Kuitsume Youhei no Gensou Kitan (NL)

Volumen 1

Capítulo 1: Aceptando la Solicitud

Parte 2

 

 

A la mañana siguiente.

Loren llegó a la puerta este vistiendo una armadura de cuero desgastada, con su gran espada atada a su espalda; también llevaba consigo un pequeño saco de tela con provisiones de comida que había conseguido el día anterior. El hecho de que su equipaje fuera bastante ligero era algo que no se podía evitar, ya que tuvo que abandonar todas sus pertenencias a causa de la última batalla en la que participó, y aún no podía permitirse comprar equipamiento nuevo.




Pareció ser que su llegada fue temprana, ya que no lograba encontrar a Safe ni a ninguno de los otros miembros del grupo, por lo que Loren decidió platicar un poco con los guardias que custodiaban la puerta principal para pasar el rato.

Mientras platicaba con ellos, finalmente supo que el nombre de la ciudad donde se encontraba era Kaffa, y al no saber nada al respecto de esta, supuso que se encontraba en algún lugar del mismo país.

El desconocer su ubicación actual era algo imposible de evitar, ya que, después de todo, hay que recordar que en el pasado formaba parte de un grupo de mercenarios que, por lo general, no suelen estar afiliados a ningún sitio. Además, hacía poco de llegar a la ciudad después de que su grupo anterior fuese aniquilado.

“Yo nací y me críe en este lugar, por lo que puedo decir que es una excelente ciudad”, agregó el guardia, “no tan buena como la capital, pero aun así la comida sigue siendo deliciosa y la gente muy amigable”.

Loren no podía entender el apego que el hombre mostraba hacia la ciudad, ya que él había sido criado como un guerrero que viajaba constantemente de batalla en batalla. Para alguien como Loren, que nunca se había quedado en el mismo lugar por más tiempo del necesario, no pudo evitar sentirse un poco celoso del guardia que parecía creer desde el fondo de su corazón que Kaffa era una excelente ciudad.

Establecerse significaba dejar de ser un mercenario, lo cual implicaría que tendría que pensar en otra forma de ganarse la vida, pero lo normal era que, si el grupo de uno se separase, tendría que buscar uno nuevo al cual integrarse, o dejar de ser un mercenario y conseguir otro trabajo.

Cuando Loren había empezado a considerar que continuar como aventurero y residir en esta ciudad no sería tan malo después de todo, pudo ver a Safe y al resto del grupo, que por fin decidieron aparecer. Todos llevaban una bolsa repleta de comida sobre sus espaldas y parecían mejor equipados en comparación a Loren, quien solo llevaba consigo un pequeño saco de tela. 

“¿Son tus amigos?”, preguntó el guardia con un ligero disgusto en su voz, haciendo más obvio su cambio repentino de humor.

Loren se preguntaba si el hombre tendría algún problema con los aventureros, pero rápidamente descartó esa idea al ver que no lo trataba con desprecio.

Quizás es porque no luzco como uno’, pensó Loren antes de responder. “Compañeros, solo me estoy uniendo a ellos por esta misión”.

“Ya veo, no es que me guste hablar a espaldas de la gente, pero deberías alejarte de ellos cuanto antes, ya que un hombre decente no pertenecería a un grupo conformado solo por mujeres”.

Loren pensó que el hombre solo estaba celoso, pero había decidido no decir nada al respecto. Despidiéndose con un ligero movimiento de mano, caminó hacia Safe que paseaba tranquilamente por la calle mientras era acompañado por las tres mujeres.   

“¿Te hicimos esperar mucho?”, preguntó Safe.

Loren negó con la cabeza.




Claro, habían acordado reunirse por la mañana, pero no habían definido la hora exacta para hacerlo, además, pudo obtener algo de información del guardia mientras los esperaba, por lo que prefirió no quejarse.




“Bueno, ya estamos todos reunidos, ¿deberíamos de partir?”, continuó, “ir todo el camino a pie sería una molestia, así que mejor busquemos una carreta”.

Los demás miembros parecían no tener objeciones ante la propuesta de Safe, pero Loren, en cambio, no pudo evitar sudar frío. Como el día de ayer conversaron sobre los tres días que demoraría viajar a la aldea caminando, había pensado que harían el viaje a pie, sin embargo, si estos decidían rentar una carreta, sería algo natural que cada uno pagará su pasaje.

Después de haber comprado comida para el camino, y a pesar de haber pasado la noche en la posada más barata que pudo encontrar, el dinero que le quedaba estaba por agotarse, por lo que no podía permitirse pagar su pasaje. Si la situación siguiera avanzando a este ritmo, tendría que caminar mientras el resto del grupo viajaba en carreta, y al existir una clara diferencia en la velocidad de ambos métodos, tendría que correr por el resto del camino para poder llegar a tiempo.

