Hataraku Maou-sama! (NL)

Volumen 3

Capítulo 4: El Rey Demonio Conoce El Dolor De Perder Algo Precioso

Parte 2

 

 

El sol se había puesto y la cortina de la noche había caído sobre el Castillo de Rey Demonio.

«Oyuuuu…»




En la sala del ‘castillo’ del Rey Demonio habían dos figuras: el Rey Demonio Satan, que quiere conquistar la Isla Ente y golpeó el miedo en los corazones de todos los que vivían allí, y el héroe Emilia Justina, quien se comprometió a detener esa ambición. Ellos estaban en un punto muerto.

«Dauuuu…»

Todo el Castillo del Rey Demonio se llenó de tensión y hostilidad donde la caída de un alfiler podría causar una batalla.

«Nyaaaaauuu…»

Una suave brisa, una gota de lluvia, o una piedra en el camino habría sido suficiente para lanzar el ambiente de tensión en el caos.




«¡Maaameeee, maaameeee!»

Y justo cuando la tensión y la hostilidad estaba a punto de llegar a su punto máximo, «¡Wapu!»

La figura que había estado corriendo alrededor del Rey Demonio y el héroe se enredó en sus propios pies y casi se golpeó la cabeza en la esquina de la mesa en el centro de la sala del rey.

«‘¡¡!!»

Tanto el Rey Demonio como el héroe reaccionaron extendiendo sus brazos.

Su parada fue un éxito, pero debido a que reaccionaron al mismo tiempo, la mano del Rey Demonio tocó la mano del héroe.

«¡No-no me toques!»

«¡Ay! Tú-tu uña…»

El héroe nervioso golpeó la mano del Rey Demonio, y una línea roja se quedó en la mano del Rey Demonio. No había sangre; sólo una línea roja en la piel.




«¿¡Qué te pasa, de repente!?»

«¡¡Tú fuiste el que quiso dejar a los demás y no querías ningún problema, así que metete en tus propios asuntos!!»

«¡E-esa es mi línea!»

«¡No! ¡No me gushta las peleaas! ¡No!»

Una figura mucho, mucho más pequeña que el Rey Demonio o el héroe se había metido en su intercambio verbal hostil.

«¡Oh, bueno, no estamos peleando, Alas Ramus!»

«¡E-eso es correcto! Así que no llores, ¿de acuerdo?»

«… ¿en serioh?»

Como si tratara de verificar las sospechosas palabras de los adultos, a medias, Alas Ramus miró a los dos con la mirada más preocupada que habían visto en su vida.

«¡E-en serio! ¡De verdad!»

«Ennn seriiio.»

«EHE.»

La niña en la habitual mentira del Rey Demonio y del héroe, y les dio una gran sonrisa de alivio y se aferró a su ‘mamá’, Emi.

«¿Mami, siempre vazh a estar conmigo?»

«Uh, UUM…»

«¡…! ¡…! »

Maou hizo señas frenéticas desde un ángulo donde Alas Ramus no podía ver. Emi no le hizo caso y le preguntó:

«¿Qué quieres, Alas Ramus? ¿Quieres… quieres que tu mamá esté siempre contigo?»

«Sip. Mami, siempre eztarenos junt’as.»

«Uuuuh…»




Emi fue desgarrada desde el fondo de su corazón, pero trató de hacer lo más posible no dejar que mostrara en su rostro y lo escondió detrás de una sonrisa.

«¡Papi también!»

«Sí…»

Maou no intentó resistirse a su confirmación. Y el silencio incómodo visitó una vez más.

Mientras tanto, Alas Ramus continuó siendo ajena al tenso silencio y trató de subir en Emi.

Con la repentina llegada de Chiho, el peor de los casos de Alas Ramus siendo arrebatada de los heridos y derrotados Maou y Emi fue evitado.

Sin embargo, simplemente parecía retrasar lo inevitable.

No  importa  cuánto  Alas  Ramus  se  resistiera,  para  empezar  ni  Maou  ni  Suzuno,  los expertos en teología, podían negar el hecho de que la Sefirá Yesod era del cielo.

