Hataraku Maou-sama! (NL)

Volumen 3

Capítulo 4: El Rey Demonio Conoce El Dolor De Perder Algo Precioso

Parte 6

 

 

«Hey, Alas Ramus,»

«… ¿Qué mami?»




Emi ignorando a Gabriel, por el momento, y le preguntó a Alas Ramus.

«… ¿Amas a tu ‘papi’? ¿Siempre quieres estar con él?»

«¡Siip!»

Alas Ramus dio una respuesta definitiva.

«Oh, pero te quiero demasiado mami. También quiero etar comti’go», añadió después en una prisa, que la hacía aún más adorable.

«Bueno.» Emi sonrió.

«Entonces no puedo abandonar a una niña que quiere estar con su amado padre.»

Emi concentró su voluntad sobre la espada sagrada y derramó su poder sagrado en ella. La hoja rota comenzó la reparación de sí misma, y regresó a su aspecto original.

Era delgada y parecía menos fiable de lo que era cuando la había materializado anteriormente. Sin embargo,

«¡Voy a hacer lo necesario para traer felicidad a aquellos que se me han confiado para proteger!»

«Uuugh… Siento que esto va a ser muy problemático…»

Emi vertió toda su fuerza de voluntad en su acción, mientras que Gabriel frunció el ceño desde el fondo de su corazón.

«… No sostengas eso contra mí. Hombre, me haces sonar como un villano.»

Gabriel tomó una postura que mostró desprecio total y absoluto a las técnicas de manejo de espada. Sin embargo, a juzgar por su velocidad y el poder y la nitidez de la espada, ella perdería su vida si siquiera fuera cortada.

«Como he dicho, si te metes en mi camino, no tendré más remedio que luchar en serio. Piensa en lo que estamos tratando de hacer.»

«¡En comparación con ver a un niño llorar, el miedo a mis enemigos no es nada!»

«Esa niña podría verse como una niña, pero originalmente es en realidad una Sefirá Yesod… ¡Caray, dejar de hacerme sonar como un villano!»




Emi ya no se preocupaba por las quejas de Gabriel, y comenzó la formulación de estrategias para la batalla desesperada.

Incluso en su forma óptima, la espada había sido rota por la mitad. No podía parar la espada de Gabriel con la suya. Tendría que derrotar Gabriel de un solo golpe. Sin embargo, su velocidad lo hacía casi imposible.

«¡¡Aaaaaaaaah!!»

En ese momento, alguien atacó a Gabriel desde su espalda a gran velocidad.

«¿¡Re-rey Demonio!?»

«¡Papá!»

«¡Nngh!»

Maou volaba en el cielo sobre la cabeza del martillo de Suzuno, y de alguna manera logró aterrizar en la espalda de Gabriel.

Cuando Maou saltó a Gabriel, Suzuno balanceó su martillo a Gabriel al mismo tiempo.

«¡¡Onda de Choque de Luz de Guerra!!»

La onda de choque salió cuando Suzuno golpeo a Gabriel justo en el trasero mientras intentaba esquivar y no pudo con Maou en su espalda.

«¿¡Whooooooooaa!?»

«¡¡Queeeeeee!!»

Debido a que su centro de gravedad estaba más cerca de la parte superior de su cuerpo debido a Maou, Gabriel comenzó girar rápidamente en el aire.

«¡VAAAAAAAMOOOOOS!»

«¡¡QUE DEMOOOOOOONIOOOOS!!»

En medio de las rápidas volteretas, la lucha entre un arcángel y el Rey Remonio pareció durar para siempre.

«¡Eeemiiii! ¡Hazlo ahoooora! ¡¡Acabalo junto conmiiiiigo!!»

Emi espetó después de escuchar el grito desesperado de Maou.

«¡¡I-idiota!! ¿¡Cómo podría hacer eso delante de Alas Ramus!?»

«¡¡Iiidiooooota!! ¡Esta eeeees nuestra única oportunidaaaaaad!»

«¡Hum!»

«¡Gyah!»

Incluso Gabriel no seguiría girando siempre.

En el momento en que se detuvo, Gabriel echó a Maou al aire con casi tanto esfuerzo como el cepillado a una mosca.

«¡¡Daaaaahh!!»

Maou fue enviado a girar a una velocidad increíble una vez más hasta el suelo.

«¡¡Re-rey Demonio!!»




Suzuno voló tras él, pero la distancia y la velocidad a la que se quedó fuera demasiado para ella.

«Mami.»

Ya que Emi observaba todo sin poder hacer nada, Alas Ramus de repente le hizo una pregunta.

«… ¿Qué pasa, Alas Ramus?»

«Mamá, ¿quieres etar simpre con papi? ¿taambien ama a papi?»

Emi de todos los momentos no entendía lo que estaba preguntando y por qué ahora.