Mientras se encontraba debatiendo entre pedir dinero prestado o resignarse e igualar el ritmo de los demás, pudo sentir cómo algunas monedas se deslizaban en su mano, y al mirar a su lado, descubrió que la chica de cabello negro con atuendo de sacerdotisa lo miraba mientras mantenía su dedo índice sobre sus labios.

Los otros miembros se encontraban demasiado ocupados consiguiendo transporte como para notar las acciones de la joven sacerdotisa llamada Lapis, que se había acercado a Loren en secreto.

“Estás preocupado, ¿verdad?” Antes de que Loren pudiera preguntar nada, Lapis continuó con una sonrisa en su rostro. “Estas son diez monedas de cobre, deberían ser suficientes para llevarte a la aldea y ayudarte a regresar, así que, por favor, úsalas”.

Loren miró las monedas sobre su mano pensando en el pueblo al que se dirigían y luego volvió su mirada con dudas hacia Lapis, la cual se encontraba sacando la lengua mientras añadía:

“Solo te las estoy prestando, así que despreocúpate”.

A pesar de no tener que decir en voz alta que no tenía dinero era algo positivo para Loren, todavía se encontraba reacio a recibir un préstamo, ya que entre los mercenarios no era algo que fuese muy común.

La razón de ello era que no había garantía de poder devolver lo prestado al día siguiente, debido principalmente al estilo de vida que estos llevaban, por lo que dichas intenciones terminaban siendo rechazadas para evitar conflictos.

Pero al ver que Lapis insistía de manera tan desinteresada, el mercenario pensó que quizás era diferente en el caso de los aventureros.

“La verdad es que, al hacer que me debas un favor aquí, quizás pueda hacer que me ayudes en un futuro”.

Loren no podía entender el acto de prestar dinero de manera tan desinteresada, pero al ver que existía una razón detrás de ello, pudo comprenderlo hasta cierto punto; entonces decidió recibir el dinero en lugar de seguir indagando más en el asunto, y al deslizar las monedas a su bolsillo, inclinó ligeramente la cabeza en muestra de gratitud.

Lapis se rió despreocupadamente y en el momento en el que se apartaba de Loren, escucharon la voz de Safe acercándose desde un lugar lejano.

Kuitsume Youhei no Gensou Kitan Volumen 1 Capitulo 1 Parte 2 Novela Ligera NL




“Hemos encontrado transporte, pero el viaje al pueblo de Ain nos costará cinco monedas a cada uno”.

Era la mitad de lo que le habían prestado.

Sintiéndose aliviado de no tener que pasar vergüenza, Loren tomó las cinco monedas de su bolsillo y las entregó a Safe mientras le daba una señal de agradecimiento a su benefactor.

“Te estoy realmente agradecido, si hubiera tenido que caminar, solo estaría desperdiciando nuestro tiempo y mi energía”.

La persona que los iba a transportar era un granjero de Ain, quien había llegado recientemente a la ciudad para conseguir suministros. Después de conseguir herramientas y alimentos, se dio el tiempo de vender las pieles y cultivos que trajo consigo desde su hogar, y ahora agotados, quedaba mucho espacio disponible en su carruaje, por lo que había decidido llevar a los cinco para poder ganar algo de dinero extra.

“Son aventureros que se dirigen al pueblo para deshacerse de esos goblins, ¿cierto? Entonces creo que debería llevarlos lo más pronto posible”.

Loren pensó que, de ser así, el anciano podría haberles ofrecido una tarifa más barata, pero al ver que Safe y los demás simplemente agradecieron al señor, reprimió su impulso de regatear por un descuento.

Utilizar una carreta para transportarse suele ser más conveniente que caminar, incluso si los caballos que tiran de este no se comparan con aquellos utilizados en guerras, seguía siendo el doble de rápido que viajar a pie.

El agricultor mencionó que, como habían partido en la mañana, tendrían que acampar una noche para finalmente llegar al pueblo al mediodía siguiente. Permanecer dentro de la carreta durante un día y medio no era algo sencillo de lograr, pero para Loren, quien había tenido experiencias similares en el pasado, aquello no sería la gran cosa.

Loren quiso aprovechar el tiempo y platicar con Safe para poder entenderse mejor mutuamente, pero le fue imposible encontrar una oportunidad para hacerlo debido a que la ladrona Naron y la maga Oxy acaparaban completamente su atención.

En contraste, Lapis empezó a dormir desde que iniciaron el viaje, y el agricultor se encontraba manejando la carreta; al pensar que sería descortés el distraerle, Loren no tuvo más remedio que posar su cabeza sobre sus rodillas, mientras cerraba los ojos, esperando que el viaje terminase.

Finalmente, la carreta se detuvo cuando el sol se encontraba a punto de ponerse, aproximándose la noche.

“Pasaremos la noche aquí”.

