Kumo Desu Ga Nani Ka?

Volumen 7

Capítulo Especial 1: La Lucha de las Fuerzas Terrestres del Pontífice

Parte 4

 

 

Un sonido explosivo diferente al resto pone fin a mis pensamientos errantes.

Oh vaya. Mi mal hábito de perderme en mis pensamientos ha vuelto a mi cabeza. Este no es momento de pensar en esas cosas.




Mirando alrededor en el campo de batalla veo la situación tan tempestuosa como siempre.

Los caballeros todavía están reteniendo obstinadamente el avance de los soldados mecánicos.

La batalla entre los wyrms y los soldados mecánicos voladores todavía se sigue desarrollando.

Las reinas teratect siguen eliminando las filas traseras de las máquinas con sus ataques de aliento, también.

Sin embargo, hay un cambio significativo: las armas de Potimas están ahora luchando furiosamente contra los tanques.




Los caballeros e incluso los ataques de aliento de las reinas teratect no podían ni hacer un rasguño a los tanques, así que obviamente la mayoría de ellos siguen intactos.




Pero ahora están bajo el ataque de las máquinas de Potimas.

De hecho, todos parecen extrañamente concentrados en un solo sitio.

Mirando más de cerca, me doy cuenta de que otra fuerza está guiando a todas las máquinas tanque a esa zona.

Son las teratect marioneta.

Están conduciendo hábilmente a las máquinas tanque hacia delante, directamente a las filas de las máquinas de Potimas.

Quizás las teratect marioneta tenían sospechas similares a las mías y decidieron cortar el problema de raíz antes de que las máquinas de Potimas pudieran hacer algo sospechoso.

Estas máquinas ahora están demasiado ocupadas luchando contra los tanques enemigos como para provocar cualquier tipo de traición.

Debo admirar a las teratect marioneta: No solo han prevenido cualquier movimiento sospechoso de las máquinas de Potimas, sino que han forzado a las máquinas a lidiar con los enemigos más formidables.

La cuatro teratect marioneta no podían encargarse de todas las máquinas tanque, así que están contando con la ayuda de las máquinas de Potimas, las cuales no estaban contribuyendo mucho.

Esa fue una decisión táctica brillante, pero el hecho de que también anule cualquier revuelta de las máquinas de Potimas es de un verdadero genio.




Y al mismo tiempo, han reducido drásticamente su propia carga de trabajo.

Había demasiados tanques para enfrentarse a sólo cuatro de ellas, pero ahora que han encontrado un modo alternativo de encargarse de ellos, eso libera a las teratect marioneta para moverse donde quieran.

Básicamente esa decisión básica ha matado dos pájaros de un tiro.




Dicen que los mejores tácticos son brillantes pero perezosos.

La líder de las teratect marioneta, especialmente, parece tener las características de una excelente comandante.

Ah, pero actualmente están corriendo por el campo de batalla llevando a cabo estas tareas así que supongo que fue un poco grosero llamarlas perezosas.

En cualquier caso, soy poco más que un comandante decorativo, así que me alegra ver que hay algunos líderes reales en este campo de batalla.

Quizás algún día nos encontremos como enemigos, pero dado que el mundo está actualmente en peligro, sería una tontería descubrir nuestros colmillos el uno contra el otro.

Aunque desearía poder estar seguro de que las máquinas de Potimas piensan lo mismo.

Esas máquinas están ahora mismo demasiado ocupadas como para hacer cualquier otra cosa, así que nunca sabremos si intentaban traicionarnos.

No obstante, debo decil que estaría más sorprendido si ese no fuera el caso.

Sin embargo, mientras sus armas no nos apunten a nosotros, me alegrará que demuestren toda su fuerza.

Justo como predije, las máquinas de Potimas son más poderosas que los tanques enemigos.

Aunque no sin esfuerzo, incluso una de ellas puede enfrentarse contra un tanque.

Aunque sin duda podrían ganar una batalla de uno contra uno, las máquinas de Potimas están luchando contra cada tanque con mayor número.

Hay alrededor de dos mil de ellas, así que es poco probable que las máquinas de Potimas sean derrotadas. Sin embargo, están sufriendo algunas bajas.

Aunque puedan ser superiores, ambas siguen siendo máquinas diseñadas por Potimas. No importa cuánto tiempo hace que las desarrollara, ningún arma hecha por ese hombre caería fácilmente.

Aunque sea reacio a admitirlo, ese hombre es extremadamente capaz.

No tengo más remedio que reconocerlo como tal.

Y hay una cosa más que debo reconocer: es un bastardo.

Esta combinación de ser extremadamente capaz y escoria es lo que lo convierte en Potimas.

Por eso, cuando vuelvo a mirar al campo de batalla ¡, no estoy tan sorprendido como lo podría estar.

Aun así, no puedo evitar que se me escapen una o dos palabras.

“Bastardo.”

El sacerdote asistente a mi lado suspira.

Estoy seguro de que nunca antes había visto esta expresión en mi cara.

La mayoría de gente tiene una impresión equivocada, ya que siempre me esfuerzo en mantener una sonrisa amable todo el tiempo, pero la verdad es que me enfado rápidamente por naturaleza.

Es simplemente que me aseguro de que no se muestre en mi rostro.

Pero esta vez, no puedo mantener mi apariencia habitual.

“De verdad, sigues teniendo una tendencia horrible a jugar con la vida misma.”

Sé que Potimas no puede oírme, pero no puedo evitarlo.

Porque mi mirada se ha posado en una de las máquinas rotas de Potimas.




Entre los restos, puedo ver algo viscoso y crudo.

Algo muy raro de encontrar entre los restos de una máquina, pero inconfundible.

El cerebro de una persona.

En lugar de inteligencia artificial, estas máquinas usan cerebros.

El cerebro y nada más.

No tengo forma de saber si estos cerebros siguen manteniendo la voluntad de la gente de la que vienen.

Es completamente posible que sólo sean equipamiento para controlar las máquinas, incapaces ya de pensar.

Aun así, eso no cambia el hecho de que estas máquinas son abominaciones, burlando las mismísimas leyes de la naturaleza.

Sólo Potimas podría hacer una máquina tan horrible.

Mientras lo ayude a alcanzar sus objetivos, con mucho gusto dejará a un lado la moral.

Y con gusto pisará las espaldas de los demás.

Aparté mi mirada de las horribles máquinas de Potimas.

No puedo soportar mirar más a los pobres seres que han sido utilizados para los malos propósitos de ese hombre.

Pero cuando mis ojos se posan en los caballeros siendo pisoteados por las máquinas enemigas, me doy cuenta de mi propia hipocresía.

Habiendo enviado caballeros a muerte, ¿qué me diferencia de Potimas?

Si él es un hereje, entonces yo también lo soy.

Sólo otro monstruo que juega con la misma vida.

Y, sin embargo, no tengo más opción que continuar por este camino de herejía.

Porque este es el camino que he jurado seguir.




Incluso si he caído en desgracia, no puedo dejar de seguir adelante.

Lo siento.

No importa cuantas veces me disculpe en mi corazón, no puedo decir las palabras en voz alta.

No tengo derecho a hacerlo.

Pero incluso si es herejía, mantendré mi convicción de proteger a la humanidad.

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