Kumo Desu Ga Nani Ka?

Volumen 9

Epílogo 1: Los Dioses Malvados No Ríen

Parte 1

 

 

“Comamos”.

D y yo nos sentamos una frente a la otra en el comedor del primer piso de la casa de la familia Wakaba, comiendo fideos.

Como era cerca de la hora de cenar, D me preguntó si quería comer algo antes de irme, así que aquí estamos.

El menú para la noche son unos fideos instantáneos porque no hay comida decente en esta casa.

Hmm. Sí, supongo que tengo recuerdos de solo comer fideos instantáneos y comida precocinada y comida basura y todo eso.

Esta es tal prueba irrefutable de eso que ni siquiera sé qué decir.
Ahhh, aunque los fideos instantáneos están taaaaaan buenos.

No puedes conseguir estos complicados sabores en el otro mundo. No tienen muchas especias interesantes ni químicos para cocinar allí.




La variedad de diferentes sabores e ingredientes en este tazón de fideos es tan nostálgica.

O al menos así se siente, aunque esos recuerdos no sean realmente míos.

Ambas sorbemos los fideos en silencio.

D y yo comemos muy despacio, dando pequeños bocaditos.

Nos lleva aproximadamente el doble que a una persona normal acabarnos nuestros fideos.

Ninguna de las dos dice una palabra en todo ese rato.

Pero a pesar del largo silencio, no se siente incómodo en absoluto.

No soy lo suficientemente sensible a las emociones de otras personas como para sentirme incómoda en situaciones como esta, y no sé si D ni siquiera tiene emociones para empezar.

Desde el momento en que nos conocimos, su expresión no ha cambiado en lo más mínimo.

Sé que yo no soy de las que hablan, pero D es incluso peor que yo.

Su cara es como una máscara, sin ningún rastro ni de la más sutil emoción.

Hasta el punto en el que estoy empezando a preguntarme si realmente los tiene.

Tal vez sea verdad. Siempre ha sido bastante misteriosa, pero ahora que la veo cara a cara, parece que lo es aún más.

Normalmente, no importa lo mucho que una persona intente mantener las apariencias, puedes obtener pistas de sus verdaderos sentimientos a través de sus palabras y sus acciones.

El tono de su voz.

El movimiento de sus ojos.

Sus gestos.

Si realizas un seguimiento de pequeñas cosas como esas, tarde o temprano tendrás una idea de la verdadera naturaleza de una persona.

Ese es el caso incluso de seres tan poderosos como el Señor Demonio y Güli-güli.

Puede parecer que la personalidad del Señor Demonio haya cambiado desde que se fusionó con una de mis Mentes Paralelas, pero su verdadera naturaleza no ha cambiado en absoluto.

A diferencia de mí, ella es estúpidamente honesta y buena.

Cuanto más conoces a alguien, más notas sus pequeñas sutilezas, pero por lo general hay pistas que puedes ver incluso en poco tiempo.

Pero D no las tiene.

Su tono, el movimiento de sus ojos, sus gestos.

Todos son insondables. No puedo leer nada de ellos.

No es que sea tan robótica que no muestre ninguna emoción.

De hecho, es lo contrario.




Sus movimientos son muy refinados para una especie de carne y hueso, lo que la hace cautivadora de ver.

Pero ni siquiera puedo empezar a adivinar qué pensamientos o sentimientos hay detrás de esas acciones.

Es como que puedo verlos, pero no puedo entender lo que estoy viendo.

Todo lo que parece es algo disfrazado como un humano, pretendiendo ser una persona.

En este punto de mi análisis, renuncio por completo en comprender a D.

Este no es el tipo de cosa que puedas deducir con lógica.

Si sigo intentando hacerlo, sé que va a ser inútil.

Hay algunas cosas que simplemente no se pueden entender.

Y para mí, D es una de esas cosas.

Tengo que acercarme a ella como tal, o no seré capaz de pensar con claridad.

Así debe ser como se siente uno al perder puntos de cordura…

Típico de un dios malvado el desmontar tu mente solo con una conversación.

“” Gracias por la comida.””

Nos acabamos nuestros fideos y juntamos nuestras manos en agradecimiento al mismo tiempo.

“Deja la basura y los palillos en el fregadero, por favor.”

Obedientemente, pongo los palillos y el recipiente vacío en el fregadero, y las dos nos dirigimos de nuevo al piso de arriba.

D luego enciende su consola y empieza a jugar a un juego de lucha.

“Ten.”

Me entrega un mando de arcade.

Sujetando un mando similar, D se sienta un poco a un lado de la pantalla.

Sigo su ejemplo, sentándome ligeramente al otro lado de la pantalla contrario a D.

Así comienza nuestra batalla.

Por un rato, el único sonido es el clic y el repiqueteo de los manos.

La batalle termina en… ¡mi aplastante derrota! ¡Maldita sea!

Mira, ¡no es mi culpa!

¡Nunca había agarrado un mando de arcade en mi vida!

Puede que sepa usarlo por los recuerdos que tengo, ¡pero eso no significa que tenga la memoria muscular necesaria!

¡Trato de hacer un shoryuken y acabo haciendo un hadoken!

¡¿Y por qué se agacha mi personaje cuando intento dar un paso atrás?!

¡Uf! ¡Incluso yo debo admitirlo, soy horrible en esto!

Pero a medida que continuamos ronda tras ronda, las discrepancias entre mis recuerdos y músculos empiezan a enmendarse, y empiezo a pillarle el truco a las cosas.

Cometo menos errores que antes, y más o menos puedo mover al personaje como quiero.

Pero sigo sin poder ganar.

