Goblin Slayer

Volumen 10

Capítulo 5: Defendiendo la Torre

Parte 2

 

 

“¡Muchísimas gracias por venir……!”

El grupo fue recibido por el Hijo del Comerciante de Licor, quien había regresado antes que ellos.




Sin embargo, cuando lo siguieron a través de la puerta descubrieron que el paisaje que se rebelaba ante ellos desafiaba todas sus expectativas.

“Hm……”

“Esto es…… un poco……”

Goblin Slayer se detuvo, y a su lado el Chamán Enano no pudo evitar soltar un comentario sin querer.

Al aproximarse al edificio pudieron apreciar un jardín cuidadosamente arreglado que con un sendero llevara a unas enormes puertas de roble.




Pero cuando entraron en el salón que formaba la parte frontal de la casa ── vieron que todo era un desastre.

Había materiales de construcción y vigas desnudas por todos lados, y las paredes estaban a medio pintar.

Los muebles retirados estaban abandonados en una esquina cubiertos con una tela para protegerlos del polvo.




La Sacerdotisa estaba indecisa entre si debía llamarlo una construcción en proceso o unas ruinas abandonadas.

“¿Están…… remodelando?”

“Diría que no me preocupo por las apariencias, pero el exterior se ve muy arreglado” respondió el Hijo del Comerciante de Licor a su titubeante comentario. “Mi padre contrató a un carpintero para remodelar el lugar, pero terminó huyendo.”

“Esto…… es un terrible trabajo.”

Cuando se trataba de madera refinada y bloques de construcción, en vez de árboles vivos y minerales en bruto, se entraba en el territorio de los enanos. Por lo que él frunció el ceño y criticó duramente el progreso.

De seguro se sentía como un elfo frente a un bosque cruelmente deforestado.

La expresión en su rostro era la de la depresión misma y el tono de su voz estaba lleno de lastima por el edificio que fue abandonado, al no poder cumplir con su propósito.

“Es un desperdicio abandonar una mansión tan buena.”

“Pero, resulta conveniente.” Dijo Goblin Slayer, tocando una de las paredes provisionales, mostrándose satisfecho con su delgadez. “Quitaremos las paredes. Habrá muchos enemigos. Si usamos este lugar como base tendremos un fácil acceso al interior.”

“¿Qué?, ¿Quieres convertirla en una fortaleza?”

“No” negó con la cabeza Goblin Slayer al Chaman Enano que preguntó medio sorprendido y medio bromeando. “Será un castillo anexo.”

“Hm, esa es una estrategia básica cuando se trata de batallas defensivas.”

Como de costumbre, quien respondió a eso fue el Sacerdote Lagarto, juntando sus manos en un gesto extraño.

Como el miembro más hábil del grupo, en lo que a lo militar se refiere, de repente se volvía muy hablador cuando las cosas se tornaban hacia la batalla.

Él se acercó hacia Goblin Slayer sacudiendo su larga cola y asomando su lengua.

“Es difícil saber el objetivo de las fuerzas del Caos, pero dudo que sea más que un castigo o una retribución.”

“¿Los goblins tienen el intelecto para pensar en algo más allá que solo eso?”

“Por lo menos los goblins lo tienen. Por lo tanto, deberíamos poder predecir su objetivo.”

“Hm” reflexionó Goblin Slayer. Algo que haya aquí. “Uvas y licor. Y un edificio.”

“Sería buena idea prepararnos para el saqueo de suministros. Pero los suministros son solo algo incluido en el objetivo principal.”

“La Ciudad del Agua…… Aquí harán su base de operaciones de avanzada.”

“Probablemente. Pero quizás ese tampoco sea el objetivo principal. Es una operación múltiple. Entonces……”

Los dos expertos hablaban en un tono como si estuvieran bien familiarizados con temas de guerra.

A la Sacerdotisa le costaba seguir el hilo de la conversación en medio del vaivén de palabras.




Estaba un poco nerviosa, como alguien aun inexperta, incluso este tipo de intercambio le era bastante educativo.

── Pero, hay que decir lo que hay que decir, ¿no?

“Este.”

Tras despejarse la garganta con una linda tos, las miradas de ambos se dirigieron hacia la delgada figura de la Sacerdotisa.

Sonrojándose por recibir tanta atención, la Sacerdotisa extendió nerviosamente su brazo.

“¿No sería mejor primero confirmar tales asuntos con el cliente……?”

“…… Hm.”

“Oh cielos.”

Goblin Slayer bramó en voz baja, y el Sacerdote Lagarto abrió sorprendido sus globos oculares.

La Arquera Elfa Superior, quien estaba ignorando la situación como si no le concerniera, sofocó su tintineante risa tanto como pudo.

En serio ── cómo decirlo, era solo su intercambio habitual. La Sacerdotisa también esbozo una ligera sonrisa.




El Chamán Enano, que estaba al pendiente de su grupo, suspiró dirigiéndose al cliente.

“Entonces…… ¿no tiene problema, señor?”

“Para nada.”

Antes de que el Hijo del Comerciante de Licor pudiera decir algo, la respuesta vino desde lo alto de las escaleras del vestíbulo.

La voz, que sonaba como la cuerda tensada de un arco, provenía de una anciana.

Estaba vestida con ropas elegantes, pero no extravagantes, de un tenue matiz y con su cabello gris atado.

