Kumo Desu Ga Nani Ka?

Volumen 8

Capítulo 1: Soy Débil

Parte 1

 

 

Cielo azul. Nubes blancas.

Hace un poquito de frío, pero no es un gran problema gracias a la luz solar.




Un clima ideal, de verdad.

¡El día perfecto para un picnic!

“Hff… hff…”

Sin embargo, la realidad no es tan agradable.

La luz del sol puede ser una bendición para alguien normal, pero para nosotros no es más que una molestia.

Y uno de nosotros ya está prácticamente a las puertas de la muerte.

Y esa soy yo.

“¿Está su amiga bien?”

Un soldado me mira con preocupación.

Pero yo ni siquiera tengo energía como para responder.

“Está bien. Ella siempre está así.”

“A mí no me parece que este bien…”

Ante las palabras del Señor Demonio, el soldado parece aún más preocupado, y empieza a acercarse.

“Lo que quiero decir es que ella no está bien, así que date prisa y déjanos entrar, ¿por favor? Necesita descansar, como obviamente puedes ver.”

“Ah, bien. Hmm… Muy bien, pasen. Cuídense.”

El Señor Demonio paga el peaje apropiado por todos nosotros, dejándonos pasar a través de las puertas al interior del pueblo.

Yo sigo en el carruaje que conduce Mera cuando entramos.
Ahora mismo estamos cerca de la frontera con el Imperio de Renxandt.

Este es un pueblo del noroeste, no muy lejos del territorio demonio.

El Imperio de Renxandt es un reino humano que limita con las tierras de los demonios, haciéndolo la primera línea de batalla entre humanos y demonios.

En otras palabras, dado que estamos tratando de alcanzar el territorio demonio, llegar hasta aquí significa que nuestro objetivo por fin está a la vista.

Por supuesto, no estamos planeando simplemente atravesar la frontera donde humanos y demonios están teniendo su pequeño enfrentamiento, por supuesto.

Al noroeste del Imperio Renxandt hay una escarpada cadena montañosa llamada las Montañas Místicas.

Estas separan los territorios humanos y demonios, así que, si las cruzamos, llegaremos al reino demonio.




Sin embargo, como su nombre indica, es increíblemente difícil cruzar las Montañas Místicas.

Ya es suficientemente difícil sobrevivir a una elevación tan alta, pero el lugar también resulta estar plagado de monstruos que prosperan en ese entorno tan brutal.

La cordillera está cubierta de nieve y hielo, y su gran actitud significa que hay baja presión atmosférica y aire enrarecido.

Añádele algunos monstruos que estén entrenados a resistir todo eso y, sí, probablemente la mayoría de los escaladores esperanzados morirían en el intento.

Pero eso es solo si hablamos de cualquier viejo promedio.
Tenemos un grupo de súper estrellas liderado por el Señor Demonio literal, así que de ninguna manera ningunas estúpidas montañas nos van a retrasar.

… ¿o lo harán?

“¿Estás bien, Blanca? Era broma, obviamente no lo estás. Aguanta, amiga; ya casi estamos en la posada.”

La única respuesta que puedo reunir para los ánimos del Señor Demonio es un débil asentimiento.

¿Qué por qué actúo así, preguntas?

Pues porque estoy cansada y mareada del carruaje, por eso.

Dejando las bromas aparte…

Supongo que empezó cuando me debilité drásticamente después de cierto incidente.

Hace alrededor de dos años, un OVNI que era en realidad un arma antigua apareció desde debajo del páramo.

La maldita cosa era tan grande, que la tenías que medir en kilómetros y venía con una tonelada de máquinas, por si fuera poco.

Para colmo, el OVNI cargaba con una bomba que podía volar por los aires un continente entero si estallaba.

Pero de alguna manera, nos las arreglamos para luchar contra esa arma antigua.

El OVNI fue derribado.

Y de la bomba—el mayor problema de todos—también nos encargamos.

Porque me la comí.

Ya, ya. Yo tampoco sé en qué estaba pensando.

¿Qué esperaba lograr al comerme una bomba a punto de explotar?

Pero de algún modo sí que resolví el problema.

Pensándolo bien, sería como, ¡¿Qué demonios estaba pensando?! Pero es difícil bromear sobre algo que realmente funcionó.

Absorbí la energía de la bomba al tragármela.

Tal vez fuera porque estaba tratando de imitar a la habilidad Gula del Señor Demonio cuando lo hice, porque terminé absorbiendo la energía suficiente como para volar un continente.

Entonces, como un efecto secundario muy inesperado, toda esa energía hizo que yo entrara en deificación; como que, me convertí en un dios.

Resulta que la definición real de dios es solo un ser que contiene una cantidad enorme de energía.

Y como absorbí la energía de una bomba que podría haber empezado el Armagedón, definitivamente cumplí esas condiciones.

¡Hurra! ¡Ahora soy totalmente invencible!

…Eso es exactamente lo que no pasó.

En la realidad, es todo lo contrario.

Verás, al convertirme en un dios, hice que se me expulsara de sistema que forma las bases de este mundo.

El sistema controla las habilidades, las estadísticas y todas las otras cosas divertidas que no existen en la Tierra.

Así que, ¿qué pasa cuando de repente existes fuera del sistema?

Respuesta: Pierdes todas tus estadísticas y habilidades.

Toda la fuerza que había acumulado hasta ahora estaba en forma de estadísticas y habilidades.

Sin ninguna de ellas, soy básicamente una persona normal con mucha energía extra.

Sin estadísticas, ya no tengo el poder de golpear una roca y romperla, la fortaleza para resistir el retroceso de esa acción o incluso la velocidad de ser demasiado rápida como para que puedan seguirme.

Sin habilidades, no puedo hacer hilo, conjurar magia, o usar mis Ojos Malignos.

Desaparecido, desaparecido, desaparecido. ¡Todo ha desaparecido!

Teniendo toda la energía del mundo sin saber cómo usarla es, como, un desperdicio total de talento.

Y eran las habilidades y las estadísticas lo que hacían que usar esa energía fuera súper simple.




Si tener el soporte del sistema era como llevar una bicicleta con ruedines, esto es como estar en una moto de gran cilindrada—¡sin ni siquiera saber cómo conducir!

Claro, el vehículo es mejor técnicamente ahora, pero eso no significa nada si no sabes cómo conducirlo de primeras.

Por eso es que a partir de ahora, no estoy mejor que cualquier viejo humano.

De hecho, por los estándares de este mundo, donde cualquiera recibe beneficios del sistema, yo soy malditamente débil.

Ahora que lo pienso, incluso para los estándares de la Tierra—dado que no tengo la energía física ni para hablar—soy increíblemente débil.

Me recuerda a mis memorias como Hiiro Wakaba.

Cuando hacíamos exámenes físicos en la escuela, yo siempre llegaba la última. Uf.

Y parece que mis condiciones físicas actuales están más o menos al mismo nivel.

Lo que significa que ni siquiera puedo caminar mucho sin quedarme rendida como ahora.

Ja-ja. Ja-ja-ja.

Durante un tiempo, no tuve nada que temer excepto a lo tipos como el Señor Demonio y Potimas, pero ahora estoy exhausta y rodando en un carruaje.

Vaya broma.

Quiero decir, no es muy gracioso, pero todavía puedo reírme.

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