Goblin Slayer

Volumen 10

Capítulo 4: Unas Palabras del Patrocinador

Parte 4

 

 

“¿Goblins?”

“No…… Quiero decir, sí.”




La Sacerdotisa, con una mirada indecisa, estaba frente al joven que habló con palabras vagas y difusas.

El Hijo del Comerciante de Licor de la Ciudad del Agua. El titulo con el que se había presentado significaba mucho para la Sacerdotisa.

Ella abrió la boca para decir algo, pero las palabras se atoraron en su garganta.

── ¿Qué debería decir……?

¿Debía maldecirlo? ¿Debía negarse con frialdad? ¿Estaría bien mostrarle su enojo, ira y llanto?




Siendo exactos, ¿no era obvio que la fuente de los rumores fuera el Comerciante de Licor de la Ciudad del Agua?

Después de todo ──…… habían buscado e investigado bastante, no había duda alguna sobre sus actos.

Aunque, claro, no tenía pruebas de ello. Pero, aunque no fuera así, eran ellos los que se beneficiaban de todo el asunto……

Razonamientos, especulaciones e ideas descabelladas se arremolinaban dentro de la cabeza de la Sacerdotisa.

Eso era lo único en lo que podía pensar. Una persona muy importante para ella estaba siendo lastimada.

── No hay ninguna razón para no hacerle lo mismo.

Ese pensamiento surgió abruptamente en su corazón. Se extendió como una semilla que brota en la tierra.

Ella es la hija de un goblin. ¿Por qué debía ser la única que soportara un rumor tan absurdo que se esparció tan rápido?

¿Qué pretendes a estas alturas? ¿Eres tan egoísta? Discúlpate. Me importa una mierda. Es lo que te mereces.

Podría haber dicho cualquiera de esas cosas. Solo debería haberse dejado llevar por ese torrente de emociones.

Sin embargo ──── la Sacerdotisa, había vivido creyendo que no debería hacerlo.




Ella había tomado este camino con respeto, a causa del afecto y la compasión hacia los demás, ayudando al mundo.

Esas eran sus creencias, y así había sido su vida por dieciséis, no, casi diecisiete años.

Por supuesto, no pensaba que solo porque cada quien tuviera sus propias razones y circunstancias debían ser perdonados.

Es solo que, hacer un alboroto sin pensar sería bastante──……

── Vergonzoso.

La Sacerdotisa inhaló y exhaló profundamente para librarse del nudo en su garganta.

Para deshacerse de todos aquellos pensamientos oscuros, pesados y pegajosos estancados en su pecho.

“…… A mí” interrumpió ella. “No me importaría escuchar lo que tiene que decir.”

“Ya veo.”

Las palabras de Goblin Slayer no fueron para nada diferentes a lo habitual.

Por alguna razón, eso molestó a la Sacerdotisa.

“Entonces hablemos. ¿Te parece bien este lugar?”

“Este……”

¿Será que el Hijo del Comerciante de Licor apenas había notado el sello sagrado que portaba la Sacerdotisa?

Se rascó la mejilla como si se sintiera incomodo y ── dio un vistazo a todos los aventureros alrededor que se habían reunido para tomar las solicitudes de la mañana.

Por supuesto que ellos ni los notarían, pero había muchos ojos y oídos.

En todo caso, la capacidad de percibir las cosas a su alrededor era una cuestión de vida o muerte para los aventureros.

“Por ahora no tengo nada de que enorgullecerme o avergonzarme, pero……” Murmuró el Hijo del Comerciante de Licor, y continuó hablando de manera evasiva. “…… de ser posible, ¿podríamos alquilar una habitación o algo?”

“Está bien.”

Asintió Goblin Slayer, girando su casco de hierro hacia la recepcionista.

Parece que la Chica del Gremio tenía las manos llenas atendiendo a los aventureros que vinieron por las solicitudes de la mañana.

Después de todo, no podían alquilar la sala de recepción sin permiso ──……

“── Ah.”

Mientras pensaba en eso, su mirada se cruzó con la de la Inspectora, que en un rincón sostenía unos documentos en sus manos.

Ella apartó el libro que ocultaba con los documentos y mostró una sonrisa.

Ignorando ese gesto, Goblin Slayer apuntó en silencio hacia el segundo piso y al Hijo del Comerciante de Licor.

La Inspectora asintió varias veces, y tras ver a la ocupada Chica del Gremio, llevó suavemente su dedo índice hacia sus labios.

Un secreto ── ¿sería un secreto?

En todo caso, ya habían recibido el permiso, así que no debería haber problema.

“Vamos.”

“S-Sí……”

Él se adelantó bruscamente, dejando atrás con unas palabras desinteresadas al desconcertado Hijo del Comerciante de Licor.

“……”

La Sacerdotisa se mordió los labios con fuerza y apretó con ambas manos su sonoro bastón, levantándolo inmediatamente.

Subieron las escaleras ──── hasta el fondo del segundo piso.

Estaban en una sección de la oficina del gremio diferente a la parte de la posada, correspondiente a la ‘Tienda de Aventureros’ en el segundo piso.

Ahora que lo pensaba, se sentía nerviosa de entrar en un lugar que solo era accesible durante las entrevistas de ascenso de rango.

── No.

Eso era solo una excusa. Incluso la Sacerdotisa era consciente de ese hecho.

Probablemente era porque no había podido poner en orden su mente en absoluto.

Pero aun así ── decidió escuchar lo que tenía que decir.

Al empujar la pesada puerta, pudo ver que dentro de la sala de recepción estaban los logros de antiguos aventureros alineados en la pared.

Joyas brillantes, medallas, varias armaduras famosas por sus historias épicas……

A estos se les llamaban Trofeos.

Fueron elegidos por ser más llamativos que los que se exhibían en la taberna, como cráneos o cuernos de monstruos.

Esto era en preparación para cuando hubiera un encuentro con un cliente, como en este caso.

El corazón de la Sacerdotisa se enorgulleció un poco al ver el mazo rustico que se exhibía ahí.

Reemplazando su vanidad por coraje, la Sacerdotisa acomodó sus delgadas caderas en el sofá de la sala de recepción.

El Hijo del Comerciante de Licor se sentó en el lado opuesto ── a un lado de la Sacerdotisa estaba Goblin Slayer.

La Sacerdotisa sintió cómo los cojines del sofá crujieron un poco debido al peso de su armadura.

“Ahora, cuéntanos la situación.”

Tras terminar con las breves presentaciones, Goblin Slayer rompió el hielo con esas palabras.

El Hijo del Comerciante de Licor guardó silencio ── al verlo más detenidamente parecía más joven de lo que pensaba.

Probablemente fuera debido a su dieta y la tez de su piel, y a su ropa lujosa y refinada.




Quizás esté cerca de los veinte. Tal vez estaba tomando la iniciativa por su cuenta en el campo laboral para suceder los pasos de su padre.

La Sacerdotisa pensó eso en un intento por adivinar su situación, pero decidió que era mejor concentrarse en observar de cerca su actitud.

Después de todo, ella aún no había sido bendecida con el milagro 《Sentir Mentiras》.

“…… Se descubrió que mi padre ha hecho un contrato con un agente del Caos.”

── Así que, tendré que juzgar con mi propio instinto si las palabras que dice son verdad o no.

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