Kumo Desu Ga Nani Ka?

Volumen 9

X3: Dragón de Hielo Nia

 

 

Oh, pobre de mí.

Mientras esquivo la hoja que se abalanza sobre mí, siento que he cometido un error.

Una torpeza.

Y no solo una—he cometido varios errores.

El primero fue permitir que este cachorro viviera.

Fue un error el obedecer las órdenes de mi señor y abstenerme de atacarle directamente.

Pensé que tal vez si empezaba una tormenta de nieve, la criatura moriría por sí sola, pero esta cosa se ha aferrado obstinadamente a la vida.




Si hubiera sabido que esto pasaría, habría confirmado que dio su último suspiro con mis propios ojos, incluso si eso significara desobedecer las órdenes de mi señor.

El segundo error fue instruir a mis hermanos para que obstaculizaran el progreso del cachorro.

Muchos de ellos perdieron sus vidas como resultado, lo cual también permitió un aumento significativo en el nivel del cachorro.

Si hubiera hecho eso al principio, seguramente las cosas no habrían salido así.

… El hecho de que no lo hiciera porque tenía resaca es una verdad vergonzosa.

¡Todo es por culpa de que ese maldito alcohol que me dio Ariel estaba delicioso!

Puse buena cara para con mi señor, pero incluso ahora, mi estómago está revuelto, tanto por el estrés como por la indigestión.

El tercer error fue aceptar luchar contra este cachorro ahora para suavizar los dos primeros errores.

Por desgracia, no tengo mucho aprecio a las batallas.

Aunque no quería dejarlo a relucir delante de mi señor, la verdad es que hubiera preferido no luchar.

¿Por qué tendría que enfrentarme a tal destino?

Extraño los días cuando simplemente podía pasear por las cimas de las Montañas Místicas.

Sí, soy parcialmente responsable de sembrar todas estas semillas, pero parte de la culpa también cae sobre el pequeño mocoso por cometer actos tan atroces.

Incluso después de que le diera una buena reprimenda, insistió en arrasarlo todo como un niño al que le da un berrinche.

Y el cuarto error es la acción que tomé justo ahora.

Esquivé el ataque del mocoso, pero fue una finta.

El verdadero ataque de su otra espada acierta directamente en mi cuerpo.

Un sonido agudo hace eco cuando la hoja del mocoso golpea con mis escamas.

“¡Eso duele, tonto!”

En verdad, no siento dolor debido a mi habilidad de Nulificación del Sufrimiento, pero el espíritu de la cosa continua igual.

Doy un latigazo con mi cola para golpear al mocoso.

Pero para mi irritación, esquiva mi ataque fácilmente.

Ah, ¡ya es suficiente!

Odio pelear.

Maldito sea este crío.

Ha pasado muy poco tiempo desde nuestra pelea anterior, sin embargo, su poder ha crecido de una manera casi irreconocible.

Antes, ni siquiera podía dejar ni un rasguño en mis escamas, por mucho que lo intentara.

¿Pero ahora? El lugar donde me golpeó su espada está sangrando, la escama se rompió.

Atravesó las defensas de mis Escamas Divinas.

Mi defensa es solo superada por la del dragón de tierra Gakia.

No, desde que Gakia murió, supongo que soy la que más tiene.

Y aun así, este cachorro me ha herido.

¿Cuándo fue la última vez que sufrí una sola herida?




Ni siquiera puedo recordarlo.

Incluso aunque paso la mayor parte del tiempo holgazaneando, sigo siendo mucho más poderosa que la mayoría, ¿sabes?

¡Solo escuchar mi nombre sería suficiente como para poner de rodillas a la mayoría de los guerreros!

Tampoco es que me encuentre con mucha gente que quiera hacerme daño, ya que nunca salgo de las Montañas Místicas.

En cualquier caso, desearía decir esto: No gracias.

¡Me han herido!

Si me hieren lo suficiente, ¡Moriré!

¡Esta es la primera vez que veo mi propia sangre en cientos de años!

No, esto no me gusta ni un pelo.

