Goblin Slayer

Volumen 10

Capítulo 4: Unas Palabras del Patrocinador

Parte 7

 

 

“Entonces, ¿aceptaste el trabajo?”

“…… Sí.”

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“En verdad que no tienes remedio.”

“…… Por favor, no me molestes.”

“Lo siento, lo siento” dijo la Arquera Elfa Superior entre risas mientras agitaba suavemente una mano hacia la Sacerdotisa, quien expresaba su molestia en su rostro.

Había una multitud de aventureros frente a las puertas del templo de la Misericordiosa Madre Tierra.

Más bien, varios aventureros acompañaron a la Sacerdotisa y a Goblin Slayer en su camino.

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Por supuesto, aunque de alguna forma fueron aceptados, no vinieron a ayudarlos a solucionar su extraño predicamento.

Cuando un aventurero actúa, es solo por una razón, para tener una aventura.

Después de todo, el cliente de este enorme trabajo era la Arzobispo del Templo de la Ley de la Ciudad del Agua ── la Doncella de la Espada.

El lugar que debían proteger era el templo de la Misericordiosa Madre Tierra. Además, el enemigo eran las fuerzas del Caos.

Era una muy buena recompensa, y un muy buen logro. Si podían causar un alboroto defendiendo una causa justa, entonces no había nada que decir al respecto.

Así, muchos aventureros vinieron atraídos por la recompensa, y este era el resultado.

Venían vistiendo equipos diversos y charlando entre ellos.

Y las monjas del templo, admirando el paisaje con cierto brillo en sus ojos, se dieron prisa en atender la situación ──……

── ¿Deberíamos haber hecho esto desde el principio?

La Sacerdotisa pensó en la época en que solo conocía a los aventureros de las historias o los que venían en busca de tratamiento médico.

Si ese aun fuera el caso, sin duda la situación habría sido muy diferente.

La Sacerdotisa apartó la vista de Goblin Slayer, quien estaba conversando con el Chaman Enano y el Sacerdote Lagarto.

Aunque pensara que había analizado la situación y actuado en consecuencia, no había sido suficiente. No pudo hacer nada. No fue capaz de producir ningún resultado.

Si alguien más se hubiera encargado, ¿habría logrado un resultado mejor que este?

En vez de pensar en lo difícil que sería pedírselo a alguien ── si le hubieran dejado la responsabilidad a una persona más capaz……

“Creo que ese no es el caso.”

“¿Eh……?”

Fue la cascabeleante voz de la Arquera Elfa Superior la que sopló como una brisa sus deprimentes pensamientos.

¿Lo había dicho en voz alta? Inconscientemente miró hacia el rostro de la elfa mientras ella dibujaba un circulo en el aire con su dedo índice.

“Solo tienes que hacer lo que puedas. Hazlo porque puedes. Y lo hiciste, ¿cierto?”

“¿Eso crees……?”

Aún así, los sentimientos de la Sacerdotisa no se aclararon, y su mirada permaneció nublada.

Se preguntaba si era suficiente esfuerzo el sentarse en la mesa celestial sin hacer ninguna jugada.

“¿Sabes algo?”

“¿¡Ah……!?”

La Arquera Elfa Superior le dio un empujoncito en la nariz, como un gesto que haría con su hermana mayor.

“Tu solicitaste una escolta. Por eso el enemigo no se acercó. ¿No es suficiente para celebrar? ¿No estas satisfecha?”

“No es que no me sienta satisfecha, pero……” dijo la Sacerdotisa ocultando su nariz. “¿Eso estuvo bien?”

“Si el resultado de hacer lo que tenias que hacer no le trajo infelicidad a nadie, entonces está bien, ¿no?”

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A pesar de la corta vida de los humanos estos se preocupan por los más diminutos detalles, y aun así, no se dan cuenta de lo que tienen en frente.

La Arquera Elfa Superior se encogió de hombros, exclamando “Oh Dioses” mientras sacudía la cabeza.

Se sentía extraño, porque incluso los gestos más teatrales y cómicos se volvían elegantes en manos de un elfo superior.

Después sonrió y entrecerró los ojos como un gato travieso.

“Aunque como aventura, fue bastante aburrida. ¡Y encima, ahora iremos a exterminar goblins!”