Y por otra parte, ninguno de los que habían estado en contacto con Alas Ramus tenía algún medio para resistirse a Gabriel.

La  habilidad  especial  de  Sariel  era  un  caso  atípico,  y  Emi  y  Suzuno  tenían  cierta capacidad de combatir.

Sin embargo, también era cierto que ninguno de ellos tenía una razón para luchar.

Después de que Gabriel los había dejado, como era de esperar Chiho expresó sus dudas acerca del desconocido «Árbol de la Vida».

«El árbol de la vida es, supuestamente, un árbol que existe en el Cielo, que creó el mundo, y el que come el fruto del árbol de la vida, supuestamente, obtiene vida eterna y sabiduría ilimitada.  Supuestamente,  los  primeros  seres  humanos  que  fueron  hechos  por  Dios  y comieron del fruto fueron desterrados del paraíso.»

«La Tierra también tiene una historia similar a eso. Adán y Eva de la Biblia…» Suzuno asintió a Chiho, y continuó hablando.

«Diez frutos de ese árbol, llamados ‘Sefirot’ se dice que corresponden a diversos elementos de la vida en el mundo, tales como planetas, colores, metales, joyas… por ejemplo, el primer Sefirah, ‘Keter’, representa el alma, el pensamiento y la imaginación. Su número es el uno, su joya preciosa es el diamante, su color es el blanco, su planeta es el Rey de Hades, y su ángel de la guarda es Metatrón. Mientras tanto, el cuarto Sefirah, ‘Chesed’, representa la bondad de Dios, su número es el cuatro, su metal es el estaño, su color es el azul, su planeta es la del Dios del Trueno, y su ángel de la guarda es Zadkiel, etc… Cada uno de los diez Sefirot tienen características que corresponden a elementos del mundo, y la razón por la que Alas Ramus se siente atraída por los objetos brillantes de colores deben ser a causa de la influencia de los colores de la Sefirot en ella. Por cierto, la novena Sefirah, ‘Yesod’, representa lo que se llama el cuerpo astral, la mente y el yo. Su número es nueve, su metal es la plata, su color es el violeta, su planeta es el planeta de cielos azules, y su ángel de la guarda es Gabriel.»

El resto del grupo se quedó sin habla por un corto tiempo con la explicación de Suzuno.

«… ¿Tú… tienes todo eso memorizado?»

Maou preguntó inquisitivamente.

«Es el fundamento básico de la teología.»

«No lo entiendo. Sólo nos das un breve resumen.»

«¿¡No eres un ex-arcángel30!?»

Suzuno se sorprendió al oír las palabras perezosas de Urushihara.

«Vamos… Urushihara-san sólo está siendo Urushihara-san.»

Las palabras de Chiho no satisfacían completamente a Suzuno, pero entendían su punto.

«Pero ¿por qué se llama a sí misma ‘Alas Ramus’ y no ‘Yesod’?»

Esa pregunta era de Emi.

«No sabemos si esta niña es un fragmento o no, ni sabemos quién lo hizo ni cómo, pero no parece que Gabriel sea el padre quien le dio ese nombre. No ha utilizado el nombre de ‘Alas Ramus’ ni una vez hasta ahora. Si tuviéramos que ir por la leyenda y asumir que Alas Ramus realmente es un fragmento de la ‘Yesod’ Sefirah… o una parte de élla, entonces lo que Gabriel dijo tiene sentido. En otras palabras, los elementos que la Sefirah Yesod representa están en peligro. El mundo está en peligro. Para que Gabriel mantenga el equilibrio del mundo como un ángel de la guarda, necesita a Alas Ramus.»

«No… entonces Alas Ramus-chan tiene que volver después de todo…», dijo Chiho tristemente. Sin embargo,

«Pero eso no necesariamente es verdad.»

Chiho se sorprendió de que Suzuno refutara su propia explicación tan claramente.

