Kuitsume Youhei no Gensou Kitan (NL)

Volumen 1

Prólogo: Atrapado en un Callejón sin Salida

 

 

Kuitsume Youhei no Gensou Kitan Volumen 1 Prólogo Novela Ligera NL

 




 

La destrucción de cierta aldea dio mucho de qué hablar.

En una taberna a un lado del gremio de aventureros estaba Loren, inclinando su vaso mientras recordaba el pasado.

Los habitantes de las localidades destruidas habían sufrido bastante; cuando se enteraron de que una aldea nueva abriría sus puertas para expandir sus tierras de cultivo, pensaron que estaría bien asentarse allí. Originalmente, el área había sido destinada a convertirse en una zona de cultivo donde la gente no tenía permitido entrar, y cualquiera que fuese encontrado en el lugar sería considerado un intruso.

Podría haber sido una historia diferente si los involucrados hubiesen estado dispuestos a hablar y discutir sobre sus derechos, pero al negarse a hablar, sería solo razonable que sus destinos fuesen decididos cuando la paciencia de la otra parte llegase a su límite.

Loren dirigió su mirada afectada por el alcohol hacia la recepción del gremio de aventureros, que estaba conectado al bar. Allí se encontraba el tablero de misiones, al cual solo podían tener acceso los aventureros; repleto con misiones difíciles que nadie más quería hacer, y por las cuales estarían dispuestos a pagar bastante bien.




“Han vuelto a aumentar.”

Los anuncios publicados en el tablero se encontraban tan amontonados que no había lugar para colocar nuevos, debiendo acomodar los nuevos encima de otros que ya estaba ahí, creando distintas capas. Loren podía escuchar la conversación de los aventureros que se quejaban sobre la dificultad de las misiones.

“¿El pueblo al sur de Vesta fue destruido? Parece que se encuentra cerca del Bosque del Caos.”

“Es un lugar vasto, ¿no? ¿existe alguna criatura mágica capaz de destruir una aldea?”

“¿Quizás resultó ser una oleada? Puede que se conviertan en un enemigo difícil de manejar para los agricultores.”

A Loren no le molestaba escuchar este tipo de historias, después de todo, él no tenía nada que ver con la muerte de esas personas; el problema residía en que las voces de los aventureros frente a él eran demasiado ruidosas.

“Estoy quedándome sin dinero.”




El hombre llamado Loren no era originalmente un aventurero, en el pasado formaba parte de un grupo de mercenarios a los cuales había conocido por casualidad cuando era joven, participando junto a ellos en distintas batallas lograba conseguir algo de dinero, al menos así era hasta hace poco.

Entonces, ¿por qué razón un hombre así estaba solo en una esquina del bar en el gremio de aventureros? La respuesta era simple, era debido a que en la última batalla en la que participó, todos sus compañeros fueron aniquilados.

Mientras ganase dinero, él tomaba parte en las distintas batallas; sin importar si terminaban en victorias o derrotas, él había experimentado innumerables batallas junto a ellos, y aunque su grupo había logrado abrirse paso ante el peligro, tal parece que el momento de pagar factura los había alcanzado al participar en una contienda aparentemente sencilla que al final terminó convirtiéndose en una terrible derrota. Uno tras otro, fueron aniquilados en el campo de batalla, e incluso el mismo Loren llegó a pensar que no lo lograría en más de una ocasión, hasta que finalmente pudo escapar.

Esa sería la razón por la que su apariencia no lucía muy amigable.

La vida de un mercenario suele ser muy árida y austera, yendo de un lado para otro, siendo natural pensar que no son dueños de muchos objetos, ya que dificultaban sus viajes; Loren lo tenía claro, y es por ello que la mayor parte de sus pertenencias terminaron siendo destruidas en el campo de batalla, dejándole tan solo una espada de dos manos que de alguna manera había logrado evitar perder, y la armadura de cuero que vestía actualmente, además de una pequeña bolsa con monedas de plata que se encontraba en el bolsillo de su pantalón.

