Kuitsume Youhei no Gensou Kitan (NL)

Volumen 1

Capítulo 1: Aceptando la Solicitud

Parte 4

 

 

La conversación con Lapis continuó hasta la mañana siguiente.

Llegada la hora, Loren había pensado en intercambiar turnos con Safe, pero como este aún se encontraba reacio a meter su cabeza en una tienda donde alguien acababa de satisfacer su libido, terminó por decidir que era mejor vigilar hasta el amanecer.




Pensó que cuando estas ‘necesidades’ terminaran, Lapis volvería a su carpa a dormir, pero por alguna razón no lo hizo y, en cambio, se ofreció a acompañarle por lo que restaba de la noche.

Loren no tenía ningún motivo para quejarse ya que, después de todo, era algo positivo para él contar con una persona extra para vigilar. Sin embargo, le seguía preocupando el hecho de mantener a Lapis despierta por tanto tiempo, pero según ella, su trabajo como aprendiz de sacerdote incluía algunas tareas donde no se le permitía dormir, por lo que estaba lo suficientemente entrenada como para poder permanecer despierta.

La mayor parte de su plática consistió en pequeñeces sin importancia.

En un principio, la mujer no tuvo mucho que ofrecer a la plática, ya que había pasado toda su vida dentro de un monasterio, pero, aun así, Lapis hizo todo lo posible por encontrar algo de que charlar. Por esto, el hombre junto a ella se encontraba agradecido por su gesto de amabilidad.

Y también hubo momentos en los que ella callaba, esperando escuchar las historias de cuando él era un mercenario.

Loren se preguntaba porqué alguien que había sido adoctrinada en temas religiosos desde temprana edad estaba tan interesada en escuchar experiencias tan desagradables. Pero, una vez se dio cuenta de que probablemente era debido a que Lapis quería aumentar sus conocimientos del mundo como una aventurera, decidió responder sus preguntas lo mejor que pudo, y antes de que se diera cuenta, ya había amanecido.

“¿Eh?”, continuó Safe, “Parece que ya amaneció, ¿qué pasó con mi turno?”

“No te preocupes por eso”, finalizó él, “lo terminé yo”.

Safe se encontraba tan confundido por los rayos de sol que llegaban a su tienda que no pudo evitar preguntar qué es lo que había pasado. Loren, en cambio, respondió intentando ocultar su irritación.

Era una situación irritante, y Loren hubiera preferido quejarse de lo sucedido, pero cuando vio que a espaldas del espadachín caminaban Naron y Oxy, desarregladas y sin ningún tipo de vergüenza, Loren terminó por suspirar.

Loren tomó la decisión de abandonar a estos tipos tan pronto terminara este trabajo y encontrar una fuente de ingresos distinta. Todo esto luego de ver al joven frente a él rascarse la cabeza torpemente sin ningún tipo de remordimiento en su rostro.

“Ya que el pueblo no se encuentra tan lejos de nuestra posición actual, partiremos cuando hayamos terminado de comer”.

Loren se masajeó la frente tras ver al aldeano con una tímida sonrisa sin atreverse a pronunciar algo en su contra. En contraste, Safe y las dos chicas a su lado estaban bastante contentos con la decisión tomada, y Lapis, quien parecía ser ajena a la situación, se limitó a sonreír en respuesta.

El resto del recorrido fue pacífico y sin ningún tipo de evento inoportuno.

Parece ser que los rumores sobre los aventureros y soldados, que se encontraban constantemente eliminando situaciones problemáticas en la carretera, eran ciertos, ya que no divisaron monstruos ni bandidos por ningún lado.

La aldea adonde llegaron era común y corriente. Las casas estaban hechas de madera y se encontraban rodeadas por pequeños cercos que las protegían de los depredadores. También contaba con campos de cultivo, pero a diferencia de las viviendas, estos no se encontraban cercados.

La aldea fue creada con el único propósito de producir alimentos a través de los cultivos, y ya que estos estaban en constante expansión, no existía manera de que pudieran cubrir el perímetro de todos estos nuevos terrenos con un cerco, ya que para eso necesitarían muchísima mano de obra.

Una de las principales finalidades de construir vallas es la de proteger a los habitantes del lugar, pero incluso ese siendo el caso, estas no bastarían para protegerles de todos los peligros con los que pudieran llegar a encontrarse.

Justo al lado del pueblo se encontraba un inmenso bosque que se extendía por todos los alrededores. Tras observar un poco, Loren pensó que ahí es donde los aldeanos se encontraron con los goblins.

Mientras Loren estiraba su cuerpo, pudo escuchar a Safe diciendo lo siguiente.

“Entonces, empecemos”.

Era un poco antes del mediodía, así que no había ningún problema con adentrarse en las inmensidades del bosque.

