Goblin Slayer

Volumen 10

Capítulo 5: Defendiendo la Torre

Parte 5

 

 

“¡¡GOOROGGOORG!!”

“¡¡GOORGB!! ¡¡GBBOORGBB!!”




Ellos estaban delgados y sedientos.

Creían sin duda alguna que lo único que saciaría su ferviente hambre serían estas tierras.

Después de todo, los que vivían aquí habían violado su parte del trato. Es lo que dijeron esos pomposos bastardos.

Así que no podían quejarse si eran golpeados, heridos, pisoteados, asesinados o violados.

No importaba cuanto lloraran y se disculparan, si morían es porque les faltaron agallas.




Era una tontería usar trucos baratos como este y poner muñecos de paja con lanzas por ahí.

“¡¡GBOOOGGB!!”




“¡¡GOGB!!”

Los goblins rieron burlonamente al patear y derribar el muñeco de paja parado en la entrada del viñedo.

Le escupieron, lo empujaron, lo pisotearon y brincaron sobre él.

Así es. Empalarían a todo el que capturaran y los alinearían en la entrada del bosque de la misma manera.

Así incluso los humanos comprenderían que estas vides y todo lo demás, les pertenecía a los goblins.




Parece que ellos creían egoístamente que las vides de aquí les pertenecían ¡pero eso era impensable!

“¡GOROOGBB! ¿GOBR……?”

Entonces, uno de los goblins inmersos en sus tontas fantasías se tambaleó.




Se sentía como si el mundo diera vueltas, dio pisadas inestables y se desmayó.

Por supuesto que el mundo no se había movido, fue el goblin quien dio vueltas y cayó al suelo.




Es por eso que el goblin no se dio cuenta que sus compañeros a su alrededor también comenzaron a desplomarse.

Y, sin darse cuenta, una flecha lanzada desde muy lejos perforó su cerebro y terminó su vida en su actual estado de sueño.

Sin dolor ni sufrimiento, qué muerte más bendita para un goblin.

Al menos podría decirse que la lluvia de flechas, silenciosas y siguiendo extrañas trayectorias, fue misericordiosa.

Pero no fue así para los goblins que estaban observando lo ocurrido desde la distancia.

“¿¡GOROGB!?”

“¿¡GGBB!?”

── ¡Magia! ¡Es magia!

En ese instante los goblins comenzaron a alborotarse. Qué cobardes, pensaron los goblins haciéndose los inocentes.

Los goblins huyeron por el camino entre las filas de vides a toda prisa, envueltos en humo bajo la lluvia de flechas.

No fue nada. Solo eran unos tontos por creer que los habían detenido. Si iban por otro camino ──……

“¿¡GOR!? ¿¡GOOGB!?”

Sin embargo, lo que vieron los goblins que pensaron eso, fueron muros de humo que se extendían en los demás caminos, uno tras otro.

Había humo mágico por todas partes. Pero ellos aprenderían. Solo no debían quedar atrapados en el humo.

“¡¡GOOROGB!!”

“¡GRRB! ¡¡OOBOGRR!!”

Armados con garrotes y hachas, los goblins se reunieron en el único camino sin humo.

Quien haya hecho esta mierda se arrepentirá.

Romperían todos los huesos de su cuerpo, lo agarrarían del cabello y lo arrastrarían por ahí y le clavarían una lanza por el trasero y lo expondrían a todo mundo.

Los goblins estaban furiosos.

Todo lo que había en sus pequeñas cabezas era ira y odio, o sea, lo mismo de siempre.

Por lo tanto ──── el exterminio de goblins continuaría de la forma usual.

***

 

 




“Cielos, Orcbolg es bastante astuto, ¿no?”

Murmuró la Arquera Elfa Superior, disparando flechas con una chispa en la punta una tras otra desde la tronera en el segundo piso.




Moviendo sus largas orejas mientras leía el viento nocturno, las flechas a bordo de las corrientes atravesaban los extremos de los senderos entre las vides sin desviarse de su objetivo.

Las mechas que ahí sobresalían eran fácilmente perceptibles para un elfo superior.