Incluso después de tener tantas peleas grandes justo en frente de ella. Incluso con sus diferencias como el Rey Demonio y un humano.

Emi no pudo hacer otra cosa más que sonreír ante un extraño giro de acontecimientos. Ella no soñaría con lastimar a una niña. Pero no podía mentir tampoco.

«Yo… sí, siempre voy a estar con papá.»

«¿¡En sherio!?»

Alas Ramus sonrió desde el fondo de su corazón, rebosante de felicidad. Emi también respondió con una sonrisa.

«Sí, siempre31.»




Emi luego dijo palabras que iban a ser tomadas literalmente.

«Hasta que la muerte nos separe.»

Mientras Sadao Maou sea el Rey Demonio Satan.

«¡¡Yaaaay!!»

Alas Ramus dejó escapar un grito infantil de alegría, y en ese instante, «¿¡!?»

Un impacto que fue como un terremoto.

Suzuno volaba hacia la caída Maou, pero alguien voló pasándola a una velocidad tan increíble que casi perdió el control.

Cuando por fin recuperó su posición, Maou estaba a unos momentos de golpear el suelo.

Sin embargo,




«Papi.»

Maou estaba flotando justo por encima del suelo.

De alguna manera, él estaba envuelto en la luz dorada que rodeaba Alas Ramus.

«Alas Ramus… tú…»

«Hey papi, mami dijo siem’pre etara comtigo.»

Maou no entendía lo que estaba diciendo en absoluto, e inclinó la cabeza con confusión mientras flotaba a pocos centímetros por encima del jardín de Villa Rosa Sasazuka con sus cuatro extremidades extendidas en una posición incómoda.

«Ashi que papi, nun’ca vaas estar solo ¿no?»

«¿Qué estás diciendo…?»

«Yho siempre etare con mamá y papá, ¿de acuerdo?»

«¿Eh?»

Las palabras sin preocupaciones y la inmensa luz salieron casi al mismo tiempo. La luz que era suave como plumas llenaron los ojos de Maou en un instante.

«Así byebye32, por um tempo.»

Maou perdió su apoyo y cayó al suelo cuando el cometa de oro voló alto en el cielo. Maou no podía hacer nada mientras miraba desde abajo.

Suzuno finalmente aterrizó en el suelo, pero Maou ni siquiera la miró, y gritó.

«¡¡Alas Ramuuuuuuuuus!!»

Como si respondiera al grito desesperado de Maou, una explosión de luz de plateada llegó desde lo alto de los cielos, que brillaba con la intensidad de un segundo sol.

«Parece que hay una tercera opción, Gabriel», dijo Emilia cuando se puso guardias de la pierna al brazo que brillaban con el resplandor de la luna llena.

En su mano derecha que sostenía la espada sagrada había una simple armadura de brazo que sobresalía ligeramente sin tocar el protector de la mano de la espada. En su mano izquierda vacía estaba una grande y majestuosa armadura con un escudo adjunto. Sus piernas tenían armaduras de diseño similar.

Su prenda asesina-demonios, que normalmente sólo tomaba la forma de una luz brillante que la rodeaba, ahora se había manifestado físicamente en varios lugares.

Las áreas aparte de sus brazos y sus piernas seguían envueltos en el velo de la luz de antes. Sin embargo, la Evolutiva Espada Sagrada, Better Half había vuelto completamente a su forma original, incluyendo la punta que había sido cortada por Durandal, y emitía un resplandor plateado.

«¡Oh hombre… Así es, la Iglesia le dio más de un ‘Núcleo Plateado Celestial de Evolución’. Me olvidé por completo.»

El rostro de Gabriel se puso serio cuando tomó una postura con su Durandal una vez más.

«No puedo decir que el fragmento que constituye el núcleo de prenda asesina-demonios, pero no es de extrañar que la niña se sintiera atraída por ti. Esto no es bueno, no me esperaba que evolucionara así… ¡Realmente tengo que ponerme serio…!»

A pesar de que la expresión de Gabriel mostró su determinación de luchar, su actitud despreocupada nunca había cambiado. Algo pasó por él a su derecha inmediata.

Y en el momento siguiente,

«¡¡¡Nggaaaah!!! ¿Qué? ¿¡Qué!? ¿¡Qué es esto!?»

Un dolor agudo recorrió la espalda de Gabriel, haciéndole gritar.

Se trataba de un «dolor» que nunca había experimentado antes. Era un concepto extraño para el arcángel del cielo que casi nunca antes había sido afectado por los seres humanos.

«¿¡Que-que-que…!?»

El brazo izquierdo de Gabriel fue cortado, aunque muy, muy superficialmente.

Sin embargo, este fue un evento completamente imprevisto por Gabriel. Hace apenas unos momentos, no había sentido nada cuando agarró la hoja de la espada sagrada con las manos desnudas.