Sin duda tendré que cobrarle esto a Orcbolg. Las quejas de la Arquera Elfa Superior no sonaban nada serias.

“Sí” asintió brevemente la Sacerdotisa, y luego dirigió su mirada hacia los aventureros.

Como se mencionó antes, era un trabajo bien remunerado ── pero, en cierto sentido, también era un trabajo fácil.

La mayoría de los aventureros reunidos eran de un nivel más alto que los novatos que solo tenían experiencia en las alcantarillas o en el exterminio de goblins.

No había aventureros de rangos superiores a cobre o plata, aun se notaba que tenían cierta inexperiencia.

“Espada, ¡Listo! Garrote, ¡Listo! Protección para la frente y armadura, ¡Listo! Antorchas ── ¿las necesitamos?”

“No nos dará problemas traerlas, ¿cierto? Faltarían pociones y…… No las vayas a tirar.”

“Las até con una correa, así que creo que estarán bien. Vamos, date vuelta. Voy a verificarlo.”

El Guerrero Novato y la Aprendiz de Clérigo, no, esos dos ya no deberían ser llamados por esos nombres, eran uno de esos muchos grupos.

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Ambos habían destacado notablemente desde su aventura en las montañas nevadas ── ojalá eso fuera verdad.

Parecía que ellos seguían progresando paso a paso constantemente como siempre.

Sin embargo, su avance estaba adquiriendo un poco más de velocidad que antes.

“Hey, hey, ¿todas estas personas también vinieron por el trabajo?”

Eso era debido a que se incorporó a ellos la coneja cazadora, que siempre brincaba y hablaba despreocupadamente de esa manera.

Ella ── aunque se comportaba como un chico ── reía de buen humor mientras sacudía sus largas orejas de izquierda a derecha y corría con sus largas piernas. (Zeth Ito: La verdad si tiene una forma de hablar un poco masculina, más bien como la de un niño, aunque eso se pierde en la traducción.)

“Todavía no tengo muchos conocidos. Seguro me sentiré más salvo con todos ellos aquí.”

Tras decir eso, y negándose a admitir que era “Un poco descortés”, se llenó las mejillas de frutas que traía en la bolsa de lona en su cintura.

Se dice que la gente conejo es una raza que puede moverse mientras come, pero que si no comen, enseguida mueren de hambre.

Además, verla mover sus mejillas de aquella forma tan feliz era extrañamente reconfortante.

Hablando de cosas extrañas, había algo más. Por alguna razón, ella siempre se rascaba incesantemente el cabello.

Cada vez que lo hacía, su blanco y esponjoso pelaje bailaba como seda, incluso la Sacerdotisa terminó olvidándose de su melancolía al verla.

“Wow, qué increíble pelaje……”

“Es del tipo que vuelve a crecer. Hace tanto calor ahora que estamos lejos de las montañas que no puedo soportarlo. Me pica mucho.”

Ahora que lo pensaba, podía notarse que el blanco pelaje de la chica se estaba volviendo marrón por aquí y por allá.

── Ya veo, el verano ya está cerca.

La Sacerdotisa se dio cuenta de que no había tenido tiempo incluso para pensar en esas cosas, luego de aquello miró hacia el cielo.

Más allá del cielo azul estaban los rayos del sol que brillaban intensamente y la deslumbraban.

Al ver esto, la Arquera Elfa Superior resoplo orgullosa mientras sacaba su delgado pecho.

“Estamos a punto de tener una gran aventura” dijo ella, y sonrió amargamente. “Aunque sea un exterminio de goblins.”

“Oh, ¿en serio? Qué lástima. Bueno, me gustaría que salgamos todos juntos cuando tengamos la oportunidad.”

No se podía saber hasta qué punto esta chica, que se expresaba como un chico, estaba hablando en serio.

Pero el sentimiento de que no había mentiras en sus palabras hacia que la Sacerdotisa se sintiera un poco más relajada.

── Como decirlo, se siente todo más simple ──……

Esto era sorprendente, incluso para ella misma.

“¡Oye, tú también ven aquí! ¡Vamos a revisar tu equipo!”

“Voy, voy.”

La Coneja Blanca Cazadora se rio un poco del Guerrero Novato que la estaba llamando.

Comenzó a correr en línea recta, pero de repente se detuvo y se dio la vuelta.

