Kumo Desu Ga Nani Ka?

Volumen 9

X2: Administrador Güliedistodiez

Parte 1

 

 

¿Ha vivido alguna vez algún ser humano realmente libre de arrepentimientos?

Para nosotros, los dioses, una vida humana pasa en un abrir y cerrar de ojos.




Pero en ese diminuto instante, los humanos siempre acaban arrepintiéndose de alguna de sus elecciones en la vida, grande o pequeña.

Si tan solo hubiera hecho esto; si solo hubiera elegido aquello en su lugar.

En estos hipotéticos escenarios, imaginas que podrían haber alcanzado un mejor futuro si hubieran hecho elecciones distintas.

Pero todo eso es puramente hipotético.

Uno no puede cambiar el pasado, no importa lo mucho que pienses en ello.




Sin embargo, uno no puede evitar preguntarse: ¿Tomé las decisiones correctas?

Incluso en la corta vida de un humano.

Y como he vivido mucho más que cualquier humano, está claro que no sería ninguna sorpresa si yo, también, sufriera por mis elecciones pasadas.

Incluso aunque sepa que por muchas preocupaciones que se tengan no se puede cambiar el pasado, aunque sepa que ya es demasiado tarde, no puedo evitar pensar en ello.

Sé que si tengo tanto tiempo que perder preocupándome por el pasado, debería dedicarlo a hacer todo lo que pueda en el presente.

Y aun así, a veces todo parece en vano.

¿Tomé las decisiones correctas?

No tengo respuesta.

Nunca es posible saber si estás tomando la decisión acertada en el momento.

Cuando te das cuenta de ellos es mucho más tarde, cuando miras al pasado.

Es por eso por lo que echamos la vista atrás en el tiempo con tanta frecuencia.

Para preguntarnos si nuestras decisiones pasadas fueron correctas.

Porque mientras vivimos en el presente, no tenemos forma de saber si nuestras elecciones inmediatas serán acertadas o no.

Si alguien lo sabe, desearía que me lo contara.

Incluso aunque sepa que nadie va a responder, no puedo evitar desear la respuesta aún más.

¿Estoy tomando las decisiones correctas?

***

 

 

“¿Estás seguro de que fue lo mejor?”

La dragón de hielo Nia me pregunta.

No tengo la respuesta, por supuesto. Nunca sé si estoy tomando las buenas decisiones o no.

“Si hubiera interferido, tan solo habría mancillado el orgullo de Reigar.”

En cambio, di una respuesta imprecisa pero que sonaba plausible.

“Es cierto. Fue una muerte espléndida, adecuada para el hombre conocido como el espadachín más fuerte del mundo.”

Parece que mis palabras no estaban fuera de lugar.

Frente a nosotros yace el anterior rey de la espada Reigar.

Un hombre que nunca volverá a levantarse.

Yo soy quien lo trajo a este lugar después de que eligiera abdicar del trono de rey de la espada.

Quería ver qué pensaría de este lugar, después de luchar en primera línea contra los demonios por tanto tiempo.

No me arrepiento de ello ahora.

Pero me pregunto si estuvo bien dejarlo morir en la batalla después de que el deseara tanto el estar lejos del campo de batalla.

¿Realmente debería haber invitado a Reigar a este lugar?

Por supuesto, en aquel momento no tenía ni idea de que este sería el resultado, así que no tiene sentido preguntárselo ahora.

Puede que sea un dios, pero eso no significa que pueda ver el futuro.

Tal vez uno poderoso como D pueda hacerlo, pero está claro que yo no puedo.

Si pudiera, no tendría que sufrir por mis elecciones pasadas.

Aunque en su lugar podría preocuparme aún más por cuál futuro sería mejor.

Si hubiera podido ver este futuro cuando hablé con Reigar en su momento, ¿qué habría hecho?

… No lo sé.

Al final, ya pueda ver uno el futuro o no, supongo que la única opción es hacer la elección lo mejor que se pueda.