El dolor de cabeza era cada vez más evidente mientras apretaba una pequeña placa de metal sobre su pecho, pues estaba claro que, si no conseguía dinero, tarde o temprano terminaría siendo expulsado del gremio. La insignia que sostenía en su mano era la prueba de que pertenecía al gremio de aventureros, con el material de las identificaciones representando el rango de estos; Loren siendo considerado como un recién llegado, la suya solo podría ser fabricada con el metal más barato de todos, el cobre.  

Entre más alto se volviera el rango de la persona, el material con el que sería creada su identificación sería más caro e invaluable, pero eso era algo que a Loren no le interesaba, en lugar de eso, su mente se mantenía ocupada pensando en cómo podría conseguir dinero con los trabajos permitidos por su identificación actual.

Sin embargo, ese solo era uno de sus problemas. 

“No tengo grupo.”

Por lo general, los mercenarios solo suelen relacionarse con otros miembros de su grupo, y no podían permitirse tener amigos o conocidos, ya que ello suponía un gran riesgo para su organización. Las personas que Loren conocía, o bien estaban muertas o dispersas por el mundo, y el resto de las personas solían verlos de manera negativa debido a la brutalidad de sus trabajos. Loren no era la excepción a ello y en su situación actual, después de haber abandonado el campo de batalla, no tenía a nadie en quien confiar.

Pero tenía una razón para convertirse en aventurero. 

Las identidades de los aventureros no necesitaban ser confirmadas, y al igual que los mercenarios, estos deambulaban por el mundo en busca de trabajo. Además, la manera en que sería visto por los demás sería completamente distinta a la de su oficio anterior. Incluso si se necesitaran verificar antecedentes penales, estos tendrían que ser revisados en la sucursal del gremio de la ciudad en la que se presentaron dichos cargos, por lo tanto, si saliera del país donde había sido acusado y se asentara en otro lugar, no habría registro alguno.

Es por eso por lo que incluso un hombre como Loren, quien había vivido una cruel vida como mercenario, pudo registrarse fácilmente como aventurero, tan solo necesitando pagar su tarifa de registro. Sin embargo, el hecho de que fuese el único registrado de su antiguo grupo era un problema; no importa la manera en la que viese las cosas, el hacer las misiones solo, no sería posible.




Incluso si recibiera alguna solicitud para derrotar monstruos, para recolectar materiales tales como plantas y minerales, o inclusive de rescate o búsqueda de objetos perdidos, estas parecían ser demasiado peligrosas como para poder tomarlas por sí mismo.

No era que no confiara en sus propias habilidades, era solo que, al hacerlo en solitario, no tenía oportunidad alguna de resolver las situaciones impredecibles que pudiesen llegar a suceder; estando la mayoría de estas estrechamente relacionadas con su posible muerte.

“¿Limpiar las aguas residuales?”

Fue una sorpresa para Loren el darse cuenta de las muchas solicitudes de esa categoría que se encontraban en el tablero, ya que, sin duda alguna, eso sería algo que se aleja mucho de la imagen que un aventurero suele dar. Aun así, este tipo de tareas seguían llegando, debido a que siempre y cuando se pagara una cantidad razonable, habría alguien dispuesto a aceptar el trabajo. Desde la perspectiva de Loren, a pesar de que los trabajos mantuvieran un riesgo bajo y una paga considerable, si así continuara, el gremio debería reemplazar la palabra “aventureros” por la de “asistentes”.

Aunque se encontraba reacio a tomar dicha petición, tampoco podía ignorarla, ya que, en el peor de los casos, esta sería la opción más viable; por supuesto que Loren no quería ensuciarse con aguas residuales, pero cuando se le comparaba con las peleas que había experimentado en el campo de batalla, no sería la gran cosa. Además, las alcantarillas se encontrarían dentro de las mismas poblaciones, por lo que, si se decidiera a tomar la misión solo, no debería haber peligro alguno.

Después de concluir que no sería un mal trabajo, Loren se dispuso a levantarse de su asiento para dirigirse al tablero de anuncios, pero escuchó que una voz lo llamaba. 

“Oye, tú, ¿de casualidad estás buscando trabajo?”

