sin embargo, no importaba cuanto esperara, nadie respondía.

— ¿Qué pasa?

— ¿Será que Suzuno-san está tomando una siesta?

— No, solo salí por 30 minutos más o menos, no debería haber llegado a ese estado… ¿eh?

Mirando cuidadosamente, Suzuno en realidad había olvidado cerrar la puerta. Aunque Suzuno podía hacer lo que quisiera, sería malo si el gatito se escapaba.

— Bell, voy a entrar. Vine por el gatito…

Luego que Ashiya tocara la puerta una vez más, se dispuso a abrirla directamente…

Luego…

—……………….

— Miau, miau, miau, miau, que suave.

Lo que apareció frente a las tres personas era…

—………..……….

— Tsu-Tsu-Tsu-Tsu.

Era Suzuno con respiración irregular, tocando repetidamente el estómago del gatito y las almohadillas de sus patas con una expresión seria.

Hataraku Maou-Sama Volumen 7 Capítulo 2 Parte 2 Novela Ligera

 

— ¿Suzu, Suzuno-san?

— ¡………………..ah!

Suzuno, quien estaba a punto de agarrar al gatito y jugar con su garganta, recuperó sus sentidos en el momento que escuchó la voz de Chiho, y una vez que notó la presencia de ella, Ashiya y Maou, rápidamente se ruborizó, completamente distinta al sol poniente.

— ¡Ah, n-no! Yo, yo….

— ¿Miau?

Aunque Suzuno regresó nerviosamente al gato dentro de la caja, e intencionalmente enderezó su yukata y se volvió…

— Suzuno, hay pelo de gato sobre las mangas de tu yukata.

— ¿Q-q-q-q-q-q-qu-qu-qu…?

Pero Maou apuntó a las mangas de Suzuno, las cuales obviamente tenían una gran cantidad de pelo de gato en ellas.

— ¡N-n-n-n-n-n-n-n-no, e-e-e-esto es! ¡Bueno!

— Te gustan mucho los gatos…

— ¡Ya te lo devuelvo!




La puerta de la habitación se cerró con un fuerte golpe, y Maou, sujetando la caja que tenía al gatito, se dirigió hacia el pasillo público.

— ¡Wah! ¡Que hermoso!

Una vez Chiho vió al gatito plateado durmiendo en el borde interno de la caja con una nariz moviéndose ligeramente, dejó escapar una voz alegre y suave.

— Es realmente plateado, su pelo es tan hermoso.

Además de Chiho, Maou también buscó a todos los empleados que trabajaban en el MgRonald frente a la estación Hatagaya para discutir el asunto de ayudar a encontrar un dueño al gatito.

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