Kumo Desu Ga Nani Ka?

Volumen 8

R1: El Viejo Está de Luto

Parte 2

 

 

A decir verdad, no interactuaba con Buirimus muy a menudo.

Él era un invocador talentoso, uno de los maestros prominentes del imperio.




Como tal, tuvimos la oportunidad de reunirnos algunas veces, pero eso pasaba con la mayoría de gente influyente del imperio.

No éramos lo suficientemente cercanos como para llamarle amigo, y aunque parecía respetarme como un mago de mayor rango, dudo que Buirimus se sintiera particularmente cercano a mí tampoco.

Se podría decir que éramos más que conocidos, pero no amigos todavía.

No habríamos tenido ninguna relación notable hasta aquel incidente.

El incidente cuando nos encontramos con ese gran ser en el Gran Laberinto de Elroe y nos encontramos luchando por nuestras vidas juntos.




Esto fue hace cuatro años, cuando Buirimus y yo dirigimos una expedición de tropas de élite al Gran Laberinto de Elroe con la intención de localizar un misterioso monstruo que había sido avistado en el interior.

Según testigos visuales, emitió un aura tan espantosa que quedó claro a simple vista que ese era un monstruo para tener en cuenta.

Al mismo tiempo, también había rumores de que sus acciones mostraban un sorprendente nivel de inteligencia, por lo que el invocador Buirimus fue enviado con la esperanza de que pudiera domesticar al monstruo.

Por supuesto, yo los acompañaba en el caso de que el monstruo fuera efectivamente tan malvado que necesitara ser destruido.

Pero la misión acabó en desastre: excepto por Buirimus y yo, ese gran ser eliminó a todo el operativo.

En esos tiempos, tenía demasiada confianza en mis poderes.

Estaba convencido de que sin duda no habría monstruo que pudiera ser más fuerte que yo, incluso aunque sabía que existían los monstruos legendarios, bien conocidos como seres demasiado poderosos como para que ningún humano les enfrentara.

Fue esa arrogancia mía la que provocó la tragedia del laberinto.

Si no hubiera quemado tan precipitadamente el nido de ese gran ser, tal vez se podría haber evitado la masacre.




Sé que es inútil insistir en esta clase de cosas, pero no puedo evitar pensar en ello.




Ahora, si los casos hubieran acabado allí, todavía me arrepentiría, pero dudo que me sintiera tan en deuda con Buirimus.

En realidad, todavía sentiría la culpa de permitir que sus subordinados fueran aniquilados, pero quizás todavía podríamos haber bebido juntos como compañeros supervivientes.

Sin embargo, esto no fue así.

Los altos mandos del imperio decidieron echar toda la culpa de nuestra terrible derrota a Buirimus.

Aquel gran ser, que es conocido como la Pesadilla del Laberinto, se aventuró al amplio mundo después de nuestro enfrentamiento y empezó a causar estragos.

Corrieron rumores de que había abandonado el laberinto porque nuestro grupo lo había provocado.

No sé realmente si esa es la razón por la que aquel gran ser salió al exterior.

Pero incluso si no, fue un momento muy desafortunado.

Tan pronto como la Pesadilla abandonó el laberinto, destruyó una fortaleza en Ohts, entonces estableció residencia en Sariella—el enemigo jurado de Ohts—y empezó a ayudarlos.

Cabe destacar que Ohts es un aliado del imperio.

Si el imperio tomaba acciones que tuvieran un efecto negativo en su aliado, ellos no podrían ignorarlo.

Alguien, de alguna manera, tenía que asumir la culpa.

Y la responsabilidad cayó sobre Buirimus.

Él y yo fuimos los únicos dos supervivientes.

Y ninguno de los oficiales de mayor rango estaban dispuestos a dar un paso al frente y asumir la culpa.

Normalmente, eso significaría que nosotros dos hubiéramos sido considerados responsables, pero mi posición lo impidió.

Soy el principal mago de la corte imperial. En otras palabras, soy el mago más fuerte del imperio, y algunos se atreven a decir incluso que soy el mago humano más fuerte del mundo.

Tal vez, yo también me creía eso antes de conocer a aquel gran ser, pero ahora un título tan vacío no me aporta alegría.

Pero para el imperio tiene un gran significado.

Ellos pueden usar mi nombre y mi poder para intimidar a otras naciones y mantenerlas bajo control.

Desde que el conflicto con los demonios se ha calmado, el Imperio Renxandt ha perdido algo de su prestigio.

El rey espada cuyas habilidades le habían hecho ganar la reputación de dios de la esgrima desapareció de repente, y sin la amenaza de los demonios sobre ellos, los funcionarios del gobierno se corrompieron.

Los deshonrosos nobles empezaron a hacer alarde de su poder, e incluso los mejores compararon al siguiente rey espada con su predecesor y lo encontraron insuficiente.




Y por supuesto, si hay discordia dentro del imperio, los que estás afuera empezaran a perder la fe en su fuerza.




Por lo tanto, si querían evitar dañar su cada vez más frágil posición, los funcionarios del gobierno no se podían permitir sacrificarme, a una de sus mejores bazas.