Apoyándose en el respaldo de su silla, Loren volteó en la dirección de donde provenía la voz. De pie frente a él se encontraba un joven espadachín vestido con una armadura de cuero nueva y con una espada de una mano que colgaba de su cintura.

Este hombre, parado al otro lado de la mesa, tiró de una de las sillas y se sentó apoyándose sobre la mesa mientras decía:

“Eres un espadachín, ¿cierto? Desde hace un rato parecía que estabas teniendo problemas para encontrar una misión, así que ¿por qué no te unes a nuestro grupo y nos ayudas con una solicitud?”




Loren pensó por un momento mientras veía al joven sentado justo frente a él, ya que, si una situación similar a esta hubiese ocurrido en el pasado sin duda alguna habría rechazado inmediatamente a la otra parte, ya que un mercenario que aceptaba trabajar con un desconocido no se mantendría mucho tiempo con vida. Era natural que Loren pensara de esa manera, después de todo necesitaría un tiempo considerable para reunir información sobre la otra parte y así saber si esta tenía otras intenciones.

Los mercenarios, al no estar afiliados a un país, tienen la ventaja de poder moverse libremente de un lugar a otro, sin embargo, debían de cuidar sus espaldas constantemente al no tener un respaldo fijo, era por eso que a la hora de trabajar se volvían tan cautelosos al seleccionar a sus clientes.

Claro, había excepciones a la regla, y la situación financiera en la que se encontraba Loren actualmente era una de ellas. Sin dinero no podía hacer mucho en el mundo, ya que con este se podía conseguir alimentos, reparar o comprar equipamiento, viajar de un lugar a otro, e incluso, de ser necesario, tener ahorros en caso de cesantía.

Es un hecho que las personas no pueden permanecer mucho tiempo sin fondos suficientes, ya que, si estos escasean no podrían darse el lujo de elegir su trabajo, y fue debido a ello que el antiguo grupo de Loren había decidido participar en su última batalla sin revisar los antecedentes de sus contratistas.

“Nuestro grupo tiene mano de obra suficiente, pero la vanguardia sigue sin ser efectiva; pareces ser un espadachín con algo de experiencia. La paga será buena, así que, ven con nosotros.”

Al no recibir respuesta alguna de la otra parte, el joven espadachín habló nuevamente con entusiasmo. 

Loren sabía que, si quería ganar dinero de manera despreocupada, sin duda alguna, debía mentir y rechazar la solicitud del hombre, pero a él realmente no le agradaba la idea de limpiar cañerías, y al presentársele una segunda opción, la elegiría sin titubear.

Sin embargo, Loren aún no sabía si la mano que se extendía frente a él era una honesta o una que lo conduciría a su ruina.

“¿Qué tipo de trabajo sería?” Loren preguntó considerando que el hombre ya debería de haber elegido alguna misión, previamente a su encuentro.

El joven, quien había solicitado a Loren ser parte de su grupo, estaba convencido de que terminaría siendo rechazado, pero después de que este preguntara, se pudo notar cómo se iluminaba su rostro, y contestó con una expresión de orgullo.

“Uno sencillo si cooperamos; mi grupo está conformado por un mago, una sacerdotisa y una ladrona, pero la cantidad de enemigos es desconocida, y siendo yo el único en la vanguardia no tengo confianza en poder lograrlo solo.”

“Necesito saber qué tipo de trabajo sería, ya que existe la posibilidad de que no pueda ayudarte.”

El joven respondió mientras mostraba la etiqueta de identificación en su cuello. 

“Es una simple misión para subyugar goblins en el bosque.” El hombre miraba a Loren como si lo que acababa de contar no fuera la gran cosa.

Solo obtuvo un vago asentimiento como respuesta.

 

 

 

Kuitsume Youhei no Gensou Kitan Volumen 1 Prólogo Novela Ligera NL

 

 

NOVA: Revisado y corregido

4.6 5 votos
Calificación de este Capítulo
Mantente Enterado
Notificarme
guest
1 Comentario
Mas Votados
Mas Recientes Mas Antiguos
Respuestas en el Interior del Texto
Ver todos los comentarios