Kumo Desu Ga Nani Ka?

Volumen 9

O: Ira

Parte 3

 

 

La escena cambia.

Esta vez, es otra escena que nunca debería haber existido.

Dudé de mis propios ojos en ese momento.

Pensé que debía ser una especie de broma, aunque de terrible gusto.

O eso, o algún tipo de actuación para hacer que el enemigo baje la guardia.

Peor no lo era. Lo sé demasiado bien.

Mi hermano Raza-Raza estaba riéndose.




Con el domador de monstruos Buirimus. El enemigo de nuestro pueblo.

Parecía que realmente se estaba divirtiendo.

Incluso había verdadero respeto y afecto en sus ojos.

Eso en sí mismo nunca debería haber sucedido, pero lo que empeoró las cosas fueron las flores prensadas que llevaba en la mano.

Esas flores son muy importantes para la cultura goblin. Cuando un goblin se va a cazar, se lleva una como amuleto de buena suerte.

Para los goblins, cazar es un ritual sagrado.

Así que cuando los goblins salen a cazar, aquellos que se quedan atrás dan sus flores prensadas a mano para desearles buena suerte.

Es una tarea difícil el encontrar flores floreciendo en el duro frío de las Montañas Místicas.

Pero siempre les dan amuletos florales a los cazadores.

Y ahora Raza-Raza estaba sujetando varias de estas valiosas flores.

Solo un amuleto floral se le da a cada cazador, así que no era posible que esos pertenecieran a Raza-Raza. Además, ya había pasado algo de tiempo desde que nuestra aldea fue destruida.

Prensado o no, el amuleto de Raza-Raza ya debería haberse marchitado.
Entonces ¿de quiénes eran los amuletos de la suerte que estaba sujetando mi hermano?

No quería pensar en ello, pero solo había una respuesta posible.

Las flores que Raza-Raza sostenía debían haber pertenecido a los guerreros de una aldea de goblins diferente, no la nuestra.

Y el hecho de que Raza-Raza las tuviera significaba que él debía haber atacado esa aldea y probablemente destruido.

Mi visión se puso rojo oscuro.

¿Por qué? ¿Por qué? ¿Por qué? ¿Por qué? ¿Por qué?

¿Por qué? ¿Por qué? ¿Por qué? ¿Por qué? ¿Por qué? ¿Por qué? ¿Por qué?

¿Por qué? ¿Por qué? ¿Por qué? ¿Por qué?

¿Por qué? ¿Por qué? ¿Por qué? ¿Por qué? ¿Por qué? ¿Por qué? ¿Por qué? ¿Por qué?

¿Por qué? ¿Por qué? ¿Por qué?

Nos traicionó.

Mancilló su propio orgullo.

No puedo permitir esto.

 

<El dominio ha alcanzado el nivel requerido. La habilidad [Rabia LV9] se ha convertido en [Rabia LV10].>

<Condición cumplida. La habilidad [Rabia LV10] ha evolucionado a [Ira].>

<El dominio ha alcanzado el nivel requerido. La habilidad [Tabú LV3] se ha convertido en [Tabú LV5].>

 




<Condición cumplida. Título adquirido [Gobernante de la Ira].>

<Habilidades adquiridas [Divinidad de Batalla LV10] [Enma] como resultado del título [Gobernante de la Ira].>

 

Cuando pienso en ello ahora, puedo especular que Raza-Raza estaba actuando de ese modo porque el control de Buirimus sobre él había avanzado hasta ahora, y que seguramente él no habría querido hacer eso si todavía estuviera en su sano juicio.

Pero en ese momento, estaba demasiado enfurecido como para pensar en las cosas con profundidad.

La furia que se acumuló dentro de mí era como un calor rojo abrasador que quemó todo lo demás, amenazando con chamuscas hasta mi propio cuerpo.

Al mismo tiempo, el hechizo que me vinculaba con el domador de monstruos que me restringía, también se consumió.

Ahhh. Soy libre.

Ahora él ya no me puede parar.

Usé toda mi fuerza para crear un arma con tanto poder destructivo como pude reunir.




Eso creó una terrorífica espada de fuego, como si la hubieran forjado los horribles pensamientos que había dentro de mí.