Y esta vez, mi elección ha matado a Reigar.




El propio Reigar fue quien eligió enfrentarse a esa reencarnación, y Reigar eligió seguir luchando contra él hasta su muerte.

Esas elecciones no tienen nada que ver conmigo.

Pero aun así, me encuentro pensando en que si no lo hubiera traído aquí, entonces esto no habría pasado.

Qué soberbia la mía.

Asumir que mis elecciones determinan el resultado de todo es descartar la propia voluntad de Reigar y las decisiones que él hizo.

Soberbio es la única manera de describir este tipo de pensamiento.

Cuanto más lo contemplo, más difícil se me hace tomar una decisión.

Cada vez más, me estoy convirtiendo en un mero espectador, fluyendo con la situación y negándome a tomar decisiones.

Hasta hace poco, eso era inaceptable.

Pero ahora que D ha empezado a actuar, no hay duda de que yo también tendré que tomar alguna decisión.

Incluso aunque D esté limitando mis opciones.

“Ah, se mueve.”

Siguiendo la mirada de Nia, veo a la reencarnación.

El oni reencarnado que derrotó a Reigar está empezando a caminar hacia el poblado.

Gracias a la habilidad especial que les dio D a las reencarnaciones, ya ha recuperado toda la fuerza que agotó en su larga lucha con Reigar.

Esa habilidad, “n%I=W”, tiene varios efectos peculiares.

Todas ellas son medidas para ayudar a las reencarnaciones a sobrevivir en este mundo, pero el mecanismo que les proporciona el sistema con la recuperación de salud, MP y SP cuando suben de nivel es una prueba particular de lo mucho que D favorece a las reencarnaciones.

Extrayendo energía del sistema, el cual existe únicamente para almacenar energía… es un efecto que va en contra del propósito del mismo sistema.

Puede que solo sea una cantidad pequeña, pero como alguien que ha trabajado sin descanso para ahorrar más energía, lo sigo encontrando vergonzoso.

E incluso sin esa habilidad, las reencarnaciones son una anomalía en este mundo.

Todas sus acciones tienen un efecto masivo en este mundo, para bien o para mal.

Una sola de esas reencarnaciones ya ha logrado sembrar el caos entre muchos de los que conocemos el secreto de este mundo, incluyendo a Ariel, a Dustin y a mí.

A parte de la culpable Blanca, las otras reencarnaciones siguen siendo demasiado jóvenes como para causar incidentes importantes, y muchas ya han caído en manos de Potimas, por lo que su efecto es pequeño por ahora.

Pero lentamente, algunos de los otros a parte de Blanca están empezando a expandir su influencia.

Y el mejor ejemplo no es otro que el oni reencarnado que ahora mismo está aquí cerca,

“Bien, ¿qué debería hacer…?”

El paso del oni reencarnado es constante.

Pero si su mente esta serena es otra cuestión completamente distinta.

Tiene la habilidad de Ira, y ya se ha vuelto loco a causa de ella.

La habilidad de Ira: una de las habilidades de Gobernante que sirve como llave de acceso limitado al sistema.

Al final, tan solo es una llave, y solo la pueden usar aquellos que conocen la localización de la cerradura y el cómo abrir la puerta para acceder al sistema.

Pero es el único medio por el cual un no-administrador que reside en este mundo puede tener contacto con el sistema, aunque sea limitado.

No puedo entender por qué D creó tales habilidades, pero no tengo duda de que fue con algún resultado previsto en mente.

Pero la habilidad de Ira en particular parece casi insignificante como llave.

El activar la habilidad de Ira, aumenta enormemente las estadísticas del usuario, pero también causa que la rabia domine su mente racional.

Al final, puede convertir al usuario en un ser demente que mata cualquier cosa que se le cruce, como está pasando en estos momentos con el oni reencarnado.

Una vez eso pasa, el usuario definitivamente ya no puede abrir la puerta.

Una bestia que carece de inteligencia no sabe cómo usar una llave, después de todo.