La que solía ser una hermosa y voluptuosa figura ahora se veía demacrada y con muchos años encima.

Pero su belleza de antaño se notaba en la forma en que bajó las escaleras, sin vergüenza y empoderada.

La Sacerdotisa contuvo el aliento y enderezó su postura. Incluso ese gesto fue aceptado como algo natural por parte de la anciana.

“Solo queda una pizca honor en la familia, así que todo lo demás son puras nimiedades.”

“Madre……”

“Silencio.”

A pesar de que era la voz de una anciana, la palabra con que rechazó su objeción se sintió muy poderosa.

Ella dio una mirada aguda hacia los aventureros, literalmente evaluándolos, y dijo.

“Nuestra familia nunca se ha puesto de rodillas.”

Probablemente sea eso lo que la hace tan decidida, incluso cuando habían caído en tal situación.

── ¿Ósea que es un estilo de vida?

Esto le recordó las palabras que había escuchado en la guarida de los ladrones.

Aunque era un concepto del que la Sacerdotisa entendía muy poco.

“Es lo mismo, tanto en el comercio, como en la guerra…… Espero que trabajen por su recompensa, aventureros.”

La anciana se inclinó con gracia y se fue al segundo piso con un suave movimiento.

La forma en que caminaba sin hacer ni un solo ruido, fue sin duda la razón por la que logro aparecer tan de repente.

“Los humanos son realmente interesantes.” La Arquera Elfa Superior rió al lado de la Sacerdotisa. El tono de su voz indicaba cierto grado de respeto. “Debo mostrarle a esa chica lo genial que soy, como la mayor.”

“Aunque para mi es alguien muy vieja.”

Por eso no debo mostrarme avergonzada ── pensó la Sacerdotisa.

Una comerciante les acababa de decir que trabajaran por su recompensa. Para ellos, esa sería una muestra de su confiabilidad.

Las viejas monedas que los aldeanos reunían y las monedas de oro que los comerciantes sacaban de su almacén tienen el mismo valor.




Tienen padres, madres, hijos, amigos, trabajos, y viven sus vidas día a día.

── Tal vez, de eso se trate…… ¿verdad?

Le preguntó en su mente la Sacerdotisa ── probablemente a la Misericordiosa Madre Tierra en el cielo.

Por supuesto que no recibiría una respuesta. Pero, seguramente, eso estaba bien.

“Bueno, les dejaré el resto a Orcbolg y los demás.” Dijo la Arquera Elfa Superior en un tono despreocupado dándose la vuelta.

“No seas tonta, orejas largas. Nos faltan manos por aquí, y no podemos darnos el lujo de dejar un yunque andando por ahí.”

¿Eeh?, se alzó una voz de protesta. Ignorándola, el Chamán Enano le preguntó al Hijo del Comerciante de Licor.

“Bueno, vuelvo a preguntarle, ¿qué debemos hacer, señor?”

“Mi madre ya dio el permiso” dijo el Hijo del Comerciante de Licor con una sonrisa amarga. “No tengo ninguna objeción.”

“Entonces está decidido.”

Goblin Slayer asintió. E inmediatamente se puso a hacer las cuentas en su cabeza.

Todos estaban aquí. Tenía algunos trucos bajo la manga. Se sentía realmente agradecido por ello.

“Te dejaré a ti la decisión de qué paredes quitar y cuales dejar. Haz que sea fácil el ir y venir.”

“Muy bien. Pero, como dije antes, nos hacen falta manos para trabajar.”

Solo tenemos un inútil yunque. Dijo sarcásticamente el Chamán Enano. ¿Qué dijiste? Respondió la Arquera Elfa Superior agitando su puño.

Cuando comenzaron con su ruidoso intercambio habitual, se sintió como si no hubiera pasado tanto tiempo desde la última vez que salieron todos juntos.

Mientras la Sacerdotisa pensaba en cómo interceder entre ellos, Goblin Slayer asintió.

“Quisiera pedir prestados el resto de sirvientes, materiales de construcción y herramientas. No importa que el costo se deduzca de la recompensa.”

“Está bien. No es mucho, pero es lo que queda. Puede contar con ello.” Declaró rotundamente el Hijo del Comerciante de Licor con una pizca de auto crítica ── y luego se rió. “También inclúyame a mí. Úseme sabiamente. Es todo un especialista, ¿no es asi?”

“Probablemente.”

Asintió Goblin Slayer. El asesino de goblins. Habían pasado cinco, seis, no, siete años desde que lo llamaran así por primera vez.

Todo el tiempo que había pasado en ello, en exterminar a los goblins, no se podía comparar con el de ninguna otra persona.

Su maestro solía regañarlo diciéndole ‘Eres un tonto, un estúpido y un desafortunado, así que no dejes de pensar y actúa’.

“Ahora, llévame al lugar donde viste las huellas de goblins. Yo también quiero comprobarlas.”

“Claro. Lo llevaré en seguida.”

Y luego de algunos intercambios, Goblin Slayer entró en acción.

La Arquera Elfa Superior, el Sacerdote Lagarto, el Chamán Enano y la Sacerdotisa comenzaron a encargarse de cada una de sus tareas.

Tenían poco tiempo, estaban faltos de mano de obra, los enemigos serían numerosos, había mucho que proteger y no podían perder.

Se encontraban en malas condiciones. Pero Goblin Slayer pensó calmadamente.

¿Acaso no es siempre así?

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