«El Árbol de la Vida y Sefirot se dice que es la fuente de lo que compone el mundo, y los ángeles de la guarda vigilan todo, pero todo eso se basa en los textos sagrados y las leyendas. Nadie los ha visto nunca, por sí mismos, así que no hay una prueba de que todo esto es verdad.»

«¿Prueba…?»




«Por ejemplo, la décima Sefirah, ‘Maljut’ es…» Tan pronto como dijo Suzuno eso,  «¡Malkoo!»

Alas Ramus respondió a la palabra.

«… Ahora que lo pienso, Alas Ramus dijo que Maljut era su mejor amiga o algo así en la rueda de la fortuna.  ¿Eso significa que Maljut u otro Sefirot tienen personaje como Alas Ramus?»

Suzuno pensó por un momento, luego negó con la cabeza ante la pregunta de Maou.

«Nunca he oído hablar de estos hechos… pero puede tener algo que ver con lo que estaba a punto de decir.»

«Oh, perdon por interrumpir. Sigue.»

Maou instó a Suzuno, quien asintió con la cabeza y volvió a su explicación.

«Maljut se encuentra en la parte inferior del árbol de la vida, y representa el mundo material, su número es el diez, su joya preciosa es la cristalina, su color es el amarillo o oliva o varias brillantes, y su planeta es el planeta de la vida… en otras palabras, la Isla Ente. Si tuviéramos que creer en las leyendas, si Maljut realmente había desaparecido por una razón u otra, los cristales, el color amarillo, y la existencia de la Isla Ente estaría en peligro.»

Suzuno dejó de hablar por un momento para mirar a los demás.

«Sin embargo, pensando en esto lógicamente. ¿Te imaginas todos los cristales en el universo  desapareciendo  a  la  vez  porque  una  fruta  de  un  árbol  en  algún  otro  mundo desapareció? ¿Qué fenómeno físico puede explicar una fruta que podría poner en peligro la existencia de océanos y continentes? Incluso la historia en los textos sagrados se debate aún hoy en día, si los primeros seres humanos que comieron del fruto prohibido estaban relacionados con las Sefirot o no, y no se ha llegado a ninguna conclusión. Es como lo que el Rey Demonio acaba de decir, cada sefirah puede tener una encarnación parecida a los humanos. En otras palabras, el supuesto de que el árbol de la vida constituye los cimientos del mundo es sólo una leyenda, y no hay nada que lo demuestre. Hay numerosos seres humanos que se han comunicado con el mundo celestial, pero ninguno ha ido allí físicamente. Por lo tanto, no creo que el mundo esté en peligro si Alas Ramus falta.»

«Eres muy contundente acerca de esto.»

«… Sin embargo, no podemos negar la existencia del mundo celestial o los ángeles, independientemente de lo que pensemos, y si vienen para recuperar el fragmento de Yesod, entonces no tenemos forma de resistir. No hay nada que podamos hacer.»

Todos en la sala se volvieron hacia Alas Ramus, que estaba sentada en el regazo de Maou.

«… Hombre, estamos atrapados entre la espada y la pared.»

Maou excavaba en sus oídos mientras el resto del grupo lo miró. Hey, ¡Alas Ramus!»

«¿Que papi?»

«Ese viejo quiere llevarte de vuelta con él. ¿Quieres ir?»

«¡¡¡No!!!»

Una, la negativa rotunda definitiva.

«Ya veo.»

Maou golpeó las rodillas cruzadas.

«Muy bien, eso es todo para los debates. Si hacen cualquier cosa que moleste a las Alas Ramus aunque sea un poco, voy a luchar hasta el final.»

«¡¡Es-espera un segundo!!»

Emi se opuso, como era de esperar.

«¿¡Por lo menos entiendes la situación en la que estás!?¡¡Bell y yo no podemos resistir contra Gabriel abiertamente, y ya sea Alciel o Lucifer, no han recuperado sus poderes!!»

«Lo sé. Por eso he dicho que lo haré.»

«¿Tú?  ¿Por  ti  mismo?  ¿¡Eres  estúpido!?  ¿¡Qué  se  supone  que  puedas  hacer  por  tu cuenta!?»

