Goblin Slayer

Volumen 10

Capítulo 4: Unas Palabras del Patrocinador

Parte 3

 

 

“E-Este, buenos días, Goblin Slayer……”

“Hm” respondió el desgastado aventurero al saludo de la Sacerdotisa, quien se había apresurado torpemente hacia él.

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Esto era algo que solo podías ver en el gremio de la ciudad fronteriza. A pesar de ser el primero en llegar al gremio por la mañana, siempre era el último en ir a revisar las solicitudes.

Encontrarlo parado en un rincón de la sala de espera, inmóvil como una armadura, era parte de la rutina diaria de cualquier experimentado aventurero.

Incluso los novatos y aventureros principiantes se sentían un poco intimidados al principio, pero pronto dejaban de prestarle atención.

Para ellos, él no era más que un aventurero que se especializaba en el exterminio de goblins.

Parecía que en los últimos años había formado un grupo y actuaba en compañía, pero ahora solo era una ── no, dos personas.

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Los que parecían ser sus compañeros, el enano, la elfa, y el hombre lagarto, no se habían mostrado durante los últimos días.

“¿Hoy también, exterminaremos goblins……?”

Preguntó tímidamente la Sacerdotisa, sentándose suavemente a su lado.

La emoción que ella cargaba parecía temor…… o más bien ¿vacilación?

¿Hace cuánto que habían comenzado a trabajar juntos?

No era desde hace poco. Unos cuantos años. Considerar eso como un largo tiempo, o no, dependía de la persona, pero……

“Hm.” El aventurero llamado Goblin Slayer respondió con un tono bajo, desinteresado y grave. “Después de observar un poco la situación.”

“……Sí.”

Asintió profundamente la Sacerdotisa, dando fin a la conversación.

La charla cotidiana de los aventureros llenó el aire de ondas de sonido sin sentido.

El silencio era algo difícil de soportar, pero no tanto si había algo de ruido mezclado entre ellos.

Sin embargo, después de moverse inquietamente en su asiento por un rato, la Sacerdotisa abrió su boca en silencio.

“E-Este…”

“¿Qué?”

“¿D-Deberíamos, estar…… haciendo algo, como esto……?”

La Sacerdotisa bajó la mirada con vergüenza en cuanto pronunció esas vagas palabras, carentes de tema.

No estaba claro a primera vista de qué tenía vergüenza.

Si era por su comentario poco claro, o de sí misma, por no estar haciendo nada al respecto.

Goblin Slayer bramó en voz baja en respuesta a sus palabras, y luego prosiguió tranquilamente.

“Ya me he encargado.”

“¿Eh ──……?

La Sacerdotisa miró confundida su casco de hierro con la expresión de una niña que repentinamente había recibido un golpecito en la frente.

“En realidad aún no he estado allí, pero,” Dijo él a modo de introducción, en respuesta a su desconcierto, “parece que cuando cazas ciervos, lo mejor es no moverse.”

“Ciervos……”

“Hasta que el oponente piense que somos como un árbol o una piedra al lado del camino.”

Entonces, en ese instante disparas una flecha, perforando un punto vital ──── dijo él.

La Sacerdotisa dejo salir un aliento de admiración y consternación.

Tras apuntar su delgado dedo hacia la punta de su barbilla y reflexionarlo un poco, ella dijo en un tono profundo.

“Sabes muchas cosas, ¿verdad?”

“Uso todo lo que tengo a la mano.” Dijo Goblin Slayer, en un tono demasiado determinado como para ser llamado humilde. “No me comparo a un ladrón, un explorador, ni a un carpintero en sus profesiones.”

“…… Pero sabes muchas cosas.” Volvió a decir la Sacerdotisa. Liderazgo, aventuras, cómo luchar, cómo explorar, y mucho más. “Sabes y piensas en muchas cosas…… No es justo.”

“¿Es así?”

“¡Así es!”

“Ya veo……”

Convencido o no, Goblin Slayer bramó en voz baja y luego guardó silencio.

Tras observar su casco de hierro por un rato, la Sacerdotisa suspiró y murmuró para sí misma.

“…… ¿Seré capaz de saber muchas cosas también?”

“No lo sé.”

“No lo sabes……”

“Ni siquiera yo había pensado que fuera tan inteligente.”

¿Cómo que no lo sabe? Ante tal respuesta, ni siquiera la Sacerdotisa pudo oponerse.

Ella infló sus mejillas como una niña, y al percatarse de su gesto infantil se corrigió a sí misma.

“En ese caso, estudiaré bastante.” El tono de su respuesta sonaba un poco malhumorado, pero a la vez algo complacida. “Voy a estudiar y entrenar más y más…… y haré lo mejor que pueda.”

“Ya veo” asintió Goblin Slayer. “Eso estaría bien.”

Sí. La Sacerdotisa respondió como una pupila obediente, y volvió a guardar silencio.

El alboroto del gremio de aventureros volvió a hacerse presente, llenando de nuevo el entorno de charlas cotidianas.

Después de todo, incluso este intercambio no era más que una plática sin valor ── sin sentido.

Y en ese instante había llegado a su fin.

De repente, el empleado que había desaparecido de la recepción salió cargando un manojo de papeles y ──……

“¡Bien! ¡Voy a pegar los trabajos de hoy!”

Como si fuera justo lo que estaban esperando, los aventureros se apresuraron hacia el tablón de anuncios con una ovación.

Trabajos simples, trabajos difíciles, aunque fueran distintos necesitaban poner sus manos en una aventura para ganarse la vida.

“¡Oye, mira este!”

“¿Qué? ¿Guardaespaldas en el templo de la Misericordiosa Madre Tierra?”

Los hombros de la Sacerdotisa se estremecían debido a las palabras que salían de entre la enorme multitud.

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“¿Qué? ¿Unos gamberros que oyeron los rumores los tienen en la mira?”

“Bueno, dicen que la ayuda viene desde el templo del Dios Supremo──……”

“Oh, suena bien. ¡Después de todo hay dinero de por medio!”

“Ayudar a los demás no es por el bien de los demás. Ayudar a la gente en problemas es una buena manera de acumular karma.”

Los aventureros se intercambiaban las solicitudes mientras decían todo lo que querían al unísono.

La Sacerdotisa los miraba con una expresión indescriptiblemente vaga.

Incluso esas personas────…… eran del tipo que esparcía rumores.

── Cuando pienso en las emociones estancadas en mi pecho, un parte de mí no puede evitar sentirse un poco dubitativa.

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Alguien se levantó con determinación de su asiento y avanzó a paso veloz directamente hacia el espacio que había entre los aventureros.

“¿──?”

La misteriosa mirada del joven apuntaba en su dirección. Precisamente a donde estaba el inexpresivo casco de hierro.

Él contuvo su respiración. Por su apariencia, no podía diferenciar si es que realmente había alguien ahí dentro o si solo era una armadura vacía.

Se quedó petrificado a causa del aire intimidante que emanaba, lo que lo hacía dudar y vacilar.

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“¿Necesitas algo?”

Sí. El tono de su corta respuesta fue muy ronco y vacío.

Eso no estaba bien. Él respiró profundamente y se aclaró ligeramente la garganta.

“Por favor. Es una solicitud urgente. ──── Te lo suplico, ¿podrías ayudarnos?”

Dijo el hijo del comerciante de licores de la ciudad del agua en un tono calmado.

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