Goblin Slayer

Volumen 10

Capítulo 5: Defendiendo la Torre

Parte 8

 

 

── Parece una extraña máquina de guerra.

“Kya, ¿¡Ah!?”

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Fue entonces cuando la segunda Protección desapareció y los goblins fueron atraídos hacia ellos por tercera vez.

La Sacerdotisa gritó debido a la enorme sombra que se acercaba con un estruendoso ruido que hacía retumbar la tierra.

“¡Hm……!”

“¡Esto es malo……!”

Los dos aventureros veteranos alzaron cada uno su escudo y sus escamas para protegerse de los escombros mientras se preparaban en sus posiciones.

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“¿¡GBBORB!?”

“¿¡GORG!?”

Frente a sus ojos, los goblins que quedaron atrapados entre las ruedas de los vehículos que se acercaban gritaron y se convirtieron en carne picada.

La carne y sangre de color rojo oscuro salpicó por todos lados, añadiendo un nuevo y horrendo color a los restos de la matanza provocada por los aventureros.

El apestoso olor que emanaba de las tripas era inconfundiblemente el de la muerte, y aun estaban lo suficientemente cálidas para producir algo de vapor.

Así es, esa era un arma hecha para conseguir una cruda y violenta masacre.

“¡GOORGB! ¡¡GGOOOROGOB!!”

El jefe goblin estaba burlándose triunfalmente en la cima de su cuadriga, iluminado por la luz de la roja luna.

La cuadriga que él controlaba había sido, en algún momento, una cuadriga regular que al parecer había sido invertida.

Estaba equipada con escudos, lanzas, alabardas, catapultas y todo tipo de temibles armas.

Era impulsado por innumerables goblins empujando una barra horizontal como una carretilla.

“¡¡GOOROGOOROG!!”

Si tuviéramos que nombrarlo, quizás habría que llamarlo ‘Carro de Combate Goblin’.

Esta temible arma, que parecía haber sido hecha con ayuda técnica de las fuerzas del Caos, mostró sus colmillos.

“¡Sepárense!”

¿Qué habrá sido más rápido, la orden de Goblin Slayer o el ataque del carro de combate?

“¿¡GOOROGB!?”

“¿¡GRGB!?”

El Carro de Combate salió disparado hacia el suave suelo del viñedo, llevándose consigo a otros tantos goblins, aplastándolos.

Aun así, quizás era mejor ser atropellado por una rueda o atravesado por una lanza.

Ya que los más desafortunados fueron aquellos que fueron golpeados arrojados al aire. Ellos fueron atormentados por el miedo a la muerte durante los varios segundos, antes de su aparatosa caída.

“¿¡GGBBRG!? ¿¡GOOROGGB!?”

Por unos momentos, desperdiciaron sus esfuerzos agitando sus extremidades en un intento por nadar en el aire.

Aquellos goblins se estrellaron contra el suelo, emitiendo el mismo suave sonido que hace una fruta siendo aplastada.

Convulsionaban con sus extremidades retorcidas en direcciones imposibles, hasta que el movimiento de las ruedas ponía fin a sus vidas.

“¡GGOROGB! ¡¡GGRRROGOBBGORGB!!”

Su moral debido a la aparición del Carro de Combate Goblin estaba al máximo. Al menos ese era el caso para el jefe parado en la cima del carro de combate.

Mientras el jefe gritaba y lanzaba ordenes, algunos de los goblins empujando la barra horizontal refunfuñaban manteniéndose firmes.

Luego, la carrocería cambió de dirección trazando un gran arco y volvió a enfrentar a los aventureros.

Se sentía como si los trozos de carne y sangre salpicadas de la carrocería dijeran ‘Tú eres el siguiente’.

“¡Qué problemática sorpresa!” Ante la aterradora amenaza, el Sacerdote Lagarto, que había saltado fuera de su camino, golpeó alegremente su cola contra el suelo. “¡Los miembros del Caos están muy bien equipados!”

Él protegió desesperadamente a la Sacerdotisa, quien estaba acurrucada bajo su enorme cuerpo como si fuera una manta.

“L-Lo siento.”

Probablemente su débil voz se debía a que le preocupaba su propia torpeza.

No importaba cuanto había crecido o cuanta experiencia había acumulado, sus habilidades físicas no aumentaban tan dramáticamente.

Aún así, con su delgado rostro y dorado cabello manchados de lodo, giró su mirada valientemente hacia el Carro de Combate Goblin.

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“¡Pero, ¿qué vamos a hacer……?!”

“Solo son goblins después de todo.” Dijo Goblin Slayer mientras se apoyaba en una de sus rodillas para recuperar su postura. “¡Esto no cambia en nada lo que debemos hacer!”

Sin embargo, las cosas no eran tan simples ── o para ser más precisos, se estaban volviendo menos simples.

La llamada que se oyó por detrás era una señal de que algo inusual estaba sucediendo en dirección al río.

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“¡Tsk……!”

Hacer algo excesivo o absurdo no cambiaría la situación.

Y quejarse de la situación no cambiaría el resultado.

Goblin Slayer se amonestó a sí mismo y pensó incesantemente.

──── ¿Qué debería hacer?

“¿Cómo lo ves?”

“Bueno……” El Carro de Combate Goblin cambió de dirección desgastando la tierra. Viéndolo, el Sacerdote Lagarto se levantó lentamente. “Para tomar la cabeza del general, una técnica común es derribarlo de su caballo primero, pero parece que alguien les concedió sabiduría.”

Sí, ese era el primero de sus problemas.

La barra horizontal que se muestra cuando el carro está girando ── normalmente, los que la empujan deberían estar indefensos.