“Las encendí tal como dijo, pero, ¿qué es ese humo?”

“Es una cortina de humo hecha de una mezcla de excremento de lobo seco, azufre, ceniza de madera, agujas de pino y paja.” Dijo el Chamán Enano, bebiendo de su licor, al lado de la sorprendida Arquera Elfa Superior.

Después de todo, el cliente era el jefe de la licorería y les proporcionaría todos los suministros que necesitaran.

Independientemente de su energía para manejar los hechizos, no habría escasez de licor como catalizador, y mientras tengan licor los enanos son invencibles.

De buen humor, el Chamán Enano llamó a los espíritus de todas partes para crear sus hechizos.

“《Beban y canten, espíritus del licor. Háganlos cantar, bailar y dormir, y soñar con la bebida》.”

El 《Estupor》 mejorado por él, literalmente se convirtió en la niebla del campo de batalla para confundir a los goblins.

Una vez entraran en el sendero, su conciencia se vería entorpecida y una vez cayeran inconscientes, las flechas de la Arquera Elfa Superior lloverían sobre ellos.

Si se alborotaran e intentaran escapar, el humo brotando de los demás senderos reduciría sus opciones.

O bien se amontonaban en el sendero restante, o huían con el rabo entre las patas, y la mayoría de los goblins eligieron la primera opción.

Después de todo ── ninguno había recibido algún daño directo, y aun no tenían intenciones de morir.

“Los goblins no pueden diferenciar entre mi magia y una pantalla de humo.”

“¿Eso no significa que la pantalla de humo de Orcbolg y tus hechizos están al mismo nivel?”

“Lo tomaré como un cumplido.”

El Chamán Enano resopló con frialdad, y la Arquera Elfa Superior le respondió “Estaba siendo sarcástica” y disparó otra flecha.

“Según lo que dijo Cortabarbas, aunque ellos puedan ver en la oscuridad, no pueden ver a través del humo.”

“Es verdad que le dije que no usara fuego, pero……”

Dicho esto, ni siquiera la Arquera Elfa Superior podía ver a través del humo.

Pero las habilidades dominadas hasta el máximo nivel eran indistinguibles de la magia.

Ella estaba al nivel de poder acertar en el blanco incluso con los ojos cerrados, siempre y cuando tuviera algún indicio de su presencia.

La punta de la flecha cruzando la oscuridad y atravesando un goblin en la lejanía era prueba suficiente de ello.

La Arquera Elfa Superior sonreía mientras sacaba una flecha tras otra de su carcaj y estiraba la cuerda de su arco.

De alguna manera había tantas flechas con punta en forma de brote que tenía innumerables manojos de estas alineados a sus pies.

La Arquera Elfa Superior parecía complacida de que incluso con una rápida sucesión de disparos como esta, no se terminaran.

“Fufun, esta vez tengo muchas flechas ¡Se siente genial poder disparar incesantemente!”

“Hey, yunque.”

El Chamán Enano la miró con sospecha y la Arquera Elfa Superior frunció sus labios y dijo “¿Qué?” descontenta.

“¿De dónde sacaste todas estas flechas?”

“Solo le pedí un poco de ayuda a algunos chicos de por ahí.”

Vamos, dijo extendiendo su mano desde la tronera y tarareando una vieja canción que solo los elfos superiores conocían.

Entonces, un árbol justo al lado de la ventana se estremeció agradablemente y sus ramas comenzaron a extenderse.

En un abrir y cerrar de ojos, la rama creció hasta convertirse en un duro y afilado brote, dando como fruto a una de sus inconfundibles flechas.




La Arquera Elfa Superior susurró “Gracias”, arrancó la rama con el brote en la punta y la puso en su arco.

“¿Ves?”

“Huhー…………” El Chamán Enano se quedó sin aliento y dijo algo que raramente decía. “Solo eres útil en momentos como este, ¿no?”

“¡Qué grosero! ¡Yo siempre soy útil!”

La Arquera Elfa Superior alzó orgullosamente sus largas orejas y soltó tres flechas que tenía preparadas en su arco.

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