Sin embargo, ya que se trataba de una misión gestionada por los habitantes del pueblo, lo normal sería que el grupo se reporte con el alcalde para corroborar la información del trabajo para posteriormente ir y realizarlo, pero cuando Loren se lo contó a Safe, Naron, quien se encontraba a su lado, reaccionó negativamente. 

“Tan solo tenemos que cazar unos monstruos, ¿no?”, continuó, “¿Qué es lo que quieres comprobar?”

“Tenemos que verificar el número de oponentes. Además, no es razonable ignorar a nuestro empleador”.

“¡Solo tenemos que pedirle a la persona que nos trajo que le avise en vez de hacerlo nosotros! ¿Cuánto tiempo piensas desperdiciar en una misión tan sencilla?”

Loren pensaba que no importaba si fuese sencilla o no, una misión seguía siendo un trabajo. Por eso creía necesario encontrarse con su empleador, pero cuando se dio cuenta de que a los demás no les pareció agradable la idea, terminó por suspirar sin saber cuántas veces lo había hecho desde que los había conocido.

Incluso entre los mercenarios era de sentido común entablar una conversación con su cliente, pero parecía que esa mentalidad no aplicaba cuando se trataba de aventureros.

“Hablaré con el alcalde del pueblo, así que vayan a deshacerse del problema lo más pronto posible”.

Tras escuchar las palabras del aldeano, Naron fulminó a Loren con su mirada. 




Llegados a este punto, Loren dejó de intentar convencerles y, viendo su silencio como una debilidad, la ladrona resopló orgullosamente; entonces Safe colocó su mano sobre la cabeza de la mujer mientras intentaba calmarla.

“Terminemos con esto lo más pronto posible para que los aldeanos puedan sentirse seguros”.

“Así es, incluso podríamos terminar el trabajo sin cierto mercenario molesto”.   

“Naron, él es quien nos protegerá en batalla, no tenemos más opción que llevarlo con nosotros”.

Loren tocó la empuñadura de su espada inconscientemente, sintiéndose triste al darse cuenta de que sería utilizado como escudo.

No tenía ninguna objeción cuando se trataba de pelear en las filas delanteras, pero no había manera alguna de que se sintiera conforme después de haber sido tratado como un simple objeto. 

“Descuida, me aseguraré de curarte en cuanto te lastimes”.

El mercenario no se encontraba seguro si Lapis estaba tratando de consolarlo, pero tan pronto como terminó de escuchar sus palabras, pudo escuchar la voz enfurecida de Naron.




“No deberías desperdiciar tus curaciones en alguien como él, mejor consérvalas para cuando se lastime Safe”.

“Ehh…”

Las fuertes palabras de la mujer terminaron por abrumar a Lapis, quien se tranquilizó después de ver que Loren se encontraba negando con la cabeza, dándole a entender que no se preocupara por la situación.

Una vez que Loren pensó en su situación actual, recordó que no había comprado todos los artículos esenciales requeridos para un viaje debido a que no tenía el dinero suficiente para ello, y solo pudo comprar algo de comida; entonces, si llegara a lesionarse gravemente, no podría hacer nada al respecto.




Su estado de ánimo empeoró cuando se dio cuenta de que, si llegase a ocurrir lo peor, no tendría más opción que rasgar su ropa para usarla como vendaje.

Una vez que Safe y los demás se despidieron del aldeano que los había transportado al pueblo, se adentraron al bosque mientras eran seguidos por Loren, quien aún se encontraba molesto.

Loren se apresuró pensando que, si este caminase demasiado lento, probablemente se lo harían notar, y no tenía ganas de acumular más cosas negativas que lo hicieran sentir mal.

“Por el momento tomaré la delantera junto a Naron como apoyo; Lapis y Oxy se quedarán al centro, y Loren se encargará de cubrir la retaguardia”.

El mercenario asintió en silencio ante las instrucciones de Safe.

La formación que había elegido era sólida y razonable; sin ningún tipo de arreglo extravagante.

Lo cual indicaba que Safe, por lo menos, sabía lo básico de trabajar en equipo.

Sin embargo, al no haber obtenido información alguna sobre los goblins, el grupo se vería en la necesidad de vagar por los alrededores para poder localizarlos, lo que significaría una pérdida de tiempo considerable.

Era como tratar de pescar en un estanque sin saber realmente si en este habría peces, y en esta ocasión el grupo desarrollaría el papel de la carnada.

Preguntar sobre los lugares específicos donde los pescados suelen nadar sería lo más razonable, ya que con eso podrían atrapar a un montón, pero al lanzar la carnada aleatoriamente sin ningún punto de referencia, sería un desperdicio de energía. 

“Oye Safe, mira, hay frambuesas por aquí”.

“Frambuesas, ¿eh? No he comido ninguna recientemente, deberíamos de recoger algunas”.




“También hay bastantes plantas que se pueden utilizar en la elaboración de pociones, como hierbas iluminadas por la luna y bambúes zorrunos”.