«… Así que la sangre de los ángeles es tan rojo como el nuestro, eh.»

Emi,  el  héroe  Emilia  Justina,  se  volvió  hacia  Gabriel,  una  vez  más  después  de  un parpadeo una la gota de sangre en la punta de la Better Half.

«Vete, Gabriel. No tengo ninguna intención de luchar contra el Cielo. Es sólo que no quiero ver a esta niña llorar.»

Hataraku Maou-Sama Volumen 3 Capítulo 4 Parte 6 Novela Ligera

 

Emilia miró hacia el suelo mientras hablaba.

«No puedo hacer eso… También tengo mis razones para no poder dar marcha atrás. ¿Cuántos siglos crees que he estado buscando ese fragmento de Yesod?»

«¿Ah, sí? ¿Así que estás diciendo que todavía quieres pelear conmigo con esa espada?»

«¡¡!!»

Todos los rastros de la confianza desaparecieron de la cara de Gabriel.

La espada del arcángel de la que se habla en los textos sagrados, Durandal, había tenido su hoja cortada, no muy diferente de cómo la Better Half había sido dañada hace unos momentos.

Como para rematar la faena, una grieta comenzó a correr por el centro de la cuchilla desde el borde abierto, y la espada se derrumbó en pedazos como cenizas.

«… Yo-Yo supongo que realmente tengo que irme.» Gabriel abandonó sorprendentemente fácil.

«Pero ni Sariel ni yo nos hemos rendido. Obtendremos todos los fragmentos Yesod algún día. Estamos dejando que la tengas hasta ese momento.»

«Suenas como un perro derrotado. Sin embargo todavía hay una cosa que no entiendo. Al igual como el Rey Demonio preguntó, ¿por qué estás tan desesperado por reunir a todos ellos cuando no ha pasado nada, a pesar de que habían desaparecido durante cientos de años?»

Gabriel hizo una expresión abierta corta ante la pregunta de Emi.

«… ¿En serio? ¿De verdad me preguntas eso?»

«¿?»

Confundida, Emilia miró a Gabriel.

«… Debes pensar en lo que eres. Y el significado de la batalla que acabas de luchar contra mí. Si lo haces, algún día lo entenderás.»

Gabriel dio una respuesta misteriosa, y de repente empujó a la quebrantada Durandal en el aire antes de que Emilia pudiera decir nada más.

«Rezo para que cuando llegue ese momento, elijas preservar la paz del mundo. De modo que…»

Una luz comenzó a emitirse de su mano.

«… No se repita la tragedia del ‘Gran Rey Demonio Satan’.»

«¿¡Q-qué!?»

El cielo se llenó de una gran luz, forzando a Maou y Suzuno a alejarse por un momento.

También podría ser visto como una gran explosión de luz, pero al mirar hasta donde la luz había llegado, se vio que era algo que caía.

Suzuno asaltó del suelo y voló por los aires, y comenzó a acercarse al objeto que caía.

«¿¡E-Emilia!?»

Suzuno se dio cuenta de inmediato de que se trataba de un ser humano, y de hecho, era Emilia.

No podía discernir si Emilia estaba lesionada o simplemente inconsciente a causa de la explosión de luz. De cualquier manera, Suzuno atrapó a Emi justo a tiempo, el héroe cayó en sus brazos.

«¡Emilia! ¿¡Estás bien!?»

Emi parecía estar muy débil, pero abrió los ojos antes de que Suzuno le hablara. «… ¿Bell?… Sí, todo está bien… o por lo menos yo. Y Gabriel se ha ido.»

«¿¡Qué!?»

Impresionada, Suzuno rápidamente miró a la luz restante de la explosión.

Allí, ella sólo vio rastros de la luz y el cielo por encima del habitual Sasazuka. Ni una sola persona estaba allí, y ni siquiera Gabriel.

Sin embargo, Suzuno no se sintió aliviada. No había nadie allí.

Sólo Suzuno y Emi estaban en el cielo.

«¡Hey, Emi!»

Una voz desde abajo la llamó, e incluso sin mirar, ella se dio cuenta de que era una voz de desesperación.

«¿Dónde está Alas Ramus?»

«…»

«¿¡Qué pasó con Alas Ramus!?»

«…»

La voz de Maou se hizo más fuerte sin que se diera cuenta, mientras miraba a Emi y Suzuno descender lentamente.




Emi  apartó  la  mirada  de  él  mientras  hacía  una  expresión  sombría,  y  un  escalofrío recorrió la espina dorsal de Maou.

«No… ¿Acaso Gabriel…?»

Emi no dio ninguna respuesta. Y en vez de una respuesta,

«Uuuugh… ¿qué se supone que debía hacer…?»

Emi en silencio gimió para sus adentros con una voz que nadie más podía oír.

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