Sin dudarlo un momento, golpeé con fuerza al traidor desvergonzado.

Incapaz de reaccionar a tiempo, al que una vez había llamado hermano fue cortado en pedazos y tragado por una explosión de llamas.

Me volví para matar a Buirimus a continuación, pero como debía haber esperado, él ya se había alejado de mí.

Los otros hombres formaron para rodearme.

Buirimus empezó a invocar a un nuevo monstruo.

Como si eso importara.

No me importa si muero en el proceso.

Estos hombres conocerán mi ira.

Y así…

“Así que esta es la justicia que he cosechado…”

Miré a Buirimus en los últimos momentos de su vida.

Él y yo éramos los únicos que quedaban con vida en este lugar.

Maté a todos los demás.

El enemigo tenía mucha más fuerza militar en su bando. Pero lo compensé con Ira, Divinidad de Batalla y, sobre todo, con mi habilidad única de curarme por completo cuando subo de nivel.

Y matar incluso a unos pocos enemigos fue suficiente como para subir mi nivel, probablemente porque era muy bajo para empezar.

Usaba mi HP, MP y SP hasta el borde de la muerte, entonces me recuperaba subiendo de nivel.

Luego luchaba hasta que estaba al borde de la muerte otra vez, y repetía el proceso.

Ayudó que al principio se estuvieran conteniendo para no matarme.

Mi habilidad de Creación de Armas era demasiado valiosa para ellos.

No podían permitirse el lujo de deshacerse de ella.

Sus intenciones habían sido muy claras cuando intentaron incapacitarme en batalla en lugar de intentar matarme.

Y yo aproveché eso al máximo.

“Qué humillante.”

Buirimus, el último superviviente, era fuerte.

Tanto como invocador como guerrero.

Él era muy superior a cualquiera de los demás solo con su fuerza.

Pero ahora estaba tendido en el suelo llorando.

“¿Me… odias?”

No respondí a la pregunta de Buirimus.

No porque no pudiera. Había aprendido su idioma durante mi tiempo como esclavo de Buirimus.

Pero no tenía sentido responder.

En su lugar, simplemente abalancé la espada que había estado sosteniendo encima de mi cabeza.

“Perdóname.”

Con eso, Buirimus dio su último aliento.

Sus últimas palabras estuvieron cargadas de tenacidad, como si todavía se aferrara obstinadamente a la vida.

Debía haber algo que quisiera hacer desesperadamente, incluso aunque eso significara erradicarnos a los goblins en el proceso.

Él obtuvo lo que se merecía.

Y, sin embargo, mi corazón seguía pesándome.

Sentía una terrible sensación de pérdida e impotencia.

Y una rabia persistente que ardía debajo de todo.

Le quité la Piedra de Apreciación al cadáver de Buirimus y la usé para usar Apreciación en mí mismo.

Ahí, leí las palabras <Evolución Disponible>.

Tenía dos opciones: <Alto Goblin> y <Oni>.

Hice mi elección.

Al mismo tiempo, usé la habilidad Nombrar para cambiarme el nombre a uno nuevo: Ira.

Los goblins se enorgullecen de sus nombres.




Principalmente había usado la habilidad Nombrar para dar nombre a las armas que creaba con Creación de Armas, lo cual incrementaba el rendimiento de las armas. Pero también podía usarlo para cambiar el nombre a un goblin, lo cual incrementaría sus estadísticas.

Sin embargo, ningún goblin aceptó eso.

Esa es la importancia que los goblins dan a sus nombres.

Los nombres de los goblins siempre tienen las mismas dos sílabas repetidas, después del nombre de un goblin legendario que había luchado y muerto valientemente en la batalla.

Como Raza-Raza o Razu-Razu.

Razu-Razu era mi antiguo nombre.

Pero ya no tenía derecho a llamarme goblin.

Mi orgullo y mis oraciones habían sido sobrescritas por esta rabia.

Así que ya no pudría ser nunca más un goblin.

Ahora, sería un ogro.

Un simple ogro, controlado por nada más que la ira.

Aullé al cielo hasta que el proceso de evolución me hizo perder el conocimiento.

***

 

 

La escena vuelve a cambiar.