“Um, ¿chicos? ¿No deberíamos de centrarnos primero en cazar a los goblins?”

Loren ya tenía bastantes ganas de volver a la ciudad al poco tiempo de haber iniciado la misión.

Fue debido a que no tenían ninguna información del lugar donde residían los goblins, por lo que habían estado vagando sin rumbo alguno por las inmensidades del paisaje; y además de eso, mientras el grupo exploraba, se habían entretenido recogiendo cosas innecesarias.

Y, a pesar de que Lapis se encontraba a su lado hablándoles con un tono elevado, ninguno de estos parecía estarle prestando atención.

Loren no tenía ningún interés en tratar de convencerlos y, en cambio, esperaba que el ruido producido por estos atrajera la atención de los monstruos.

“¿Estás seguro de dejarlos a sus anchas?”




Después de un rato, Lapis dejó de tratar de razonar con ellos y entonces se dirigió con una mirada de preocupación a Loren, pero él tardó en responderle, ya que no podía encontrar las palabras adecuadas para ello.

Sería un gran problema si fueran mercenarios y dejaran de lado su misión para comenzar a actuar de manera irresponsable como en esta situación, pero debido a que Loren no estaba seguro si la concepción de estas cosas era similar en aventureros, decidió guardar silencio en lugar de manifestar sus inquietudes, ya que tenía la certeza de que le sería inútil siquiera el intentar transmitirles un poco de sentido común.

“¿Crees que les llegue a importar lo que opine? Déjalos hacer lo que quieran”.

El hombre ni siquiera intentó ocultar su tono malhumorado al contestar.

Sin embargo, la sacerdotisa no pudo evitar reírse al escuchar sus palabras.

“Ya veo, ¿así que ya te rendiste con ellos?”

“¿Es que acaso tú no lo has hecho?”

“Bueno, es solo que me siento un poco frustrada en estos momentos”.

Loren se sintió aliviado al ver el gesto malhumorado de Lapis.

De pronto, un pensamiento invadió su mente, haciéndole pensar que debería de estar extremadamente cansado por alegrarse de una cosa tan trivial como esa; y a pesar de que quería terminar el trabajo lo más pronto posible, no podría hacerlo sin la ayuda de los demás. También existía la opción de darse por vencido y marcharse, pero de hacerlo no tendría ninguna manera de regresarle el préstamo a Lapis.

Por lo que no tuvo más remedio que continuar observándolos mientras estos recogían frambuesas y hierbas.

Incluso así, seguía sin comprender las acciones de este grupo.

“¿Cómo puedes estar tan tranquila?”

Loren había pensado en tener una conversación con la sacerdotisa, que se encontraba observando en silencio las acciones del resto del grupo, pero terminó por sorprenderse cuando vio que esta lo estaba viendo con una mirada molesta. 




“No me gusta que me hablen de manera tan despreocupada”.

El hombre entendió de inmediato que Lapis no se encontraba conforme con la manera en la que este se estaba refiriendo a ella, así que después de pensarlo por algunos minutos, decidió hablarle de una manera más formal.

“¿Lapis-san?”

“Lapis está bien, ¿por qué lo dices en forma de pregunta?”

“Nunca había tenido la oportunidad de llamar a una mujer por su nombre”.

En el mejor de los casos, las únicas mujeres con las que había tenido la oportunidad de platicar fueron las meseras de los bares que solía frecuentar.

Normalmente, su situación no le permitía charlar con personas ajenas a su entorno laboral debido principalmente a que las actividades como la compra de alimentos y otros suministros terminaban siendo realizadas por sus compañeros.

Además, también estaba el hecho de que Loren pasaba la mayor parte de su tiempo cambiando constantemente de localidad, por lo que nunca pudo llegar a congeniar lo suficiente con ninguna de ellas como para poder llamarlas por sus nombres.

“De acuerdo, si está bien para ti, también puedes llamarme sin honoríficos”.

“No, déjame utilizarlos”.

Loren frunció el ceño en respuesta pensando que la sacerdotisa no quería ser tan amistosa con él; la cual, después de ver la reacción del hombre, no pudo evitar ponerse nerviosa mientras trataba de explicar a lo que se refería.

“Es que, verás, esa es la manera en la que tengo que hablar, no es que esté tratando de mantener distancia entre nosotros, entonces…”

“Puedes llamarme como quieras”.

Loren se tranquilizó al ver a Lapis agitando sus manos en un intento desesperado de aclarar la situación, pero luego miró al resto del grupo y a su falta de atención al entorno, entonces comenzó a rezarle a los dioses para que los goblins les atacasen.

 

 

NOVA: Revisado y corregido

5 1 voto
Calificación de este Capítulo
Mantente Enterado
Notificarme
guest
0 Comentarios
Respuestas en el Interior del Texto
Ver todos los comentarios