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Pero la cubierta que se extendía desde arriba protegía las cabezas y espaldas de los goblins.

Con toda esa protección ni siquiera se podía ver hacia adelante, pero eso no era un problema porque el conductor ── si se le podía llamar así ── estaba ahí arriba.

Probablemente sería imposible dispararles a aquellos que empujaban desde atrás o por el costado, incluso con los tiros curvos de la Arquera Elfa Superior.

“¿Qué tal un ataque frontal?”

Había muchas maneras de llegar hasta ahí con algo de tiempo. Sin embargo, eso significaría la llegada de refuerzos desde el río a sus espaldas. Solo tenían tiempo para una, o tal vez dos jugadas.

“Interesante” dijo el Sacerdote Lagarto sacudiendo su cabeza. “Puedo usar el milagro Dragón Parcial por alrededor de cinco minutos. Dependería del balance entre nuestra fuerza y la suya, y su velocidad.”

“¿Dejárselo a la suerte?” gruñó Goblin Slayer. “No me interesa.”

“¿Qué, no son todos los acontecimientos del mundo explicados por los números?”

Recordaba haber escuchado esa manera de pensar antes. Goblin Slayer exhaló.

“Lo de los costados…… ¿son puntas de lanza?”

“Jajaja, supongo que ya habían predicho la mayoría de nuestros métodos de ataque.”

Una larga lanza, atada a la fuerza al eje de la rueda, se extendía hacia el costado para barrer con hileras de soldados.

Tenían muchos problemas. Pero el problema principal ── sí, este problema se dividía en varios problemas menores, dispersos y superpuestos.

En ese caso ──……

“¡Goblin Slayer!”

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De repente es oyó la voz de la Sacerdotisa, que se había esforzado tanto por liberar.

Ella se levantó con su manchado manto sagrado, sostuvo su sonoro bastón, y miró firmemente hacia el frente.

El Carro de Combate Goblin había cambiado de dirección y dentro de poco volvería a arremeter contra ellos bajo órdenes del jefe goblin.

Sin embargo, la Sacerdotisa, con el rostro entumecido por los nervios y el miedo, dijo claramente.

“¡Reduzcamos los problemas!”

“¿Emplearemos esa jugada?”

Goblin Slayer asintió.

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Siempre tenían una jugada. Sin importar el momento. Sin importar el lugar.

***

 

 

El comandante del carro de combate goblin resopló maldiciones debido a la estupidez de sus subordinados que por fin habían terminado de cambiar de dirección.

¡Demonios, son todos unos tarados! ¿Qué harán si la presa se escapa?

Estos bastardos no merecían ni una recompensa. Ya que el capitán era quien peor la estaba pasando, era obvio que sería todo para él.

El hecho de que hasta hace unos días él mismo pensara que los altos cargos solo eran unos arrogantes holgazanes ya era cosa del pasado.

Ahora, bien, la presa ──── ah, ahí está.

Parece que después de huir se acorraló tontamente a sí misma contra la puerta principal de su fortaleza.

El comandante del carro de combate se lamió los labios al ver a la pequeña chica humana apoyándose aterrada contra su bastón.

── Bueno, la intimidaré un poco más.

El comandante del carro de combate alzó alegremente su oxidado cuchillo y cortó la cuerda de la catapulta.

El contrapeso cayó con un sonido contundente, y la fuerza de su peso hizo que el brazo de la catapulta crujiera ruidosamente.

El brazo tenía la forma de una enorme cuchara, y las rocas en su superficie salieron volando por el aire todas a la vez.

Por supuesto, no había forma de que un goblin pudiera hacer cálculos balísticos.

Las rocas volaron trazando un arco, pasando por encima de la cabeza de la chica y estrellándose contra los muros de la fortaleza con un estruendoso ruido.

Los ladrillos se agrietaron a causa del fuerte impacto, colapsando y dispersándose en pequeños fragmentos.

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“¡¡GOOROGOOROOGG!!”

Al ver a la chica caer al suelo aterrada, el comandante del carro de combate goblin aplaudió con gran alegría.

Valió la pena disparar la catapulta, aunque solo se pudiera usar una vez.

Las ruedas delanteras, que se inclinaron bastante hacia atrás a causa del excesivo retroceso provocado por el disparo, cayeron hacia adelante debido a su propio peso con un estridente ruido.

Ahora solo debían arremeter hacia adelante y acabar con su vida arrollándola.

Solo imaginar todo lo que lloraría rogando perdón hasta su último momento de vida, era tan emocionante.

El comandante del carro de combate goblin pateó a sus subordinados para que avanzaran, embargado por esa emoción.

“¡GGORG! ¡¡GGOOOROOGGB!!”

“¡¡GOOROGB!!”

Los idiotas comenzaron a mover sus pies para empujar el carro mientras se quejaban.

Pero si empujaban con suficiente fuerza, tanto hombres como mujeres morirían aplastados y hechos trizas, y la victoria sería suya.

Con esta aterradora y asombrosa arma, no había duda de que no perderían contra nadie.

── Sí, así son los goblins.

Solo piensan en saltar sobre lo que tienen delante de ellos, como perros babeando a causa de un acto reflejo.

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No tenían ni idea de cuantos de sus aliados habían sido asesinados, o cuantos podrían morir.

Esto era porque cada uno de ellos pensaba: Yo soy diferente. Yo soy inteligente. Yo no soy como ellos. Yo soy bueno en lo que hago.

Por eso ──……

“¡《Oh Madre Tierra abundante en misericordia, concede tu sagrada luz a aquellos que estamos perdidos en las tinieblas》!”

En el momento en que la cegadora luz le quemó los ojos, no se dio cuenta de la identidad de la sombra que había saltado frente a él.

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