Dejé de ser un goblin, perdí mis amigos y mi familia, y ahora incluso el objetivo de mi venganza ya no estaba.

Para ser honesto, había perdido toda razón para vivir.

Pero seguí viviendo de todas formas.

No quería quedarme en el pueblo donde Buirimus me había esclavizado, pero ahora que ya no era un goblin, no me sentía bien como para volver a la aldea goblin. Así que por proceso de eliminación, tomé un camino y me alejé de las Montañas Místicas.

El camino dirigía a una tierra controlada por humanos, y ahora que había evolucionado a ogro, los aventureros me atacaron sin hacer preguntas.




Seguí cambiando las tornas y ganando, hasta que a la larga, un grupo a gran escala de aventureros me atacó a la vez.

Pero los evité con trampas y espadas mágicas que había preparado con antelación.

Había perdido de vista el significado de estar vivo, pero seguía luchando y sobreviviendo de todas formas, impulsado por la rabia y la terquedad que me ocasionaba Ira.

Entonces, después de derrotar al grupo de aventureros, mis siguientes rivales fueron lo que parecía ser un ejército oficial. El viejo caballero y el viejo mago que dirigían el ejército me llevaban ventaja, así que me vi obligado a huir.

Mientras huía, un hombre misterioso me infligió el estado alterado de Miedo e Ilusión, y corrí medio loco.

Lo siguiente que supe fue que estaba de regreso en el pueblo donde Buirimus me había retenido.




Eliminé a las tropas que evidentemente me estaban esperando allí para tenderme una emboscada, y solo entonces me golpeó la verdad.

No quería luchar más. No había razón para ello.

Ridículo, lo sé.

Había seguido luchando por tanto tiempo, impulsado por la rabia y la terquedad, sin darme cuenta de esto.

Entonces, completamente exhausto, dejé a un lado todo el sentido de vergüenza y honor e intenté regresar a la antigua aldea goblin. Estaría desierta ahora, sin nadie más, pero pensé que podría tratar de vivir allí solo en secreto.

Pero de camino a allí, volví a perder de vista mi objetivo.

La ira había erosionado mi mente tan completamente que mis pensamientos cambiaron a la lucha.

Ataqué a los monstruos que vivían en las Montañas Místicas y me olvidé por completo de que en un principio estaba allí para regresar a la aldea de los goblins.

Entonces, un dragón increíblemente fuerte se compadeció de mí.

Ah, ¿Pero no me estaba diciendo en realidad que me muriera, de una forma indirecta?

Después de eso, luché contra una niña pequeña que tenía seis extremidades, y luego con una niña diferente que era pequeña pero ridículamente amenazante, y un hombre que era poderoso a pesar de su rostro pálido.

Y por alguna razón, Wakaba, mi compañera de clase de mi vida anterior también estaba allí.

En aquellos momentos, empecé a encontrar mis propios recuerdos un poco extraños y sospechosos.

En un mundo con cosas como estadísticas, no es tan impensable que una niña pequeña sea tan fuerte.

Y tener seis brazos podía probablemente tener explicación por algún objeto o algo.




¿Pero que estuviera Wakaba? No puede haber sido real.

Debió haber sido un sueño o una alucinación.

Luché contra los monstruos de las Montañas Místicas.

Y con un espadachín muy, muy fuerte.

Y luego el dragón que se había compadecido de mí antes, se interpuso en mi camino.

Por último, me enfrenté a la niña de dos brazos y a Wakaba.

… Vale, supongo que niña de dos brazos suena bastante normal.

Tal vez todos estos sueños me han confundido la mente.

¿Eh? ¿Un sueño?

Por alguna razón, estaba volando por el cielo.

No volando libremente como un pájaro.

No, fue más como si estuviera cayendo, no volando.

El suelo se me acercaba por segundos.

Sentí el terror de estar a punto de tocar fondo.

Y efectivamente, mi cuerpo chocó contra el suelo con un ruido sordo.

Sentí como si mi cuerpo hubiera sido destrozado y roto.




Si esto era realmente un sueño, ¿no se supone que deber despertarte antes de tocar el suelo?

Espera, ¿qué? ¿Un sueño?

Eso es.

Esto es solo un sueño.

Un largo, largo y terrible sueño.

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