La diferencia entre nuestros niveles de experiencia con este juego es demasiado grande.

D puede controlar sus movimientos hasta el punto de predecir mis movimientos con tal precisión que me pregunto si estará usando Visión Futura o algo así.




Yo misma no puedo usar Visión Futura, por cierto.

O al menos, no muy bien.

La habilidad de Visión Futura es un producto del sistema que realiza una gran cantidad de operaciones para predecir el futuro con alta precisión.

No tengo el poder de procesamiento para hacer todo eso por mi cuenta.

Técnicamente no es imposible, pero requiere tanta concentración que apenas puedo hacer nada más.

Por lo que no puedo usar Visión Futura en medio de nuestras partidas, pero tampoco parece que D lo esté usando.

De hecho, a juzgar por el flujo de energía, no está usando ninguna especie de conjuro.

En otras palabras, ella es de carne y hueso.

Lo que significa que es físicamente débil, justo como yo cuando no estoy usando conjuros.

Este cuerpo definitivamente fue hecho basado en el cuerpo de D.

Así que el hecho de que me esté apalizando tan fuerte sin ningún tipo de conjuro significa que su ventaja es solo la gran diferencia de experiencia.

¿Cuánto tiempo tienes que dedicarte a esto para ser tan fuerte a pesar de tener un cuerpo tan débil?

No puedo evitar estremecerme del miedo.

¡Aunque solo estamos hablando de un juego de peleas!

Seguimos batallando hasta tarde, y cuando ambas empezamos a estar cansadas, D me hace otra propuesta: “¿Quieres quedarte a dormir?”

Estoy enfadada de haber estado perdiendo todo el tiempo, así que acepto rápidamente.

Monto un campamento en una habitación vacía que supuestamente es la habitación de los padres, haciéndola mía poniendo un montón de hilo, y luego me voy a la cama.

¡Definitivamente ganaré mañana!

O si no, ¡al menos ganaré una ronda!

… ¿Eh?

Ya, ya, vine a conocer a D.

Sep. Y ahora que nos hemos conocido, mi misión ya está cumplida.

Si quiero jugar a juegos de lucha después, estoy totalmente autorizada a ello. Sí.

… En realidad, no estoy tan sorprendida como esperaba.

Pensé que encontrarme con D iba a ser un gran shock.

Ya que sería una prueba inquebrantable de que soy una farsa y todo eso.

Pero ahora que la he visto, todo lo que puedo hacer es aceptarlo.

Que solo soy una imitación de D, la Hiiro Wakaba real.

Me di cuenta de la existencia de D por primera vez cuando conseguí la habilidad Sabiduría.

Todo empezó cuando la Voz Divina (temp.) dijo el nombre de D.

Lo siguiente fue cuando me encontré a Negro por primera vez.

Un smartphone apareció de la nada, y de él llegó la voz que se autodenominó “D”.

Ese fue mi primer contacto con D.

Después de eso, continuó entrometiéndose conmigo de vez en cuando. Siempre pensé que era espeluznante, ya que sentía una sensación inquietante cada vez que hablábamos.

No supe por qué hasta después de convertirme en dios.




Cuando me sometí a la deificación, mi alma se transformó por completo.

En el proceso, noté que algo estaba pegado a mi alma.

Estaba en mi campo de divinidad, mi fundamento.

De hecho, eso me había tragado por completo y se había convertido en mi propia existencia.

Eran los recuerdos de Hiiro Wakaba.

La existencia que se sobrescribió sobre mi yo original y se convirtió en mi ser.

Y ya quisiera o no, me di cuenta de lo que eso significaba.




Que yo soy otro ser completamente diferente que simplemente resulta tener los recuerdos de Hiiro Wakaba.

Una vez me di cuenta de ello, un montón de cosas por las que tenía dudas o preocupaciones encajaron a la vez.

Como que yo siempre hubiera sido “sin nombre”.

Como Vampy siempre había mostrado su anterior nombre y su nombre actual, pero yo seguía sin nombre por alguna razón.

Nunca tuve el nombre de Hiiro Wakaba.

Eso explicaría también por qué tenía tan pocos puntos de habilidad.

La antigua yo era un ser vivo bastante insignificante. Como los puntos de habilidad son una parte del poder de tu alma, estaba claro que los míos eran bajos.

Pero la puntilla fueron las discrepancias entre la existencia de D y mis propios recuerdos.

D me dijo una vez que hubo una explosión en el aula en la que estaba, y los otros estudiantes que se quedaron atrapados en la explosión fueron reencarnados en el mundo en el que renací.

Y que yo recuerde, no había nadie en el aula que pudiera haber sido D.

Excepto yo, Hiiro Wakaba.

Cuando pensé sobre ello, había muchas contradicciones e inconsistencias innegables en mis recuerdos.

Ni siquiera me acuerdo de la cara de mis padres.

Me consideraba una perdedora, pero también sabía que tenía una cara bonita.

Y había todo tipo de diferencias obvias de personalidad entre mis recuerdos y mi yo actual.

Había una araña que había hecho su nido en la clase.

Los chicos fueron a aplastarla, pero la Srta. Oka los detuvo.

De hecho, dijo que podía ser una lección de biología e incluso intentó que la clase cuidara de ella.

Aunque esta última parte no sucedió, ya que los estudiantes elegidos lloraron y se negaron a hacerlo.

Sin embargo, esa araña se quedó en el aula.

Estaba rodeada de humanos mucho más grandes que ella.




Podría haber muerto en cualquier momento.

La mayoría de los humanos la rechazaron y pensaron que era espeluznante.

Pero aun así se aferraba desesperadamente a la vida.

La criatura de menor rango en el aula…

Esa era yo.

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