«Hey, deja de molestarme. ¿Qué tienes que perder si tomo una postura por mí mismo y soy golpeado?»

«… Um… que, bueno…»

«Sólo estoy siendo egoísta y no quiero devolver a Alas Ramus. Y mi razón es porque Alas Ramus no quiere volver. Ustedes los humanos celebraran el fin del Rey Demonio, y el fragmento de Yesod estará de regreso en el Cielo donde pertenece. ¿Tienes alguna queja?»

«¡¡Pe… pero!!»

«¡Rey Demonio! ¿¡Es eso lo que realmente quieres!?»

«¡Maou-san!»




Emi no podía estar satisfecha con esa idea, y Suzuno y Chiho no podían permanecer en silencio. El trío atrajo cerca de Maou y sus ojos se abrieron.

«He-oye, Ashiya, Urushihara, digan algo.»

«… Si-sin embargo, no estoy de acuerdo con usted, mi señor…»

«… Yo… bueno, no me importa lo que te pase, pero me está empezando a gustar vivir en el armario. No estoy seguro de qué pensar.»

«¿Q-qué, incluso ustedes dos?»

«¡Tonto! ¿¡Todavía no entiendes!?» Suzuno gritó Maou.

Alas Ramus fue sorprendida por el tono agresivo de Suzuno y salió del regazo de Maou.

«¡Suzu-neecha, no! ¡No te metaz con papá!»

Se puso de pie  tan firme como pudo frente a Suzuno con los brazos abiertos para proteger a su papá del peligro. Suzuno trasladó con calma Alas Ramus a un lado, y una vez más tomó Maou por el cuello.

«¡No importa si eres el Rey Demonio o no! ¡¡Pero ninguno de nosotros… ni siquiera Lucifer desea ver a Alas Ramus siendo llevada a algún lugar donde no quiera ir!! ¡¡Si ella iba a ser llevada a un lugar donde no quiera ir, debes tener una mejor opción!!»

«… No sé si una clero debería decir algo así…»

«¡Soy una clero, sí, pero también soy un político! ¿¡Quiénes se creen que son, de repente aparecen y actúan como si tuvieran autoridad sobre algo que perdieron durante cientos de años!? ¡El árbol de la vida es una mentira!»

Ella llegó a una conclusión impropia de un clero, sin lógica o prueba.

«… En otras palabras…»

«¿¡Qué!?»

«¿Qué quieres?»

«… ¿Qué es?»

«¿Qué pasa, señor?»




«¿Quééé…?»

Maou sonrió mostrando sus dientes, con una expresión como si a eso refiriera.

«Todos ustedes aman a Alas Ramus, ¿verdad?»

«…»

Suzuno tragó saliva en reacción.

«… Gracias.»




Palabras que nunca se debieron salir de la boca del Rey Demonio. Sin embargo, ya habían salido muchas veces.

«Pero ir en contra de alguien sagrado es la especialidad del Rey Demonio. No es una carga para cualquiera de ustedes la lleven. Sólo estoy actuando por mi egoísmo manteniendo algo como un niño que pertenece a Dios para mí mismo. Así que hare algo en contra de Gabriel, no tienen que hacer nada.»

Suzuno se quedó sin habla, y abrió la mano que sostenía el cuello.

«… Si todo va bien, entonces eso sería genial. Sería como ir con una explosión.»

«¡Hey!»

«¡Detente!»

«¡Maou-san!»

«¡Mi señor!»

«… ¿En serio?»

«¡Cállate!»




Maou agitó los brazos con furia mientras estaba rodeado de respuestas débiles.

«¡Esto no es cómic de algún niño pequeño! ¡El enemigo no es alguien que pueda batir con algún alto emocional ni nada de eso! ¡Es natural que me prepare para lo peor y hacer algo de gestión de riesgos! ¡Hey, Emi!»

«¿¡Qué quieres!?»

«¡Quédate aquí por la noche!»

En ese momento, todo el mundo en la sala trató de recordar la definición de gestión de riesgos.

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