Puede que haya actuado fríamente delante de mi señor, pero la verdad es que no quiero morir.

Por supuesto, si realmente se reduce a eso, estoy dispuesta a sacrificar mi vida por él.

¿Pero esto?

Esta tonta disputa no es como deseo morir.

Siento cierto grado de compasión por la difícil situación del cachorro, pero ya se ha cobrado su venganza, así que esta violencia no es más que una descarga de su ira contra los demás.

Tal vez haya perdido el juicio debido a Ira, pero eso no es excusa.

Al menos, no para mí.

Ninguna excusa será suficiente como para herirme así.

Ay dios. Está empezando a ir a por mi cabeza.

Mis disculpas mi señor, pero no deseo escuchar quejas si mato a este cachorro en el fragor del momento.

“Escucha, maldito. No me culpes si mueres, ¿de acuerdo? Si debes culpar a algo, culpa a tu maldita mala suerte.”

Un viento helado sopla a mi alrededor.

Es el pináculo de la Magia de Hielo, congela a cualquiera instantáneamente con el más ligero toque.

Las casas que nos rodean se congelan, luego se rompen y se dispersan con los vientos cada vez más violentos.

Hielo y viento.

Y agreguemos Magia Gafada también.

Incluso aunque el cachorro soporte el hielo, el gafe lo devorará mientras su cuerpo pierde el calor, reduciendo su salud.

Y mi habilidad Indolencia lo acelerará todavía más.

Indolencia es una habilidad que está vinculada a la habilidad Pereza de los Siete Pecados Capitales, aumenta la tasa de reducción de HP, MP y SP.

Verás mocoso, puede que no lo parezca, pero la verdad es que soy conocida como el dragón que juega más sucio de todos.

Uso mi poderosa defensa para soportar largas batallas, todo mientras desgasto lentamente a mi oponente con un campo de hielo maldito.

Como me han advertido que no mate al mocoso, me abstendré de acabar con él de un solo golpe.

Pero no hay necesidad.

Simplemente seguiré luchando hasta que el mocoso llegue a su límite.

 

Justo entonces, el poder del mocoso recibe un impulso enorme.

 

¿Eh?

¿Qué es esto?

¡¿Disculpa?!

¡Espera un minuto!

¡¿De dónde vino este poder?!

¡No fui informada de esto!

“¡Grrraaaaaagh!”

El cachorro aúlla y carga hacia mí.

¡Muy rápido!

¡No puedo esquivarlo a tiempo!

En mi ataque de pánico, trato de volar a los cielos, pero es demasiado tarde—la espada del cachorro me corta el torso.

Siento la espada atravesando no solo mis escamas, sino la piel e incluso la carne que hay debajo.

¡Esto no es bueno!

“¡Grrrr!”

Soltando yo un rugido, suelto mi Aliento a plena potencia.

En un abrir y cerrar de ojos, el pueblo que estaba en la frontera se congela, se hace añicos y es destruido sin dejar rastro.

Pero el cachorro no está ahí—no, lo veo por el rabillo de mi ojo, está tratando de ponerse detrás de mí.

No soy lenta de ningún modo, pero esta criatura es más rápida que yo.

¡¿Cómo se puede mover así en mi territorio de hielo maldito?!

¡¿Qué diablos está pasando aquí?!

¡Ay cielos!

Todo lo que sé es que las cosas no pintan nada bien.

La herida que me acaba de infligir no es para nada superficial.

Debo poner algo de distancia entre nosotros para poder recuperarme.

Extendiendo mis alas, decido escapar a los cielos por ahora.




Pero justo cuando intento despegar de nuevo, una espada corta una de mis alas, interrumpiendo mis acciones.

¡Grrr! ¡Ha hecho un gran corte en mi ala!

A diferencia del resto de mi cuerpo, las escamas de mis alas son delgadas.

No importa lo alta que pueda ser mi defensa, incluso yo tengo puntos débiles.

La herida no evitará que vuele, pero sin duda reducirá mi movilidad.

Si vuelve a atacar mientras despego, estaré en grave peligro.