Continuar viajando durante la noche no era buena opción, pues, a pesar de que la carretera se encontraba constantemente custodiada por aventureros que se encargaban de los monstruos, o por soldados encargados de capturar bandidos, todavía existía la pequeña posibilidad de ser atacado por estos.

Las probabilidades eran mayores por la noche que durante el día, y viajar en la oscuridad sólo era viable para aquellos que se encontraban en una situación desesperada y poseían una habilidad considerable, o para aquellas personas estúpidas que desconocían la situación. El aldeano no parecía ser ninguno de los anteriores, por lo que Loren había considerado que se quedarían en una posada, pero de no ser así, la única opción que les quedaría sería la de dormir en el exterior. 

Al pensar cuidadosamente la situación, Loren recordó que ni siquiera tenía efectivo suficiente para rentar una recamara, y las cinco monedas que aún conservaba serían apenas suficientes para pasar la noche en un establo, pero de hacerlo, se quedaría sin su pasaje de regreso. Si ese fuera el caso, se vería en la necesidad de pedir dinero prestado nuevamente, por lo que se sintió algo aliviado al saber que pasarían la noche en la intemperie.

“¡Ahhh, estoy tan cansada que me duele el trasero!”

“Deja de quejarte, aún tenemos que preparar el campamento antes de que oscurezca por completo”.

Safe y el granjero se miraron de manera irónica mientras veían a Naron y Oxy bajar del vagón mientras hablaban en voz alta.

Cuando Loren miró los alrededores, solo pudo fruncir el ceño, ya que a pesar de que se encontraban en medio de un prado sin árboles ni estructuras abandonadas que pudieran ser usadas por monstruos o bandidos, en la situación en la que se encontraban actualmente, donde no tenían idea de qué podría estar al acecho, cualquier ruido fuerte podría llamar la atención, donde incluso el prender una fogata podría significar que alguien los viese a kilómetros de distancia.




De ser posible, a Loren le hubiese gustado avanzar un poco más hasta encontrar un terreno con mejor cobertura, pero al no tener conocimientos sobre la zona, todo lo que podía hacer era confiar en Safe y el granjero, que se encontraban más familiarizados con el área circundante, y hacer todo lo posible para evitar cualquier tipo de intrusión.

Loren, quien ya se había empezado a sentir algo frustrado por la situación, terminó por recibir el golpe final al escuchar las palabras siguientes.

“Esta noche nosotros dos vigilaremos”, comentó Safe.  

“¿Quieres decir que solamente seremos tú y yo?”




Incluyendo al agricultor, en el lugar habría seis personas, por lo que era posible formar tres parejas distintas, y así poder cubrir en su totalidad la noche sin la necesidad de tener que sufrir mucho en el intento. En un principio, cuando Safe sugirió la idea de que solo fueran ellos dos los que vigilaran, pensó que quizás tendría una razón especial para ello, pero al escuchar sus siguientes palabras se dio cuenta de que era totalmente lo contrario.

“No, sería difícil descansar de esa manera, así que nos turnaremos”.

“¿Solo una persona estará vigilando por turno?”

Para un antiguo mercenario como él, esas palabras eran algo impensable.

A pesar de la clara diferencia que existía entre la cantidad de personas de su grupo anterior y actual, debía existir la designación de parejas, ya sea para exploración o para montar guardia, y las únicas ocasiones en las que pudieran actuar individualmente serían cuando se vieran en la necesidad de ello, ya sea porque se encontraban solos o era necesario el separarse del resto de sus compañeros.

“¿Tienes algún problema? ¡El líder te está pidiendo que lo hagas, así que cállate y hazlo!”

Loren, quien se estaba a punto de contarle a Safe sobre los peligros que suponía el vigilar de manera individual, fue interrumpido cuando Naron habló con un tono fuerte y reprochador; inclusive Oxy, quien no había pronunciado palabra alguna parecía tener los mismos pensamientos que la ladrona, ya que lo observaba con una mirada fría.

En cambio, Lapis no parecía estar muy interesada en lo que sucedía a su alrededor, y a pesar de haber dormido todo el tiempo durante el viaje, lucía somnolienta mientras frotaba sus ojos con una mano y se cubría la boca al bostezar con la otra.

Por lo que Lorena decidió que no tenía sentido el tratar de convencerlos.

“Está bien, entonces ¿quién vigilará primero?”

“Puedes encargarte del primer turno, ahora mismo prefiero dormir”.

El mercenario se preguntaba si este tipo de actitudes estarían bien para alguien que se hacía llamar el líder de un equipo, pero incluso si se plantease discutirle, estaba claro que ninguno de los miembros en el equipo lo apoyaría.

“De acuerdo, te despertaré a medianoche”.




“Suena bien”.

Dijo Safe mientras agitaba su mano, dando una clara indicación de que la conversación había terminado. Loren, por otro lado, no podía evitar sentir una clara ansiedad mientras dejaba escapar un profundo suspiro.

 

 

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