Pero por lo que he visto hasta ahora, este oni parece ser ligeramente distinto a los anteriores usuarios de Ira que he visto.

A lo largo de la historia, todos los poseedores de la habilidad Ira, salvo el primero, han sido reducidos a una bestia.

Ya no podían usar armas, simplemente arrasar con fuerza bruta.

Con el aumento de estadísticas otorgado por Ira, solo eso es suficiente como para convertirse en una seria amenaza.

Pero una vez se ve reducido a su estado berserker, ellos ya no pueden aprovechar al máximo el poder de la habilidad.

En algunos casos, aquellos que no usaron Ira pueden ser aún más peligrosos.

En comparación, ese oni reencarnado usa espadas y fue lo suficientemente flexible como para adoptar algunas de las técnicas de Reigar en mitad de la batalla.

Parece haber perdido todo el poder de razonamiento, pero sigue conservando su propia mente de alguna forma.

Aun así, eso no cambia nada necesariamente.




Si lo dejo en paz, probablemente se adentrará más en este territorio en busca de una nueva presa.




Es por eso por lo que hice que Nia y los otros dragones de hielo de las Montañas Místicas intentaran dirigirlo lejos para que no llegara a este lugar, pero…

“Supongo que intentar obstaculizarle no fue muy bien.”

“Lo lamento muchísimo.”

Nia se disculpa, pero no es su culpa.

“No necesitas disculparte. Esa criatura claramente se dirigía directamente a esta zona. No sé si estaba simplemente huyendo de ti o si vino porque sintió la presencia de humanos, pero intentar bloquear su camino sin matarlo fue una tontería. De hecho, debería disculparme yo por darte una orden tan imposible. Especialmente teniendo en cuenta los sacrificios que surgieron como resultado.”

Al darme la vuelta, miro a los cadáveres de muchos dragones y wyrms, todos subordinados de Nia.

Esto sucedió porque Nia me alertó de la situación, y yo le di instrucciones de que detuviera su avance sin matarlo.

Si simplemente hubieran matado al oni, las pérdidas habrían sido mucho menores.

Incluso algunos dragones fueron asesinados por mi advertencia de no matar a la criatura.




“No, no debe angustiarse por eso, mi señor. Existimos para servirle. No me importaría si cada uno de nosotros pereciera si ese fuera su deseo.”

Nia responde de manera bastante plana.

Los primeros dragones son muy leales.

Incluso los que son como Nia y Hyuvan, que normalmente pueden parecer poco fiables, llevan a cabo cualquier tarea que se les encomiende con la máxima devoción.

¿Podré estar a la altura de esta lealtad?

¿No me son leales simplemente porque yo soy el primer y más verdadero dragón?

Sé que tener tales dudas es un insulto a la lealtad con la que me han servido por tantos años, sin embargo aún me falta confianza en mí mismo.

No se si soy digno de la fe que depositan en mí incluso a costa de sus propias vidas.

Quizás el dragón de tierra Gakia, quien una vez fue mi más leal sirviente, incluso de todos los dragones, desafió a Ariel sin mi permiso porque sintió este lado cobarde mío.

Ariel puso su fe en Blanca pero estaba peleando con ella todo el tiempo, todo en un esfuerzo por romper las obstruidas compuertas al cambio.

Y Gakia intentó detenerla, incluso abandonando su importantísimo deber como guardián del Estrato Final del Gran Laberinto de Elroe para poder hacerlo.

Si bien estoy impresionado por su independencia, tengo sentimientos encontrados sobre el hecho de lo que hizo aun sabiendo que moriría.

Todos me están dejando atrás.

Muy pronto, me temo que incluso Sariel lo hará también…




Ese único pensamiento me causa un indescriptible dolor en el corazón.

Si eso pasa, entonces ¿para qué habré estado viviendo todo este tiempo?

Realmente ya no tengo ni idea.

Pero no. Ahora no es momento de estar pensando en el futuro.

Por ahora debo decidir cómo lidiar con el oni reencarnado.

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