Siguiendo esta lógica, aquellos con poder hicieron oficial la historia de que yo no estuve involucrado en el incidente del Gran Laberinto de Elroe.

Por lo tanto, aunque la culpa debería haber recaído sobre nosotros dos, aterrizó sólo sobre los hombros de Buirimus.

A mí se me otorgó la sentencia de arresto domiciliario, apenas más que un tirón de orejas, mientras que Buirimus fue enviado a las Montañas Místicas en el noroeste, un destino mucho más cruel.

Las Montañas Místicas son una implacable cadena montañosa en la frontera, poblada por innumerables monstruos poderosos.

Es un lugar tan peligroso y rara vez explorado que está a la par con el Gran Laberinto de Elroe, por lo que ser destinado allí es básicamente una pena de muerte.

Sin embargo, Buirimus aceptó este destino y se fue sin ninguna protesta por la decisión.

Aun sabiendo que su esposa finalmente había dado a luz a su primer hijo.

“Este es un golpe de mala suerte. Me acabo de enterar de que mi hijo ha nacido, y en cambio debo estar en esta caverna oscura sin ni siquiera ver la cara de mi niño.”

Recuerdo la sonrisa torcida de Buirimus mientras dijo esto en el Gran Laberinto de Elroe.

Había amargura en sus palabras, pero eso era eclipsado por el optimismo de sus ojos.

La cara de un padre emocionado por conocer a su hijo.

Cuando nos enfrentamos al temible ataque del maestro y él me consiguió suficiente tiempo como para activar Teletransporte, no tenía ninguna duda de que él estaba pensando que se negaba a morir antes de poder ver la cara de su bebé recién nacido.

Y sobrevivió, sólo para ser enviado de nuevo a una muerte segura.

Tan pronto como terminó su tratamiento, nada menos.

Lo que significa que nunca tuvo la oportunidad de conocer a su bebé antes de irse.

Además de que se le negara el momento que tanto había esperado, incluso si regresaba a su peligroso puesto, seguiría llevando la carga de ser el responsable de una expedición fallida.

Y no había ninguna garantía en absoluto de que fuera a volver con vida.

Desde la perspectiva de su esposa, su marido había regresado con heridas casi fatales, sólo para ser enviado a una posible muerte sin ni siquiera tener la oportunidad de haberse podido reunir antes.




Sólo puedo imaginar el dolor que sintió.

Y parte de la culpa recae en mí también.

Yo permití que los líderes echaran la culpa a Buirimus, y así seguir viviendo libre de consecuencias.

Por supuesto, en deferencia a esa culpa, quería hacer todo lo que pudiera para apoyar a la esposa que dejó atrás.

“Gracias, pero el pensamiento sólo es más que suficiente.”

Cuando ignoré mi arresto domiciliario y visité esta mansión, su esposa educadamente declinó mi oferta.

“Siempre he sabido que había una posibilidad de que le pudiera pasar algo a mi marido algún día. Me casé con un soldado, después de todo.”

Ella me ofreció una sonrisa fugaz.

Aunque estaba poniendo una cara valiente, incluso su maquillaje no podía ocultar el enrojecimiento alrededor de sus ojos.

“Él hizo todo lo posible por volver a casa, lo sé. Y como volvió con vida esa vez, estoy segura de que volverá de nuevo.”

Primero afirmó estar resignada, pero esta declaración de esperanza decía lo contrario.

No sé cómo describir mis sentimientos en aquel momento, excepto quizás vergüenza.

Es aquel momento, estaba completamente preparado para que me maldijera o me gritara.

Pero nunca imaginé que ella no pensaría en absoluto echarme la culpa.

No ocupé ni una fracción de sus pensamientos.

En mi egoísmo había asumido que mi existencia habría sido un asunto de gran importancia para ella, que me culparía por lo que le sucedió a Buirimus.

Pero en sus ojos, no importaba ni un poco.

De algún modo, entre esto y mi fatídico encuentro con aquel gran ser, estaba siendo dolorosamente consciente de que había pensado demasiado en mí mismo.

Quizás la preocupación por su esposo, Buirimus, y su hijo recién nacido no dejó lugar para contemplarme en absoluto.

De cualquier manera, estaba claro que yo era insignificante para ella.

Aunque me llamaban el mago más fuerte de la humanidad, era muy consciente de que para ella, al menos, no era más que una minucia.

Ante eso, me di cuenta de mi propio ego y me sentí avergonzado.

Al final, a pesar de la negativa de su esposa, encontré modos de ayudarla de todos modos.

Sentí que mi conciencia no quedaría tranquila si no hacía nada. Quizás fue más por mi propio bien que por el de la esposa de Buirimus.

También me puse en comunicación con todos mis contactos para encontrar formas de ayudar a las tropas de las Montañas Místicas, donde había sido enviado Buirimus.




El resto dependía del propio Buirimus.

Pero mientras estaba fuera, ocurrió otra tragedia.

Los secuestros.

El propio hijo de Buirimus estaba entre aquellos que habían sido secuestrados alrededor del mundo.

Tiva dirigió una operativa especial para tratar de localizar a los secuestradores, pero hasta el día de hoy, no ha habido avances.

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