Renunciando a huir por el aire, decido interceptar al mocoso en el suelo.

¡Honestamente! ¡¿Por qué debo estar pasando por una experiencia tan horrible?!

¡No he tenido nada de suerte en los últimos tiempos!

Agito mi ala ilesa con todas mis fuerzas, levantando un viento poderoso.

Sin embargo, de alguna manera, el cachorro atraviesa ese viento y carga contra mi cuello.




“¡No te adelantes, cachorro!”

Mientras el mocoso se abalanza contra mí, arremeto con un gran mordisco.

Mis colmillos chocan con las espadas del mocoso.

El sabor de la sangre me llena la boca, pero es solo un pequeño corte en el labio, no una herida importante.

El mocoso se defiende de mi mordisco con ambas espadas.

Ahora que está inmóvil, lo golpeo con mi Aliento.

Un ataque a quemarropa.

¡No puede esquivar esto!

Seguramente, incluso el cachorro no sobreviviría a un golpe directo de mi ataque de Aliento.

Pero es un sacrificio que estoy dispuesta a hacer.

Disculpas a mi señor, pero se le ocurrirá alguna excusa para esa aterradora D por mí.

… Pero parece que me he adelantado en pensar en lo que vendrá después de esta batalla.

Las espadas del cachorro producen fuego y rayos, chocando con mi Aliento.

Mi ataque es más poderoso, pero las llamas y los rayos de sus espadas han disminuido el efecto.




Cuando los dos poderes colisionan, causan una explosión que mandan al cachorro volando hacia atrás.

¡Grrr! ¡Mocoso insolente!

¿Eso no fue suficiente para acabar contigo?

Pero esta es la oportunidad perfecta. Ha sido derribado.

¡Ahora es el momento de acabar con él con otro ataque de Aliento!

Con ese fin, inhalo otra bocanada.

En ese momento, algo se desliza en el interior de mi boca hasta mi garganta.

¿Qué acabo de tragar?

Mi boca estaba tan llena de sangre que ni siquiera me di cuenta de que había nada más allí.




La sensación de pavor es inmediata, pero incluso entonces es demasiado tarde.

Lo que tragué causa una explosión masiva en mi estómago.

“¡¿Guh?!”

En lugar de mi ataque de Aliento, llamas brotan de mi boca.

¿Qué acaba de pasar?

Tragué algo… ¿y explotó?

¿Qué fue eso?

El cachorro no estaba sosteniendo nada excepto esas dos espadas.

¿Sus… espadas?

¡Oh no!




¡Espadas!

El poder del cachorro es crear espadas mágicas.

¡Debe haber hecho una espada mágica explosiva del tamaño de una daga para que no pudiera verla!

¡He sido engañada!

Al igual que mis alas, hay otras partes de mí que no son tan duras, a pesar de mi alta defensa.

Y, por supuesto, eso va por mis tripas también.

Un dragón normal bien podría haber muerto de este ataque.

Incluso yo he recibido mucho daño.

Esto… no augura nada bueno.

El daño es grave.

Además de eso, ese pequeño mocoso está de nuevo de pie—y no solo eso, ya ha empezado a cargar contra mi mientras sigo tambaleándome.

Su cuerpo está envuelto en fuego y rayos.

Eso debe estar protegiéndolo de mi hielo maldito.

El ataque de esa temeraria criatura se acerca a mí sin piedad.

Levanto mis patas delanteras para tratar de protegerme del ataque, pero su espada me corta profundamente las patas.

Luego, la otra espada se mueve y me crea otra herida.

No.

¡No puede ser!

¡Realmente voy a morir!

¡Mi señor!

¡Ayúdeme!

Lastimosamente, miro en la dirección donde estaba mi señor para suplicar ayuda, pero ya no está allí.




¡¿Qué?!

¡Mi señor! ¡¿Dónde ha ido?!

¡No, no, no!

¡No quiero moriiiiiiir!

Pero mis súplicas son en vano, porque los ataques del cachorro solo se vuelven más feroces.

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