“Oh cierto, la señorita hermana te estaba buscando.”

“¿Eh?”

La Sacerdotisa no fue capaz de responder al instante.

Debería haber sido ella quien fuera a buscarla en un principio.

Sin darse cuenta del estado en que ella se encontraba, la Coneja Blanca Cazadora le dijo “¡Chau!” mientras corría agitando la mano.

La Arquera Elfa Superior exhaló sorprendida, y luego sacudió sus largas orejas de arriba abajo, asumiendo el papel de la mayor.

“Adelante, debes irte. También tengo otras cosas que hacer.”

Tras recibir un empujón en el hombro y avanzar entre tropiezos, la Arquera Elfa Superior pasó al lado de otros aventureros.

El aventurero que cargaba un hacha sobre su hombro ── cuya identificación era esmeralda, el sexto rango ── venía con el resto de su grupo.

Lo acompañaban por detrás un Nigromante con un abrigo gastado y un Monje Anciano con una vestimenta agujerada.

El nigromante estaba ojeando irritado las páginas de su libro de hechizos mientras murmuraba algo una y otra vez.

Probablemente estaba tratando desesperadamente de memorizar el hechizo que usaría hoy. Incluso chasqueaba la lengua debido a los ruidos del entorno que lo molestaban.

Sin embargo, la fuerte voz del Usuario del Hacha, que parecía ser el líder, se superponía a los ruidos que el Nigromante hacia con su lengua.

“Hey. ¿Ellas eran parte de tu grupo? ¿No quieres unírtenos?”

“Nah” dijo la Arquera Elfa Superior, sonriendo orgullosamente. “Estamos a punto de salir en una aventura.”

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“Vamos, somos un equipo de primera……” El Guerrero del Hacha exhaló profundamente, como queriendo decir que estaba algo decepcionado, mostrando poco después su cambio de opinión. “Está bien, entonces dejaremos que se hagan cargo.”

“Por supuesto. Aunque en realidad no es algo tan importante ──……”

Dándole la espalda a su conversación, la Sacerdotisa caminó lentamente por el templo con el que estaba tan familiarizada.

No tenía prisa, ya que saludaba a los conocidos con quienes se topaba ── tanto sacerdotes como aventureros.

Sin embargo, deseaba que el tiempo que transcurriera hasta su llegada fuera más de un mero momento, o mejor aún, una eternidad.

Era demasiado largo como para no pensar en nada, y demasiado corto como para tranquilizarse.

Los pensamientos sin sentido flotaban y se arremolinaban en su cabeza.

Muchas personas le habían dicho muchas cosas.

Muchas personas estaban haciendo muchas cosas.

──── ¿Y qué hay de mí?

El mundo es un lugar increíblemente grande, complejo y con mucho por ver.

Y la mayor parte de él no sería visto ni conocido en una sola vida.

Si este mundo fuera un escenario, entonces el área tras bastidores, separada por solo una tabla de madera, seguramente sería la más grande.

No, este siempre será mi escenario, solo que en realidad ──……

── Estos son los bastidores.

Eso debería haber sido obvio.

¿Qué pensaste que podrías hacer? Una simple chica que escuchó la voz de un dios.

¿Cuántos sacerdotes que pueden invocar milagros crees que hay en todo el mundo?

Has completado algunas aventuras. Muy bien, ¿y?

Maduraste un poco. ¿Y qué?

Eso no bastaba ni para ser un dialogo significativo en este guion.

¿Realmente, pensaste, que podrías, hacer algo, por tu cuenta?

Rápidamente, su ligera y despejada mente se había vuelto fangosa, pesada y turbia.

La Sacerdotisa avanzaba tambaleándose, mientras se acariciaba la nuca inconscientemente.

De alguna manera se dio cuenta de que estaba por llorar. Era como si fuera el problema de otra persona.

Avanzó hacia adelante, mordiéndose los labios, cuando ──……

“Hey. Dios, ¿qué te pasó? Te ves terrible.”

“Ah……”

De repente, la resplandeciente sonrisa de la monja que estaba buscando iluminó su rostro.

Ella extendió sus bronceadas manos, envolviendo suavemente las mejillas de la Sacerdotisa, como si fuera a acariciarla.

Goblin Slayer Volumen 10 Capítulo 4 Parte 7 Novela Ligera

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“¿¡Fuyah!?”

