Kumo Desu Ga Nani Ka?

Volumen 8

O1: El Origen del Ogro

Parte 1

 

 

Siempre he odiado las cosas deshonestas.

Cuando cierro mis ojos, todavía puedo imaginarme aquel pueblo tan vívidamente como siempre.




Era un pueblo pequeño, tan pequeño que incluso a paso de niño, corriendo toda su longitud no tomaba casi tiempo.

La puerta de la casa frente a la mía estaba ligeramente deformada, y una mancha en la casa de detrás de la mía tenía forma de pájaro.

Cosas tan insignificantes son recuerdos valiosos para mí ahora.

Mientras caminaba por ese pueblo, mi hermana pequeña corría con todas sus fuerzas para seguirme.

Ella todavía no podía hablar muy bien, así que no sabía de dónde sacaba esa energía, pero aun así, ella se mantenía cerca de mí, sin separarse de mi lado ni por un momento.




Ni siquiera yo pude evitar querer tanto a una hermanita pequeña tan adorable.

Incluso aunque no fuera humana.




Piel verde, una cara arrugada que recordaba vagamente a la de un mono, y esos ojitos redondos tan lindos que le sumaban encanto.

Tenía un gran parecido a la raza llamada “goblin” que a veces aparecía en las historias de fantasía de mi viejo mundo.

Lo cual tenía sentido, porque eso es lo que ella era.

Y dado que mi hermana pequeña era un goblin, eso significaba que yo también lo era.

No sé cómo sucedió, pero un día simplemente me desperté como un goblin.

Ese es el único modo en que puedo explicarlo.

Todavía recuerdo mi vida anterior, si puedo llamarla así—mi vida como humano, como Kyouya Sasajima.

Pero esos recuerdos fueron cortados abruptamente en medio de una clase de literatura clásica en la escuela secundaria.

No tengo ni idea de cómo esos recuerdos pueden llevar a convertirme en un goblin.

Pero supe de inmediato que esto no era un sueño y que tenía que vivir como goblin a partir de entonces.

Y mientras la mayoría de gente podría encontrar esto extraño, yo realmente disfrutaba bastante mi vida como goblin.

Un pequeño y sencillo pueblo, con ninguna de las complejas calles y callejones de Japón.

En lugar de las complicadas relaciones entre los humanos, todos los aldeanos compartían un estrecho vínculo, probablemente debido al duro entorno en el que vivíamos juntos.

Y, sobre todo, los goblins son una raza sencilla y directa.

En las historias de fantasía de mi anterior mundo, los goblins a menudo se representaban como la raza humanoide más débil y estúpida.

Eso no era del todo inexacto.

Sin embargo, la impresión que dan en la realidad es muy diferente.

Había muchos monstruos en la cordillera de montañas donde estaba situado el pueblo, y los goblins estaban entre los más débiles.

Pero son lo suficientemente fuertes como para luchar contra los monstruos más fuertes trabajando juntos.

Puede que sean débiles como raza, pero lo compensan con herramientas, habilidad y la fuerza de su camaradería.

Y si bien se les considera bobos, es sólo porque la mayoría de ellos son analfabetos. Una pequeña charla con ellos te deja claro que no son diferentes a un humano promedio.

Tienen suficiente inteligencia como para vivir una vida normal perfectamente bien.

En todo caso, he ganado el sentido del respeto al verlos, como monjes que han alcanzado el nivel de iluminación.

Llevan cierta nobleza que hace imposible burlarse de ellos como estúpidos.

Especialmente si los has observado haciendo sencillamente si vida diaria como yo.

Todos los días empiezan con una oración.




Dan gracias al mundo, la diosa que protege el mundo y al pan de cada día.

Después de eso, se ponen a trabajar.

Los goblins que aún no han evolucionado, reciben entrenamiento, y los que ya han evolucionado a hobgoblin les ayudan a entrenarse.

Luego, aquellos que son suficientemente fuertes forman un grupo de caza y salen del pueblo.

El pueblo se encuentra en las profundidades de una escarpada cordillera, un ambiente natural repleto de poderosos monstruos.

Cuando los grupos de caza de los goblins emprenden su tarea, solo la mitad de ellos regresa.

La razón por la que la aldea de goblins logra sobrevivir a pesar de esto es porque los goblins se reproducen bastante.

Todo eso está más o menos en la línea de mi visión de los goblins de mi vida anterior.

Cuando las partidas de caza regresan, los otros goblins les dan la bienvenida y lloran a los caídos.

Luego recitan una oración para agradecer la comida por la que los cazadores arriesgaron sus vidas.

Los goblins deben estar constantemente afrontando la muerte para que el pueblo pueda sobrevivir.

Aquellos que se quedan les ofrecen flores prensadas para dar buena suerte.

Cada flor regalada contiene un fuerte e intenso deseo para que los cazadores regresen sanos y salvos.

Los cazadores mantienen esos sentimientos cerca de sus corazones mientras emprenden un viaje de vida o muerte y regresan.

Para poder vivir.

Y para poder mantener vivo al pueblo.

En pocas palabras, las vidas de los goblins parecen primitivas y principalmente giran en torno a la caza.

Pero hay un fuerte sentido del deber que se puede obtener de este modo de vida, uno que no estaba presente en mi anterior vida en Japón.

Luchar para poder vivir; morir para que otros puedan vivir.




No hay bien ni mal en ese ciclo, solo el brillo de la vida.

Mientras los veía vivir de esta manera, mi admiración se profundizó.

Esperaba luchar por el pueblo algún día, como lo hacían las partidas de caza.

Para que mi hermanita que me seguía a todas partes pudiera vivir.

Eso era todo lo que quería…

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