Luego las agarró con fuerza y las estiró, una hacia la izquierda y la otra hacia la derecha.

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La razón de sus lágrimas cambió por completo, haciendo que la Sacerdotisa diera un grito agudo ── viéndose graciosamente avergonzada.

Continúo jalándolas de la misma manera, pero ahora hacia arriba y hacia abajo, mientras la Sacerdotisa hacia “¡Hyahehe fuhya!” con una voz simplona.

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Cuando finalmente comenzó a estremecerse de ira, la Monja Vitícola la soltó y se encogió de hombros.

“Sonríe, sonríe. El único momento en que un sacerdote puede lucir sombrío es cuando el mundo se está acabando.”

“E-Es que me duele……”

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“Pero ya no estás decaída.”

La Sacerdotisa, con una expresión como si le reclamara molesta a su hermana mayor, no pudo decir nada ante esa sonrisa.

── Agh, en serio.

La duda de qué diría cuando la encontrara se desvaneció junto con sus preocupaciones.

“…… ¿Por qué estás tan radiante?”

Así que al final, solo dijo lo que realmente tenía en mente. Era una pregunta llena de su mal humor.

“A ver…… ¿Por qué será?”

La Monja Vitícola respondió como si no tuviera ni idea, a pesar de que era un asunto acerca de ella.

¿Será por la lavandería? Se sentó con sus malos modales de siempre sobre un barril, junto a una cesta llena de ropa.

Luego entrecerró los ojos mirando hacia el cielo azul, que podía verse por el pasillo del templo, mientras columpiaba sus piernas.

“Creo que tal vez es porque lo sé.”

“¿Lo sabes……?”

Sí, asintió la Monja Vitícola guiñando hábilmente hacia quien consideraba su linda hermanita.

“Que no soy la hija de un goblin.”

Y si lo fuera, bueno, podría acercarme a los demás diciendo ‘Gya, gya’ cómicamente.

Sí, todos dicen lo que quieren, aunque no sepan nada en realidad. Simplemente es así. Dijo ella riéndose.

“¿Y sabes qué? Ya sea que estés preocupada, o molesta, o llorando, al final también tendrás hambre, y reirás cuando te hacen cosquillas.”

Por eso…… creo que sería mejor si te diviertes, esa es una virtud.

“.…..”

La Sacerdotisa no lo entendía.

No lo entendía, pero ── parecía ser algo tan, tan simple.

Eso era porque era algo que se había estado acumulando en su interior desde que podía recordar.

La Monja Vitícola inclinó su cuerpo hacia adelante y miró atentamente a la Sacerdotisa.

Parpadeó por un momento, sus ojos estaban justo frente a ella, eran tan hermosos que parecían hipnotizantes. La dejaron sin aliento.

“Dime las enseñanzas más importantes de nuestra diosa.”

Claro, asintió la Sacerdotisa. No hubo ni un momento de duda.

“── Proteger, sanar, y salvar.”

Exactamente. La Monja Vitícola rió. Parecía realmente feliz de corazón ── era una sonrisa tan radiante.

“Si te pierdes, sigue ese camino. ¿Qué importa lo que los demás digan? ¡Tenemos una diosa aquí!”

“…… Sí.” La Sacerdotisa sintió. “¡Sí!” Asintió con fuerza.

“¡Entonces, ve por él, en línea recta!”

“¡Sí! ¡Me voy!”

La Sacerdotisa asintió vigorosamente y salió corriendo ruidosamente.

Entonces, con el tintineo de su sonoro bastón, se dio la vuelta, sostuvo su sombrero e inclinó su cabeza.

“Este…” no sabía qué decir. “¡Muchas gracias!”

“Eso debería decirlo yo.”

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La Sacerdotisa se inclinó una vez más hacia su hermana, quien parecía feliz de escuchar eso, y avanzó hacia adelante.

Tenia preocupaciones. Tenia dudas. Pero ya no era algo que le importara.

Qué debía hacer y cómo debía hacerlo. Era algo que había aprendido y practicado desde hacía mucho, había avanzado por ese camino hasta llegar aquí.

Tal vez no era algo a lo que estaba acostumbrada, pero estaba segura.

Sin duda alguna, ese camino debía ser a lo que la gente llamaba fe.

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